Otro día más de trabajo. Ambas se rencontraron en la biblioteca como de costumbre e hicieron como si lo del día anterior no hubiese sucedido. A Michiru le extrañaba que el rubio no le preguntase nada pero supuso que él querría respetar su intimidad… Ahora se sentía peor por portarse mal con él. Una vez más se distrajo mirándolo fijamente, parecía tan concentrado… ¿Qué tenía que tanto captaba su atención? No, él no es como los demás. Tenía que admitirlo. Le atraía, y mucho.

- ¿Nunca te han dicho que mirar fijamente a alguien es de mala educación? Además de molesto…

- ¿Y a ti no te han dicho que ser agradable alguna vez no es doloroso?

- Mira quien fue a hablar… La reina de la simpatía.

- Tú puedes llamarme alteza.

- No lo creo, princesita testaruda te pega má...

- Ustedes dos, ¡cállense ya! – la bibliotecaria parecía molesta – Todos los días igual, ni hacéis nada ni dejáis que nadie más lo haga.

- Lo sentimos, no era nuestr…

- Fuera de la biblioteca, ¡YA!¡Y no volváis! – Cada vez chillaba más.

- Pero..

- ¡Ni peros, ni nada! ¡FUERA!

Las chicas recogieron sus cosas, y salieron de allí cabreadas.

- Esa mujer no paraba de gritar, menuda forma de predicar con el ejemplo- Michiru sonrío ante el comentario de Haruka pero lo siguiente que dijo le arrancó la sonrisa de golpe – Si fueses más educada no nos habrían echado.

- ¿Disculpa? Esta vez empezaste tú – Michiru empezaba a alcanzar el tono de la bibliotecaria.

- ¿Y quieres recordar por qué empecé? Me estabas mirando fijamente como una posesa en vez de hacer tu parte del trabajo. Y ahora encima tenemos que buscar otro sitio donde hacerlo porque allí ya no podemos, genial, ¿verdad?

- Claro, se me olvidaba que tú eres el único con derecho a ser borde en esta escuela.

- Mira, olvídalo. Esta vez él que se va soy yo.

Haruka echó a correr.

- ¡ESPERA! ¿Y DÓNDE QUEDAMOS MAÑANA?

Pero la rubia ya se encontraba lejos.

- Deberías tratarle mejor – una voz desconocida se dirigió a ella.

- ¿Y tú eres…?

- Kodachi, presidenta del club de fans de Haruka, cargo que me permite exigirte que le pidas disculpas y le trates mejor ya que tienes el honor de…

- ¿El honor? ¿Con lo antipático que es? no entiendo que podéis verle para estar todo el día detrás de él ¿Crees que vas a ganarte su amor? ¡JA!

- Una estúpida como tú jamás podría entenderlo. Aléjate de él, ME pertenece.

- Me encantaría pero por desgracia tengo que entregar un trabajo con él, así que OPPS, lo siento, pero seguiré viéndome con 'tu' amorcito – Michiru hizo un gesto de comillas con las manos cuando dijo el posesivo 'tu'. Esa chica estaba realmente loca si se pensaba que Haruka iba a ser suyo, si pensaba que ella no iba a luchar por él… ¿a luchar por él? ¿Quería luchar por él con lo desagradable y fastidioso que podía llegar a ser? Aunque también tenía buenos detalles, y cuando estaba concentrado era realmente adorable, incluso cuando gruñía tenía su encanto…

- ¿Me estás escuchando, tarada? – Kodachi la sacó de su ensimismamiento – No vuelvas a molestarle.


Allí estaba esa chica desagradecida de nuevo. Está claro que nadie la soporta. Ya la había visto discutir con Haruka y con otra chica más que no conocía. Al menos es un consuelo ver que trata a más gente como la peste… Sí, merece que alguien le enseñe modales.


- Jajaja ¿ahora también te enfrentas al club de fans de Haruka? Deberías calmarte, últimamente te salen enemigos por todos lados.

- Uf, Lau, apóyame un poco, porfa… Cada vez que intento ser maja con él se vuelve insufrible.

- Tal vez a él le sucede lo mismo.

- Puede ser, reconozco que es divertido molestarle pero…

- Nada de peros, las dos sabemos que incordiar es nuestra especialidad. Deberías buscarle y ver dónde vais a hacer el trabajo ahora. Y también deberías hablar con Ryoga, parece realmente enfadado.

- Lo sé, no hace falta que me hagas sentir peor…

Laura abrazó a Michiru.

- Sabes de sobra que no lo digo para hacerte sentir mal, es solo que quiero verte mejor, ¿ok? No es normal que discutas con tanta gente…

Michiru se recostó en Laura.

- ¿Volvemos juntas a casa?

- Lo siento, he quedado con Ryoga para seguir nuestro trabajo. Pero hey – le acarició los cabellos a Michi – ¿por qué no vas a buscar a Haruka y lo solucionas con él?

Laura tenía razón. Últimamente parecía estar cabreada con el mundo sin razón aparente, ¿era por no poder dibujar? ¿O la razón de todo era Haruka? Él marcaba su estado de humor. Hasta que le conoció ella era dueña de sus emociones pero ahora todo era distinto. Sí, debía hacer las paces con él, por karma y por el bien de su cordura. Pero ¿dónde podía estar? Laura le dijo que hoy Ryoga no tuvo entrenamiento así que Haruka tampoco lo tendría, y en la biblioteca tampoco podía estar… Tal vez en el aula…

Acertó. Allí estaba el rubio concentrado escribiendo en su cuaderno. Iba a acercarse a él hasta que se dio cuenta de que no estaba solo. Una chica pelirroja se sentó en la mesa de Haruka. Etami. Felicia Etami, su compañera de clase. ¿Pero qué hacía con..? Los pensamientos de Michiru quedaron interrumpidos al ver a Etami sentarse encima de Haruka a horcajadas. El tiempo transcurrió despacio, Haruka la miraba fijamente, con un gesto que no sabría describir, pero no hizo nada cuando Etami se le abalanzó y le besó apasionadamente. Michiru se fue corriendo con lo que eran, por mucho que le fastidiase admitirlo, sus primeras lagrimas por amor.

- ¿Qué haces? – Haruka se quitó a Etami de encima.