Se despertó al escuchar su móvil, pero no lograba dar con él en la mesilla. Finalmente logró encender la luz y se acordó de que no estaba en su casa. El móvil debía seguir en la mochila. Se levantó a por él, hacia rato que la llamada había terminado.

Bzz Bzz

Mensaje entrante de Laura.

Marmota, despierta o llegaremos tarde!

Mierda, no había avisado a Lau para que no fuese a buscarla.

Neni, no me esperes, luego te cuento. NO LLAMES A MI CASA. Bss

Sabía que Laura podía ser insistente y que un simple mensaje no la calmaría así que optó por la solución cobarde: Apagó el móvil.

Salió del cuarto y se encontró con Haruka completamente dormida en el sofá. Era una imagen totalmente entrañable. Le dio pena pero tenía que despertarla o llegarían tarde.

- Mm… Acuéstate un rato más y déjame dormir.

- Haruka, despierta, vamos a llegar tarde.

- Hoy no vamos a ningún sitio así que vuelve a la cama – Se giró y le dio la espalda.

- ¿Cómo que no vamos a ningún sitio? ¡Hay clase!

- No quieres que te pregunten, ¿verdad?

Michiru no se había dado cuenta de ese detalle. Aún no se había mirado en el espejo pero su aspecto debía ser incluso peor que el de ayer.

- ¿Y tú por qué no vas?

- Eres una buena excusa para tomarme vacaciones. Ahora vete a dormir, anoche nos acostamos tarde.

Michiru esbozó una sonrisa. Calculó el espacio disponible en el sofá y decidió tumbarse en él abrazando a la rubia.

- ¿Qué haces?

- Lo que me has dicho, me vuelvo a dormir – ¿era eso un tono coqueto?

- Sí, pero en la cama, aquí apenas cabemos. Te vas a caer– Haruka parecía nerviosa.

- Ssh, estás adorable cuando gruñes pero deberías dormir, como bien has dicho anoche nos acostamos tarde.

La rubia murmuró algo incomprensible en lo que apenas se entendió algo similar a 'princesita testaruda' y volvió a cerrar los ojos. No tenía fuerzas para discutir habiendo dormido tan poco.


- Uo, qué raro verte sola ¿Dónde te has dejado a Michiru?

- Hola, prima – Laura estaba un poco seria. Esperaba que Michiru se incorporase a las clases a lo largo del día pero no llegó, y seguía con el móvil apagado – No ha venido a clase.

- ¿Esta enferma? Igual vuelve a haber epidemia de gripe en la escuela. Haruka y Ryoga tampoco han venido.

- ¿Eh? ¿Y eso?

- No lo sé. Ryoga estaba un poco raro anoche cuando lo llamé. Pero tú estuviste con él antes, ¿verdad?

- Sí, pero fue extraño. Llegó tarde y apenas avanzamos en el trabajo. Parecía distraído.

Laura intentaba atar cabos en su mente, algo le decía que las faltas de estos tres estaban correlacionadas, pero ¿cómo?


Otra vez el silencio. Durante el desayuno estuvieron avanzando un poco en aquel trabajo que tan descuidado tenían. Haruka ponía una cara muy graciosa cuando se concentraba, por lo que le fue difícil reprimir una risita a Michiru.

- ¿Qué hay tan gracioso?

- Tú.

La rubia le miró curiosa. Parecía que iba a contratacar pero algo le impulsó a no hacerlo y siguió escribiendo como si nada. Michiru respetó su decisión y se limitó a contemplarla hasta que se percató de algo. Qué tonta había sido todo este tiempo, estaba claro. De alguna manera ella lo sabía, lo había tenido ante sus narices todo este tiempo. Por fin entendía aquella respuesta de Haruka.

- ¿Otra vez mirándome? Así no puedo pensar.

Michiru ignoró el comentario.

- ¿Qué pasa?

- N-nada.

Haruka iba a enfrascarse de nuevo en el trabajo pero esta vez no pudo evitar hacer una pregunta que le rondaba la mente desde hacía rato.

- ¿Por qué querías ir a clase? - Michiru solo la miraba- Pensaba que después de lo de ayer ese sería el último sitio al que querrías ir…

No lo había pensado, Haruka tenía razón… ¿Por qué le había dado igual la posibilidad de ir a clase hoy sabiendo que él estaría allí?

Respondió sin darse cuenta, y sintió la gran verdad de aquellas palabras según las pronunciaba.

- Contigo me siento segura.

Haruka se sonrojó y retiró la mirada. Parecía que el suelo le resultaba muy interesante.

- Siento no haber podido evitarlo…

Michiru se sorprendió, no solo por las palabras de la rubia sino porque golpeó el suelo con el puño y una pequeña lágrima recorrió su rostro. Michiru la abrazó, y al igual que hizo el día anterior sujeto su cabeza y la apoyó en su hombro, pero esta vez para que Haruka pudiese llorar sin la vergüenza de que ella la viese directamente. Lloraba por ella. Su rubia lloraba por ella.

- No es culpa tuya, no podías evitarlo – Michiru le susurraba al oído – Pero tu simple presencia me devuelve la energía.

- Dime ¿quién? ¿Quién fue? – Haruka hablaba entrecortadamente - ¿por qué no quieres denunciarlo? Tenemos que apartar…

- Sssh, cálmate, gruñón. No quiero que se sepa. Y no quiero decírtelo porque tengo miedo de qué le enfrentes.

- ¿Y qué esperas que haga? – Haruka se apartó de Michiru. No entendía por qué no quería hacer nada. ¿No se daba cuenta de que si él seguía por ahí ella estaba en peligro? Se apartó y cogió las llaves y el casco de la moto, para luego salir del apartamento. Necesitaba aire. Necesitaba al viento.

- Eres una gruñona, Haruka Tenoh…