Haruka estaba en el despacho con el director. Éste no había dejado a Michiru que pasase por muy insistente que estuviese la muchacha. La paliza que le propinó al otro chaval no tenía excusa que valiese, aunque tampoco se veía capaz de expulsar a un alumno tan brillante como Haruka. Siempre había sacado unas notas excelentes, y sus méritos deportivos daban buen nombre a la escuela. Por no hablar de que su expediente siempre fue intachable. Estaba realmente sorprendido de lo que había pasado. Jamás se espero que alguien como Haruka Tenoh pudiese terminar así, y menos a dos semanas de terminar el curso, con las carreras tan cerca. Por ese motivo supuso que quería escucharle antes de dictaminar un castigo, pero para su desgracia el alumno no parecía querer explicarse demasiado.
- Señor Tenoh, estoy tratando de ayudarle pero no puedo hacerlo si usted no dice nada.
- Lo siento, señor, no puedo decir más.
- Creo que no entiende la gravedad del asunto, podría ser expulsado del colegio y de las competiciones. ¿Es consciente de que esto puede arruinar su futuro?
- Sí señ… -Pero Haruka no pudo terminar la frase. Fuera del despacho se escuchaban gritos de furia y de dolor.
-¡HIJO DE PUTA!
- ¿Y ahora qué sucede? Tenoh no se mueva de aqu…
La puerta se abrió de golpe.
- Señor, es urgente, el chico herido está…
Haruka no necesitó escuchar toda la frase para saber lo que estaba sucediendo. Corrió a ver que sucedía, dejando atónitos al director y a la misma Michiru que le esperaba en el pasillo, tan absorta y preocupada por lo que podría pasarle a Haruka que no se había dado cuenta del ruido que había en el edificio.
Cuando llegó se encontró con un corrillo alrededor de varios muchachos. Había un chico en el suelo con claros signos de dolor que no paraba de gritar a sus amigos para que machacasen al causante de sus heridas. Ryoga estaba recibiendo una tremenda paliza por parte de esos amigotes. Haruka no dudó ni un segundo en meterse y ayudarle a pesar de que estaban en una clara inferioridad numérica.
Para cuando lograron separarlos todos representaban multitud de heridas. Ninguno de los implicados parecía entender el porqué de esa pelea, a excepción de tres muchachos. Haruka y Ryoga no necesitaron hablar para sellar las paces y unirse en el intento de seguir atacando a Patrick Corgan, el tercer implicado.
La mayoría de los alumnos no comprendía que les pasaba a Haruka y Ryoga. Hacia tan solo una hora estaban peleándose y ahora en cambio se habían unido. No tenía sentido. Pero esta vez el director no tuvo más remedio que escuchar a Michiru mientras atendían a los chicos.
El director comprendió entonces el porqué del comportamiento irracional de Tenoh al no querer defenderse. No quería desvelar aquel amargo recuerdo de su amiga. Y lo de la paliza… Fue un poco estúpido por su parte actuar sin pruebas y cargar contra el chaval equivocado, pero entendió el acto. Hasta él quería partirle la cara a Patrick Corgan en este momento. Corgan sería expulsado y se presentaría una denuncia por parte de la institución sin comprometer el nombre de Michiru. El asunto no saldría de los despachos.
Elsa quiso dejar a solas a Laura y Ryoga. Le hacía gracia no haber sido capaz de verlo antes, pero claro, quién se iba a imaginar que el motivo de las rarezas de Ryoga era que estaba enamorado. Enamorado de Laura. Por lo visto el día que faltó a clases fue porque estaba comprando un regalo para armarse de valor y pedirle que le acompañase al baile. Ay, que tontito más sentimental. Elsa se alegró de todo corazón de que por fin encontrase a alguien que correspondía sus sentimientos.
- Oye, soldado…
- ¿Soldado?
- Sí, pareces un soldadito de guerra con todos esos vendajes.
- Pues creo que el soldado necesita una buena enfermera…
- Vaya, ¡si resulta que el señor Ryoga sabe coquetear! – Laura besó la mejilla de su soldadito herido y volvió a colocarle aquel rebelde mechón - ¿Te importa si te doy tu medicina más tarde? Me gustaría hablar con Haruka…
Ryoga asintió. Nunca creyó que fuese a sentir afecto por alguien como Tenoh, y más después de que le propinase una paliza… Física. A las que le daba en las competiciones ya estaba acostumbrado. Pero daba igual, él había ganado solo por el hecho de poder tener a su enfermera.
- ¡AUCH! ¡Eso escuece!
- Estate quieto, que no es para tanto.
- Ya me gustaría verte en mi situación…
- Michiru tiene razón, estás hecho todo un gruñón – Laura le quitó el algodón a la enfermera y le pidió que le dejase a solas con él.
- Eh, oye, casi la prefería a ella…Al menos tiene una experiencia o algo similar.
- Tú calla y deja que te cure, gruñoncete.
- ¿A qué se deben esas confianzas conmigo? Creo que voy a reclamar mi derecho a…
Pero Laura le interrumpió.
- Gracias – y le besó en la mejilla – Gracias por cuidar de Michi.
- ¿Siempre tengo que encontrarte recibiendo besos de las chicas que se quedan a solas contigo? – Laura y Haruka se giraron al ver entrar a la chica de cabellos aquamarinos.
- Creo que me toca marcharme, gruñoncete. Ya me invitarás a un helado para darme las gracias por mis magnificas curas. Mientras cuídate ese labio que parece que llevas silicona – y con un guiño coqueto se retiró de la salita.
- Michi… ¿A qué te referías con lo de que siempre me encuentras recibiendo besos?
Michiru no se había dado cuenta de que había hablado de más.
- Pues… - Haruka la metía prisa con la mirada- Está bien, te vi besándote con Etami, la pelirroja de mi clase.
- ¿Qué? ¿Cómo?
- ¿Pues cómo va a ser? Con mis lindos ojitos, bobo – Michiru guardo silencio unos instantes pero no pudo más…Necesitaba saberlo - ¿Te gusta? ¿Es tu novia o algo… similar?
Haruka no se esperaba esa pregunta ¿Estaba celosa? El corazón le latía muy rápido. No podía ser cierto.
- Por favor, respóndeme.
- No, ella no es…Nunca lo fue. No sé lo que viste pero cuando pude reaccionar la aparté de mí. Llevaba rondándome desde que iniciamos el trabajo de historia. Pensaba que nadie podía superar la pesadez de Kodachi pero hey, nunca digas nunca – Michiru la entendió mucho mejor de lo que la rubia podía imaginarse. Ella nunca supo de los encuentros que había tenido con sus fans… - Y bueno, el día que nos echaron de la biblioteca pensé que podría seguir trabajando en clase aprovechando que las clases ya habían terminado pero ella me siguió e insistió en 'hacerme compañía' y…
- Y eres toda una casanova, Haruka Tenoh.
- ¿Una?
Otra vez habló demasiado.
