Jojo, me aventuré a escribir este fic porque la categoría de Gundam 00 aquí en el sitio está muy solitaria, porque mi imoto así lo solicitó, y también porque, si bien comencé aceptando el SetsunaxMarina, me terminó gustando el SetsunaxFedlt. El final de la película está abierto a interpretación, así que ahí lo tienen, esta es la mía.
Ohh, Yuuka-dono! Por supuesto que te recuerdo, igual que a Miss UchihaDiana. Siempre es bueno encontrarse con los viejos conocidos. También saludos a rijeaiko.
Ahora si, al cap.
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02 – Recuerdos desde el espacio
-… Feldt… -Es la primera palabra que sale de la boca de Setsuna, quien se muestra sorprendido e incrédulo de estar por fin de vuelta frente a su planeta natal, cuyos colores azules y verdes son para él más hermosos que cualquier cosa que hubiese visto en estos dos años. -… La tierra… -Repite de nuevo el meister.
-¿Setsuna? ¿Eres tú, Setsuna F. Seiei? –Inquiere Tieria a través del panel de comunicación, donde su figura se despliega en la pantalla ante los ojos de Setsuna, que lo mira todavía sin perder el estado de sorpresa.
-Tieria Erde. –Lo llama por su nombre, estirando su mano hacia el panel y tocando la pantalla con su mano. Tieria al escucharlo sonríe y se toca la frente con dos dedos.
-Definitivamente eres tú, Setsuna. –Asiente satisfecho. –Todavía no puedo creer que Feldt lo haya conseguido.
-¿Feldt? –Repite el recién llegado, que vuelve la mirada hacia el lugar donde el Gundam Nephilim se encuentra, muy cerca de él. -¿Feldt está pilotando esa unidad? –Pregunta mientras se pone de pie dentro de la cabina. Su actitud seria de costumbre se traslapa con un poco de sorpresa.
-No te esfuerces, Setsuna. Deja que nos hagamos cargo de recuperar ambas unidades. También es necesario hacerte un diagnóstico biológico para comprobar tu estado actual de salud.
-Entendido. –Responde de forma casi automática. – 00 Qan, regresando al Ptolemy. –Su voz, aunque seria, no deja de reflejar la felicidad de por fin haber encontrado el camino a casa, un camino de luz trazado por Feldt. El mobile suit toma entre sus brazos la unidad inerte de su compañera de aventuras y se desplaza de vuelta hacia el hangar de la nave. La unidad en si luce un poco dañada por años sin mantenimiento, pero también ostenta algunas variaciones en su diseño, probablemente debido a la estancia con los ELS durante este período de tiempo, siendo la diferencia más notable un par de alas que ahora brotan de los hombros y la espalda del Gundam. En la cabina del Nephilim, una inconsciente Feldt no se da cuenta del momento en que su unidad ingresa de nuevo a su nave, donde es rescata de la cabina por la persona a quien acaba de encontrar. Setsuna abre la puerta del pecho del Gundam y trepa en su interior, tomando entre sus brazos la espalda y la parte posterior de las rodillas de la pelirrosada, a quien carga hacia fuera del hangar, donde Lasse ya ha venido corriendo para ver con sus propios ojos lo que ha escuchado por el intercomunicador.
-¡Setsuna! ¿¡En verdad eres tú, Setsuna! –Inquiere emocionado. Setsuna abraza un poco más fuerte a Feldt, como si buscara sentir el contacto con otro ser humano del que tanto tiempo estuvo privado.
-Si, soy yo. –Es lo único que se le ocurre contestar. Lasse se acerca para ayudarle a cargar a la chica, pero cuando se le va a quitar de los brazos, encuentra resistencia de sus dedos, que no dejan de ejercer fuerza sobre su piel.
-¿Setsuna? –Lo llama de nuevo su amigo, que lo observa como si estuviese en una especie de trance momentáneo por estar tocando a otra persona con tanta naturalidad. -¿Setsuna? –Intenta de nuevo Lasse. Tieria observa calmado la situación desde la pantalla más cercana. Al cabo de unos momentos, el innovator finalmente reacciona y se la pasa delicadamente, dándose cuenta de que sus dedos han quedado marcados en sus brazos.
-Feldt… -Profiere suavemente.
-Ella estará bien. –Lo interrumpe Tieria. –Más importante que eso, Setsuna, debemos revisarte, y también tienes que contarnos qué es lo que has estado haciendo todo este tiempo. –El tono serio de Tieria se desvanece y le muestra una cara contenta a su amigo. –Pero antes, me estaba olvidando de decirte "bienvenido a casa".
-Eso es. –Apoya Lasse, que ahora sostiene a una todavía inconsciente Feldt.
-… Yo… estoy en casa. –Responde el joven, que alrededor de su oreja ostenta unas venas plateadas que salen sobre su piel, como una pequeña mancha.
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-… ¿Azul marino? –Dice un joven castaño mientras le muestra un pedazo de tela a una rubia de cabello largo.
-No. –Se cruza de brazos y gira la cabeza en negación, con los ojos cerrados y el seño fruncido.
-… ¿Verde turquesa?
-Me trae malos recuerdos. –También se niega.
-¿Rojo bermellón? –Intenta una vez más, mientras una gota de sudor se desliza por su frente hasta su barbilla, desde donde cae a la mesa, dejando una mancha húmeda redonda cerca de la bebida que apenas ha podido tocar.
-Hmm… -La chica parece interesada, pero inmediatamente descarta la idea. –No. –El chico baja la cabeza y da un suspiro de agotamiento cuando son interrumpidos por la dependiente de la tienda.
-¿Señor? ¿Eligió ya el color que van a utilizar? –Le pregunta con cara sonriente. Saji Crossroad vuelve a mirarla con ojos cansados y niega con la cabeza en la misma actitud.
-Denos un momento más, por favor. –Le solicita educadamente. La joven asiente y se retira de la misma forma. Saji vuelve a ver a su interlocutora, que parece estarse divirtiendo mucho más que él en esa situación, observando con emoción las muestras de colores. Al verla sonreír así, el joven siente que todo ese tiempo desperdiciado eligiendo entre pedacitos de tela sí vale la pena.
-Mira éste, Saji. –Le indica Louise, mostrándole un cuadro color blanco luna. –Este me gusta. –Se lo pasa con la mano y él lo examina de cerca. Al instante sonríe.
-Si, es un bonito color. Así se verán las decoraciones entonces. –Le propone animoso. Ella da una sonrisa y luego asume una actitud un poco más pensativa.
-Pero Saji… en realidad no tenemos que adornar tanto si tu no quieres… ya quedamos que solo invitaremos a nuestros amigos, y yo solo quiero que tú estés contento. Se que a ti no te gustan estas cosas, y yo…
-… Y tú tienes que ser feliz para que yo sea feliz, Louise. –La detiene tocando el dorso de su mano con sus dedos. El anillo que le dio hace dos años luce brillante y orgulloso en el dedo de la chica. –Quiero que la Louise que siempre está contenta jamás vuelva a ocultarse en tu interior.
-Saji… -Lo mira sonrojada. –Louise sabe que puede sonreír como antes gracias a que él ha estado con ella todo este tiempo. –Jamás lo hará. –Le dice mientras hace el gesto de fight con las manos. –Y esta Louise te pide ahora que le traigas un refresco. –Le pide con brillo en el rostro. Saji iba a contestar algo más, pero su súbita petición lo deja congelado.
-Si, claro, iremos en cuanto hagamos el encargo de las cortinas. –Suspira agotado.- Por cierto, ya recibí confirmación de la mayoría de las personas que invité a la boda.
-¿Celestial Being? –Pregunta mientras inconscientemente recuerda como solía guardar un resentimiento equivocado hacia ellos, ahora ya dispuesta a ser amiga de quienes lucharon al lado de su prometido para reunirlo con ella.
-Si, prácticamente todos van a venir. Me muero por presentarte a Ian-san; de él aprendí mucho sobre mantenimiento de maquinaria. –Comenta entusiasmado.
-Oohh, así que así es… -Responde con poco interés. A él le sale una gota en la cabeza. –Por cierto, ¿qué hay de tu amigo Setsuna?
-¿Setsuna? Hmm… -Se cruza de brazos. –Él no ha contestado ninguna comunicación desde la última vez que lo vi, pero así es él. Imagino que terminará llegando con los demás el día de la boda. –Dice mientras su novia ha aprovechado para acercar su silla a la de él y colgarse de su brazo, dejando caer su rostro sobre su hombro.
-Ojalá que pueda llegar.
-Si. –Mira hacia el cielo. En ese instante se aproxima de nuevo la dependiente del establecimiento.
-Disculpen, ¿ya está la elección del color? –Les pregunta profesionalmente. Ambos ponen boca ondulada y ojos de raya y punto al sentir que su momento se acaba de arruinar por culpa de un pedazo de tela.
-Si, este…
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-Hmm… -Su garganta se siente seca mientras su voz lucha por salir por ella hacia el exterior. En su cabeza todavía fluyen las imágenes de colores que jamás vio antes, y la sensación de sentirse libre mientras su cuerpo parecía volar sin ninguna atadura por el espacio hacia la persona que tanto buscó. –Hmm… -Vuelve a proferir. Su cabeza duele tanto que parece como si fuese a estallar, pero algo le impide mover sus manos para sujetarse la sien. –Hmmmm… -Gime de nuevo.
Feldt está en la sala de enfermería recibiendo tratamiento médico. Setsuna, que ya ha sido revisado por Tieria, permanece de pie afuera de la sala, observándola a través del cristal de la misma forma en la que ella lo esperó a él en más de una ocasión. El Meister pone la palma de su mano sobre el cristal y sus ojos parecen conmoverse levemente mientras las yemas de sus dedos se retraen al cerrar su puño.
-Feldt… -Murmura en voz baja. La sola mención del nombre de la chica coincide con el momento en el que ella se despierta en medio de una tos intensa que sorprende al joven.
-¡COUGHH! ¡COUGH! –Profiere casi vomitando mientras lucha por zafarse de las ataduras de cuero que detienen sus muñecas, sin lograr conseguirlo. Setsuna de inmediato entra a la habitación, pero se queda en silencio por un instante al detenerse a meditar lo que por reflejo iba a hacer. En su mano se ven también las venas plateadas que brotan sobre su piel y parecen enredaderas que se enrollan hasta sus dedos.
-Feldt… -Musita de nuevo. En ese instante escucha el sonido de los ELS, sintiendo de nuevo los sentimientos de éstos transmitidos hacia su mente. Mira a Feldt, cierra el puño y decide que no hay tiempo para dudar, poniendo su mano sobre ella en el instante.
-¡KAAAAAAAGGHHH! –Grita la muchacha mientras Tieria aparece en el monitor y Lasse llega corriendo a asomarse a la puerta. El fenómeno plateado que brota de su mano toca la piel de la frente y la garganta de la pelirrosada, que de inmediato deja de gritar mientras él siente los sentimientos que encerraron a la chica dentro de su mente volar hacia su interior, absorbiéndolos para liberarla.
-Ughh… -Es lo único que alcanza a decir, sin embargo, momentos después, Feldt vuelve a abrir los ojos mientras las líneas plateadas desaparecen de la mano del Meister.
-Setsuna… -Musita Tieria al verlo llevarse la mano debajo del brazo contrario. El piloto gundam mira a la joven, que ahora por fin abre los ojos, posando sus azules pupilas sobre él, llenando sus párpados de lágrimas casi en el mismo instante, mientras que la mirada de él ahora solo muestra alivio.
-Set… suna… - Sus ojos y labios tiemblan mientras su rostro estupefacto lucha por definir si lo que está ante sus ojos es la ya recurrente ilusión que cada noche sus deseos hacen aparecer, o si se trata de una increíble realidad. En ese instante comienza a recordar. Se puso el casco y configuró los receptores según los cálculos que Tieria y ella estuvieron realizando, ampliaron la longitud de onda cuántica de la unidad y entonces… entonces pudo verlo dentro de su mente. –Eres… tú… ¿Setsuna? –Pregunta de nuevo. Setsuna parpadea y asiente silenciosamente, incapaz de mostrar un gesto afectivo más allá de ello. Dicho movimiento le vale ser abrazado con fuerza por la chica, que de inmediato se sienta sobre la cama en la que se encuentra y aprieta sus brazos, pecho y rostro contra él, derramando lágrimas de felicidad. Setsuna examina el cabello rosado que cubre su cabeza mientras siente sus manos abrazándolo, reaccionando hasta unos instantes luego, abrazándola de la misma forma, aunque moviendo las manos con timidez, apenas ejerciendo fuerza más allá del mero contacto con ella.
-Feldt… -Repite de nuevo el meister. –Yo…
-No digas nada, Setsuna… -Lo detiene ella, aplastando su oreja izquierda, descansando la cabeza en él. –Déjame estar así un momento más, por favor… -Le suplica mientras cierra los ojos y muestra una sonrisa. Sin que se den cuenta, Lasse ya se ha ido de la sala y el monitor de Tieria se ha apagado, ambos considerando los niveles emotivos a los que el reencuentro está llegando. El piloto del Ptolemy se sienta en su lugar dentro del puente de mando, donde Tieria vuelve a proyectarse.
-Oye, ¿y esos son los dos estoicos sin emoción que iniciaron operaciones con nosotros? –Pregunta irónico el tripulante.
-Es posible que haya sido la voluntad y los deseos humanos de ambos los que hayan provocado este fenómeno. –Analiza el pelimorado. –Lasse, fija las coordenadas hacia el elevador orbital. Le enviaré un mensaje a Sumeragi Lee Noriega con toda la información, solicitando una reunión con el equipo lo antes posible.
-Oye, oye, ¿Qué no te acuerdas? El equipo va a reunirse de todos modos. –Le recuerda con tranquilidad. Tieria se acomoda los anteojos y desvía un poco el rostro.
-… Supongo que es a lo que se le llama "conveniencia". –Reacciona finalmente. –De acuerdo, asistiremos si tantas ganas tienes. –Contesta desde su pantalla. En el salón de enfermería, ni Setsuna ni Feldt se han dejado de abrazar. El Meister logra percibir el olor que emite el cabello de la chica, como si fueran flores. Reflexiona sobre hace cuanto tiempo no ve una flor, y piensa en el recuerdo que ella le entregó años atrás. Sin embargo, sus pensamientos se interrumpen por una onda cuántica proveniente del organismo que aparentemente está en simbiosis con él, que se extraña al no poder interpretar la sensación que estar al lado de Feldt le provoca al humano innovator.
-Tranquilos, ELS… -Piensa Setsuna dentro de su mente.
-Sensación… desconocida… -Siente los pensamientos de su huésped saliendo de él mismo. Su actividad mental le provoca dolor e interrumpe el abrazo que le daba. El joven la suelta y se lleva una mano al frente, apoyándose sobre la cama para no perder el equilibrio.
-¡Setsuna! ¿Te encuentras bien? –Le pregunta ella mientras lo toma de la mano. –Perdóname, eres tú el que acaba de venir del espacio y soy yo quien se desmaya… -Le dice ruborizada. Setsuna sacude la cabeza, ya tranquilo, y le pone la mano en el hombro.
-No es nada, Feldt. Realizaste un gran esfuerzo al localizar mi mobile suit… -Está hablando cuando de nuevo siente la onda ELS inquieta por la presencia de Feldt. -¿¡Qué es esta sensación! –Se pregunta el joven, entre confundido y nervioso, pero todavía mostrándose tranquilo.
-¿Te parece si comemos algo? Seguro tienes mucha hambre. –Le ofrece todavía con vergüenza de estar platicando así con él cuando hasta hace poco estar a su lado era solo un sueño.
-Si, sería algo bueno. –Contesta él, instintivamente tomándola de la mano. Ella se pone roja ante el gesto, pero él no parece reaccionar a ello. Tímidamente camina a su lado mientras él reflexiona sobre cuanto tiempo ha pasado sin comer.
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Amia y Lockon están haciendo las compras de la semana para su apartamento. Lyle se dedica a leer el periódico y a fumar un cigarrillo mientras la chica lleva la canasta de compras en el brazo, escogiendo los productos según una lista.
-A ver… dos libras de papas. –Le pone un cheque a la lista mientras se dedica a escoger y pesar la cantidad seleccionada.
-¿Papas? ¿Qué acaso no te han dicho que las papas te harán verte gorda? –Se burla el Meister.
-Guarda silencio, Lyle-Baka. –Le saca la lengua y retoma su actitud jovial. Sin embargo, no dura mucho más cuando sus ojos adquieren brillo Innovator, toda ella se queda en trance y deja caer la canasta de víveres al suelo.
-Oye, no es para que… -Comienza a decirle él, pero inmediatamente se da cuenta que hay algo extraño. -¡Oe! ¡Amia! –Intenta sacudirla para que reaccione, recordando involuntariamente a Anew, con quien vivió algo similar. -¡Niña, reacciona! –Le grita de nuevo. Amia reacciona unos instantes después, sus ojos dejan de brillar y se lleva las manos a la cabeza, nerviosa.
-¿Are? ¿Lyle? –Lo mira confundida. -¿Qué fue lo que pasó?
-Eso dímelo tú. –Contesta un poco más aliviado. –De repente te quedaste en blanco. –Eso fue una reacción innovator… estoy seguro.
-Yo… -Juega con la mecha de cabello frente a su oreja izquierda, como siempre hace cuando está nerviosa. –No… no lo se… -En su mente recuerda la imagen de una persona con sus mismos ojos sonriéndole y extendiendo su mano hacia ella. –No le puedo contar esto a Lyle… solo lo asustaría… -Se dice a sí misma. Lyle la abraza y examina los alrededores, serio.
-Parece que el juego se está poniendo peligroso. –Piensa mirando hacia la calle. Cerca de ellos, un joven cubierto con la capucha de su chaqueta camina alejándose en silencio de la escena.
-Innovators… -Sisea emocionado.
(Continuará)
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