Capitulo 19: deber u obligación

Master Road

Por supuesto que no, no volvería a ese planeta, ¿quien se creía esa fembot para decirme que hacer? Así su equipo estuviera varado aquí por ciclos, no era mi problema, no volvería a plagar de dolor y desolación mas chispas inocentes.

-debemos volver a Cybertron.-Blue Star casi estaba de rodillas, la desesperación se notaba en sus ópticos azules.-mi equipo morirá de inanición.-gruñó.

-¿y a mi que? Ellos solos se metieron en ese problema todas sus consecuencias son su culpa…-no lo vi venir, un golpe impactó en mi rostro.

-no se metieron solos.-musitó con voz sepulcral.-no te metas con ellos.-salió corriendo de mi nave, ¿Qué rayos?, al parecer toqué un tema sensible.

-Master Road? ¿Estas ahí?-maldición, mi comandante de batallón me encontró, su voz plagada por la estática me llegó desde el sistema de comunicación de la nave.-soldado, se le a asignado un grupo de novatos de la academia, están bajo su cargo y se presentaran en 3 ciclos a usted.-el tono formal cayó.-Master Road se que es duro lo que hiciste, peo debes volver, ahora eres responsable de esos younglings, si algo les pasa, así sea bajo el cargo de tu subcomandante, la responsabilidad será solo tuya Master Road, recuérdalo.-finalizó la comunicación, mi comandante me conocía lo bastante bien como para no esperar un acuse de recibo de mi parte, maldita sea, ahora debía volver, no podía desertar en paz, no, de nuevo mis habilidades causándome problemas, suspire, un soldado normal podía desertar y ya, yo no, el gran Master Road no podía darse ese lujo, bueno, para empezar debía ubicar a Blue Star.

Blue Star

Me serené mientras corría por la selva, si lo hubiera golpeado usando mi poder, lo habría matado, lentamente me acerque a mi nave, se notaba vacía, un rápido escaneo me mostró que mis amigos no estaban ahí, y para alivio mío, tampoco sus cadáveres, observé sus huellas dirigirse al centro del bosque y las seguí, tras unos microciclos de aplastante humedad y verdor llegué a un claro, un asentamiento primitivo surgió ante mis ópticos, y una escena muy curiosa, mis amigos atados en el centro del asentamiento, me oculté mejor en la maleza y estudié la situación.

Storm Fire

¿Nunca tendríamos un poco de paz? Magnifico, de un ciclo para otro la tribu que nos tendió la mano la retiró, los cargos musitados por su jefe, en un momento me parecieron absurdos, pero ahora que los meditaba, atado de espaldas a Longart, me parecían muy lógicos, su tribu una vez fue una avanzada civilización como la Cybertroniana, pero la guerra los había mermado hasta tal punto, que de mutuo acuerdo con sus enemigos, los mechas caníbales, decidieron deshacerse de toda tecnología, así, ningún bando se sentiría tentado a desarrollar nuevas armas, con el fin de "protegerse", ahora llegamos nosotros, unas tentaciones andantes de tecnología, y obviamente debíamos ser eliminados, luego, claro esta, de haber salvado al sparkling del jefe.

-chicos, fue un placer estar a su lado.-musitó Longart, al ver que el batallón de ejecución afilaba sus flechas en una roca cercana, tragué aceite, vamos, siempre había una última esperanza, algún mecha que caído del cielo nos vendría a ayudar.

-moriremos Storm, deja de pensar en fantásticos rescates.-me regañó Racer.

-que tu quieras morir porque tu amorcito te dejó, no significa que yo también quiera hacerlo.-le gruñí, pronto me sentí mal por el, y mal por Dalia, ambos me miraban acusadores.

-cállate Storm.-me regañó Longart.

-lo siento.-murmuré.

Master Road

Logré ubicar a Blue Star, y me acerqué sigiloso a su posición, era obvio que vigilaba algo.

-veo que regresaste, ¿vienes a restregarme en cara tu nave?-me dijo altiva.

-vengo a decirte que regreso a Cybertron, al parecer se cae sin mi presencia.-le conteste.

-como si fueras tan imprescindible.-miró a sus amigos, eran sus amigos los atados, los demás eran mechas muy parecidos a los caníbales.

-al parecer se preparan para "fusilarlos"-me acosté a su lado.-¿algún plan?, nos abalanzaremos y ya?

-no, usaremos tu nave, es mas segura y no arriesgaré a mis compañeros.-me miró seriamente.-¿Qué esperas? Busquemos tu nave.

Racer

Ahora si que ni Primus nos salva, adiós amada mía, adiós Cybertron, adiós vida estúpida.

El pelotón de fusilamiento tensaba sus arcos una y otra vez, como si al primer disparo nos fueran a matar, tardarían horas en matarnos, y eso si teníamos suerte y algunas flechas penetraban y una y otra vez en nuestros pechos. Seria realmente hermoso el reguero de energon que dejaríamos.

Longart

Como médico tenía una visión muy real de los que esas delicadas flechas le harían a nuestros cuerpos, si, tardarían mucho tiempo en matarnos, sería una muerte muy agónica, oh Primus que por tu obra y gracia una llegue directo a mi chispa, que se a lo suficientemente potente.

Y como el tiempo es injusto con quienes esperan, el pelotón se agrupó y a una voz del jefe empezaron a dispararnos, las débiles flechas penetraron muy poco en nuestras armaduras, unos agudos pinchazos solamente, pero era curioso muy pocas me habían alcanzado, para la cantidad de mechas que vi rodeándonos, pronto esa pregunta se aclaró, Racer, maldito Racer, como pudo se había movido y había interceptado casi todos los disparos, cubierto completamente con finas flechas se rió, Primus, yo sabía que estaba loco, pero no tanto.

-¿Qué haces?-le grité.

-no lo ves? Aguantando hasta que la mágica ayuda caída del cielo llegue.-sonrió y seguí su mirada, sobre nosotros una nave autobot flotaba, a medida que se acercaba, el viento que generó espantó a todos los mechas "primitivos", no eran tan tontos como para intentar dispararle con sus flechas a la nave, es decir, les regresarían al doble de la velocidad.

Un rayo tractor nos subió a todos, y Blue Star se encargó de desatarnos, un mecha imponente estaba detrás de ella.

-les presentó a Master Road, oficial comandante autobot.-lo presentó.-gracias a el volveremos a Cybertron.-tras estudiar a Racer con la mirada y asegurarse de que sus heridas no eran serias, se marchó.

-Blue Star!-gritó Racer dolido.

-déjala Racer, sabes bien la decisión que tomó.-le dije apesadumbrado.-ahora quédate quieto para que pueda sacarte cada flecha mecha tonto.

Storm Fire

Era la típica nave militar autobot, cómoda, de colores claros y rojos, habitaciones un tanto espartanas, pero ¿para que quejarse? Nos alejábamos de ese pútrido planeta, el cuerpo de nuestro pequeño sparkling se había oxidado, victima de la humedad, no se pudo conservar nada, ya que como oxido cósmico, esta había penetrado en el área de carga de nuestra nave, fue desesperante, pero solo era una carcasa vacía, una vez albergó la chispa que cree junto a Dalia, pero ya no guardaba nada, Dalia se acomodó en mi hombro y sollozó, la comprendía bien, sabía que le dolía tanto como a mi haber visto pudrirse la armadura de nuestro hijo, nada quedaría en ese planeta, ninguna huella, ninguna estúpida huella del sacrificio de Timer.