No podía dormir, su muerte me agobiaba, atormentaba y apenaba. Todo junto. No podía ni siquiera dormir sin escuchar una voz que me diga

-Duncan, olvídame

¿Cómo te puedo olvidar, y dejarte nada más que como un triste recuerdo, una cosa del pasado? Simplemente no puedo

De pronto sentí el zumbido de mi celular

-Hola

-Habla Susi (su secretaria)

-¿Qué pasa Susi?

-Le quería informar que ya le conseguí una ayudante, quería que la conozca

-Voy mañana y la conozco

-Esta bien, adiós

Sin ni siquiera despedirme le corte. No estaba de humor para conocer a nadie. No me interesaba mi trabajo. No me interesaba absolutamente nada. Ni mi familia. Ni mi trabajo. Solo quería a Courtney y a nadie más.

Luego de dormir otra incomoda noche me deserte. Me coloque mi traje y aun lado deje mi guitarra. Mi única compañía

Partí marcha a mi trabajo y entre

-Hola Susi

-Señor, la secretaria esta allí dentro y aquí esta su currículo

-Esta bien

Entre a mi oficina y encontré a una morena, rubia de cabello largo, aros grandes y unos tacones muy altos

-Buenos días

-Buenos días, ¿usted será mi nueva asistente?

-Al parecer si, digo…si usted así lo quiere

-Claro que si, empecemos a trabajar

Luego de largas horas de trabajo de construcción, mire el reloj solo faltaban unos minuto, solo nueve minutos

-Si quieres ya te puedes retirar, yo terminare el trabajo

-Tranquilo yo te ayudo

Luego de esos diez minutos ambos agarraron sus papeles y su portafolio y se acercaron a la puerta

-Discúlpame, perdóname, nunca quise hacerte daño, fue solo una adicción-dijo la morena con ojos llorosos

-Tranquilízate que sucede

-Nada, discúlpame –dijo la morena limpiándose las lagrimas

-¿Courtney?