Bueno en el anterior capitulo, lamento por la demora, por lo mismo apuré un poco este capitulo… mucho diálogo, pero poco entre personajes principales, espero que no me maten por eso. Bueno ahora sí que se viene muy pero, muy romántico. Espero que lo disfruten, no olviden dejar Reviews

Summary: Creyó ser amado, creyó ser deseado, tan solo recibió la negativa, a kilómetros una amiga, su mejor amiga, le demostrará que el amor no siempre se piensa, sino que se siente.

Advertencia: Digimon no me pertenece, mucho menos Tai, a pesar que quisiera. La pareja de Mimí y Tai me encanta, así que hay muuucho miel. Dedicado a Cami que sé que morirá al ver que estoy escribiendo esto. Dejen Reviews y críticas =)

"THINGS HAVE CHANGE"

CAPITULO 6: RUMBO AMÉRICA

RATING: M

TAICHI X MIMI

BY MEEMS ASAKURA

Unos cuantos meses, pruebas y vacaciones habían pasado. Era todo un desafío aquella difícil tarea en la cual se había encomendado, sabía inglés eso era claro, pero no sabía en qué momento estaba tranquilamente estudiando con sus millones de fotocopias y ahora estaba lleno de cajas su departamento.

Era verdad, se dirigía esa misma tarde hacia Estados Unidos tan solo por ¿Ella?, bastante era el hecho que hablaran a cada rato que podían, pero incluso se había estado imaginando como sería el momento en que se encontraran. Sabía que allá estaban entrando a clases, e incluso que hacía bastante calor como para traer mucho abrigo, pero el invierno aún no se despedía de Japón y por lo mismo no podía evitar pensar que ella estaba con una camiseta y una falda o algo por el estilo.

- Hermano – Saludó su hermana cuando ingresaba al departamento, ahora tan solo estaban un par de cajas que irían a la casa de sus padres, sus maletas y el gran vacío que aparecía con su partida.

- Pensé que no alcanzabas a venir tan temprano – Saludó el moreno a su hermanita, lejos ella era una de las personas que más extrañaría en su viaje.

- Yo también, pero me han suspendido la clase… te voy a extrañar ¿Lo sabes? – Preguntó la castaña mientras abrazaba a su hermano. – Siempre hemos estado juntos, dime que me llamaras a diario – Susurró ella mientras se abrazaba más fuerte y el sentía una leve humedad en su camiseta, era evidente que su hermana no quería que él la viese llorar.

- Lo haré te lo prometo – Sonrío el mayor mientras besaba el cabello de ella.

En ese íntimo momento, escucharon a lo lejos una bocina en la calle de frente, eran los padres de los Yagami, a pesar que iban con bastante tiempo para el viaje, querían disfrutar ese pequeño tiempo en poder hablar con su hijo y no corriendo con las maletas.

Taichi no se había dado cuenta y ya estaban llegando al aeropuerto, le quedaban dos horas por subir al avión y sus amigos lo habían ido a despedir.

- Idiota, espero que te cuides – Le dijo su mejor amigo Yamato, a pesar de que habían tenido más de una pelea durante los últimos meses. El rubio ya estaba convencido de los sentimientos del moreno y aún más que no dejaría a su amiga sola por un simple momento. No sabía como explicarlo, pero Taichi estaba diferente y él mismo lo había logrado percibir.

- Tú también… cuida a Sora – Sonrío el moreno mientras se abrazaban fuertemente.

- Lo haré, tú cuida a Mimí y por favor… no la hagas llorar – Dijo el rubio mientras apretaba mucho más fuerte el cuerpo del moreno en forma de amenaza.

- Tai… cuida a Mimí por nosotros, tú sabes que ella te adora y odiaría el momento en que ella me dijera que por tu culpa esta pasando un mal rato – Dijo calmadamente Sora mientras se despedía de su amigo y entrelazaba sus manos con Yamato. Tiempo atrás al moreno le hubiera dolido un movimiento así, pero ahora tan solo lo veía adorable. Sus dos mejores amigos, totalmente enamorados.

- Tienes que cuidar a Kari por mi ¡eh! – Amenazó el moreno al pequeño rubio mientras abrazaba a su hermana.

- Es mi tesoro más preciado – Sonrío el rubio mientras acercaba el cuerpo de ella aún más. – Y tu debes cumplir con todo lo que Mimí quiera ¿Ya?... es como mi hermana, así que trátala como la tuya – Sonrío T.K., sabía que Tai quería mucho a Mimí, pero nunca hubiera imaginado el tipo de conexión que habían establecido por internet.

Así habían seguido las despedidas entre abrazos y lágrimas fugaces, el único que no había podido presenciar el acto había sido Ken que se encontraba en la escuela de detectives. Con tan solo un bolso de mano y una cámara de fotos totalmente nueva se despedía el de sus amigos y familia, tan solo esperaba que no fuera una tortura.

A su vez, la muchacha norteamericana estaba preparando todo para el comienzo de clases, e incluso el momento en que llegara su amigo japonés. Era extraño pensar aquello, pero nunca lo había extrañado tanto en su vida. De hecho nunca había extrañado nunca tanto a nadie, ni a sus padres en sus largos viajes cuando era pequeña podía sentir aquél nerviosismo que sentía a cada segundo.

- Si no dejas de hacer tanto ruido, no volveré a ser tu compañera de habitación – Alegó su compañera de habitación mientras ingresaba a la habitación. Como siempre terminaban juntas, a pesar de no estar estudiando la misma carrera, su amiga francesa, algo nerviosa, callada y malhumorada estudiaba Ingeniería Comercial y se habían conocido el primer día de universidad, el hecho de tener que ser compañeras, las había convertido casi en inseparables en el campus.

De cabello castaño igual que la Tachikawa, sus ojos azules saltaban en aquella bronceada piel que había adquirido gracias al verano. Su menudo cuerpo cubierto tan solo con un par de sandalias, unos delgados shorts y una camiseta ancha hacían que la norteamericana se viera un poco glamorosa para el simple momento en que organizaban sus cosas en la pequeña habitación.

Una pequeña mesita de dormitorio separaba las dos camas, una color blanco impecable, la cual admiraba la francesa al haber terminado de ordenar todo y en el otro lado, la americana simplemente lucía un cubrecama hecho por su abuela en el momento en que se dirigía a Estados Unidos muchos años atrás, la costumbre y el cariño por su abuela le hacían adorar lo que veía.

- Te ves bonita – Sonrío la francesa mientras veía como podía introducir los nuevos cuadernos al pequeño estante que compartían.

- Se supone que hoy en la noche llega, lo iré a recibir – Sonrío ella con un pequeño sonrojo en sus mejillas.

- Ahora todo me calza – Dijo su compañera mientras el sonido de un estomago se hacía presente en la habitación. - ¿Comiste algo hoy? – Preguntó nuevamente.

- Eh… - Mimí comenzó a pensar hacia arriba- No, creo que no – Sonrío, sabía que a su amiga francesa le odiaba que ella comiera a deshoras.

- Vamos, a comer… Por dios mujer ¡Algún día olvidarás la cabeza! – Dijo la francesa mientras empujaba a Mimí al exterior de la habitación.

En esos momentos, a pesar de ser tan temprano en EEUU, aparecía una notificación en el celular de la norteamericana. "Subiendo al avión Mimi Tachikawa, me tienes que recibir con mucha comida", lamentablemente el celular en esos instantes descansaba en la cama de ella.