Los personajes no son míos. Solo la historia lo es. ¡Te odio Meyer! ¡Porque has creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistibles! ¡Yo Quiero uno! ¡Tú tampoco te salvas Swan!


Bella Pov

Me encontraba recostada sobre la suave alfombra de mi habitación. Necesitaba pensar y… también ocultarme de Emmett quien parecía estar en uno de esos días en los que yo el centro de todas sus bromas. Le fruncí el ceño al blanco cielorraso, en un intento de que alguna cosa divina se apiadara de mi estado de confusión y me enviara una señal

Estaba confundida. Sabía que aquella venganza no me llevaría a ningún lugar bueno y sumándole al hecho de que Edward parecía estar ignorándome…

— Idiota — murmure un pequeño insulto, deseando que aquel estúpido de cabellos cobrizos pudiera escucharme. Era extraño. Todo era extraño y eso no me gustaba. Desde el día en la feria Edward simplemente me ignoraba. Había llegado a la conclusión de que solo quería evadir nuestra última conversación…

Al mejor estilo pantera rosa, comencé a caminar hacia la salida o más precisamente, hacia el escondite en donde Emmett había comenzado a guardar las llaves de su Jeep. Me subí sobre un pequeño banquillo para poder alcanzar las llaves con mejor facilidad. Odiaba a Emmett y su altura súper desarrollada

— ¿A dónde vas? — caí de redondo al suelo al escuchar la autoritaria voz de Charlie — ¿Bella? ¿Estás bien? — pregunto preocupado ayudándome a levantarle, no sin antes dedicarme una mirada reprobatoria, a la vez que me ponía de pie. Sonreí con inocencia. Me había atrapado infraganti

— Estoy bien. La falta de equilibrio ya es algo normal en mí — masculle quedamente — Entonces… Te quiero — intente aparentar una inocencia que en esos momentos realmente no tenia. Ambos sabíamos que me había atrapado. Lo observe reír entre dientes, comenzando a negar repetidas veces

— Ve; Solo procura no dañar el Jeep de Emmett

— No prometo nada — me encogí de hombros dirigiéndome hacia al garaje. Veinte minutos más tarde, y gracias a que la semana anterior Alice había decidido hacerme una gran y extensa visita guiada del camino para llegar hacia su casa, logre llegar sin ningún contratiempo. Me felicite a mi misma al encontrarme frente a la gran mansión blanca. Sin pensarlo demasiado me dirigí hacia la puerta la cual tras dos golpes fue abierta por una sonriente Alice

— ¡Bella!

— Hey; Alice — la salude nerviosamente recibiendo como respuesta un fuerte abrazo. La pequeña tenía fuerza. De manera lenta deshizo nuestro abrazo para observarme con picardía — Supongo que no es a mí a quien vienes a visitar ¿Verdad?

— Ohm… Bueno, yo… en realidad yo…

— ¡Te sonrojas! — Chillo eufórica de manera acusadora e inevitablemente comencé a sentir como mi rostro comenzaba a arder aun con mayor intensidad — Ahora estas mas roja que un tomate — murmuro entrecerrando sus ojos — ¿Que ocultas?

— ¿Donde se encuentra Edward?

— En su habitación… ¿Acaso te llamo para hacer manitas? — esta era la situación más vergonzosa que jamás creí que me pudiera suceder a mí y aquella pequeña pixie, parecía estar divirtiéndose a mares a mi costa

— ¡Alice!

— ¿Qué? — pregunto con inocencia. Gruñí por lo bajo al divisar aquella sonrisa maliciosa adornar su perfecto rostro con fracciones de duende — Esta bien. Su habitación es en el tercer piso, la primer puerta a la derecha… ¿Quieres que te acompañe?

— No, gracias, creo que podre llegar sola — masculle entre dientes — Y sin que nadie me avergüence

— Aguafiestas — exclamo. Comencé a subir los escalones de dos en dos, en un desesperado intento de alejarme de Alice y sus insinuaciones para nada acertadas. Una vez en el tercer piso, me adentre sin siquiera pensarlo a la habitación de Edward

— ¿Acaso no golpeas? — pregunto enarcando una de sus cejas. Me sonroje a más no poder al encontrarme a Edward, solo enfundado en unos desgastados Jeans a medio desabrochar. Volteé rápidamente, observado la blanca puerta, dándole la espalda a un casi semidesnudo Edward, quien no hacía más que mostrar orgullosamente su torso con cada uno de sus músculos bien definidos

— Tu… Te esperare abajo — asegure rápidamente intentando abrir la puerta, sin embargo en un rápido movimiento, Edward, ya se encontraba reposando una de sus manos a un costado de mi cuerpo, en la puerta, evitando que pudiera escapar

— ¿Qué haces aquí? — me tense al sentir su cercanía. Volteé sobre mis talones de manera lenta, demasiado lenta diría yo, enfrentándome a la divertida mirada de Edward — Entonces… ¿Planeas responder?

— No…Si… ¡Aléjate! — Coloque ambas manos sobre sus pectorales e implementando toda mi fuerza lo empuje hacia atrás, alejándolo de mi — Colócate una playera

— ¿Acaso el verme así te distrae?

— Por supuesto que no — mentí, fingiendo indiferencia — Es solo que te ves…

— Atractivo; Encantador; Irresistible…

— Iba a decir raro, pero horrible seria la palabra exacta para describirte en este momento — bufé al escuchar como reía quedamente. Era insoportable ¿Acaso no conocía la palabra humildad? No, no lo hacía. Me observo por unos segundos para luego encogerse de hombros

— Raro. Sabes que era uno de los solteros más codiciados de todo Forks y digo "era", porque… ahora tengo novia ¿Verdad? — comento elocuente para luego giñarme juguetonamente un ojo

— Es….exactamente de eso es de lo que… ¿Qué haces?

— ¿Qué crees? — rodo los ojos bajándose los jeans y lanzándolos hacia algún lado de la habitación. Desvié mi mirada hacia unos trofeos que se encontraban allí — Antes de que llegaras estaba a punto de ducharme

— ¡Podrías esperar! — me queje cruzándome de brazos e intentando borrar aquella imagen mental de Edward con solo unos bóxers negros. Sisee furiosa conmigo misma y con él por ser un pervertido sin pudor alguno

— A decir verdad, podría esperar pero… no lo hare

— Eres un idiota — exclame lo suficientemente alto como par que me escuchar aun después de haber abierto el grifo de la ducha — Te esperare aquí. Debemos hablar

— Mis duchas son demasiado largas — le escuche gritar. Observe por donde Edward había desaparecido; El muy… había dejado la puerta del baño abierta de par en par. Sin lugar a dudas era un pervertido con todas y cada una de las letras. Me dirigí hacia aquellos estantes llenos de Cd´s…

— Escuchas música

— ¿Qué? — no respondí, sabía que me escuchaba perfectamente, solo quería hacerme rabiar, lo cual lograría si seguía con su papel de chico idiota. Continúe con mi trabajo de observar las colecciones de Cd´s que se encontraba allí. Me sorprendí a encontrar discos de Jazz hasta de música clásica… Parecía que después de todo Edward no solo disfrutaba de aquella música que le permitía tocar por completo a la chica con la cual se encontraba bailando — Ahora fisgoneas mis cosas

— Solo observo

— ¿Alguna conclusión? ¡Ya sé! — exclamo con sarcasmo. Observe de soslayo como solo se encontraba con una toalla atada a su cintura — Has descubierto mi creciente obsesión hacia los vampiros — mascullo con voz tenebrosa para luego largarse a reír

— Dime una cosa. ¿Realmente crees que tienes sentido del humor?

— Auch. Eso fue rudo. Lastimas mi corazón

— ¿Lo tienes?

— Y…estas enfadada — aseguro sentándose sobre su cama. Palmeo el mullido colchón indicándome que me sentara junto a él; Se mofo al notar cómo me alejaba aun más de su persona — Bien. Es obvio que temes que te pueda llegar a hacer algo

— no te temo

— Entonces temes… te temes a ti mima

— ¿Disculpa?

— Temes de cómo tú puedes llegar a reaccionar al estar a mi lado — sonrió seductoramente. Entrecerré los ojos; no caería en sus juegos — Bien — acepto de mala gana al observar mi expresión seria — ¿De qué quieres hablar?

— De la venganza

— Te escucho

— Debemos tener reglas

— ¿Y eso se debe a que…? — dejo su pregunta inconclusa esperando que yo fuera la que la contestara. Me removí incomoda sin tener las palabras exactas para expresar todo lo que pensaba y aun peor…sentía. Me observo impaciente lo cual solo logro ponerme aun más nerviosa

— He estado pensando y…

— ¡Woaw! ¡Has pensado! ¡Genial!

— No bromeo, Cullen. Esta pequeña venganza debe tener reglas a las cuales nos debemos apegar ¿Entiendes? — asegure con seriedad por lo que él al notar mi estado de ánimo asintió sin siquiera rechistar. Suspire, ahora solo hacía falta imponer las reglas — Ambos sabemos que el primer día impusimos la regla del…

— No engaño. Lo sé y créeme que aunque sea lo más difícil que hecho en mi vida… la estor cumpliendo

— Bien ¿tienes alguna regla que quieras añadir?

— No contarle a nadie sobre esta venganza

— Bien. Tampoco debemos confundirnos

— ¿A qué te refieres?

— Me refiero a que ya nos hemos besado y por ende hemos roto aquella regla no pactada de no besarnos. No debemos mesclar esta venganza y este noviazgo ficticio con nuestros sentimientos — asegure de manera rápida que siquiera estaba segura de que me había escuchado del todo. Fingió bostezar con aburrimiento, observándome con diversión. Odiaba esa mirada

— Te preocupa enamorarte de mí — solté una pequeña risilla histérica ganándome una mirada curiosa de su parte — ¿Qué es tan gracioso?

— No. No me preocupa enamorarme de ti ¿Y tú? ¿Te preocupa enamorarte de mí?

— Nunca. Ya me enamorado y a decir verdad… no es la gran cosa; Es aburrido e inservible — aseguró sin una chispa de emoción. En momentos como estos, creía que ese guapo chico no podría amar jamás a nadie — ¿Eso es todo?

— ¿Por qué preguntas?

— Planeo cambiarme y a no ser que desees verme completamente desnudo yo … — se cayó abruptamente ver como a la velocidad de un rayo me volteaba, dándole nuevamente la espalda, siquiera quería imaginármelo desnudo aunque pensándolo bien…Sus bóxer no había dejado nada a la… ¡Dios! ¿En qué demonios pensaba?

— Bien. Entonces con esa regla no habrá problema. Yo nunca me enamoraría de ti y tú jamás, te enamorarías de mí. Es perfecto… yo…discutiremos las demás reglas luego — asegure comenzando a correr hacia la salida de aquella habitación. Debía alejarme de allí. La mayoría de las reglas estaban impuestas, por lo cual, no sería difícil cumplirlas…


Hola gente hermosa, disculpen la demora, aunque espero que con este capítulo haya valido un poquitito a pena y les haya gustado aunque sea un poquitito. Gracias por sus Revierws y no… no abandonare ninguna historia es solo que no he encontrado la inspiración necesaria como para escribir un capítulo de esta historia. Pero… ¡Aquí esta! ¡Un nuevo capítulo!

Espero sus comentarios

Besos: Bella-Ragaza

¡No olviden sus Revierws!