Los personajes no son míos. Solo la historia lo es ¡Te odio Meyer! ¡Porque ha creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistible! ¡Yo también quiero uno!... A ti también te odio Bella Swan
Bella Pov
A veces admiraba mi perfecto autocontrol. Uno que manejaba casi a la perfección, y era algo normal, teniendo en centa que formaba parte de la vida de los extravagantes y alocados, Renee y Emmett, mi madre y mí hermano, respectivamente, pero, ¡Hey! ¿Nadie es perfecto, verdad? Y por esa razón, por no ser perfecta, me había tomado la libertad de expresarle mi furia a Edward. Lo mataría
— Sí. Te ves muy sexy. Lástima que no nos encontramos en mi casa, como la última vez… — su tono de voz, que en un principio había sido uno susurrante, se había convertido en uno extremadamente alto, tanto así, que despertó las miradas curiosas de más de un cotilla. Me sonroje al observar como Jessica Stanley intercambiaba palabras con una chica, observándome de manera acusadora
— ¡Ugh! ¡Estás muerto, Cullen! — chille enfurecida
— Si me matas con ese sexy atuendo, no me negare, lo juro — replico con una molesta sonrisa ladeada surcando su rostro. Y, en contra de todo pronóstico, le sonreí. Me observo confundido, pues estaba segura que esperaba que lo insultara, golpeara, pero jamás que le sonriera — La última vez que me sonreíste de aquella manera casi me dejas… — y sonreí aun mas, mientras lo aventaba hacia la piscina, haciéndole perder el equilibro y logrando que lentamente callera. Reí al observar la cara de pánico que tenía mientras de manera torpe intentaba sujetarse de algo para no caer, ese algo, termine siendo yo…
— ¡Tú! ¡Lo hiciste a propósito! — gruñí, ceñuda aun sin dejar de toser. Joder, había tragado más de la mitad del agua de la piscina. A ciegas, con todo mi cabello mojado cubriendo mi rostro, y guiada por el sonido de la molesta risa burlona de Edward, me dirigí hacia él. Ya se encontraba fuera de la piscina, mojado, observándome con más que diversión — ¡Eres…eres…tu!
— Y pensar que creía que era Emmett. Woaw, gracias, Swan, me has ayudado a descubrir la gran incógnita de mi vida — rió a carcajadas, al igual que algunas de las personas que se encontraban a nuestro alrededor. Esta vez no sonreí, simplemente, utilizando todo mi ingenio, tome una de sus manos, y lo volví a lanzar la piscina, comenzando así sin saber una batalla entre los dos. De improvisto, él había intentado tomarme entre sus manos, mientras que yo, aplicando técnicas ya conocidas, comencé a hundir su cabeza abajo el agua
Debía de parecer una maniática, y no me importaba. Reía, a carcajadas limpias, mientras apoyaba todo mi peso en el cuerpo de Edward, evitando que así el pudiera liberarse. Él, sin embargo, por un momentos no había luchado, pero, supongo, que al acabarse el suministro de aire en sus pulmones, no le quedaba de otra que comenzar a pelear por su vida, y yo, no se lo haría tan sencillo…
Pero, como siempre, me había olvidado un pequeño-gran detalle: La fuerza que poseía Edward; Por lo que, sin siquiera ser consciente, en menos de un minuto, yo, la que en un principio era la captora, en un final, había sido capturada. Nerviosa, intendente escapar por debajo de uno de los brazos de Edward, cosa que me fue imposible, pues había creado un buen fuerte para evitar mi escape.
Rodeé los ojos, al escuchar nuevamente los susurros para nada disimulados de Jessica Stanley, quien de seguro había observado toda la escena. Decidí, por mi propio bien, no prestarle demasiada atención. No quería siquiera imaginar que estaría diciendo al verme a mí, la supuesta novia de Edward, y al mismísimo Edward, en un pequeño esquinero de la piscina, completamente pegados el uno al otro.
Porque estaba completamente segura que los golpeas que le propinaba a Edward para que se alejara de mí, para Jessica, tal vez, significaban una obsesión al Sadomasoquismo que yo tenía, en cuanto a Edward. ¿Y lo mas enfermo del asunto, respecto a Jessica? Ya siquiera me importaba lo que ella dijera, o lo que todos creyeran de Edward y de mí; es decir ¡Dios! ¿Acaso nadie tenía su propia vida? Si bien Edward jamás fue mi novio, al menos no de verdad, eso no significaba que aquellas personas tuvieran derecho a opinar sobre nuestra relación, inexistente y ficticia, por cierto, pero relación al fin y al cabo. Además, en el caso de que la relación al fin y al cabo fuera… ¡Diablos, ya estoy divagando!
— ¡Aléjate, Cullen! — murmuré entre dientes, en apenas un débil gruñido amenazador, fingiendo una gran sonrisa. El se encogió de hombros
— Muy bien, dime, bonita, ¿Qué hace alguien como tú, en un lugar como este? — pregunto esbozando una de sus deslumbrantes sonrisas ladeadas. Lo observe como si se tratara de un demente, y sin siquiera responderle, intentes, nuevamente, alejar sus manos de ambos costados del esquinero, para así poder escapar nuevamente — ¿Y bien? — suspire, rendida
— ¿Yo? A pues nada, es solo que un idiota me retiene en contra de mi voluntad
— Debe de ser un idiota muy inteligente… y apuesto
— Eso dicen
— ¿Qué es lo que dicen? ¿En cuando a lo de inteligente, o a lo de apuesto?— enarque ambas cejar. A decir verdad era un poco divertido este pequeño juego ideado por ese Id… Edward. Podía sacarle mucho provecho para diversas cosas, entre ellas, molestar a Emmett en cuanto nos viera así, y callar de una vez por todas a Jessica, y a su séquito de mosquitas muertas enamoradas de Edward
— Yo digo que es un idiota, pero sus calificaciones dicen otra cosa — explique, serena, esforzándome por no reír ante la expresión asesina de Edward. Todo en aquella expresión prometía una futura venganza — Y bueno, pues, muchas lo creen apuesto
— ¿Y tú te incluyes?
Edward Pov
Sonreí. ¿Qué más podía hacer? La tenía justo en donde quería, y eso me encantaba, porque ella había resultado ser mucho más rara y difícil de lo que creía. Me repelía con todas sus fuerzas, pero de manera inconsciente, me seducía. Ella bufo, fulminándome con la mirada, al ver que mis labios se acercaban aun más a hacia la piel de su cuello, sin embargo, y demostrando su coraje, no se movió ni un milímetro para alejarse, o alejarme de ella, además, para ser sincero, no le serviría de nada escaparse...
— Nunca lo sabrás — puse los ojos en blanco ante su respuesta evasiva, ¿Tan difícil le parecía considerarme apuesto... lindo como mucho? Sí, porque Isabella Swan, parecía tener un orgullo de acero, y aquello volvía todo más interesante
— Tengo mis métodos, y créeme que sé que puedo llegar a ser muy persuasivo
— Oh, por favor, Cullen, ya no le temo al monstro del closet, así que esa amenaza no te funcionara conmigo — sonreí divertido, para luego comenzar a repartir algún que otro beso perdido por su hombro derecho.
— ¿Qué demonios crees que haces?
— Disimular — conteste de manera simple. Y en parte era verdad, se suponía que ella quería llevar a cabo aquella venganza, y así lo haríamos, pero, a todo esto, ella fingía ser mi novia y, ya era demasiado raro no tener demostraciones de afecto dentro del instituto, como para tampoco tenerlo fuera de él, cuando Bella se encontraba usando aquel pequeño y sexy traje de baño...
Casi sin ser capaz de controlarme mis ojos se dirigieron hacia sus senos, que se encontraban debajo del agua,al igual que todo su cuerpo; cuerpo del cual yo podía recordad a la perfección cada una de sus curvas, pues ¿Quién no podía hacerlo, cuando ella se encontraba en ese traje de baño tan revelador?
Gruñí al sentir que mi rostro era salpicado por agua. Isabella me observaba con un mohín, y sus ojos brillando maliciosos. De verdad, juro que el 90% de la veces que estaba cerca de ella, tenía ganas de matarla con mis propias manos, y lo restante, pues eso lo guardaba en mi lista de grandes fantasías a cumplir, lista que, tratándose de ella, eran demasiados puntos a cumplir, porque, admitámoslo, Isabella Swan era sexy y atrayente hasta el punto de volverte loco al igual que podía hacerlo una droga; una exquisita y dulce como los mil demonios
— Se lo que estas pensado. Deja de hacerlo
— ¿Que? Ahora incluso controlaras y censuraras mis pensamientos — me mofe, divertido. Ella solo volvió a salpicarme el rostro con agua — Tranquila — mascullé volviéndome a secar el rostro con una de mis manos, para luego abrazarla fuertemente. Ella peleo para que la soltara, por lo que yo solo me reía de ella — Por cierto — le susurre al oído — No mentía cuando te dije que el bañador te sentaba muy sexy, y en cuanto a lo de mi habitación, considéralo un propuesta
— Por cierto — repitió ella en apenas un susurro. No deje de abrazarla; pero aun así podía imaginármela sonrojada y furiosa. Sonreí a la espera de la locura con la que saldría. De verdad, estaba seguro que me estaba volviendo un poco sadomasoquista; El hecho de que me gustara ver las reacciones furibundas de Bella ante mis insinuaciones, no era nada normal, al menos no en mi mundo — Cuando el primer día que te conocí, te insinué, que te dejaría estéril si seguías fastidiándome, tampoco mentía
Esta vez fue mi turno de observarla furioso. Aun sin dejar de abrazarla, volví a morderle su hombro derecho con un poco mas de fuerza, no lo suficiente como para lastimarla, pero si como ara que ella se molestas. Me observo, nuevamente, furiosa. Volví a arrinconarla aun más en el esquinero de la piscina
— Aun no me has pagado lo de ese día — mascullé, a centímetros de su boca — Sera hora de tomar venganza, ¿No crees? — Y sin darle tiempo a responder nada, comencé a besarla con verdadero afán — Vamos, Swan, se que puedes hacerlo mejor. Disimula — susurre sobre sus labios, solo para que ella pudiera escucharme, y así lo hizo. Siseé al sentir, como, a modo de venganza, ella tironeaba mi cabello, pero a modo de recompensa, comenzaba a responder a mi beso
Tanya Pov
Rodé lo ojos, volviendo a tomar un sorbo del pequeño vaso de Margarita que había encontrado sobre la encimera. Sin pensarlo demasiado me acerque hacia en donde se encontraba mi hermana, Irina, con un grupito de sus amiguitas. Eran unas arpías. Bien, no era como si yo estuviera libre de todo pecado, por supuesto que no, pero bueno, al menos yo no intentaba disimular mis instintos de perra-maldita-arpía. No, yo lo admitía, y aquello era lo que les molestaba a aquellas niñitas
Bufe. Me pasaba por idiota. Si tan solo hace un año no hubiera pasado de ser una arpía a ser una idiota, ahora no estaría recusando el año, ni soportando a mi hermanita y su grupito de amigas, no, por supuesto que no, ahora, si todo hubiera marchado como debía, yo me encontraría en mi último año de instituto, preparándome para la libertad, la locura, y el estrés que representaría la universidad en mi vida… ¡Al Diablo, ahora me tocaba embromarme por idiota!
— Hermanita — salude a Irina quien ya no se digno en molestarse. Ambas sabíamos que le molestaba de sobremanera que la tratara como una niña, pero eso era; y además, debía aprovecharme del hecho de ser un año mayor que la perfecta Irina Denali — ¿Qué tanto ves? — le susurre solo a ella, no a las idiotas de sus amigas que la observaron esperando a que me respondiera, sin embargo, ella parecía demasiado ocupada en ver lo que estaba viendo, como para contestarme. Me las pagaría por ello
Observe sus ojos, azules, al igual que los míos, comenzando a guiarme por su mierda hacia el punto exacto en donde ella se encontraba observando como si su vida dependiera de ello. Y vaya que la vista valía la pena: La musculosa espalda de Edward Cullen se poda ver a la perfección desde allí, sin embargo, lo que llamo mi atención fueron los menudos brazos que se encontraban envueltos en el cuello de Edward. Una chica. Su novia. La primera relación seria de Edward Cullen. Sonreí
— Es una fulana tan repugnante — aseguró Melanie con aquella molesta vocecita de niña mimada. Todas las demás asintieron, a excepción de mi hermana y de mí. Esto era raro. Era sabido que Irina mantenía una relación un tanto insinuante con Edward, aunque claro que ella nunca había llegado a tener sexo con él, pero pese a todo eso, estaba segura de que mi hermana estaba prendada por aquel cobrizo sexy, y si los años de haber crecido con Irina, me servían de algo, era para saber que ella nunca perdonaba que tocaran lo suyo, y Edward, para ella, era suyo. Como decía, esto era extraño
— ¿A que no es mono? — pregunto Irina luego de un momento. Los ojos de las demás, al igual que los míos, brillaron con incomprensión. Estaba actuando muy raro… — Y pensar que lo creí imposible
— ¿El qué? ¿El que se acostara con otra? — comente con humor, humor que a nadie le pareció divertido. Rodé los ojos. Por supuesto que no entendían mi sentido del humor, me consolé a mí misma, pues mi sentido del humor era solo para personas más maduras: Para universitario ¡Carajo, yo tendría que estar en la universidad! ¡Mierda!
— No, hermana — masculló entre dientes — Me refiero a que Edward esta cumpliendo su parte del trato; — la observe, nuevamente, sin comprender de que hablaba, y estaba segura que las moscas sin cerebros que tenía como amigas, tampoco entendían de que estaba hablando Irina. — Todas sabemos que Edward ha querido tener sexo conmigo desde que me salieron senos…
— Sí, y me parece raro que no lo haya logrado — masculle divertida. Bien admitía estar al tanto de la terrible reputación de mi hermanita, aunque por desgracia mis padres no. La vida era injusta.
Irina me fulmino con la mirada. Yo le sonreí, encogiéndome de hombros, ambas sabíamos que era verdad
— Pues bien, ya me había cansado de estar esquivándole, decidí acostarme con el… con una condición: El debía seducir a la única niña que se le resistía, y tal cual como lo demuestra ahora, lo está logrando. Todo sea por sexo conmigo
— Entonces, ¿Dices que a Edward no le interesa la niña Swan? — esta vez fue el turno de Emma de hablar. Deje de escuchar en ese preciso instante, preferí, por mi bien y el de mis oídos, comenzar a observar a la feliz parejita que se encontraba saliendo de la piscina. Sonreí al observar por primera vez a la niña Swan. ¡Vaya que era sexy! Y qué decir de Edward quien…¡Woaw!
— Valla que Edward, disimula muy bien, el poco interés que tiene hacia la chica Swan — comente, jocosa, observando el gran bulto que adornaba al bañador de Edward. Carajo, que es chico tenía mucho potencial; Y por primera vez en todos mis años de instituto junto a él, lo vía como algo más que un niño, a él, y a la chica Swan, porque mierda, debía admitir que ambos estaban más calientes que los veranos de Phoenix
Un gruñido, ligero, ronco y amenazador, se escucho a mi lado. Si, Irina no se encontraba nada contenta. Al diablo, yo iría por otro Martini, y de paso, por el número de Edward e Isabella
Claro que lo haría, solo que por el momento me tocaría, disimular
¡Mis amores!
A decir verdad, siento haberlos tenido abandonados por tanto… tanto tiempo, sin embargo, ¡Eso cambiara desde ahora! Porque sí, alegremente les quiero informar que tendré más tiempo para ustedes ahora que me han entregados mis notas, eh aprobado todas las materias cursadas, pasado del año, y mantenido un promedio excelente… ¡Gracias vendito cerebro con una excelente retención!
A todo esto, como siempre, quería tomarme unos instantes para agradecerle sus comentarios, que son los que me alientan a continuar mi historia y a mejorar en mi modo de escribir, porque créanme que se darán cuenta de desde un comienzo, hasta ahora, y gracias a los consejos de todos ustedes, eh evolucionado como escritora. Pues bien, no los aburro más, y sin más que decir:
¡Me despido!
Y como siempre les he hecho saber: Espero con ansias sus comentarios. Si tienen consejos, criticas o alguna duda, solo escríbanla y me encargare de utilizar sus consejos o responderles
Besos: Bella-Ragaza
¡Dejen un Revierws!
