ROAD TO SARADA

Capítulo 6: porque el amor es egoista

Sasuke está de regreso, y junto a él ha regresado la esperanza, la esperanza de que el equipo siete vuelva a ser lo que algún día fue, una familia…

Caminamos por las calles de Konoha siendo solo acompañados por la luz de los faroles de la calle, hace demasiado frio pero a pesar de eso siento una calidez en mi interior, llevo mis dedos hacia mis labios aún están tibios, recuerdo la sensación de los labios de Sasuke sobre los míos y siento que se me infla el pecho, no cabe en mi cuerpo tanta felicidad.

Ninguno de los dos dice nada sobre lo que paso, no me atrevo a preguntar qué será de nosotros ahora? no quiero arruinar el momento y tampoco presionar a Sasuke.

Sin darme cuenta llegamos hasta mi casa, Sasuke se detiene frente a la entrada.

-donde te quedas?- pregunto cuando me doy cuenta que el departamento donde solía vivir Sasuke ya no existe más.

-iré a la casa de Naruto, la última vez me quede ahí- recuerdo que Kakashi me lo había mencionado cuando volvimos de la misión de rescatar a Hanabi.

Me preocupa pensar que me mienta, que cuando se aleje de mi decida volver a marcharse, mis ojos se vuelven tristes y lo miro con duda, debería de pedirle que se quede conmigo para asegurarme que no se marchara?

-no me iré…- la voz de Sasuke me saca de mis pensamientos, acaso estaba leyéndome la mente?

-lo prometes?-susurro avergonzada.

-te veré en la mañana..- responde poniéndome sus dedos sobre mi frente, y sé que esa es su forma de prometérmelo, y aunque es extraña me agrada.

-hasta mañana Sasuke-kun- me atrevo a acercarme y deposito un beso sobre su mejilla, Sasuke me mira impenetrable, no tengo idea en que está pensando.

Saco las llaves de mi bolsillo y abro la puerta, aun siento la mirada de Sasuke sobre mí, entro a casa y antes de cerrar la puerta me despido con la mano y le sonrió a Sasuke.

Cuando Sakura cierra la puerta de su casa me subo de inmediato a la terraza desde donde la observe la última vez.

Las cortinas de su cuarto están abiertas, veo que se enciende la luz y entra ella, la observo entrar y salir un par de veces de su habitación hasta que por fin se acuesta, aun dormida no se le borra la sonrisa de los labios.

No tardó mucho en llegar a la casa de Naruto, la puerta está sin seguro, entro y me choco con el desastre de la sala, como puede solo una persona hacer tanta mugre?

Dejo en un rincón mi espada y me saco el poncho, camino esquivando la basura y los tazones de Ramen que hay en el piso. Entro al cuarto de Naruto, él está dormido.

Como puede el héroe de la aldea llevar un atuendo tan ridículo? Lleva puesto eso estúpido gorro de dormir que usaba cuando éramos gennin, se nota que su cabeza a crecido porque le aprieta. Una burbuja de moco sale de su nariz.

-hina-chan…-se lo escucha susurrar mientras frunce sus labios y los aprieta contra la almohada que está abrazando.

¿Puede alguien ser más patético que Naruto?

De repente la burbuja de moco se explota, Naruto comienza a parpadear, abre los ojos medio dormido, se los frota y me mira.

-hola Sasuke – me saluda bostezando, sé que su cerebro aún está procesando la información – Sasuke! – grita saltando de la cama – que haces aquí?! –

-que escandaloso eres…- digo, Naruto no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo de cuando teníamos doce años.

-cuando volviste?- pregunta ya tranquilo.

-hace unas horas…-le informo – necesito un lugar donde dormir – digo apenado, la verdad que no espero que me de hospedaje, tendría sus razones de no querer.

-pues claro…- su respuesta me sorprende aun que lo disimulo muy bien – Kakashi me dijo que la última vez que estuviste ayudaste a reconstruir mi casa y te quedaste aquí, así que mi casa es tu casa- Naruto me ofrece una sonrisa sincera, no entiendo como él y Sakura pueden hacer como si nada ha pasado, no me guardan ni una pisca de rencor.

-gracias…- susurro.

-Sakura-chan se pondrá feliz cuando se entere que volviste- miro a Naruto, no creo que sea necesario mencionar que ella ya lo sabe eso haría que él comenzara a preguntarme cosas que no quiero responder –

Salgo de casa corriendo hacia la torre del Hokage, Kakashi me ha mandado a llamar con un shinobi, sé que la razón es por el regreso de Sasuke, corro aún más rápido ya quiero volver a verlo.

Cuando entro a la oficina del "sexto" veo a Sasuke junto a Naruto y Tsunade, Kakashi está sentado detrás de su escritorio, todos voltean a verme cuando entro.

-hola Sakura-chan! – me saluda Naruto, le sonrió y poso mis ojos en Sasuke, no sé si debería tirarme a sus brazos o que hacer – por fine está de vuelta Sakura-chan! –Naruto rodea el cuello de Sasuke y con su brazo libre forma con sus dedos una "v", Sasuke lo fulmina con la mirada, enseguida comprendo que él no le ha dicho a Naruto nada sobre lo de anoche.

-me alegro que estés de vuelta Sasuke-kun- le sonrió a ambos.

Naruto suelta a Sasuke y lo mira, luego me mira a mí- eso es todo? Ni un abrazo o un beso? – el rubio mueve sus cejas de manera sugerente.

Recuerdo el beso de anoche y me pongo roja, miro a Sasuke y él mira hacia cualquier lado menos hacia mí, sus mejillas están apenas sonrojadas.

-déjalo en paz Naruto, ya es suficiente que tendrá que vivir contigo hasta que podamos brindarle un departamento- agradezco a Kakashi por haber intervenido justo a tiempo.

-oh vamos! Será como estar en una pijamada todas las noches- se defendía Naruto.

-cuando creen que puedan ponerle la prótesis a Sasuke?- pregunta kakashi a Tsunade.

-Puedan? – interrogo antes que mi maestra responda.

-tú me asistirás en la operación, ya me has ayudado antes con la de Naruto- me contesta Tsunade.

-deberá de ser lo antes posible ya que la recuperación puede llegar a tardar bastante, cuanto antes lo operen más rápido podrá integrarse al equipo siete y cumplir misiones- responde kakashi.

-Sakura se encargara de hacerle las pruebas antes de la operación y mañana mismo podríamos hacerlo-

-estás de acuerdo? – pregunta kakashi a Sasuke, él se ve tan imperturbable como siempre.-

-lo que ustedes quieran..-responde Sasuke.

-entonces ya está todo dicho, ahora podremos ir a desayunar juntos para celebrar! – Naruto nos mira a mí y a Sasuke.

-tendrá que ser en el almuerzo, necesito que Sasuke-kun este en ayunas para hacerle las pruebas-

Entramos en un consultorio del hospital, dejo mi abrigo colgado en un perchero en la esquina, Sasuke se ha mantenido en silencio durante todo el camino, yo tampoco me he animado a hablar, a preguntarle que va a ser de nosotros ahora.

Comienzo a rebuscar en unas gavetas en busca de una jeringa y los instrumentos que preciso para las pruebas de Sasuke, cuando volteo Sasuke está de pie junto a la puerta, tiene su vista fija en mí, me sonrojo de inmediato.

-quítate la ropa de arriba…- digo apenas audible, sé que Sasuke me llego a oírme porque empieza a quitarse el poncho, lo tomo cuando se lo quita y lo cuelgo junto a mi abrigo, vuelvo mi vista a él y veo que tiene dificultad en sacarse la camiseta- te ayudo..- digo tratando de agarrar la parte baja de su camiseta.

-puedo solo..- Sasuke me aparta bruscamente, mi mano cae a un costado, giro mi rostro para que no pueda ver como las lágrimas se acumulan en mis ojos.

-siéntate en la camilla – le indico sin mirarlo, tratando que mi voz suene normal, agarro una bandeja donde ya he preparado todos los instrumentos y los dejo sobre la camilla.

Tomo un poco de algodón y lo empapo de alcohol, sin mirar a Sasuke tomo su brazo derecho y limpio el lado interno de su brazo, justo donde el codo se flexiona, dejo el algodón sobre la bandeja, solo se escucha nuestras respiraciones, no comprendo cómo anoche pudimos besarnos y hoy estamos así, tan distantes.

Tomo una manguera de goma y la ato alrededor de su brazo, palpeo la vena con mis dedos, cuando tomo la jeringa en mis manos veo como Sasuke aprieta el puño – no cierres el puño… pone flojo el brazo…- susurro, él me hace caso.

Tomo una muestra de sangre, aparto la jeringa y retiro la manguera de goma, mojo otro pedazo de algodón con pervinox y con un poco de cinta lo pego en el brazo de Sasuke.

-tengo que hacer unas pruebas con la anestesia..- le informo, trato de sonar profesional.

-hmp…- solo responde él.

-necesito pesarte para saber cuánta dosis de anestesia es necesaria para tu cuerpo- mi tono profesional falla, aun que intente hacer mi trabajo no puedo olvidarme que es Sasuke al que estoy atendiendo.- quítate el resto de la ropa – le ordeno volteando para que no vea mi sonrojo, finjo estar buscando algo mientras él se desviste-

Evito mirar a Sasuke, siento que la temperatura ha aumentado demasiado dentro de la habitación- súbete..- dirijo mi mirada a la balanza.

Luego de tomar apunte sobre el peso y la estatura de Sasuke le indico que se vuelva a poner la ropa, pero solo la de abajo.

-con esto sabremos cuanta dosis aplicarte para dormirte durante tres horas..- explico- ahora te inyectare una pequeña dosis para comprobar que no seas alérgico a la anestesia.

Cargo en una jeringa una mínima dosis de morfina, cuando volteo hacia Sasuke mi vista se clava en el corte de su brazo izquierdo, todo este tiempo había estado evitando mirarlo, me acerco y lo rozo con los dedos, de repente mis ojos se llenan de lágrimas, recuerdo como Sasuke llego a perder un brazo y tiemblo, este era un recuerdo de hasta donde lo había llevado su odio, vuelvo a acariciarle el muñón y no puedo evitar que se me escapen las lágrimas.

-no me ha hecho falta…- escucho la voz de Sasuke y lo miro, seco mis lágrimas e intento concentrarme en mi trabajo, le inyecto la morfina y espero a que haga efecto- no siento mi brazo – me informa Sasuke.

-eso es bueno… no fue mucha la dosis que te inyecte en unos minutos lo volverás a sentir – tomo la muestra de sangre y me encamino a la puerta – debo llevar esto al laboratorio…- comento.

-no te vayas…- me detengo antes de tomar el picaporte, volteo a ver a Sasuke- lo siento…por lo de antes- susurra.

Me acerco a Sasuke y me siento a su lado en la camilla.

Luego de almorzar con Naruto y el resto de los novatos me dirijo a casa, mañana es la operación de Sasuke y necesito estar descansada.

Llego temprano al hospital, Sasuke está acompañado por Naruto, les sonrió al llegar junto a ellos.

Entro junto a Sasuke a la sala de operación, Tsunade ya está allí.

-quítate la ropa y ponte la bata – Tsunade se ve de mal humor, conozco esa cara, es la misma que pone cada vez que le va mal en alguna apuesta, ruego a kami que la operación salga bien y que Sasuke salga en una pieza.

Escucho voces a mi alrededor, poco a poco las voy identificando, es el idiota de Naruto, luego escucho la voz de Sakura, abro mis ojos y los vuelvo a cerrar por la luz, los cierro un par de veces más antes de poder abrirlos por completo.

-Sasuke! – grita Naruto y es callado por un golpe de Sakura.

-compórtate Naruto! Estas en un hospital! – lo regaña ella.

Miro la prótesis de mi brazo izquierdo, esta vendada desde los dedos hasta donde se une con el muñón, intento moverla pero no puedo – tardara un poco hasta que puedas moverla..- miro a Sakura, ella me dedica una pequeña sonrisa-

-cuando podre irme? – nunca me ha agradado estar en el hospital.

-en unas horas..- me responde ella – en cuanto comas y me asegure que no tengas restos de morfina en el cuerpo podrás irte casa..-

-no te preocupes por nada Sasuke, yo cuidare de ti, le he pedido a Hina-chan que prepare una deliciosa sopa de verduras para ti-

-recuerda que tiene que descansar..- lo regaña Sakura – nada de andar haciendo tonterías..-

Porque a pesar de todo ellos aun cuidan de mi? No merezco nada de lo que ellos me brindan y a pesar de estar consciente de que no soy digno de la amistad de Naruto ni del amor de Sakura quiero recibirlos igual.

A pasado una semana desde la operación, es de noche y Naruto acaba de llegar, lo veo entrar a la casa con una sonrisa tonta en su rostro, esa sonrisa que tiene cada vez que vuelve de salir con Hinata.

Se sienta en la entrada y se quita las botas ninjas – Sasuke, Sasuke…- lo escucho decir y me paro detrás de él – no sabes de lo que te estás perdiendo – voltea y me sonríe con cara de idiota – la vida de novio es genial!

-llevar cara de idiota es parte de esa vida? – le pregunto en burla tan solo para molestarlo, me había olvidado lo divertido que era enfurecer a Naruto.

-haha, búrlate lo que quieres pero ya te pasara a ti – toma una de sus botas ninjas y me la arroja, logro agarrarla en el aire – Sasuke…- dice sorprendido Naruto.

Miro la bota de Naruto y luego mi mano, acabo de agarrar la bota de Naruto con mi mano izquierda, ya puedo mover mi brazo.

Salgo corriendo hacia las calles de Konoha, en minutos llego a la casa de Sakura, subo hasta su balcón, ella está sentada en su escritorio concentrada leyendo algo, golpeo el vidrio y ella me mira, se acerca y abre la ventana.

-Sasuke-kun…- susurra – que haces aquí? Es tarde…-

Levanto mi mano izquierda y acaricio su mejilla, puedo sentir el calor de su piel, ella me mira sorprendida.

-ya puedes moverla…- me sonríe y cierra los ojos disfrutando ese momento.

No existe otra persona con la que quisiera compartir este momento, Salí corriendo de la casa de Naruto sin saber dónde iba, mis pasos me trajeron hasta su casa, y en el fondo de mi corazón sé que deseaba poder acariciarla.

-estas bien Sasuke-kun?- su voz me saca de mis pensamientos.

Muevo mi mano izquierda hacia su cintura y la atraigo hacia mí, ella pone sus manos sobre mi pecho y sus mejillas se vuelven rojas, como puede verse aún más adorable de lo que es? En qué momento deje de ver a Sakura como una niña y comencé a verla como una mujer? Cuando dejo de ser una simple molestia y se volvió una molestia hermosa?

Cuando fue que nacieron estos sentimientos en mi?

-ahora si estoy bien..- digo en un susurro mirando sus hermosos ojos jades, antes no había notado lo hermosos que eran sus ojos, dos estanques profundos que reflejaban todo, rozo mi nariz con la suya e inhalo su aroma.

-te amo Sasuke-kun..- Sé que no merezco su amor, pero soy egoísta.

Me acerco a sus labios y la beso, ahí en su balcón con la luna de testigo nos damos nuestro segundo beso.