Con este capitulo doy por terminada esta bella pero triste historia, les agrasdeco nuevamente por leerla y espero siga siendo de su agrado, aquí viene una sorpresita que le cambia el sabor a la historia, para este momento me imagino que ya notaron que me base en Tenkai Hen Oberture. Bueno sin mas rodeos los dejo que lean el final y que lo disfruten tanto como yo al escribirlo ^^
Los personajes pertenecen al maestro Masami Kurumada y este fic es solo para entretenimiento sin fines de lucro.
Capítulo 5 El Regalo Maravilloso del Amor ...
Una Nueva Vida para Ti.
Después de esa tranquila tarde en la sala gemela Shaka salía de la habitación de Artemisa en el santuario, encontrándose a Icaro de frente algo indignado por verlo salir de ahí.
–¡Icaro, es bueno verte!
–¡Shaka!— con un semblante serio —¡Voy a ver a mi señora Artemisa!
—¡Ella esta profundamente dormida, la acabo de traer de la sala gemela!
–¿Pero está bien?– pregunta Icaro preocupado
–¡Sí lo está pero hay algo de lo que debemos hablar respecto a ella, acompañame a mi casa!– señalando el camino hacía la salida, Icaro extrañado asiente y se dirigen para allá.
Al llegar a la imponente casa entran y Shaka le ofrece todas las comodidades como buen anfitrión.
–¿Qué es lo que tenemos que hablar sobre mi diosa?– le recuerda preocupado Icaro a Shaka.
—¡Veraz estoy preocupado por Artemisa! – bajando su mirada
–¿Por qué, qué es lo que le pasa?– interroga sobresaltado el ángel.
—¡Tranquilo Icaro, ella está bien pero me temo que corra peligro al querer enfrentar a su gemelo Apolo!
—¡Pero eso no puede ser, ese maldito la mataría sin ninguna piedad, Shaka debemos evitarlo a como de lugar! – levantándose del sofá donde estaba y mostrándose muy inquieto.
Shaka observa el semblante del ángel, se levanta con su magnificente seriedad que tantos años de practica le han dado y coloca su mano en el hombro de Icaro mostrándole su solidaridad –¡Así lo haremos Icaro, debemos vigilarla día y noche, también hay que hablar con ella para persuadirle!.
–¡Claro!– colocando de igual manera su mano en el hombro del caballero de virgo para corresponder a su gesto. Esa misma noche Shaka fue el primero en hacer guardia frente a la habitación de Artemisa, Icaro desde su recámara trataba de dormir sin lograrlo, pensaba que haría para proteger a su diosa y evitar que se enfrentara a su hermano Apolo, su preocupación era grande y ninguna respuesta. Al llegar la mañana él relevó muy puntual a Shaka para que se fuera a descansar, Artemisa muy contenta después del desayuno le pidió a Icaro que la llevara a dar un paseo en bote, la apariencia de la diosa era fresca, brillante y tierna que cualquiera diría que nada la preocupaba. Icaro le cumplió su deseo y ambos se encaminaron hacia el lago.
El ángel le tomo la mano a la bella diosa para ayudarla a subir al bote, el día era muy soleado y fresco, el viento suave ayudaba a Icaro con su leve manera de remar mientras el agua cristalina le daba mayor luminosidad al rostro de Artemisa.
–¡El Olimpo no se compara en nada con la belleza de los paisajes terrenales!– exclamaba muy sonriente la diosa –¡Ademas de que aquí si hay tranquilidad!.
–¡Pero Olimpo o tierra ninguna se compara con su bella magestuosidad y tranquilidad que irradia! – mirándola Icaro con ternura y cierta timidez.
Ella sonríe y se acerca hasta donde esta él –¡Icaro quiero que siempre recuerdes este día tan hermoso en el que estuvimos juntos, no pienses nunca en el pasado, siempre hacia adelante mi amado ángel!– sujetando las manos del joven ángel entre las de ella mientras su semblante dejaba ver su tristeza. El recordó la conversación con Shaka.
–¡Eso me sonó a despedida mi diosa!– mostrándole a Artemisa su dolor, ella sonrió para disimular –¡No, no lo es, tú me prometiste que siempre estaríamos juntos pero quiero saber que vas a estar bien y que vivirás con gran alegría tu vida en todo momento!.
Icaro la mira enojado y le grita –¡Basta ya Artemisa, deja de fingir que ya sé lo del sueño! – ante la mirada atónita de su diosa que solo puede bajar su mirada avergonzada, Icaro levanta su rostro con delicadeza y modera su voz con un tono suavemente melancólico –¡Perdone mi ofuscación pero me duele saber que no me tiene confianza y me desespera no poder ayudarla en eso que tanto la atormenta, ¿por qué no me lo dice?. Recuerde que yo juré protegerla aunque me cueste la vida pero ¿cómo hacerlo si no me lo permite?.
–¡Icaro jamás volveré a exponer tu vida!
–¡Mi vida es suya y puede hacer con ella lo que le plasca, solo quiero que esté consciente de que si intenta enfrentarse al dios sol, yo iré al frente de su ejército! –mirándola con gran determinación.
Artemisa lo abraza fuertemente y él la besa ocultando su temor de perderla, se sentía impotente al no poder ayudar mas nunca dejaría de protegerla aunque eso le costara la vida. El tiempo había transcurrido sin que ellos lo notaran, el atardecer ya hacía acto de presencia, el bote se dejaba mover por las suaves ondas que creaba el viento, Icaro abrazaba a su dulce diosa en silencio percibiendo los latidos de su corazón.
–¡Es tan hermoso estar a tu lado!
–¡Mas bello es tener su corazón mi diosa!
–¡Siempre estaremos juntos verdad!
–¡Siempre, se lo juro!
En el santuario Athena estaba muy perturbada por la conversación con su hermana, pensaba ir a ver a su hermano para rogarle que dejara a su hermana vivir en paz, unas risas interrumpieron sus pensamientos, sonrió al ver a Icaro y Artemisa entrar.
–¡Hermana que alegría al verte tan feliz!– menciona Athena
–¡Motivos me sobran hermana mía! – su rostro ya no mostraba frialdad alguna, el amor le devolvía su brillo celestial acompañado de una gran sonrisa, abraza a Athena con gran calidez –¡Eres una diosa especial y diferente, tu corazón entiende y tiene sentimientos humanos como él mio ahora, lamento haber sido tan soberbia!.
–¡Ya todo esta olvidado y me alegra tanto saber que has comprendido lo que dioses como Apolo no!
–¡Sí hermana al fin lo comprendí!... ¡te amo Athena! –dice muy sonriente y taciturna la diosa Artemisa, besa la mejilla de Saori y se marcha a sus aposentos, Athena se lleva las manos contra el pecho mirando a Icaro y Shaka que iba llegando, sentía que era una despedida.
–¿Athena, porque lloras?– le cuestiona Shaka
–¡Sentí como si Artemisa se despidiera de mi!, ¿porqué no nos deja ayudarla, porqué se empeña en llevar la carga sola?– Shaka la abraza mientras le dice –¡por que siente que así nos protegerá!.
–¡Pero no debe ser así, entre todos podemos ayudarla!.
Icaro siente como un aire frío lo recorre, Shaka se percata y lo mira con preocupación, los tres corren hacia la habitación de Artemisa pero al tocar nadie responde, forza Shaka la entrada pero la recámara esta vacía con una nota en la cama que Saori leyó –¡Así tiene que ser! –ella rompe en llanto, –¡No puedo percibir su cosmo!– exclama Shaka muy desesperado. Icaro cierra los ojos y eleva su cosmo, logra mirar a Artemisa caminar por un lugar muy familiar, ella percibe el cosmo de su ángel e inmediatamente lo bloquea esperando que no la sigan –¡el camino del agua!– todos voltean a mirarlo –¡ya sé dónde esta mi señora Artemisa!.
–¿dónde Icaro?, ¡debemos ir ahora!
–¡se dirige a su templo Shaka, vamos!
Athena manda traer a Seiya y se marchan hacia el templo de la luna... Artemisa caminaba entre el agua sintiéndola muy fría y percatándose que todo era sombrío, el agua comenzó a agitarse por una esfera de energía enviada en su dirección y derribándola, la diosa grita al caer al agua agitada por las olas del ataque, una voz acompañada por el eco se apodera del lugar –¡hermanita!, ¿vienes a pedir perdón?– de inmediato reconoció a su hermano Apolo.
–¡jamás!– incorporándose con dificultad –¡vengo a terminar con toda tu maldad!.
Apolo ríe a carcajadas apareciendose al final de las escaleras –¿y cómo se supone que lo harás si ni siquiera trajiste al inutil de tu guardián?.
–¡él ya no pelea más en mi nombre, ahora me toca proteger a quienes amo!
–¡Artemisa eres una ilusa! – volviéndole a lanzar una esfera de energía que nuevamente la derriba –¡suplicame por tu vida y morirás sin dolor!
–¡no lo haré, no te temo! –grita mientras se encuentra tirada en el agua que le cubre la mitad del cuerpo, Apolo la levanta sujetándola del rostro –¿no me temes?, ¡pero si estás aterrada ante mi presencia! –arrojandola contra uno de los pilares de la entrada de su templo –¡despues de ti seguirá tu insignificante ángel Icaro, por desafiarme!.
–¡No te atrevas! – grita con gran enojo, Apolo le arroja otra esfera de energía cuando es atacado por un choque eléctrico de gran magnitud que sin problema el dios sol detiene –¡Icaro!– menciona con fastidio, Shaka corre hacia Artemisa para ayudarla a levantarse.
La diosa mira a Athena y Seiya llegar –¿qué hacen aquí?, ¡es muy peligroso!
–¡nunca te dejaremos sola!– le asegura Shaka mientras la apoya en su hombro para levantarse.
Icaro en posición de ataque frente al dios también le contesta –¡la defenderemos hasta que deje de arder el cosmo!.
Apolo aplaude y con sarcasmo les dice –¡pero que bella reunión, tanta lealtad casi me conmueve, les daré una muerte digna aunque sean mortales!– lanzando su esfera de poder triplicada hacia Shaka y Artemisa pero Icaro se interpone... Shaka con su poderoso khan cubre a los tres del ataque.
–¡valla con que el caballero mas cercano a un dios!– lanza su risa malévola –¡pero no dejas de ser un mortal que quiere desafiar a un verdadero dios, tu patético escudo no los protegerá siempre!.
–¡Basta Apolo o terminaras peleando conmigo!
Apolo desvía su mirada hacia donde esta su otra hermana –¡Athena te ordeno que te vallas si es que no quieres morir!– Seiya se coloca frente a Saori –¡eso si yo lo permito!.
–¡Apolo no te olvides que tu enemigo soy yo!
–¡Icaro ni porque estás a punto de morir dejas tu arrogancia! – le recrimina el dios sol con su risa sarcástica.
Vuelve a lanzar su esfera con mayor fuerza repeliendo con su altitud máxima el ángel, Artemisa mira con desesperación aquel enfrentamiento violento donde su ángel mas poderoso atacaba y repelía, lo que al dios hacia ponerse colérico hasta que logra golpear a Icaro estrellándolo contra el muro.
–¡Icaro no!– grito Artemisa soltándose de Shaka para ir por su ángel que se incorpora de inmediato –¡estoy bien mi señora, no se aparte de Shaka!, Apolo aprovecha para lanzarles nuevamente su poder pero virgo se anticipa con su bendición de las tinieblas hiriéndo a Apolo en la mejilla –¿cómo te haz atrevido mortal insignificante? – atacando con mayor intensidad traspasando el khan de virgo e impactandolo contra otro pilar del templo –¡Shaka!– grita Artemisa desesperada. Athena y Seiya corren para auxiliarlo.
–¡Basta Apolo, no permitiré que les sigas haciendo daño!– exclama Artemisa –¡no mi señora , espere!– le suplica el ángel pero ella no escucha y se pone frente al dios, comienza a elevar su cosmo mientras Apolo se sorprende al sentir la magnitud , ella ataca hasta que la velocidad no permite que se perciban los golpes mas logra Apolo aprisionar a la diosa por el cuello con sus manos –¡ya me haz dado muchos problemas Artemisa, pensé perdonarte pero no lo haré! – ella lo mira indefensa pero justo cuando va a eliminarla una lanza lo hiere en el hombro soltando a la frágil diosa.
Icaro la recibe entre sus brazos y preocupado mira a su diosa –¿esta bien mi diosa?– aliviada pone su mano en la mejilla de su ángel –¡gracias Icaro! – colocando a la diosa en el suelo pero al girar la misma lanza le atraviesa el pecho callendo de rodillas. Artemisa sintió como el aire le faltaba y sus ojos expresaban un terror y tristeza ante tal escena –¡Icaro no, no Icaro, no!– abrazando a su valiente ángel antes de que se desplomara por completo, él mira a su amada con lágrimas rodar por su rostro –¡Icaro no!– él con gran esfuerzo toca la mejilla de su diosa –¡no mi diosa, no debe llorar!.
–¡no me dejes, lo prometiste!
–¡perdoneme por no poder cumplir con mi deber, por favor mi diosa Artemisa no manche de sangre sus manos!
–¡Icaro te amo!– depositando un beso en los labios de su amado Icaro para después morir en sus brazos, Artemisa llora con amargura y desolación, Athena también siente pena mientras Seiya la consuela. Shaka mira el cuerpo de su amigo y camina hacia el dios... Todo es silencio.
Susurra para si –¡Icaro vengaré tu muerte, descansa amigo! – y su fleco dorado cubre la expresión de sus ojos azules.
–¡es tan absurdo su sentimentalismo mortal!– ríe fríamente el dios.
Shaka adopta su posición de batalla –¡te mostraré que tan absurdos somos los humanos, este es mi ataque final, tesoro del ...!
–¡basta Shaka! – dice Artemisa con un tono muy autoritario y levantándose –¡no permitiré que nadie más muera así es que vete ya!
–¡pero Artemisa!
Shaka siente el cosmo de la diosa elevándose mas allá del séptimo sentido, la mira por la espalda –¡comprendo!– contesta el caballero y carga a su amigo Icaro para alejarse. Apolo se asombra al sentir ese magnificente cosmo a su altura. De uno de los pilares emergió una gran luz blanca que dio paso a la armadura morada de amazona de la diosa.
–¡Pero si es la armadura de Artemisa!– menciona Athena estupefacta.
–¿cómo puede ser?– dice Seiya sin poder creerlo.
–¡Artemisa ha llegado al octavo sentido, recobro su divinidad!– explica Shaka mientras sostiene a Icaro ya sin la lanza, en sus brazos.
Aquella celestial armadura cubrió el cuerpo de la diosa, Apolo sintió cierto temor que disimuló –¡No sé como lo hiciste pero jamás podrás acabar conmigo! – menciona el dios mas serio.
Artemisa tiene ya un aspecto frío y desafiante, su cosmo sigue ascendiendo a un nivel inimaginable –¡Athena!– la diosa se sorprende ante el llamado, Artemisa continua –¡Dile a Zeus que perdone a Icaro y que le permita regresar a la tierra como un humano normal!.
–¡Artemisa detente por favor!– implora Athena mientras intenta acercarse pero el cosmo de Artemisa es mayor y los envuelve para no permitirles moverse. Un arco dorado apareció frente a la diosa, ella apunta su flecha hacia su gemelo –¡Es hora de que pagues tus pecados Apolo!.
Lanza su flecha pero el dios logra atraparla en sus manos –¿Es todo lo que puedes hacer?– dice con sarcasmo, Artemisa sonríe soberbiamente y aparece su báculo, Apolo ahora le apunta con su misma flecha –¡Veo que quieres morir hermanita!.
–¡Moriremos los dos hermano! – se despedia de Shaka mediante el cosmo, su mirada ya no parece reflejar ninguna emoción, Shaka desesperado quiso acercarse pero ella seguía teniendo control de sus acciones impidiéndole moverse. La flecha se disparó y el báculo emitió una luz cegadora, todo fue repentino para después dar paso a un gran silencio...
–¡Artemisa!– la voz aterrada de Athena irrumpe en el silencio y los cuerpos inertes de los dioses gemelos se ven en el piso sangrantes, ellos corren hacia la diosa Artemisa; Shaka la abraza y entre lágrimas sumerge su rostro en el pecho de la diosa –¡Artemisa no me dejes, por favor no te vallas!.
–¡Hermana, hermana! – sollosaba la diosa Athena.
Una luz celestial lleno el templo de la luna y una figura familiar para Athena se hizo presente, pese a su dolor la diosa hizo una reverencia.
–¡Zeus, mi padre!
–¡Athena hija, levantate! – le contesta condescendiente el dios supremo mientras mira a sus hijos sin vida y a Shaka encerrado en su gran dolor sosteniendo a Artemisa –¿cómo pude permitir que llegaran a esto?, ¡Apolo sobrepaso los límites!
Athena toma su lugar a lado de su padre y con gran tristeza sigue mirando los hechos –¿qué pasará ahora mi señor?
–¡Lo que debí hacer desde hace mucho tiempo Athena, regresa a la tierra y sigue cuidando como hasta ahora de ella, yo sellaré las almas de Apolo y Artemisa hasta que considere oportuno despertarlos!
–¡Padre!– interrumpió la diosa –¡Quiero pedirte que por favor que regreses a la vida a Icaro y lo dejes vivir como un humano normal, fue la voluntad de Artemisa!
El gran dios medito un momento y dio su veredicto –¡ Athena lo haré, volveré a Icaro a la vida pero tendré que borrarle a él y a Shaka todos los recuerdos sobre Artemisa y a todos los que la conocieron!– mirando compadeciente al caballero de virgo que escondía sus ojos llorosos en el fleco –¡Ellos no podrían continuar con el dolor que sienten, los condenarias!
–¡Comprendo y sé que será lo mejor!– mirando a Shaka con tristeza.
El magnificente dios se acercó al caballero dorado colocando su mano en el hombro de virgo quien beso por ultima vez los labios aun rosas de Artemisa y tras un suspiro miro fijamente a Zeus a los ojos entregándole a la mujer que mas amaba.
Zeus con un movimiento de su mano desaparece los cuerpos de sus gemelos celestiales y todo poco a poco se fue llenando de luz muy cálida que los regresó a la tierra...
OOOOOO
Muchos días pasaron después de lo ocurrido y solo Athena conservaba el recuerdo de su hermana, una noche Icaro divagaba por los jardines del santuario donde una hermosa luna brillaba mágicamente sobre él y lo hipnotizaba, Shaka lo intercepto.
–¡Sabes que está prohibido estar aquí Touma!
Touma regresó en sí –¡Lo sé Shaka es solo que este lugar me trae tanta paz y a la vez melancolía, y esa luna!– suspira –¡pero no comprendo porqué!.
–¡Yo tengo la misma sensación e igual desconozco el motivo!– perdiéndose en la luminosidad de la luna.
Touma le dirige una mirada taciturna al caballero –¡Vine a despedirme caballero de virgo, regreso a mi hogar!
–¡Cuidate Touma, alguna vez nos volveremos a encontrar!.
Colocan una mano en el hombro de cada uno como símbolo de respeto y admiración, después Touma se aleja en silencio mientras Shaka sigue mirando la luna.
