Siento que esperaban este capítulo... así que decidí subirlo y actualizar con frecuencia para que no pierdan ni un momento de lo que acontece. Y cansado de tanto trabajar, les dejo este capítulo mientras afino el siguiente, y los dejo por aquí con su lectura.
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Capítulo 2.
Blu estaba volando bajo las copas de los árboles, observando y revisando minuciosamente cada detalle de su entorno. El trabajo se oye simple, pero así arriesga mucho su vida si casualmente un depredador lo sorprende... Eso siempre lo mantenía en mente.
—¡Esto es aburrido... Seguro mi suegro lo hizo a propósito!—Se quejó Blu—Según mis cálculos, he dado casi diez veces la misma ruta, y en ninguna de esas veces he notado nada raro... Las aves de Felipe están en su lugar, todo por aquí está en relativa calma...
Blu decidió aterrizar sobre una rama de un árbol enorme, observando la vista panorámica de toda la amazonia. A kilómetros de su ubicación, podía observar una cabaña grande donde sale humo de una chimenea, Blu solo suspiró mientras su memoria dejaba ver algunos momentos de nostalgia...
—Ya pasaron meses desde que los taladores casi nos dejan sin hogar, y después de eso pasó un tiempo para que los humanos nos ayudaran a resguardar nuestro hogar. Linda debe de estar ahí, haciendo algunas galletas y un licuado... ¡Se me hace agua la boca!—Dijo Blu, al instante que babeaba sobre él mismo, limpiando su saliva con sus alas, pero de accidente lame el barro que poseía en sus plumas, escupiendo con asco al suelo...
—¡Guácala... Deberían de cambiar el método de camuflaje!... Hace tiempo que no veo a Linda, no sé que está haciendo en estos momentos... Ya pasó meses desde que decidí dejar todo atrás y volver a empezar por mi familia; y aunque realmente me gusta esta vida, pero aún extraño todos los momentos que estuve en Minnesota y en Rio... ¡Cuánto daría por volver otra vez...!
Blu estaba perdido en su monólogo, cuando unos ruidos de ramas romperse, alarmó al guacamayo y lo dejó en alerta. En un principio el pánico comenzó a invadirlo, pero tomó valor y decidió averiguar que fue lo que provocó ese ruido.
Blu, con habilidad y sigilez; voló y se ocultaba entre las hojas y las ramas, el marrón de su cuerpo podía ser confundido por una protuberancia o un tallo de un árbol; sin perder en ningún momento el origen del ruido. Cada vez que se acercaba, el ruido era más fuerte; hasta distingir la voz de un individuo. Se ocultó en un árbol ya que observo que algo movía la vegetacion, por un momento pensó que se trataba de un humano, pero cuando ese "algo" saltó fuera de la vegetación, se sorprendió al ver lo que no se esperaba...
En el suelo, estaba una hermosa guacamaya casi idéntica a Perla, una hembra de Spix, solo que sus ojos son mas claros, su plumaje es un poco más oscuro pero su cresta es igual de densa como de Perla, con la diferencia que era más caída y unas cuantas plumas se ergían hasta sobrepasar la cabeza, y desde su frente hasta la punta de las plumas de su cresta es de un azul muy oscuro, casi al negro azulado. Blu intentaba moverse de su puesto y hacer algo, pero la belleza de esa ave era tal, que lo había dejado idiota por varios momentos... Lo que observó después lo dejó asombrado y atónito...
Esa ave, traía arrastrando una especie de bolsa, de ella sacó un Smartphone y comenzó a verlo; podía manejarlo como si nada, tenía mucha habilidad para manejarlo... Aunque no estaba bien de humor...
—¡Será que me lleva el demonio o esta porquería no sirve...! Según el mapa, debería de estar cerca ese dichoso santuario, y lo único que veo es solo vegetación... ¡Y más vegetación! ¡Esta versión de Google Maps es una basura...!
Enojada, volvió a guardar el Smartphone en su bolsa, mientras se elevó y cargó con sus garras la bolsa, volando a escasa altura. Blu observó eso y comenzó a decidir qué hacer...
—Bueno, si dejo que ella se adentre demasiado, capáz la sorprenden los demás y me echen la culpa por descuidado... Si evito eso y actúo como me lo explicó mi suegro al pie de la letra, creo que evitaré un regaño, pero esa chica furiosa capáz me propine una buena golpiza...
Blu se dió cuenta que la voz molesta de la chica iba alejándose y casi la perdía de vista. Blu suspiró y salió volando atrás de ella, con una cara de frustración de lo que iba a hacer...—Bueno... Mejor esto a que mi suegro me devore entero... Ojalá ella me perdone...—Sin meditarlo más, aumentó más su velocidad y abrió sus garras, cuidando de no ser sorprendido.
Sin que la chica se diera cuenta, ella sintió un impacto atrás e inmediatamente unas garras apresaron sus patas, al mismo tiempo que apresaba la bolsa que llevaba. Ella observó a su atacante, trataba y luchaba por zafarse, sin lograr hacer nada, estaba inmovilizada. Para Blu no era nada cargar a una hembra y una bolsa al mismo tiempo (a causa de cargar muchos libros), así que sin dudarlo; la arrastró por los aires sin distracción alguna. La chica trataba de zafarse pero era inútil...
—¡Oye idiota... A donde rayos me llevas! ¡Quién eres tú...!
—Yo soy quien debería preguntarte quién eres y de donde vienes... Casi nadie usa Google Maps y ni siquiera un Galaxy Note 3 por aquí...
—¿Qué dijistes? ¿Cómo es que conoces eso...?—Dijo incrédula la chica a su captor... Blu, el guacamayo marrón, dirigió su mirada hacia la chica, mostrando una sonrisa de su rostro...
—¡Eres una guacamaya con suerte... Perdóname por esto pero si no lo hago yo, lo hubiera hecho otro y realmente los otros son más impacientes... Ni tampoco tienen conocimiento alguno de los objetos humanos! ¡Así que conserva la calma y espera, todo saldrá bien... De anticipación quiero darte la bienvenida...!
—¡Vaya bienvenida la que recibo... Jamás he sido recibida cabeza abajo, menos con alguien que apenas conozco.! ¡Además, me debes muchas explicaciones...!
—¡Con gusto lo haré... Solo que ahora no, debo presentarte ante nuestro líder para que lo conozcas...!
Blu volvió a ver a su camino y se dirigió a la aldea, la chica se espantó porque de la nada, dos guacamayos del mismo color la escoltaban, y sus expresiones eran serias y desconfiadas. Ella tragó un bulto de saliva al instante que dejó de forcejear por el momento.
Pasó un breve tiempo, y la chica se había aburrido de estar colgada cabeza abajo; luego y sin pensarlo, sintió como su captor había disminuido drásticamente su vuelo, mientras planeaba hacia tierra. Al estar cerca del suelo, con sus garras bajó cuidadosamente a la chica, y rápidamente devolvió su bolsa y salió volando, dejándola sola. La chica estaba asombrada, al ver tanta belleza en el lugar, no perdía la mirada a su captor, al darse cuenta que iba seguido por dos aves más. Blu y los demás se dirigieron a la caída de agua y se quitaron a pleno vuelo el barro, dejando ver el azul de sus plumas. La chica se idiotizó al ver a los tres machos volar en círculos, pero uno de ellos se separó del grupo y se dirigió donde estaba ella, aterrizando frente a su presencia.
—Perdóname por hacerte esto, era necesario y tenía que apegarme a las reglas...
—Oye... ¿En realidad eres igualito a mí?—Dijo la chica atónita e incapáz de entablar conversación decente...—¿Entonces estoy en el lugar correcto... en el clan de los...?
—Si... Y tal parece que tratabas de buscarnos con tu Samsung... Mi nombre es Blu, y tu eres...
—Por ahora no confío en tí ni en nadie... Solo me conocerás por mi sobrenombre...
—¿Sobrenombre...?—Dijo Blu, incrédulo—Y bueno, ¿Cuál es tu sobrenombre... ?
—Dark Light... Me conocerás por Dark Light.
Blu quedó asombrado por dicho sobrenombre, pero comprendía la posición de ella...
—Bueno... Dark Light, tu sobrenombre es un poco extraño, pero me agradas; y bueno, solo esperemos a nuestro líder, el sabrá que hacer contigo... ¿Puedo decirte Dark?
—¿Como Perfect Dark Zero? ¡Pues claro que puedes... Tal parece que nos haremos muy buenos amigos...!
—Tal parece que sí...—Dijo Blu, contento por la forma peculiar de pensar de ella... Pero eso fue interrumpido por unos graznidos a lo lejos, rápido pudo adivinar lo que era...—Bueno, él no tardará en llegar; así que sé sincera en lo que te pregunte...
—¿Y si no lo hago... Qué pasará?—Dijo Dark Light en forma de reto.
—Pudiera contarte el porqué, pero sería algo duro de recordar... Te lo digo por experiencia propia. Además no te preocupes, mi jefe es duro pero al mismo tiempo comprensible.
Ambas aves, observaron que una pequeña bandada de Spix se acercaban cada vez más, Dark Light comenzó a sentir miedo, al mismo tiempo que asombro, al ver a todas las aves aterrizar frente a ellos.
Eduardo, iba acompañado por Perla, Roberto y otras aves más; de manera que los tres primeros mas los dos compañeros que acompañaron a Blu en su viaje, aterrizaron cerca de Blu y de Dark, los demás quedaron distanciados un poco. Roberto fue el último que aterrizó al suelo, pero al ver a la nueva guacamaya, su mente automáticamente había quedado en blanco, y aunque la chica había notado eso, hizo una mirada de rechazo y odio en él. Roberto se descuidó y terminó tropezando en el suelo, sembrando su cara en la tierra. Todos se asustaron al ver eso... Dark Light se rió a sus adentros.
—Roberto... ¿Te encuentras bien?—Dijo Eduardo un poco preocupado.
—¡No te preocupes, fue descuido mío!
—¿Descuido tuyo? ¡Solamente cuando eras novato te sucedían esas cosas...!
Las aves simularon seriedad, pero algunas no lo soportaron y las risas se escuchaban por donquier... Roberto se avergonzó y retrocedió un poco, estando atrás de Eddy y de Perla. Eduardo olvidó eso y se dirigió donde estaba Blu y la chica.
—Blu, has hecho lo correcto... Es tu primera vez pero lo hicistes exelente; te felicito...—Dijo Eduardo frente a un Blu entusiasmado. Perla se acercó hacia él y lo abrazó con alegría, mientras mantenían una plática en susurros, combinado con varios besos.
Dark Light se entristeció al ver esa escena, suspiró mientras observaba cómo Blu era devorado a besos...—«"¿Que? Yo pensé que era soltero, pero tal parece que tiene novia... ¡Y con lo mucho que me agrada...!"»—Luego observó a lo lejos a un guacamayo de cresta larga, quien no soltaba una mirada provocativa sobre ella...—«"¿Y ese que piensa que soy? ¿Acaso parezco payasa o qué...? ¡Puff! ¡Definitivamente es otro fabio... Los huelo desde lejos... Pero aún no sabe con quién se está metiendo...!"»—Dijo ella en su mente, al mismo tiempo que demostraba enfado con sus ojos hacia ese sujeto... Pero una sombra oscurece el panorama, y se asusta al ver el ave mayor frente a ella, con una mirada seria y amenazadora...
—Bueno, tú no eres de nuestra tribu es mas, ni siquiera eres de por aquí... Ahora dime, quién eres y de donde vienes...—Dijo Eduardo frente a ella. Todo mundo mantenía los ojos sobre ella... Pero Perla sintió algo al observarla, al examinar cada rasgo, cada detalle; Perla sentía como que ya la conocía, solo que se rascaba la cabeza para recordar en donde.
Dark recordó cuando Blu le mencionó que fuese sincera, así que respiró hondo y se preparó para responder a la pregunta...
—Bueno señor, por ahora solo me conocerá por Dark Light; vengo de muy lejos encontrando este sitio...
—¿Y cuál es tu interés por este lugar... Cómo te distes cuenta...? Y mi nombre es Eduardo, por si te incomoda decirme señor...
—Gracias... Bueno, vengo de Los Ángeles, California; yo he sido la compañera de una familia de humanos durante mi niñéz, pero cuando se dieron cuenta que habían mas como yo, decidieron dejarme libre en mi hogar. Así que me llevaron a Rio de Janeiro y de ahí directamente hasta acá. Traté de encontrarlos de todas las maneras posibles pero era inútil... Pero gracias a Blu que me tomó desprevenida, me arrastró hasta acá... ¡Y bien, aqui estoy!
Todos quedaron asombrados al darse cuenta que fue una compañera, Blu estaba muy asombrado y felíz, pero le preocupaba la reacción de su suegro ante una confesión precipitada. Por el contrario, Roberto quedó muerto del miedo, aún no asimilaba las cosas que tenían que ver con humanos, así que trataba de no entrar en pánico y quedar en ridículo. Después de un incómodo silencio, Eduardo volvió en sí y siguió con el interrogatorio...
—O sea... ¿Fuistes una compañera de humanos... O sea una mascota?
—¡Claro... Aunque no me agrada que me digan mascota! ¿Cuál es el problema... En verdad aquí no les agradan a las mascotas?—Dijo Dark Light, levantando la voz del enojo, sin dejar de revelar desafío en sus ojos. Eduardo se sorprende al ver eso...
—¡Oiga señorita... No lo dije para ofender! ¡Se nota que es ruda, hasta en su mirada lo refleja!
—¡La verdad no me dejo con nadie ni con nada... Si alguien me provoca, pues no deseará haberme conocido!—Dijo Dark Light en tono de desafío. Eduardo se sorpendió mucho y esbozó una sonrisa en su rostro.
—¡No te preocupes, por aquí todos son bienvenidos! Es más, fue una mascota quien una vez nos salvó a todos y a nuestro hogar, así que no tengo rencor alguno con ustedes... Todos son bienvenidos aquí, solo con la condición de acatar las reglas y los deberes que son sometidos por aquí. Bienvenida...
No pudo seguir terminando su bienvenida, cuando fue interrumpido por la presencia de Perla. Ambas se observaron cara a cara, sin decirse absolutamente nada. Pasó un breve tiempo y Dark Light tuvo miedo de tanta inspección, pero observó que dicha hembra abrió los ojos del asombro, mientras jadeaba muy fuerte, incluso audible para los demás.
—¡No puede ser... No es posible...!—Dijo Perla, frente a una Dark Light incrédula.
—¿No es posible... De qué? ¿Qué es lo que le pasa señora?
Perla siguió observándola con detenimiento, las cosas en su mente tenían un reordenamiento caótico, trataba de construir ciertas cosas... cosas de algún hecho pasado que de golpe se activó en su subconsciente al ver a la chica nueva.
—Eh... Eh... Estaba pequeña, antes del incendio... Jugaba junta con una chica, con una pequeña cresta más oscura que el plumaje de mi padre... Solíamos jugar a las escondidas...
—... Y yo te decía ¡encontraré a esa piedra hermosa, a esa perla para mí sola...!—Dijo Dark, al instante que comenzó a recordar cosas de su pasado, tartamudeando y jadeando del pánico del momento.
—¡Si...! Me encontrabas y siempre me hacias reir cuando podías... Juntas dormíamos en las alas de...—dijo Perla, interrumpido por Dark
—¡De nuestros padres... Nuestra madre siempre nos cantaba y nuestro padre nos arrullaba y nos dormía en sus alas... Y nos acostaba juntas en nuestro nido...!
—¡Y no terminaba sino con un beso de buenas noches...! ¡Juramos que jamás nos separaríamos...!
—¡... Y que pase lo que pase, siempre nos encontraríamos, porque nacimos para estar juntas!
Ambas hembras, enjuagaban unas lágrimas en sus ojos, pareciera como si eso era un sueño. Eduardo al escuchar eso, tuvo también esos viejos recuerdos, recordando esos momentos y admirado de lo que estaba sucediendo... No se lo creía si también estaba soñando. Dark Light fue la primera en hablar, después de un silencio lleno de reflexiones y recuerdos del pasado...
—¿Perla... En verdad eres tú... Tú eres...?
—¿La polluela aventurera? Si, te gustaba siempre decirme así por ser la mayor... ¿No es así hermanita...? ¿Nadia?.
Dark Light... O mejor dicho Nadia, recordó esos viejos momentos que estuvieron ocultos sobre su niñéz, sus lágrimas brotaron y escurrieron en sus mejillas de la felicidad, sin creer aún que esto es real; Movió la cabeza para afirmar la respuesta, y sin dudarlo ambas se dieron un fuerte abrazo de reencuentro, entre sollozos y lágrimas de ambas. Eduardo recordó también todo eso, así que se acercó hasta estar frente a ellas...
—¿Nadia... Hija mía? ¿En verdad eres tú?—Dijo Eduardo mientras sus lágrimas recorrían sus viejas mejías. Nadia se separó de Perla y observó a esa vieja ave, para luego recordar y adivinar quién era realmente...
—¿Papá...? ¡Papá...!
Nadia se lanzó sobre su padre, mientras él envolvía a sus dos hijas en un fuerte abrazo, en un abrazo de alegría, en un abrazo de reencuentros y viejos recuerdos... Todos estaban asombrados de tal sorpresa incluso Blu, no se lo esperaba realmente... Pero esta vez a causa de la conmoción, Blu se puso felíz, al mismo tiempo que sus lágrimas recorrían sus mejillas y sollozaba de gozo, al ver otro reencuentro feliz.
Después de unos momentos de llantos y alegrías, la familia reencontrada se recuperó de la emoción, y cada quién se secaba las lágrimas y padre e hijas hablaban felices para ellos mismos. Perla observó de reojo a Blu, quien estaba secándose unas lágrimas con sus alas; eso lo miró como algo tierno y noble de él...
—¡Blu! ¿estas llorando...?
—¡No cariño, cómo crees...!—Dijo Blu, mientras sollozaba un poco.
—¡Ohhh...! ¡Te ves tan tierno y hermoso cuando lloras! ¡Ven acá, a conocer a mi hermana...!
Blu hizo caso y se acercó hasta donde se encontraba la familia reunida, Nadia lo observó y sonrió al verlo cerca.
—¿Y tú? Me debes muchas explicaciones que contar... ¡Y ya no llores que no te queda bien!—Dijo Nadia, mientras se seca sus lágrimas caídas en sus mejillas.
—Lo sé, pero lamento decirte que tengo que ir de nuevo a mi trabajo, el día no termina aún y debemos regresar tan pronto como podamos... Luego responderé a cualquier pregunta que puedas hacer.—Dijo Blu, al mismo tiempo que recobraba la compostura y se secaba sus lágrimas.
—¡Vamos Blu, quédate un rato más, sé que a mi padre no le molestará que hagas eso...! ¿O si?.—Dijo Perla, al mismo tiempo que toma una de sus alas. Blu sonrió para ella, pero se dio cuenta que Eduardo lo observaba serio, así que tragó un bulto para darse cuenta de su condición.
—Me encantaría seguir mas tiempo amor, pero no puedo hacerlo porque no debo abandonar mi trabajo, mucho menos en mi turno; se vería muy mal y daría mal ejemplo... En la tarde nos veremos para seguir charlando...
—Tienes razón cariño...—suspiró Perla—Pero me sorprende que seas muy servicial. No llegues tarde amor...
—No lo haré...—Dijo Blu, al instante que la pareja entabló un tierno beso de despedida; al instante que Nadia suspiró de la emoción al verlos juntos.
Blu se alejó de la familia, al instante que salió volando sin contratiempo, seguido por sus compañeros de trabajo; hasta desaparecer en el horizonte a media mañana.
Nadia siguió suspirando por la imagen de Blu hasta perderlo, luego volteó a ver a su reencontrada familia, con sus sonrisas en alto.
—¿Oye Perla... Blu es tu novio?
—No es mi novio... Es mi esposo.—Dijo Perla, entristeciendo más a Nadia.—¿Pasa algo?
—¡No, nada... Solo tuve un poco de curiosidad! Y dime picarona... ¿Cómo hicistes para que él te enamorada? Según recuerdo, siempre decías que no serías fácil para cualquier macho...
—Y lo fui... —Corrigió Perla—Pero por golpe del destino, nos encontramos en una situación nada agradable, y fue cuando ahí comencé a enamorarme, sin importarme que fuese una mascota...
—¿Mascota?—exclamó Nadia, con el pico abierto—¿O sea... Blu es...? ¡Con razón sabe mucho de objetos humanos...!
—... Eso y mucho más. Pero si quieres averiguar más, espera cuando regrese del trabajo, te sorprenderá verlo junto a mis hijos...
—¿Hijos? ¿Tienes hijos...?—Dijo Nadia más sorprendida
—¿Quieres conocerlos...?—Dijo Perla, mientras Nadia afirmaba su respuesta y juntas se volvieron a abrazar como jamás lo habían hecho.
La familia estaba compartiendo y disfrutando de su compañía, sin notar que estaba alguien observándolos. Roberto no dejaba de observar a Nadia, el impacto emocional lo tenía atontado y su mente paralizado...
—«"¡No puedo evitarlo, es más hermosa que Perla...! ¡Pero es una mascota, eso si es malo...! No me debería de interesar eso, porque cada centímetro de su cuerpo es una belleza hecha por los dioses... Solo que he notado, que desde que me observó, me dirigía una mirada como de odio o de repudio; será mi imaginación o ella de alguna manera me odia? La verdad no hice nada para merecerlo, pero realmente no me agrada que nadie me mire con odio, sin tener una escusa..."»—Roberto dialogó en su mente, al instante que no despegaba la mirada sobre ella... Todo ese trance se desvaneció cuando alguien haló burscamente una de sus alas...
—¡Hey Roberto, no te duermas...! Te estuve hablando muchas veces y no contestabas...—Eduardo lo despertó de su mundo; Roberto quedó por unos momentos desorientado, tratando de ocultar su estado como si nada hubiera pasado...
—¿De... De... De verdad? No me había dado cuenta...
—¿No escuchastes lo que te dije?
—Pues... No, no me di cuenta...
—Te dije que te acercaras, para conocer a mi hija... ¿En verdad en qué estabas pensando...?
—Este... ¡No, en nada importante!
Roberto accedió la petición de Eduardo, se acercó hasta donde estaban las chicas de forma coqueta y sensual, como suele hacer siempre... Pero no se percató que Nadia al verlo caminar así, solo suspiró y sacó una sonrisa sarcástica; como si estuviese observando algo nada interesante... Eduardo se adelantó trayendo consigo a Roberto, al momento llama la atención de las dos chicas.
—Nadia... Te quiero presentar a esta ave confiable en todo aspecto... Él es Roberto...—Dijo Eduardo, al mismo tiempo que Roberto se acercaba hasta estar a centímetros de ella. Roberto extendió su pata para poder estrechar, como símbolo de una amistad...
—¡Hola Nadia... Hermoso nombre...!
—¿De verdad? Obvio, es hermoso...—Dijo Nadia, volteando a ver para otro lado y sin corresponder al saludo. Eduardo y Perla vieron eso pero no dijeron nada; Roberto lo tomó como una negación y entonces bajó lentamente su pata...
—¡Oye Perla... No perdamos el tiempo y enséñame a mis sobrinos! ¡Antes que me enferme del estómago...!—Dijo Nadia con mucho sarcasmo, al instante que dirigió su mirada de desafío a Roberto. Roberto lo tomó como una ofensa, pero por su amiga y su suegro es que se contiene para después...
—Pues... Si tu quieres, entonces partamos en su búsqueda, no están muy lejos de por aquí. Mientras tanto... Déjame ayudarte con tu maleta—Dijo Perla, al ver la bolsa que trajo consigo Nadia—la llevaré a mi hogar y pasarás la noche por ahora allí...
—¡No te molestes Perla... Para eso existen machos que pueden servir por lo menos de maletero...! ¿O no Ruperto?
Roberto reaccionó y se dio cuenta que eas ofensas iban dierctamente a él, los demás notaron eso pero una intervención constaría que su hermana recién llegada se marchara. Roberto analizó eso, así que suspiró mientras dejaba caer sus alas del resentimiento...
—No se preocupe hermosa ave, yo me llevaré sus cosas... Lo hago sin pedir nada a cambio, a pesar que recibo más que pedir...
Roberto tomó la bolsa de las garras de Nadia, mientras la observaba, fingiendo una sonrisa. Nadia le devolvió la sonrisa, solo que de manera sarcástica.
—Roberto, en verdad no deberías molestarte... No tienes algún pendiente o trabajo que...—Dijo Perla, interrumpida por su amigo de infancia...
—¡No te preocupes Perla!. Me toca día libre y no tengo nada que hacer, así que no me molestaría ayudar un poco... Adelántense mientras me llevo consigo esta bolsa.
Perla y Nadia batieron alas y juntas volaron hacia el cielo, dejando a Roberto y a Eduardo en el suelo. Eduardo se aseguró que las chicas se hallan ido, así que al observar que Roberto estaba a punto de partir; detuvo su avance para charlar con él.
—Roberto... Dime si no te distes cuenta...
—¿Darme cuenta de qué Eddy?—Dijo Roberto, tratando de evadir el comentario. Eduardo observó que Beto desvió la mirada y suspiró hondamente...
—No temas, casi eres mi hijo y te he depositado toda mi confianza en tí...
—Bueno... No quiero ofender ni arruinarle su alegría; pero Nadia desde que me vió, se ha comportado muy dura conmigo, como si le hubiera hecho algo horrible... Sabes que tengo mis límites y me hago respetar com tú me has enseñado; pero las circunstancias no eran como para discutir ni pelear... —Dijo Roberto, con miedo a que se enojara su líder, pero Eduardo interrumpe su discurso...
—¡No te preocupes, de seguro solo está malhumorada...!
—Eso espero... Porque si esto sige, pues tendré que ser duro con ella... No me deja de otra.
Eduardo atrajo a Roberto bajo sus alas, mientras reía en sus hombros; En ese momento Roberto sintió confianza en él.
—Mira Roberto, cuando pueda yo hablaré con ella y buscaré la manera de arreglar este problema, mientras tanto no me conviene hacerlo precipitadamente, porque obvio; acaba de regresar a casa. Mientras tanto, solo pasa al pendiente de ella, sin importar lo que pase. Cuídala como cuando cuidastes a Blu..
—Eddy... ¿Desconfías en ella...?
—No Beto... Pero debemos de asegurarnos que no traiga o haga sorpresas nada gratas. Así ha pasado con Blu, y aunque admito que no debería de desconfiar de mi hija; pero el bienestar de muchos es lo primordial...
Roberto aún dudaba de lo que dijo su jefe, pero tenía que hacer caso, es su líder y tiene que hacer todo lo que le ordene... Aunque ya no le agradaba ser el guardaespaldas de los recién llegados, menos con aves que lo odian sin ninguna explicación.
—Bueno, estaré al pendiente de lo que pase, la seguiré dia y noche y cuando sea necesario... ¿Haremos la misma rutina que usamos cuando Blu recién había llegado a este lugar...?
—Si... La misma...—Dijo Eduardo con tono autoritario.
Roberto aceptó, afirmando con su cabeza... Pero aún dudaba de la desconfianza que mantiene Eduardo. Su jefe dio media vuelta y estaba a punto de batir alas, cuando quedó congelado al recordar que tenia una pregunta mas...
—¿Y dime Beto... Que te parece mi hija?—Dijo Eddy, volviendo a observar a Roberto con una mirada curiosa.
—¿Qué... A qué te refieres?
—Ummm... ¡No, no te preocupes! Solo tengo esa curiosidad, para saber si eso fue lo que provocó que sembraras tu pico en la tierra...—Dijo Eddy con sarcasmo.
Roberto se ruborizó al recordar ese momento, pero más cuando recordaba la imagen de Nadia en su memoria. Eso hizo que se perdiera en sus pensamientos, olvidando atender la realidad por unos momentos... Eduardo se dio cuenta que eso pudo ser la causa de su accidente, pero aún no se sacaba de la cabeza sobre aquella duda, acerca de ese rencor que mantuvo Nadia con Roberto... Pero su tormento fue breve, porque recordó hacer algo que dejó pendiente de hacer.
—Bueno... Te dejaré a solas, yo tengo que ir al otro lado de la arboleda, Felipe está esperándome para que hablemos sobre los arreglos para el festival...—Dijo Eduardo para después darle la espalda y salir volando hacia el cielo.
—¡No te preocupes Eddy! ¡Ve a hacer lo tuyo... Yo iré a dejar las cosas de Nadia a donde me han pedido...!
Roberto perdió de vista a Eduardo, suspiró profundamente mientras bajaba la mirada para observar el equipaje que trajo consigo Dark. Se acercó y tomó la bolsa, no sin antes abrirla accidentalmente... La curiosidada lo condujo a observar lo que había en el interior pero al hacerlo, su respiración se alteró y sus pulmones se agitaban, abriendo los ojos y mostrando un rostro de temor... Rápidamente cierra la bolsa y desvía la mirada para otra parte, tratando de recuperarse mientras se prepara para ascender.
No tan lejos, una cierta ave estuvo escondida, observandolo todo desde un principio, bajo el follaje de un frondoso arbusto. Al ver que Roberto se fue, sale de su escondite mientras una risa sarcástica se genera en su lustroso y delicado pico... Alejandro lo estuvo espiando y de alguna manera sintió que no fue en vano hacerlo...
—¡Vaya... Esto es un milagro, al fin se hace realidad mis súplicas!; Es la primera vez que una chica rechaze de esa manera a Roberto, peor aún siendo la hija de Eduardo... Pensándolo bien, creo que sacaré provecho a esta situación, ya que a Beto de cierta manera le llamó mucho la atención...
Alejandro siguió pensando mientras de los árboles descendían sus amigos, quienes observaron a su camarada muy pensativo en el suelo, con una sonrisa malintencionada cada vez mas grande...
—¿En qué piensas Ale... Parece como si algo te ha hecho feliz?—Dijo una hermosa guacamaya de nombre Laura...
Alejandro volteó a ver a la hermosa ave, junto a sus amigos; su rostro demostraba confianza pero en sus pensamientos tenía algo realmente perverso, sobre todo porque lo demuestra con su sonrisa sarcástica y mala, moviendo un poco su gran cabellera de plumas...
—¿Sabes Laura...? Tú has ganado el puesto de reina junto con Beto, pero él jamás se ha fijado en tí...
—¿A qué viene el caso? Es cierto, hice todo lo posible para llamar su atención pero nada ha resultado, ni un beso de él he recibido... ¿Oye, Qué pasa en tu hermosa cabezita?
—Bueno... Digamos que descubrí algo que nos puede beneficiar en parte, pero debo indagar mas para cerciorarme...
—¿Cerciorarte de qué Alejandro...? ¡Me estás preocupando!
—Bueno... Solo te diré que, si todo sale bien y marcha como lo tengo planeado; talvez este año no tendrás que preocuparte por Roberto... Incluso pueda ser que este año sea yo, el nuevo rey...
—¿El nuevo Rey? ¡Estas soñando Ale... Has hecho todo lo posible incluso te ayudé unas cuantas veces... sin resultado alguno...!
—Pero... Con esto que tengo en mente, sé que Roberto desde ahora tiene sus días contados...
Ambos sonrieron sarcástcamente, mientras se acercaron y mutuamente entablaron un sensual y jugoso beso, lleno de lujuria, mientras los demás solo se limitaron a preguntarse, ¿qué idea tiene esta vez Alejandro para humillar por fin a Roberto? ¿Acaso el momento más oscuro en la vida de Beto será muy pronto?
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... Y aquí termina este capítulo. Si les encantó o si le faltó algo pues háganmelo saber... Es importante que sepa de mis errores para corregirlos a la brevedad posible. A causa del trabajo y de concentrarme en mis historias, es por eso que no paso revisando mi facebook, pero haré lo posible para conectarme seguido...
... Y esperen el siguiente capítulo, estará lleno de muchas emociones ;)
