Antes que nada… noticas sobre mí…
Carajo, ¿qué me ocurre? Últimamente ando muy flojo; ¡yo no soy así; nunca he sido así! ¡Se acabó! Últimamente he estado casi alejado de la computadora; eso se debe a que ya estoy por acabar este año; y realmente quiero pasar de grado… haré lo que pueda CUANDO TENGA EL TIEMPO PARA HACERLO. Ahora mismo no estoy muy libre que digamos; los exámenes de final de año comienzan y yo tengo que estar listo; espero que entiendan mis razones.
¡Este capítulo está dedicado a todos ustedes, quienes me apoyaron al darle a favoritos y al seguir está historia; además que me ayudaron a volverme un mejor escritor! De parte de Gokussjdensetsuno45 les digo… ¡MUCHAS GRACIAS, QUERIDOS LECTORES! :D
Además; como sabemos: Naruto se acaba en tres números más… joder, la nostalgia que siento es tremenda. Solamente espero que ni Naruto ni Sasuke se terminen matando el uno al otro… los dos son jodedores. Así que este capítulo va también dedicado al manga y al mangaka original. ¡Gracias Masashi Kishimoto por haber creado a tan memorables personajes!
Je, je. Me estoy volviendo sentimental.
Ahora…
Sección de respuestas:
Gokussjdensetsuno45: Sasuke, ¿si no te importa?…
Sasuke se aclaró la garganta, por su expresión facial irritada cualquier persona que lo conociese sabría que él no quería estar allí, pero sí que esperaba algo, que el autor le pagará más de lo que el mangaka que le había creado, Masashi Kishimoto.
—«Element-OverLord» pregunta: Ahora Obito Tiene Un Nuevo Modo Tambien?! Y Como Kabuto Se Libero De Izanami?!
1- No, es una habilidad inspirada en una de las muchas de Enishi Yukishiro de Rurouni Kenshin/Samurai X, dicha habilidad únicamente fue vista en el manga durante la última saga, donde durante el combate contra Kenshin utiliza dicha habilidad en la cual yo me base para crear esa forma de Obito, lo que pasa, es que ambos personajes eran muy similares en sus orígenes que pensé: «¿Qué tal si Obito pudiera utilizar aquella habilidad?»
2- Eso es secreto… por ahora, es muy relevante para lo que viene en el futuro de la trama y no quiero develarlo tan pronto.
Espero que les guste éste capítulo, que como ya dije, ¡va dedicado a todos ustedes! Y nuevamente; ¡gracias por su apoyo, amigos!
~oO0Oo~
Yūjō no Arashi.
Por Gokussjdensetsuno45
~oO0Oo~
Acto 11:
Soy su sensei.
~oO0Oo~
—¡OOOOOAAAAAAAH!
Los gritos de Obito eran posibles de oír a kilómetros debido al rebote que daban con las ramas de los miles de árboles, Kakashi contemplaba aquel poder que despedía con un sentimiento de miedo mezclado con sorpresa; jamás había visto un poder semejante, procuraba calcular aquel chakra que salía en forma de una explosiva corriente de viento huracanada parpadeante; pero era inútil, sencillamente era un nivel que fácilmente alcazaba o quizás hasta superaba a la sexta puerta de Gai. Cuando Kakashi miró mejor a Obito, pudo observar algo que hizo que una sensación de pavor que ya tenía emergente en el corazón aumentará a un nivel que parecía casi inaudito; los ojos de Obito, habían desaparecido completamente, eran cuencas blancas que parecían brillar por la ausencia de las pupilas.
«¡Semejante poder; es increíble!, ¿eres tú realmente Obito?»; pero Kakashi comenzaba a cuestionarse aquello, miraba con detenimiento a la figura de Obito y distinguía cambios muy notorios y aterradores que casi hacían que él dejará de parecer el Uchiha que alguna vez fue; su cabello se fue descolorando cabello por cabello, lentamente hasta que en un punto era una cabellera alborotada plateada, sus cuerpo comenzó a denotarse algo que hacían similitud con el poder de los Hyuga, el Byakugan, eran nervios, pero estos se extendían por cada área de su cuerpo.
Finalmente, aquel monstruoso chakra había dejado de aumentar, pero aún así, aquel poderoso poder estaba emanando del cuerpo de Obito, tal era, que sus cabellos revoloteaban simplemente por aquel monstruoso chakra morado acompañado por parpadeos que lo rodeaba.
—Nervios de odio [Nikumu kei myaku] —murmuró éste—. Eres el primero que me obliga a utilizar esta destreza que poseo ya desde hace tiempo.
—¿Nervios de odio? —curioseó Kakashi.
—Desde que te vi asesinar a Rin, deje de dormir completamente —Obito rememoró aquellos días que le habían parecido un interminable infierno—; pase todas mis noches entrenándome, preparándome para cuándo llegará el momento de mi venganza contra este mundo. Cuando la gente común duerme, su cerebro y su cuerpo se calman; pero en mi caso, a pesar de que mi cuerpo se calmo en el sueño mi cerebro se mantiene despierto, por ello, mi cerebro estimulo mis nervios a través de la columna vertebral, por lo que mis nervios se expandieron y mejoraron; y después de veintidós años, ahora son capaces de crear rayos dentro de mi cuerpo…
De pronto, Obito se esfumó en el aire, la sorpresa sobrecogió a Kakashi; se volteó de derecha a izquierda de arriba para abajo, ¡no podría haber desaparecido de la nada! Pero entonces, de la nada, Obito se manifestó delante de él con la cabeza agachada, de costado, en una milésima parte de un segundo, y le encajó un manotazo con una abrumadora fuerza justo delante de la mandíbula, cuando se dio cuenta, estaba a más de tres metros de distancia de él, la fuerza con la que le había dado aquel golpe improvisto fue brutal, ni siquiera tenía palabras para expresar el dolor que eran las manos de Obito; pero si pudiera combinarlas, serían como si lo quemaran y cortaran con ímpeto al mismo tiempo.
«Eso no fue el Kamui, fue su mera velocidad, impresionante… », Pensó en ese momento. Kakashi se puso de pie nuevamente, se sobó la mandíbula, si Obito le hubiera imprimido tan sólo un poco más de fuerza se la hubiera fracturado de una forma inhumanamente posible como si no se tratará más que de una simple hoja de papel. Intento moverla un poco para comprobar que tan grave había sido el daño recibido, para su suerte, no fue más que un simple dolor que para él era tolerable gracias a sus años de rigurosa preparación para los ANBU. No se daba cuenta, pero en aquellos momentos, su frente sangraba a tal punto que se había teñido de rojo.
Obito se volteó y esbozó una sonrisa astuta mientras palpaba la frente con el dedo segundo de la mano:
—Mi piel siente cada gramo de arena; mis oídos pueden oírlo todo; mis ojos captan cada diminuto miligramo de sangre y sudor; no sé cuántos años lleves de entrenamiento táctico con los ANBU, mi percepción se centra en la captura de movimientos y también de cada reflejo; esto se debe a que los nervios del odio amplifican la aceleración de repercusión, mediante la lectura de los movimientos del oponente; y cómo pudiste ver, puedo reaccionar totalmente a todos tus ataques incluso desde el comienzo.
»Mejor prepárate, Kakashi, porque el verdadero combate acaba de empezar y dudo que esta vez, logres sobrevivir.
~oO0Oo~
(Opening: 99% por Bowl)
~oO0Oo~
Naruto bufó con rabia.
—¿Qué has dicho, Sasuke?
No era la primera vez que una escandalosa discusión estallaba entre los dos rivales de cabello dorado y azulado oscuro respectivamente; Sakura estaba más que familiarizada a ver a sus dos compañeros de Equipo medio-hermanos pelearse entre sí un sinfín de veces que casi siempre concluían con ambos terminando fuera de combate por los puños de ésta.
La razón de esta repentina discusión entre los dos había sido simplemente porque Naruto había formulado una estrategia, que como siempre radicaba en él arremetiendo sin tomar ningún riesgo por delante, simplemente lanzándose a lo chiflado para hacer frente a Obito Uchiha, cosa que Sasuke le recriminó llamándolo «Estúpido, si haces eso serás un blanco viviente, Usuratonkachi», Sakura se lo había visto venir, Naruto le iba a contradecir como siempre, y así aquella acalorada bronca arrancó entre los dos. Cuando Fluttershy y Applejack solían tener una riña entre las dos, era sencillamente aterrador por el aura asesina que ambas tenían en aquellos momentos en los cuales Naruto usualmente terminaba como víctima, pero en esta ocasión, ambas se abrazaban por el semejante chakra violento que emanaban los dos.
—¡He dicho que eres un tarado! —contestó Sasuke—. ¿Cómo se te ocurre semejante idiotez? ¡Maldición, Naruto, ya tienes diecisiete años, deberías dejar de comportarte como un niñito y crecer de una buena vez!
—¡Tú no eres mi jefe, teme, ttebayo!
—¡Eres un imbécil!
Ambos prácticamente pegaron sus caras mientras se espetaban insultos y los sobrenombres que empleaban para el otro:
—¡Teme!
—¡Usuratonkachi!
—¡Teme!
—¡Usuratonkachi!
—¡TEME!
—¡USURATONKACHI!
—¡TEME!
—¡USURATONKACHI!
Ya habían tenido más que suficiente.
Naruto unió sus manos en su característico sello para realizar su técnica favorita, el Jutsu clones de sombra, con el cual creó a un simple clon materializándose en una pequeña explosión de humo. Aquel clon giró sus brazos en forma de molinete encima de la palma de Naruto mientras éste concentraba todo su chakra en un solo punto, un poder similar a un torbellino se formó en su mano, un rasengan refulgente de azul.
Por su parte, Sasuke realizó los tres sellos de mano que requerían su jutsu en especial. Aferró su mano izquierda al hombro de la derecha y dejo fluir su chakra por ésta, su naturaleza a la cual era afín era al raiton o elemento rayo, con el cual Sasuke había creado infinidad de técnicas, y su técnica base la cual era el chidori. El chakra de éste rodeo su brazo entero en forma de una capa eléctrica azul.
—¡TE PULVERIZARE, SASUKE! —bramó Naruto.
—¡NO! ¡YO, TE PULVERIZARE, NARUTO, MALDITO PATÁN! —bramó en respuesta Sasuke.
Ambos se lanzaron el uno contra el otro con sus respectivas técnicas, el poder que emanaban era una fuerza horriblemente poderosa, la suficiente como para moler montañas; pero había algo que ni ellos podían vencer… y eso era…
—¡PAREN YA, PAR DE PELEONEROS IDIOTAS!
De pronto, ambos fueron tumbados en un relámpago por una fuerza demoledora que se abalanzó sobre sus mejillas. Fue Sakura, exhalando humo de su nariz como un iracundo toro quien les había propinado un merecido y demoledor puñetazo para calmarlos de su repentina discusión, ella siempre tenía que ejercer el rol de hermana mayor, puesto que, había ocasiones en las cuales Naruto y Sasuke simplemente actuaban como niños pequeños que se peleaban por cualquier tontería. Ella se cruzó de brazos y miró a sus dos compañeros de antaño.
—¡Estoy más que harta de ser yo, quien pare sus peleas tontas! —gruñó ella.
Itachi no podía creer simplemente lo que veía, Uchiha Sasuke, su hermano menor y probablemente el Uchiha más poderoso en existencia actualmente y Uzumaki Naruto, el héroe de Konoha, heredero del mismísimo Rikudou Sennin habían sido derribados por una simple chiquilla como lo era Haruno Sakura; pero en el momento en que posó sus ojos en los furibundos ojos blancos de Sakura, se dio cuenta del pavoroso poder y instinto asesino de ésta cuando alguien provocaba su rabia.
«Semejante poder, y belleza innegable» pensó Itachi, «es digna subordinada de la legendaria Tsunade». Así era, Haruno Sakura había logrado una gran cantidad de hazañas, entre ellas el aprender a usar el sello de fuerza de un centenar con una extraordinaria destreza; además de no haber ningún adjetivo posible para describir lo bella que era ella, ella sería una perfecta «Segunda Tsunade» si se quería.
—¡ITTE! —se quejó Naruto—. Sakura-chan, eso dolió, ¿por qué fue eso, dattebayo? —Él se sobó la mejilla, el puñetazo de Sakura le había dejado una marca muy profunda.
—Sí, Sakura —se quejó Sasuke de igual manera—. ¿Por qué me detuviste? Estaba a punto de enseñarle al Usuratonkachi quien es el que manda. —Él imitó a Naruto, se sobó la mejilla afectada por el bestial puñetazo de su compañera de cabellera rosada.
—¿Eh? —bramó Sakura, al son que su cuerpo era repentinamente ocultada por una oscuridad, Sasuke y Naruto sólo llegaban a distinguir sus ojos como enormes orbes blancos que fulguraban con perversidad y les prometían a los dos un dolor agonizante, y su rosada y larga cabellera se meneaba en el aire como las propias colas de Kurama—. ¿Qué fue eso? ¿Van a empezar otra vez?
La voz iracunda y ronca de Sakura empequeñeció a los dos rivales, ellos en un segundo se sentaron doblando sus piernas por debajo de la rodilla como dos cachorritos aterrorizados por un monumental león salvaje, no querían por nada del mundo animar a la furia asesina que generalmente hacían que Sakura Haruno destartalara montañas con tan sólo descargarles un puñetazo. «¡No, no dijimos nada!», fue la respuesta que dieron, esperando por no recibir otro castigo atroz de parte de ella.
Sakura prontamente se volteó a las tres muchachas que habían venido de Equestria, las vio abrazándose entre ellas ya que temían ser las siguientes en el furioso frenesí violento de Haruno Sakura que tras ver como los poderosos Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke habían sido derrotados en un instante, hacían que ellas tres temieran lo peor, si alguien como Sakura era capaz de tumbarlos a los dos, ¿qué podría hacerles ella? El sólo pensar en las horribles probabilidades hicieron que las tres se pusieran en blanco.
Sakura se frotó la nuca ruborizada de la vergüenza, esto solía ocurrir cada vez que alguien veía una de las muchas palizas que solía atizarles a Naruto y Sasuke por sus peleas tan seguidas, habían quienes temían a Sakura por ello y hacían lo posible para no provocarla.
Ella rió nerviosa.
—Lo siento, es que ellos dos son unos colosales tontos y alguien necesita detener sus tantos combates, ¿no creen? —Sakura volvió a reír nerviosamente, rogando por que ellas no le tuvieran pavor a tal punto de quererla lejos.
Sakura comenzó a acercarse lentamente a las tres con intenciones amistosas; pero, Pinkie Pie solamente podía ver a Sakura como aquella figura escondida en una tenebrosidad oscura, necesitaba algún objeto que la protegiera o algo que las protegiera, ¡Applejack sabía ninjutsu mejor que ella y Fluttershy seguramente! Por ello la tomó de la muñeca y la puso delante de Sakura mientras ella se ocultaba como un gatito asustado detrás de su amiga de cabellera dorada junto con la tímida Fluttershy.
Applejack quedo perpleja al ver como Sakura se acercaba a ella y cómo ella tenía que estar delante suyo por culpa de Pinkie.
—¡Applejack, protégenos, por favor! —gritó ella.
—¿Qué creen que soy? —gritó con todas sus fuerzas regañando a las dos—. ¿Algún tipo de escudo humano?
Repentinamente, ella se detuvo y volteó sobrecogida por un sobresalto repentino, seguidamente Naruto y Sasuke la imitaron, tras aquel momento en que Naruto les había convidado cierta parte del chakra de Senjutsu los tres eran capaces de percibir el chakra con tal de que no estuviese muy lejos de donde ellos estaban, y desde allí, podían sentirlo palmariamente sin hacer un mayor esfuerzo; un monstruoso chakra que se avivaba conforme los segundos avanzaban.
Naruto sobrecogido por el nerviosismo se puso de pie, y se volteó a sus camaradas.
—¡Hay un chakra muy poderoso viniendo de allá! —Naruto apuntó hacia una dirección en especial, era hacia la derecha.
Nagato abrió los ojos desmesuradamente.
—Es…
Itachi arrugó el entrecejo.
—Donde Kakashi pelea con Obito.
Naruto abalanzó su puño derecho en la palma de la izquierda.
—¡YOSHA! —exclamó con todas sus fuerzas—. ¡Ha llegado el momento de pelear!
Naruto realizó un movimiento rápido aplaudió y en menos de su segundo, su cuerpo entero explotó en una gran llamarada resplandeciente de energía dorada, en un instante, de su espalda brotó una enorme túnica dorada con varios sellos negros que hacían contraste con la dorada energía, sus marcas en las mejillas que llevaba desde su nacimiento se habían vuelto tremendamente gruesas, sus ojos se tornaron rojos y hacían similitud con los de un gato; era el Modo Bijū como siempre, dándole a Naruto aquel aspecto magnifico que incluso una vez había hecho a Kakashi confundirlo con su propio padre, Namikaze Minato.
Sin embargo, aquello fue un movimiento torpe, y Kurama no tardo un momento en recriminárselo:
—¡IMBÉCIL! —rugió la colosal bestia anaranjada haciendo que su fiera voz retumbara por todas las esquinas del páramo azulado en que residía, mientras meditaba para poder reunir el poder suficiente para poder usar dicho modo—. ¡Aún no he reunido la energía necesaria para que puedas andar por allí usando el Modo Bijū!
Naruto cerró sus ojos de forma que parecían dos líneas rectas muy finas, aquel era el gesto característico de Naruto que le indicaba a cualquier persona que conocía cuando el muchacho no entendía algo.
—¿Eh? ¿A qué te refieres? —preguntó él.
—¿Se te olvido, mocoso? —curioseó el aludido—. Ya te lo había dicho antes, cuando nos enfrentábamos al enmascarado de Uchiha Obito y al infeliz de Madara, te había dicho claramente que no podías utilizar mi chakra nuevamente en un periodo tan corto de tiempo antes de que terminase de reunir las energías necesarias.
Naruto no cambió su expresión particular.
—¿En serio?
Naruto evocó a aquellos días durante la guerra, si mal no recordaba, eso había sido durante la segunda noche de la batalla que parecía no tener final, durante la noche que fue bautizada como «Noche de la luna roja», cuando ellos confrontaban al dragón de madera de Uchiha Madara, justo momentos antes de la llegada de Sasuke Naruto había intentado entrar en el Modo Bijū, aún cuando el periodo de espera porque Kurama reuniera todo el chakra necesario que solía durar entre dos horas o hasta más no había llegado a más de la mitad.
En aquellos días, el interminable páramo donde residía Kurama aún estaba teñido de un lúgubre dorado y la temperatura era insoportable, pues la relación de los dos en esos días de antaño no era sino una relación de simples aliados que aún no comenzaban a llevarse bien, en esos tiempos Kurama le guardaba una pequeña pizca de rencor a Naruto por haberlo derrotado y extraído su chakra que en el presente había sido reemplazados por una autentica amistad.
«¡Kurama necesito tu chakra!» —le había gritado él en esos momentos. Naruto todavía podía recordar la sensación de nerviosismo que había sentido en esos momentos desesperados.
«Mejor tranquilízate» le había respondido Kurama, Naruto en aquel momento no podía haber creído la calma en su voz. «Necesitaras esperar un poco más, mi chakra aún no es suficiente para que puedas transformarte Naruto, deberás esperar más tiempo, digamos que… unas dos horas.»
En aquel momento, a él le había sobrecogido el miedo —fue representado en sus ojos que de pronto se tornaron en enormes órbitas y sus pupilas que se habían convertido en pequeños circulitos azules cielo—, Naruto se sentía aliviado cuando pensaba en cómo pudo haber muerto si enfrentaba a Madara, pero en esos momentos que ya habían quedado atrás en el tiempo, era aterrador el sólo pensarlo.
«¿EH? ¿A QUÉ TE REFIERES, KURAMA?» —le había gritado Naruto sobresaltado.
«Si utilizas mi poder ahora vas estar acabado» Kurama en esos momentos sonaba serio, incluso más de lo normal, su voz que ya de por si era grave en esos tiempos parecía haberse tornado aún más grave «Creo que no tengo que mencionarte lo que ocurriría si tu chakra queda en cero absoluto, ¿o no?»
Ahora que Kurama le había ayudado a recordar todo aquello, Naruto dejo que el sobresalto lo estremeciera nuevamente.
Se había detenido en el acto, como si se hubiera congelado en el momento, y pensó en las probabilidades…
Si iba ahora y atacaba con el poder del Modo Bijū, tomando en consideración que tan sólo habían pasado media hora desde que dicho poder fue extinguido por la falta de chakra, lo que estaba realizando en este preciso momento era una garrafal tontería.
Espeluznado por aquel pensamiento de morir tan joven sin volverse Hokage llevó a Naruto a agarrarse el mentón y la cabeza mientras su rostro sostenía una mueca de miedo exagerada (dicha mueca constaba en sus ojos que se habían tornado en enormes orbes blancos y una colosal dentadura mientras todo su rostro estaba empapado por sudor por el pánico emergente) y gritó con todas sus fuerzas:
—¡PEEEROOOO SI ES VERDAD!
La mandíbula de Naruto comenzó a temblar de arriba para abajo.
Sasuke abalanzó su palma en su frente mientras cerraba ambos ojos con un fastidio creciente en su mente al ver una de las muchas tonterías que siempre realizaba su mejor amigo y rival de cabellera dorada. «Empleando tanto chakra para nada, aaayyy, Naruto, una vez tonto, siempre serás un tonto» se decía a sí mismo.
En un momento, la irradiación dorada que emanaba de Naruto se redujo considerablemente hasta volverse tan pequeña como un simple individuo, aquella enorme túnica que lucía Naruto que le hacía parecerse a su padre se había esfumado completamente y las marcas gatunas de Naruto regresaron a ser lo que eran originalmente.
Naruto se limitó a valerse del Modo Controlado del nueve-colas, en el cual, el cuerpo de Naruto era imbuido con un resplandor dorado rodeado por una aura de energía explosiva roja y anaranjada que a los ojos de otras personas era similar al fuego.
El chico de los dos soles (como solían llamarlo en honor a la frase que uso cuando encaró al Cuarto Raikage, A) realizó un gesto de bochorno, mientras se rascaba la nuca con una enorme sonrisa tonta.
—Tendremos que esperar a que Kurama junte el chakra que necesito para el Modo Bijū, ttebayo —dijo Naruto. Tras lo cual, emitió una risa abochornada y breve—, hasta entonces, usaré el Modo Controlado de Kurama.
—Espero que estés listo entonces —dijo Sasuke—, porque el chakra que Obito está emanando es impresionante.
Naruto asintió.
—Sí, lo sé ttebayo, Sasuke.
Naruto se dirigió a las tres chicas venidas de Equestria, por su rostro ellas se daban cuenta con facilidad que él estaba dispuesto a luchar con todas sus fuerzas, aquel entrecejo arrugado lo decía todo, no había que hablar para él.
—Chicas, escúchenme bien, vamos a enfrentar a un oponente con una gran fortaleza, así que les pido —Naruto extendió su brazo derecho, cuando ellas prestaron atención a éste, notaron que los dedos estaban cerrados en forma de puño—, por favor, préstenme su fuerza para ello, dattebayo. Choquen sus puños con el mío, túrnense para hacerlo.
Ellas tres no entendían aquel extraño gesto que Naruto realizaba en esos momentos, no lo sabían, pero desde que había conocido a Killer Bee, aquella postura se había vuelto común de él debido a la influencia que él le había dado como maestro (junto con unas ganas tremendas de tratar de cantar rap como éste, pero cuyas letras y ritmos eran horriblemente desafinadas). Las chicas supusieron que se debía tratar de algo similar a un «Brohoof» gesto con el cual dos ponis chocaban sus cascos frontales, pero en el caso de los humanos parecía ser el puño y en ocasiones más comunes, la palma abierta. Applejack no lo sabía, este mundo era tan diferente y tan variado a como era Equestria, tanto que habían cosas que ella todavía desconocía; y ni que hablar de sus dos amigas, quienes estaban todavía más confundidas que la aludida.
Applejack miró a sus dos amigas, las dos no sabían perfectamente que les esperaba a kilómetros de allí hacia la derecha donde podían observar un tenue parpadeo de energía; Fluttershy dejaba ver que estaba asustada, como solía serlo una gran parte del tiempo; al contrario de ello, Pinkie Pie se veía emocionada, aunque algo Applejack sabía de ella, era que Pinkie Pie era tan inocente que habían cosas que no lo asustaban a ella por más aterradoras que fuesen. Fue ella, Applejack, quien se acercó a su compañero de cabello alborotado y cerrando aquello que los humanos llamaban «dedos» en forma de puño, hizo que palpara el de Naruto, mientras éste le dedico a ella una sonrisa dentuda.
Motivadas por las acciones de su amiga (aunque lo que Fluttershy sentía en su pecho era más bien un sentimiento de mero celo por su amiga) imitaron dicho gesto con el muchacho.
El destello naranja de Konoha se volteó hacia donde podía presenciar aquel poderío emergente de Uchiha Obito, determinado (un sentimiento que definía a Uzumaki Naruto), él frunció el entrecejo nuevamente y sonrió.
—Entonces, vamos.
No se dijeron nada más, eran shinobi y tenían que cumplir con su deber, y Uzumaki Naruto no estaba dispuesto a dejar a ningún camarada atrás, y mucho menos cuando se trataba de alguien tan importante como lo era Kakashi.
Sin embargo, Sasuke percibía que olvidaba algo, era un extraño sentimiento que le gritaba su cabeza pero él no recordaba… Cuando finalmente pudo recordar aquello que casi se le olvidaba, soltó un grito con todas sus fuerzas, con los ojos desmesuradamente abiertos y con la mejilla empapada de su propio sudor.
«¡Oh, rayos, Winona!» Sasuke tuvo que limitarse a gritar aquello en el interior de su mente, todo para evitar que Naruto lo molestará acerca de que Winona era su novia o cosas como esas; de inmediato comenzó a pensar en alguien para que los ayudase a buscarla, reflexionó acerca de en quien confiar, cuando finalmente, mediante un jutsu de telepatía, se comunico con unos viejos amigos, y al son de un susurro dijo:
«El halcón renace de entre las cenizas del odio marchito».
Sasuke sonrió con un mero sentimiento de astucia, aquella era una clave secreta que él mantenía junto con unos viejos camaradas, sólo esperaba que ellos respondieran al llamado y recordaran la clave.
~oO0Oo~
Ella estaba a kilómetros de distancia de donde ellos estaban, había quedado en el mismo lugar en donde Naruto había entrado en Modo Bijū anteriormente, sentada, en una roca mientras pensaba que le había ocurridos…
Ahora cuando recordaba los hechos que la habían llevado a ella a quedarse allí tirada noqueada en medio de aquel desastre había sido un estallido repentino dorado y al acordarse de aquello, ahora sentía un dolor tardado acompañado de un chichón de un considerable tamaño. Dicha sensación de dolor le provocó una tenue lagrimita en su ojo derecho y que sus orejas perrunas se bajaran.
—¡Ay, ahora que Winona acordarse eso, dolerle mucho! —se quejó ella con su característica voz un tanto aniñada y en extremo aguda.
Ella se levantó con dificultad, siendo honesta ella quería quedarse dormida unos momentos más, cuando se fijo en donde estaba, ni Naruto, ni Sasuke ni ninguno del Equipo Siete ni aquellos curiosos zombis amistosos estaban más en aquel lugar, ella era la única varada allí en medio de una catástrofe de madera, tablas, ramas y demás desparramados por todo el suelo.
—¿Dónde estar todo mundo? —preguntó confundida, ubicando su mano con el dedo primero ubicado debajo del mentón—. Que malos, haberme dejado aquí, de seguro Applejack ser culpable, ella querer quedarse con Naruto para sí sola.
Ella podía imaginárselo con una nitidez impresionante, Applejack estaría en esos momentos robándose a su Naruto por medio de innumerables y reiterados besos en toda su cara mientras se burlaba de ella, el sólo hecho de pensar en aquello provocaba la rabia digna de un perro rabioso de parte de ella, tal rabia era la que experimentaba en su cabeza, que una muy densa espuma blanca se escurría por sus fauces.
—¡APPLEJAAAACK!
¡Ésa Applejack! Que sólo esperase porque ella los hallara. La voz con la que Winona expresaba su rabia que era inmedible para cualquiera.
Para intentar encontrarla, se tiró al suelo y utilizó su olfato canino, aunque su nariz era visiblemente la de una muchacha cualquiera escondía una gran capacidad olfativa por mucho mayor que las de los humanos comunes y corrientes, llegando a rivalizar con la habilidad olfativa de los miembros del Clan Inuzuka, y no pasó mucho tiempo antes de que dicha habilidad le fuera de utilidad para capturar un grupo de aromas, eran dos, no, tres personas; sin embargo, ella no conocía a ninguno de aquellas personas que eran poseedoras de esos enigmáticos aromas. Estaban cerca, no a más de unos tres metros de distancia si ella no estaba en desacertada. El terror la amedrantó, ¿qué pasaría si aquellas personas eran seres perversos buscando atacarla de manera furtiva? Sasuke le había ilustrado acerca del Mundo Shinobi hacía no mucho tiempo, había sido justamente en el día que ella había arribado junto con Pinkie Pie en aquel recóndito bosque, aquella charla había sido acerca de los peligros que ceñían a éste extraño mundo donde ella tenía que vivir ahora.
«Ten cuidado con lo que tengas enfrente», le había dicho con el dedo primero levantado «, nuestro mundo es muy oscuro, así que cuando salgas allí afuera, mejor ten cuidado.»
Winona había asentido en contestación a aquella explicación dada por Sasuke que era un resumen rápido de lo que realmente era el Mundo Shinobi, sin embargo, lo hizo de mala gana, en aquellos momentos la relación de ambos era caótica y ella había pensado en aquel instante que Sasuke solamente la trataba como a una pequeña niña.
Ella lo recordaba muy bien. Sasuke había actuado más serio que como era normalmente, no discernía de si Sasuke realmente estaba preocupándose por ella; o sólo quería que se asustará como un pequeño cachorrito que desconocía de todo lo que estaba a su alrededor. Ella pensaba que quizás sí era así, su relación con Sasuke Uchiha era una muy inestable, habían ocasiones en las cuales los dos parecían odiarse a muerte, y otras en las cuales no estaba segura de si era un sentimiento verdadero lo que sentía, pero se preocupaba por él, y mucho más tras la batalla que había acontecido hace unas horas delante de ella.
No se había dado cuenta, en el momento en que había echado memoria a aquel momento en que Sasuke había recibido una feroz somanta por parte de su hermano mayor y aquella enigmática habilidad empleada por éste último habían sido suficiente para que su angelical rostro tallara una mueca de melancolía de solo imaginarse el sufrimiento que Sasuke hubiera sobrellevado con ello, junto con aquella mueca, sus orejas caninas decayeron junto con su expresión.
«Sasuke… ¿Tú estar bien?», su imaginación la hacía ver en una especie de bucle la imagen de la espalda del muchacho de cabello azulado que tanto menospreciaba y al mismo tiempo, por el cual tanto se preocupaba. ¿Estaría bien?, sí, sus heridas no eran tan graves por lo que se podían observar a primera vista, era su idiosincrasia la cual le hacía sentir una súbita preocupación en su pecho, el Sasuke que ella conocía no actuaba como el que había visto hacía tan solo unas horas, aquel Sasuke se notaba más violento y sanguinario que el que conocía…
Ella ignoraba íntegramente la sombría malaventura que apesadumbraba la persona de Sasuke Uchiha. Era algo que ni Naruto ni Sakura le había comentado a ninguna de las cuatro muchachas todavía, porque no consideraban necesario, ellos razonaban que la otra personalidad que él había reprimido con su ayuda estaba ya perdida en el olvido y encerrada bajo un sello mental en lo más oculto del inconsciente de éste. Además de que era una triste remembranza de una larga y tortuosa etapa que ellos querían dejar atrás; ahora no se trataba más que de un simple mal recuerdo, una mancha oscura de una época pasada que había sido olvidada ya.
Aún así, Winona decidió no hacerle caso alguno a aquel sentimiento extraño emergido de la nada en su pecho sacudiendo su cabeza con fuerza, ¿por qué Sasuke de pronto parecía agradarle de esta forma tan rara? Había cosas más importantes en su criterio de las cuales acongojarse ahora, y una de ellas eran sus contrincantes en ganarse el cariño de Naruto Uzumaki, aquel muchacho rubio que consideraba atractivo, y esas eran aquellas tres muchachas incluyendo a su propia ama, a las cuales imaginaba en esos momentos dedicándole a ella cada una una perversa sonrisa mientras se llevaban a Naruto lejos. «Winona deber preocuparse más de esas entrometidas» reflexionaba ella.
Pero antes de que ella pudiera empezar a trazar su recorrido para llegar con ellos, aquellas extrañas presencias que ella había captado anteriormente con ayuda de su sentido del olfato llegaron hasta ella primero, se trataban de tres personas diferentes cada una. Dos hombres, uno de cabello blanco azulado, otro de cabello anaranjado y una muchacha de cabello rojo. Los tres vestían un atuendo en común, una larga túnica negra que tenía consigo una capucha. Dos de ellos eran completamente extraños para ella, pero aquel chico del curioso cabello blanco le era muy familiar… ¡Ahora recordaba! Era el mismo que había conocido en aquel frondoso bosque, un muy buen amigo de Sasuke.
—¡Oye, tú ser amigo de Naruto y Sasuke!, ¿No? —preguntó ella sonriendo abiertamente.
Suigetsu Hōzuki por su parte, soltó un grito estupefacto por el terror de hallarse en aquel lugar justamente a la persona que menos quería encontrarse, pero por una cruel jugarreta que el destino parecía querer lanzarle a propósito, ¡se trataba de aquella loca chica-perro que había conocido en el bosque hacía unos días! ¡Y justo cuando pensaba que nunca la volvería a ver! Sasuke no le había dicho nada acerca del aliado que ellos debían socorrer, salvo la clave que ellos tres habían guardado para cuándo llegará el momento en que Taka tuviera que reunirse nuevamente; a pesar de aquello, su indiscutible grande temor era aplacado al ver como el más grande del grupo, Jūgo se acercaba a la que él consideraba la fiera entre las fieras.
—¡Oye, Jūgo, cuidado! —le advirtió Suigetsu. Quien hacía lo posible por mantenerse oculto tras la manga de la capucha negra que vestía la muchacha de cabello rojo—. ¡Esta chica está chiflada!
Pero éste hizo caso omiso a la advertencia desesperada de Suigetsu, siguió avanzando hacia ella, algo le decía que esa muchacha que apenas le llegaba hasta cintura no era ni siquiera la mitad de lo que su camarada de cabello blanco le gritaba en esos momentos, eso se debía a que él se había fijado especialmente en las orejas color marrón que sobresalían por encima de su cabello castaño. Ella por su parte hizo todo lo posible por ocultarlos, eso había sido otra advertencia de Sasuke, esconder lo mejor posible sus índoles animales para que no llame la atención.
El mundo shinobi era sombrío —ella lo sabía bien, tal vez no tanto como Sasuke y Naruto—, pero conocía ciertos detalles acerca de la oscuridad de éste, momentos oscuros que habían atormentado la historia de este extraordinario mundo, Sasuke le había relatado algo de esos detalles un día antes de que la misión diera inicio, le había explicado acerca de las diferentes eras que habían asediado con guerra al mundo donde él vivía, las batallas que tuvo que combatir, y mucho más.
Algo le decía que éste sujeto que estaba justamente delante de ella, tenía un deje notorio de no ser de fiar, algo le decía aquello. Pero inmediatamente vio los ojos de éste hombre corpulento, distinguió en él una confianza incuestionable, era como el hermano mayor de Applejack, gigantesco para ella, además el color de su cabello guardaba una cierta similitud con el de éste último y ella podía distinguir aquel hecho claramente. Era un gigante manso, que al parecer pudo percibir que ella alguna vez había sido una pequeña perrita y ella notó aquello cuando este curioso gigantón le acicaló la oreja derecha.
Suigetsu vislumbró estupefacto. Él sabía bien lo que iba a acontecer ante las acciones de Jūgo, conjeturando como la muchacha extraña había actuado cuando Sasuke intentó de la misma forma saludarla. Lo más probable es que atacará a Jūgo, como una bestia indomable con una rabia infernal; pero para su sorpresa, ¡no le estaba descuartizando!, ella comenzó a reírse con dicha mientras sacudía la pierna hacia arriba y abajo.
Suigetsu y Karin se dedicaron a observar el extraño comportamiento de la muchacha de cabello castaño con orejas de perro que estaba ante ellos y actuaba como tal. La muchacha perteneciente al Clan Uzumaki ajustó sus gafas para confirmar si lo que veía realmente estaba ocurriendo o simplemente era producto de su imaginación; pero no era así, aquello evidentemente estaba ocurriendo y la muchacha casi cayó al suelo al notar algo más moviéndose en la retaguardia de ésta extraña chica, ¡una cola, una cola había brotado de su espalda! Casi parecía imposible una especie de extraño genjutsu.
—E…es…u…una cola —balbuceó ésta.
Jūgo le sonrió a la muchacha que tenía delante suyo, a él le encantaban los animales de todo tipo, desde pequeños insectos, hasta depredadores de la naturaleza, y Winona no era la excepción de aquel detalle; Jūgo se había percatado con facilidad de que ella no había sido eternamente una chica humana como su aspecto la mostraba, él podía percibir que ella alguna vez había sido una pequeña perrita, el instinto de éste con los animales era así de fuerte.
—Tú no has sido una humana siempre, ¿no? —dijo Jūgo.
—¡Sí! —exclamó ella con júbilo—. ¡Winona haber sido perrita antes!
En aquel momento, Winona quedó petrificada y sentía como si su color de piel se hubiera vuelto de color blanco, ¡qué tontería había hecho! Sasuke le había dicho incontables veces —de hecho, le había gritado aquello—, «y recuerda ¡no le digas a nadie acerca de tu identidad real saco de pulgas!», aquella era la regla número uno según Uchiha Sasuke, que si infringía, «cosas malas le iban a ocurrir».
Rápidamente ella sacudió los brazos en distintas direcciones, estaba desesperada, ¡debía inventar alguna excusa para que ellos no supieran aquello!
—¡NO, NO, NO! ¡WINONA NUNCA HABER SIDO PERRITA, WINONA SIEMPRE HABER SIDO HUMANA! —mintió—. ¡WINONA JURARLO POR MADRE, POR SU VIDA, POR SU COLITA! ¡ES DECIR! ¡WINONA NO TENER COLITA, NI NADA POR EL ESTILO! ¡ESTO SER…!
—Tranquila —musitó Jūgo—, Sasuke nos contó todo. Y también nos pidió que viniéramos a llevarte con nosotros hasta donde ellos estaban, supongo que quería que te protegiéramos.
—¿Eh?
Inmediatamente, un sentimiento de desconcierto invadió a la muchacha de cabello castaño, ¿Sasuke les había pedido a estas personas que vinieran a protegerla?, aquello significaba que en realidad, el muchacho que ella había considerado como rudo y frío de corazón gélido en realidad escondía un amigable corazón bajo una faceta de seriedad. En lo más recóndito de su imaginación, pudo vislumbrar nuevamente a Uchiha Sasuke, pero esta vez sonriéndole, aunque aquella sonrisa no era tan radiante como la que Naruto solía dedicarle a cada persona, ésta tenía cierto aire de bondad en él.
Una sensación recorrió su cuerpo, una cálida sensación, y sin darse cuenta, sus labios formaron una sonrisa al pensar en aquello.
—Entonces tenemos que ir a donde Sasuke y Naruto están.
Nadie presentó ninguna objeción, ellos estaban emocionados y al mismo tiempo, percibían distintas emociones invadiéndoles en esos momentos, emociones nostálgicas por eventos que habían ocurrido hace no más de un año, cuando ellos seguían siendo un grupo, ahora, Taka iba a renacer de entre las cenizas. Aunque, Karin estaba más emocionada de ver a Uchiha Sasuke nuevamente, sus pensamientos eran indiscutiblemente llenos de perversiones ante la idea de volver a ver al Uchiha. «No puedo creer que vaya a volver a ver a Sasuke ¡Sí!, cuando lo haga voy a lamerlo de pies a cabeza».
~oO0Oo~
Un puñetazo.
El líquido carmesí salpico como surtidor.
Los sanguinarios puñetazos de Obito Uchiha le transmitían a Kakashi un sufrimiento que era similar al fuego vivo del mismísimo infierno, desde que empleó ésta técnica, él se había dedicado únicamente a atacarlo físicamente.
Cayó al suelo, sus rodillas atajaron el resto de su cuerpo y él observo su aspecto tras la brutal paliza que su antiguo compañero le había propinado durante esta batalla.
Su rostro estaba bañado en sangre roja y brillante, su banda regulatoria había quedado despedazada por la fiereza de los brutales nudillos con nervios brotando de éstos.
Los ojos de Obito lo miraban únicamente a él, o por lo menos así lo conjeturaba Kakashi, sus ojos parecían resplandecer de un resplandor morado que le transmitía un estremecimiento en su cuerpo, aquellos ojos emanaban una seriedad casi robótica y carente de humanidad. Su alvina cabellera oscilaba en medio del poder que no había parado ni un segundo de brotar de su cuerpo, aquello era algo fascinante para Kakashi, no podía creer el potencial que podía tener el cuerpo humano; y Obito Uchiha era la prueba viviente de ello, él y su impresionante capacidad de control sobre sus propios nervios.
—¿Y bien? ¿Vas a pelear? —La voz de Obito era fría y apática como nunca antes. Quizás se estaba debiendo a que él le superaba en esos momentos con una facilidad abrumadora—. Tus discípulos te han superado, Kakashi, date cuenta de ello, si quieres vencerme, tendrás que superarlos a ellos, a tus camaradas, si es que quieres tener la remota posibilidad de vencerme.
Kakashi bufó como respuesta ante ello. Sus fuerzas habían sido renovadas por un sentimiento de inutilidad que le abrumaba, él había sido inútil en distintas ocasiones en el pasado; admiraba a Naruto, el hijo de su sensei; a Sasuke, el último descendiente del Clan Uchiha; a Sakura Haruno, la mejor ninja médico del mundo, a su lado, él había quedado como un simple pelele —un bueno para nada—, era su maestro, era su profesor, era su Sensei; ahora tenía que encargarse él de hacer su deber como tal.
—Si no vas a volver a pelear, entonces voy a terminar esto de una vez por todas —dijo Obito.
Obito conoce una inmensidad de técnicas; el enlace que conecta su ojo derecho con el de Kakashi había sido tan fuerte y perdurable durante todas estas décadas que él había portado con su pupila izquierda que había conocido las técnicas de éste a la perfección; además de sus propias técnicas. Aquel colosal arsenal mortífero de chakra —sumado con su proeza visual y nervios del odio—, convertía a Uchiha Obito en una maquina de destrucción caminante; y lo aterrador de sus poderes que rozan la omnipotencia, es que él estaba dispuesto a utilizarlas en contra del que estuviera enfrentando y Kakashi no era la excepción de ello; al fin y al cabomatar al contrincante es parte de lo que significaba ser un verdadero Shinobi.
En menos de un lapsus, Obito no realizo ningún sello de mano; porque para él no era requerida su utilización cuando requería emplear alguna técnica en el campo de batalla; el control sobre su propio chakra era admirable —hasta técnicas como el Suiton: Suiryūdan que requerían una inmensidad de sellosno era nada complejo de realizar—. Él simplemente hizo uso de un sello muy conocido por Kakashi, el sello del tigre; aquel sello estaba relacionado con los jutsu Katon.
Con una simple exclamación proferida por los labios del Uchiha; Kakashi se convenció completamente de que su final había llegado.
—¡Katon: Gōkakyū!
La boca de Obito no expulsó aire; expulso una gran llamarada, no era solamente una simple y pequeña bola de fuego como la que había intentando realizar Kakashi durante un momento determinado del combate; está era colosal; llegando a medir la misma colosal longitud de tres metros; era un infierno que arrasaba todo lo que se encontraba ante él.
Aquello bastaría para acabar a Kakashi en menos de un lapsus de unos segundos; aunque sea encontraba algo de alivio, sabiendo que su fallecimiento sería rápido y no habría dolor; se disculparía con Rin en la otra vida por haberle arrebatado la vida; con Minato por haber sido el causante de todo lo que había traído dolor al Mundo Shinobi y con su padre; por haberse avergonzado de él. Moriría siendo calcinado rápidamente por el Katon de Obito; al fin y al cabo; los Uchiha eran expertos en técnicas de esa naturaleza elemental.
Paso en un lapsus de unos segundos; que ni siquiera Obito pudo llegar a procesar todo lo que aconteció tras ello; presenció un gran estallido donde estaba Kakashi, un dorado y fulgurante explosión de color dorado como si el sol de pronto hubiera estallado ante él, de pronto de allí noto nueve enormes extremidades; tan altas que parecían llegar hasta el cielo, un aire de omnipotencia y a la vez magnificencia lleno el aire; sentimientos de bondad, alegría y felicidad fluyeron por toda la superficie terrestre; por medio de una explosión de energía…
«Las colas del Kyūbi» Ese chakra, el chakra del Zorro demoníaco Kyūbi; no había duda de ello, Uchiha Obito conocía ese chakra mejor que nadie. El poder de aquella poderosa bestia era perceptible a kilómetros de distancia, pero mezclada con la del que era su carcelero. «Así que es capaz de usarlas, aún cuando no utiliza esa extraña túnica. Impresionante, Uzumaki Naruto.»
Uzumaki Naruto hizo notar su presencia junto a sus amigos; imbuido en una energía dorada, como una estatua dorada con su propia forma. Obito debía reconocerle, su poder era considerablemente mayor al demostrado durante los acontecimientos que vinieron durante la Guerra, la última vez, su capacidad de hacer aparecer las colas de la bestia sellada en su interior era limitada, a tal punto que sólo era capaz de mostrarla en el Modo Bijū, estado que era caracterizado por la larga túnica dorada bordado con varios sellos a lo largo de su cuerpo.
Cuando Naruto fijó su mirada en los ojos de Obito; sus ojos no eran azules, no había vestigio de aquellos ojos celestiales que caracterizaban al muchacho, en cambio, eran unos ojos teñidos de un brillante carmesí que podría hasta mirar entre las almas de las personas.
—No te dejaré asesinar a ninguno de mis camaradas —la voz de Naruto no era más fuerte que un murmullo, aquello era extraño de ver en el muchacho; cuya voz parecía ser siempre caracterizada por su alto volumen.
De pronto, el viento comenzó a soplar como un vendaval huracanado —provocado por el poder del muchacho de cabello dorado—, las hojas; cenizas; trozos de madera calcinada y los restos del terreno que había quedado allí tras la fiera batalla entre los dos ex compañeros, fueron agarradas por aquello y saltaron impulsados por los aires por la furia huracanada de Uzumaki Naruto. Polvo y rabia llenaron el aire.
Sasuke se escudó con sus brazos y sus acompañantes le imitaron. Los vendavales convocados por el poder de Naruto provocaban que la sencilla acción de ver, fuese una proeza casi imposible de lograr; si abría demasiado los ojos, el calor expulsado por su rival le quemaba la vista.
«Este es el poder de la rabia de Naruto, sorprendente como siempre» Sasuke no podía estar menos equivocado en ello; no era la primera vez que él era testigo de lo que acontecía al gatillar la rabia del muchacho. Naruto era el Jinchūriki del Kyūbi, el encolerizar a un Jinchūriki era jugar con fuego. Cuando Naruto se llenaba de una cólera inmedible, sus poderes aumentaban desmesuradamente, esta vez había ocurrido algo similar, Naruto de seguro se sentía encolerizado por el simple hecho de que Obito casi asesinó a Kakashi, lo cual significaría que una batalla se libraría entre los dos.
Sí, un ambiente verdaderamente tenso se había sembrado en el ambiente; no obstante, aquello no llego a durar más de unos minutos cuando… Pinkie Pie, decidió actuar como ella misma actuaría en todo tipo de situaciones…
Irritando al contrincante hasta volverlo loco. Esa era la estrategia que ella solía formularse siempre; y… funcionaba la mayoría de las veces.
Ella se apareció, literalmente, de la nada, parada de cabeza justamente al lado derecho de Obito. Su voz era tan alta que cuando habló al Uchiha, logró sobresaltarlo a tal punto de que llego a brincar en el preciso lugar donde se hallaba de pie. No se esperaba en lo más mínimo hallarse a una muchacha de cabello rosado allí mismo, era extraño, parecía poseer una velocidad que rivalizaba (o hasta superaba) con la de Uzumaki Naruto, y él era el shinobi más rápido del mundo actualmente.
—¡HOLA!
—¿QUÉ CARA-
Obito se giró hacía ella y la miró, intentaba hacer que él se asustaba, sin embargo… un segundo, ¿de dónde diablos ella se paraba para lograr estar así? Obito intentaba formularse distintas hipótesis para ello, ¿acaso tenía el rinnegan? ¡NO! ¿Acaso era capaz de pararse en el aire? ¡TAMPOCO! ¿Entonces cómo lo lograba?... Al diablo con ello; intentar pensar en alguna razón levemente lógica aunque sea no le llevaba a nada. El preguntarle serviría de algo a ciencia cierta.
—¿CÓMO?
—¿Qué?
—¿CÓMO ES QUE ESTÁS DE CABEZA?
—¡OOOOH! —ella carcajeó como una pequeña niñita, como si todo este asunto fuera chistoso, eso servía únicamente para encolerizar aún más a Uchiha Obito—. Sobre una rama, tontito, ¿cómo crees que lo lograría?
Pestañeó dos veces seguidas desconcertado y sobretodo sobresaltado... Una rama —tenía sentido si lo pensaba detenidamente—. Ella simplemente estaba allí; delante suyo parada en una rama, debía ser buena en el control de chakra para lograrlo; sin embargo, sus aniñadas facciones hacían confundir a Uchiha Obito más que otra cosa. Y mucho más, cuando la muchacha de larga cabellera dorada y extraño sombrero le gritó —aterrorizada por lo que su voz denotaba— precisamente a ésta de cabello rosado.
—¡PINKIE, ALÉJATE DE ÉL! ¡ESE INDIVIDUO ES MUY PELIGROSO Y TE VA A LASTIMAR!
A Sasuke le sulfuraba el comportamiento infantil de Pinkie Pie sobre cualquier cosa en el mundo, era ya una hazaña el tolerar a Uzumaki Naruto y sus agallas que la gran mayoría del tiempo hacía que él y su Equipo terminaran en un embrollo colosal que les había costado que varias misiones Rango D concluyeran siendo un fracaso enorme, pero esto era increíble, simple y llanamente increíble; ¡Era tan tonta! ¡Ponerse así delante del enemigo la dejaba con la guardia baja y además expuesta al peligro de ser asesinada en combate, Uchiha Obito no era un juego, él era en verdad peligroso! Frunció el ceño y reunió el aire que necesitaría para darle una gritada ejemplar; pues ella se lo merecía.
—¡TONTA, ALÉJATE LO MÁS POSIBLE DE ÉSE TIPO! —farfulló Sasuke—. ¡SI NO TE ALEJAS ÉL TE MATARÁ, PINKIE PIE!
~oO0Oo~
Pinkie Pie no lograba entender a lo que Sasuke se refería, solamente quería charlar un pequeño momentillo con este curioso hombre que tenía delante suyo; su cara le parecía graciosísima, parecía un remolino del lado derecho, quizás Sasuke exageraba demasiado; es más, desde que lo conoció pensó en él como un muchacho muy amargado.
Ella se concentró únicamente en intentar volver a charlar con Obito; sin embargo, él de pronto se puso a la ofensiva; ellos eran sus contrincantes en esos momentos y por su orgullo Uchiha que no estaba dispuesto a perder. Con su fuerza —que en esos momentos era arrolladora— se había dispuesto a atizarle a ella un puñetazo; era un código que tenían desde sus primeros años en la academia «Si el oponente está a tu merced, aprovéchalo» y en este momento, ella estaba precisamente a su merced; no obstante, en el exacto instante en que el nudillo de Obito se abalanzó al rostro de la muchacha… Su brazo atravesó la corriente de viento y el polvo; pero no hubo rostro alguno allí.
¿Qué? ¿Qué estaba ocurriendo? Obito no lograba dilucidar qué era lo que acababa de ocurrir ante sus ojos. Había desaparecido. Se había esfumado ante sus ojos en el aire; y no había rastro alguno de shushin o Kage Bunshin… llanamente, se esfumó como si nunca hubiese estado allí. Ella no podría burlar al Sharingan y mucho menos al omnipotente Rinnegan; Obito hizo lo posible para intentar hallara, ¿quién se creía que era? ¡Se burlaba de él y eso acaloraba de la furia a Obito! Debería estar por allí.
Sus pensamientos fueron súbitamente interrumpidos cuando alguien palpó su espalda con lo que él pudo juzgar, era el dedo primero y por la anchura; pudo juzgar que era el dedo de una mujer.
—¿Buscas algo? —le preguntó una voz que aparentemente era aguda, inocente; la voz similar a la de una niña.
—¡Sí, busco a una chiquilla de cabello esponjado! ¿La has visto? —preguntó Obito.
—No.
Obito bufó.
—¡Tch! Chica lista.
Un segundo.
Esa voz.
El dedo de una mujer.
Obito angostó la vista ¡Pero qué tonto era! ¿Cómo no lo pudo ver antes? ¡Estaba detrás de él! No podía desperdiciar un segundo; ¡si lo hacía el enemigo aprovecharía y lo atacaría! Cuando se volteó; Pinkie Pie le saludó con la mano derecha y una enorme sonrisa.
—¡Hola!
Esta maldita mocosa. La vista de Obito súbitamente se tiñó al rojo vivo por la rabia. Esta chiquilla insolente ambicionaba el burlarse de él y de su persona; no tenía ni la más mínima idea de quién era él o del prestigio del famoso Clan Uchiha; ella era sólo una mocosa osada que no sabía lo que era la definición de la palabra respeto. Uchiha Obito se deshizo de inmediato de todo escrúpulo y empuñó con fervor una de las características estacas que podían utilizar los acarreadores del dōjutsu definitivo conocido como Rinnegan.
Naruto deseaba ayudarla, ¡su discípula estaba a punto de ser asesinada ante sus ojos y no podía dejar que eso ocurriera! No obstante, cuando él se había preparado para hacer su ofensiva planeada; se pasmó con lo que estaba aconteciendo justamente a unos metros de distancia.
—¡¿Ven eso?! —exclamó Naruto.
Pinkie Pie era capaz de esquivar los movimientos rápidos de Uchiha Obito, lo que más le impresionaba al Uchiha, era el apreciar como ella lo interpretaba como si fuera una especie de juego inocente… ¡Un simple juego inocente! Ahora no sentía rabia encarnizada contra ella; sentía pura admiración por sus destrezas de esta enigmática muchacha con la que se enfrentaba, suponía que ella debía pertenecer al Equipo Siete… No había duda de que Kakashi sabía la manera perfecta de inculcar a sus estudiantes.
—¡Esto es divertido! —expresó ella.
—Eres fenomenal, mocosa —Obito sonrió con un mero sentimiento de superioridad; era característico de los Uchiha, ellos son un clan orgulloso de sus capacidades—, ¡pero me temó que necesitas más que eso para llegar a un nivel de un Uchiha como yo!
Sasuke frunció el ceño. Los ojos de él inmediatamente centellaron de carmesí con el Sharingan maduro reemplazando a los ojos oscuros como la noche del Uchiha; caracterizado por sus tres aspas idénticas la una de la otra. Con estos ojos, él centró toda su atención en Pinkie Pie; seguía cada movimiento con una fría y calculadora precisión digna de un Uchiha. Cuando le echó un mejor vistazo a la chica de cabello esponjado; él dilató sus ojos cuando notó algo en especial; ¡era tan increíble que ni se dio cuenta que lo dijo en voz alta!
—¡Es su mera velocidad! —prorrumpió Sasuke—. ¡Ella es tan hiperactiva que su velocidad normal ya es de por sí, rápida!
Cada golpe; imbuido con fiereza de parte de Uchiha Obito que era atizado contra ésta muchacha fallaba garrafalmente, sus movimientos eran erráticos y consiguientemente; imposibles de ser predichos por el Sharingan y el rinnegan apenas lograba hacerlo; no obstante, seguía siendo angustiante el intentar herirla, por tanto, Pinkie Pie era una adversaria de extremo cuidado.
Kabuto estaba siendo arrinconado como nunca antes; y además, no era por un par de ninjas que poseían habilidades prodigiosas, ¡era por una mocosa, ahora! Él decidió dejarse de estar jugando y tomarse esto en serio; si no lo hacía, perdería irremediablemente contra estos chiquillos; entrelazó las manos —un sello familiar para él— y realizó una técnica que conocía bien; el Edo Tensei era una talento muy ventajoso en momentos de desasosiego como los eran estos (al fin de cuentas; él había superado a su maestro, Orochimaru por lejos y había ascendido a ser tan fuerte como el propio Sannin) ; Kabuto conseguía tomar posesión de los cadáveres que él controlaba mediante su maquiavélico tablero que estaba postrado ante él. Con el sello de carnero, dejo fluir su chakra por la ficha que representaba a Uchiha Obito. Y su plan perverso dio inicio con una simple demanda que había salido de sus labios escamosos como los de una ponzoñosa serpiente, como un murmuro cruel y sádico, como una brisa mortífera:
No dejes a nadie con vida.
~oO0Oo~
No dejes a nadie con vida.
…a nadie con vida…
…nadie...
Súbitamente; Uchiha Obito sintió el peor dolor que había sentido en muchos años, no sentía un ardor tan intenso desde aquella misión que le había costado completamente el lado derecho derecho de su cuerpo, el sufrimiento de tener los nervios; carne y hueso al descubierto era como estar ver un presagio del infierno aún estando viviendo. En este momento mismo, aquella sensación era revivida nítidamente, pero esta vez estaba situada en el cráneo; sentía como si fuese a partírsele la cabeza a la mitad, además de sentir como si sus propios nervios fuesen estirados y con una fiereza brutal e inhumana. Lo único factible en esos momentos para aliviar el dolor —aunque fuese un poco— era reunir todo el aliento posible en sus pulmones; y luego, expectorarlo en forma de un grito que llegaba a cubrir varias hectáreas de kilómetros.
Y precisamente fue como lo hizo; Obito presionó sus dedos contra las palmas de sus manos, el martirio que lo aquejaba era garrafal, tanto que sin intención provocó que de su mana explotara y saliera como un surtidor el mismo y extraño líquido negro, similar a alquitrán de sus propias manos y dejo escapar un grito tan fuerte que era capaz de ser oído a millas de distancia de la planicie donde estaba situado el campo de batalla.
El corazón de Uchiha Sasuke se disparó con un frenesí rimbombante. ¡Qué era este poder! ¿Era siquiera posible para un ser humano expulsar semejante poder? Sasuke había sido capaz de percibir el poder del Uchiha que estaba postrado ante él; gritando en una postura que le transmitía un estremecimiento por cada zona de su cuerpo, en mucho tiempo, Sasuke no había logrado sentir un poder como este, la única vez que había sido testigo de un poder que rozaba la omnipotencia como lo era este, era cuando tuvo la oportunidad de ser espectador del opresor poder omnipotente de Uchiha Madara —y era de los pocos junto a Naruto, Sakura, Kakashi y el Shodaime Hokage en haber vivido para poder relatarlo—. La horripilante realidad lo había vapuleado en un lapsus considerablemente corto, como una inhumana trompada en la zona del abdomen, Obito había aprehendido los niveles del legendario Uchiha Madara y había ascendido a ser el sucesor de la fuerza de éste.
Esa cruel realidad le hacían revivir el momento más traumático de toda su vida; su mente retrocedió años y años atrás hasta llegar a los días cuando él era un pequeño chiquillo de seis años, cuando mamá y papá estaban allí riendo junto con el resto del clan, y en el preciso momento, cuando contempló los irreconocibles cadáveres de ellos tendidos en el suelo y observó desde las sombras los ojos apáticos de su hermano mayor, que con ello ocultaba una faceta dolida. La barítona voz de Itachi le habló en esos momentos, no su cariñoso y cálido hermano; era la faceta que escondía aquella verdadera personalidad, la fría y cruel personalidad que Itachi había fingido durante años y sus palabras… el eco de su voz rebotó por todos los extremos de su mente.
Eres débil, ¿por qué eres tan débil? Porqué te falta… odio.
Sasuke tenía una meta en mente desde hacía años, proteger a todo ser querido que él tenía; su debilidad habían sido lo que había gatillado la masacre entera de su clan, más delante de Itachi y finalmente de Neji Hyuga. Todos morían, la muerte les llegaba de improviso y sin dar aviso, como un peregrino negro que cobraba las vidas de sus seres queridos y más próximos como si se trataran de algo tan simple como dinero. ¡No quería ver más eso! Obito era fuerte, y ahora su chakra era tan grande como una montaña, y si dejaba pelear a Pinkie Pie ¿qué clase de camarada sería? Era como si ella se enfrentará a un enorme y colosal dios; y lo más probable es que el resultado terminará como una tragedia más que se sumaría en su lista de «Personas que he fallado en proteger». Él tenía un código moral, algo que había jurado ante las tumbas de los miles de fallecidos a consecuencia de la Cuarta Gran Guerra Ninja, proteger a aquellos que eran cercanos a él.
Con intrepidez; y además, odio y rabia reflejados en los de su propia línea sanguínea. Uchiha Sasuke tomó del brazo a Pinkie Pie y la lanzó hacia Naruto; parecía una simple hojita que había sido arrojada por un gigante.
—¡No de nuevo…! —masculló Sasuke.
El viento alrededor de él súbitamente se avivo aún más que como estaba hace unos momentos; agarró las ramas y hojas arrancadas y las lanzó a kilómetros de distancia, era como un huracán a una escala diminuta; pero aún así, brioso.
El Mangekyō Sharingan Eterno fulguró con odio desde la negra sombra de sus cabellos, su color rojo tan brillante como la sangre hervida de Sasuke en esos momentos por los recuerdos que habían sido súbitamente desenterrados del interior de su lastimado subconsciente. Otro recuerdo más. Su mente atrajo la fotografía de antaño que él se había tomado junto a Naruto, Sakura y Kakashi; aquellos días habían sido de paz, y ellos se habían vuelto en mucho más que sus compañeros de Equipo. Ellos se habían vuelto sus amigos. Su familia. Su clan. Sasuke los protegería con el acero de su espada; sin importarle con la sangre de quien debería mancharse.
—No quiero ver a mis camaradas, caer delante de mis ojos… Como aquella vez.
La pesadumbre de la tragedia que había acontecido hace una década aproximadamente se reflejo temporalmente en el rostro inmaculado de Sasuke. En aquella madrugada, él había sido débil y por consecuente; mamá, papá y todos los del Clan fueron escarmentados por el frío acero de la espada de Itachi; quien había tolerante todavía más que su hermano menor, Sasuke no podía imaginarse lo que su amado hermano mayor debió haber pasado en esos momentos; pero aquello ya no importaba.
La tragedia había quedado en el pasado como un momento plomizo en la vida de Sasuke que lo había marcado, era hora de ver hacia adelante y enterrar el pasado. Sus amigos eran ahora su nuevo clan, su nueva familia; y ahora tenía que protegerlos, poseía el poder para lograr aquella ambición solidaria. Los poderes de los Uchiha inicialmente habían sido forjados por el odio; no obstante, Sasuke los utiliza de una forma distinta a las de lo que lo acontecieron a él e Itachi. Su poder actual había sido fomentado por su cariño y añoranza dirigida a sus compañeros de Equipo; y como resultado, Sasuke había crecido y se había hecho el Uchiha más poderoso… Y ahora era el momento de luchar por ellos.
Naruto únicamente pudo quedarse a la espalda de su rival, y lo contempló con detenimiento. Desde el momento en que conoció a Uchiha Sasuke, Naruto supo que él había compartido una enorme semejanza con él… La soledad les marcaba como un estigma que los perseguía, ambos habían experimentado un martirio engendrado por la falta de una familia que los esperaba para cenar, en momentos como su graduación o simplemente para apoyarlos.
Los recuerdos comenzaron a aflorar en su mente…
El tiempo desde que ambos se encontraron y se conocieron durante una fresca tarde en verano y se dedicaron sonrisas el uno al otro; desde aquel día las cosas marcharon y pasó lo que tenía que acontecer. Formaron un Equipo, realizaron distintas misiones, se separaron y finalmente, se volvieron a reunir.
Frunció el labio inferior, no quería que Sasuke enfrentara solo este combate contra Kabuto. Con cuidado, dejo en el suelo a Pinkie Pie para que se pudiera parar con su propia cuenta; ignoró completamente el rubor al rojo vivo que ella padecía en su inmaculada y bella piel, y centró toda su atención exclusivamente en el contrincante; mientras se acercaba a su rival. Sonrió y habló sin mirar a Sasuke; únicamente prestándole vigilancia a Uchiha Obito:
—Oye, Sasuke, no dejare que te quedes con toda la gloria, dattebayo —le desafió Naruto.
—Como si me importara, no te metas en mi camino, Usuratonkachi —le respondió Sasuke. Su voz estaba rebosada de monotonía; pero Naruto sabía que también competiría con él para ver quién era el mejor.
Sakura suspiró molestada por la competencia entre los dos; no parecía importarles en lo más mínimo en qué tipo de situaciones se hallaran éstos dos, si se trataba de comprobar quien era el mejor, ciertamente, Naruto gozaría de esa circunstancia para desafiar a su rival. Lo mejor sería acercarse a ellos para que no empezaran a pelearse entre sí —por milésima vez en este día— y ayudarlos a los dos en este combate.
Y de tal manera, ella avanzó hasta llegar al lado izquierdo de Naruto. Ella les dirigió a los dos una mirada fiera, ese tipo de miradas eran dignas de Haruno Sakura de hacer, y siempre servían para realizar un efecto en cadena en los dos… Asustarlos.
—No puedo dejarlos matarse entre sí, así que voy a ayudarlos —comentó Sakura.
Naruto sonrió; era hora de demostrar de lo que estaban hechos.
—¡Muy bien! ¡Demostrémosle a éste cuatro ojos de lo que estamos hechos nosotros, el Equipo Siete nostálgico!
~oO0Oo~
La nostalgia llena el corazón de los tres héroes. El momento de terminar con esta pelea ha llegado.
Próximamente: ¡El Equipo Siete nostálgico demuestra todo lo que pueden hacer! ¡Además; un extraño peregrino los asecha!
Próximo capítulo será: ¡El Equipo Siete lucha unido!
~oO0Oo~
(Ending: Uso por SID)
~oO0Oo~
Notas del autor: Primero que nada; siento la demora. Sí, lo sé, fue un largo mes de espera… ¡Pero lo juró por Celestia, la escuela me está matando! Es en serio, estoy en época de exámenes finales, trabajos, tareas sin completar y primera año de informática es MUY COMPLICADO.
Además, estuve trabajando en una cierta historia, que planeo publicar para el 31 de octubre o un poco más tarde (Por Halloween) será de terror y tiene que ver con Naruto y My Little Pony. Y esa fue otra de las razones de mi tardanza.
Ahora, sin ya más nada que decir… me despido. ¡Cuídense!
