7: Con los comerciantes

Por el Nilo, los mercaderes navegan en barcos para el transporte de mercancías para vender; para los faraones les daban obsequios reales como avestruces y los nubios les daban de regalos incienso, anillos de oro, colas de jirafas, ébano, jaspe colorado y hasta mandriles vivos.

Los nubios solían ser muy respetuosos ante los faraones, por eso les traían regalos como cestos lleno de tesoros y cadenas de oro.

En el mercado egipcio, se hacía trueque, pesaban con balanzas el valor, para los funcionarios transportaban vinos en los barcos, venían regalos de Siria y también comerciaban incienso.

La construcción de barcos era importante, los carpinteros daban forma a las naves con sus herramientas y laboraban en curso como el apuntalamiento; se utilizaban para funerales, también tenían diferentes tipos como el barco fluvial, el bote de papiro que podría ser útil para la pesca con redes, el de alta mar y el de carga, que además de productos podría transportar el ganado.

La reina Hatshepsut envió barcos a una gran expedición al país de Punt, se enviaron grandes barcos de madera para la expedición, pues el viaje seria por el peligroso mar Rojo; para eso la faraona envió a los lectores, incluyendo a Sesshomaru, Rin y Yaken para que acompañen a los marineros.

El viaje estaba lleno de ocio, pero algunos que eran remeros trabajaban, incluso algunos soldados iban como marineros, a la noche descansaban, ya que los lectores no hacían nada, además de los medios hermanos se vean mal.

Cuando llegaron a ese país, que para Kagome ya desapareció del mapa, vieron que la gente vivía en casas sobre pilotes, tal vez para protegerse de las fieras como panteras, jirafas, simios, monos y hasta rinocerontes.

Ahí les recibió la reina del lugar y además de descansar y almorzar con la gente de allí, pero los lectores no entendían su lengua ya muerta.

Luego comenzaron a cargar las mercancías, llevaron ébano, cosméticos, marfil, pieles, maderas, resina de mirra, simios, monos y perros vivos.

Cuando llegaron a casa, lo que más agrado a la reina fueron los arboles de incienso vivos, y Kagome junto con sus amigos no olvidaría el viaje a esa tierra que se perdería su ubicación con el tiempo.