11: La batalla
Los lectores iban a ayudar a algunos faraones a luchar contra Naraku y sus mercenarios hititas, nubios y libios que estaban protegidos en una fortaleza; estaban, Amosis, Tutmosis I, Tutmosis III, Amenhotep III, Akenaton acompañado de Nefertiti, Tutankhamon, Horembeb, Ramsés II y Ramsés III, cada uno en su carro de combate tirado por caballos.
Los lectores iban a pie, acompañados de los soldados, arqueros, mercenarios y escribas para registrar la batalla; Naraku estaba protegido por una coraza con ropajes negros, al igual que sus soldados, que llevaban faldones negros, cascos y estaban en torso desnudo.
Llevaban estandartes bien formados en filas con lanzas y escudos, acompañados de soldados con corazas y cascos, incluso algunos estaban a bordo de galeras de guerras; todos protegidos por la diosa Sejmet.
Escuchando órdenes a través de una trompeta venían armados con escudos, lanzas y hachas, les acompañaban Iti con arqueros, portaestandartes y guerreros con palos.
El acompañante de Amosis era Sequenenre Tao II, un soberano que estaba dispuesto a luchar contra los mercenarios asiáticos, y veían que esa fortaleza estaba protegida por arqueros nubios, que eran muy especiales en el arco, mientras esperaban, algunos fabricaban escudos con cuero de animal, los lanceros iban partiendo, y otros venían en barcos, otros que eran reclutas para unirse a la batalla, otros fabricaban flechas, otros en el campamento barrían el suelo, hacían guardia en la entrada, preparaban la comida, le daban de comer a los caballos y las bestias, mientras que otros interrogaban a un hitita, pero la paz quedaría interrumpida por la trompeta que daba el zafarrancho de combate.
Los faraones avanzaban disparando flechas en sus carros y acompañados de perros, mientras que Kagome junto con Inuyasha iban también en un carro, ella disparaba flechas al enemigo que los acosaba, Midoku y Sango acompañados de Shippo, Kirara, incluso Koga, sus dos secuaces, también de Sesshomaru, Rin y Yaken, pero Kikyo estaba aunque no hacía nada.
Los reyes dispararon flechas junto con los arqueros, aunque los mercenarios lo hicieron y las lluvias de flechas causaron muchas bajas en ambos bandos.
Mientras se acercaban, solo quedaban luchar cuerpo a cuerpo, Inuyasha, al igual que su hermano eran letales, lo mismo Koga, Midoku y Sango se encargaban de defender y no de atacar, ambos bandos con todo tipo de armas luchaban violentamente, y provocaban muchas bajas.
En combate, Tao II fue alcanzado por varios enemigos y lo mataron dándole fuertes golpes en su cráneo, Amosis lo vengo dándoles muertes.
Otros soldados venían en carros lanzando flechas y otros atacaban con armas de bronce, mientras los faraones avanzaban, muchos enemigos iban cayendo a sus pies; Ramsés III acompaño a sus hombres en el ataque de las naves, con una lluvia de flecha, causó estragos en el enemigo.
Con muchas bajas, los reyes iban avanzando hacia la fortaleza, allí dispararon flechas a los soldados que estaban en los muros, muchos de los seguidores de Naraku ya estaban muertos por los ataques de los lectores.
Tom, Jerry y sus acompañantes atacaron a Spike, el Lobo, a Butch y a otros gatos con golpes y lanzamientos de objetos, luego se rindieron.
Sin saber qué hacer, los soberanos aliados de Naraku estaban decididos a abandonarlo; Inuyasha daba muerte a quien se le oponía, pero allí se encontró con su enemigo, que lucho con el bravamente, y en ese momento intervino Kikyo y recibió un terrible golpe de muerte, Kagome se encargó de auxiliarla.
Kana, Kagura y Hakudoshi ya estaban muertos a causa de su jefe, en un instante Inuyasha dio muerte a Naraku, al ver eso, los demás monarcas se rinden y deciden hacer las paces con los faraones; Inuyasha acompaño con lágrimas a Kikyo en sus últimos minutos, y ella murió con una sonrisa y pudo descansar en paz.
Ahí Kagome lo abraza para darle consuelo, y ambos con los faraones y sus amigos se retiran para festejar la victoria.
Pero lo que vieron de los soberanos egipcios fue que a sus prisioneros de guerra los sacrificaban a los dioses.
