N/A: Pues aquí el segundo capítulo. Lo cierto es que me he reído mucho a la hora de escribir pensando algo así como "Pobres, no sabéis lo que os espera a los dos pero yo sí. Muajajaja (risa malvada)."
Disclaimer: Sigo buscando ese fic divertido y original que diga en una frase que no soy GRRM.
II
Lo días pasaban con lentitud y sin nada interesante a destacar. Salvo combates, combates y más combates. ¿Qué tenían de interesante si ella no podía competir? Si al menos Jaime estuviera ahí hubiese sido algo más interesante, sobre todo por las noches que le parecían más eternas que los días.
Cenas elegantes agasajando a los visitantes, bailes, música. Gente hablando de política, combates que se habían desarrollado a lo largo del día, amores y sexo prohibido.
Por suerte el vino parecía no tener fin. Una vez más se había sentado al lado de su padre y se dedicaba a retar con la mirada a todos aquellos que la miraban. Nadie tenía el coraje suficiente como para acercarse y pedir un baile con la bella hija de Tywin Lannister.
-Deberías intentar agradar a algún caballero en vez de espantarlos. Uno de ellos acabará siendo tu esposo.
-No hay ninguno de mi interés-dijo dando otro sorbo a la copa de vino con una elegancia casi innata.-Además, ¿cómo va a ser nadie un valiente y valeroso esposo si no se atreve a venir hablar estando tu cerca?
Tywin le quitó la copa de vino de las manos y se la terminó. Sonrió al verse obligado a darle la razón a su hija. Muy valientes en la arena pero muy cobardes antes un hombre. Claramente no iba a casar a su única hija con el primero que pasara.
Dejó la copa en la mesa pero no la soltó, es más, la apretó con más fuerza cuando la mano de Cersei fue a reclamarla. Ambos se miraron, como retándose a quitarse la copa, y fue Cersei la que al final se rindió.
-Una joven de alta cuna no debería estar borracha cuando está buscando marido.
-No necesito estar sobria, mi padre se encarga de ello.
Cersei era orgullosa. Mucho. Casarla iba a ser un gran reto, su marido debería tener la fuerza necesaria para poder doblegarla. Aunque no estaba seguro que de pudiera conseguirlo del todo. Se parecía mucho a él, y eso en una mujer podría llegar a ser un problema.
Un carraspeo interrumpió el hilo de sus pensamientos. Giró la cabeza y vio que de pie junto a él se hallaba un joven alto y fuerte. Robert Baratheon si no se equivocaba. Iba pulcramente visto y le miraba directamente a los ojos.
-Me estaba preguntando si la joven Lannister me honraría bailando conmigo esta noche.
Hizo una breve inclinación y no le pasó desapercibida la sonrisa socarrona que le dedicó a su hija.
Tanto Cersei como él esperaban su respuesta. Él tan solo sacudió la cabeza una vez, sin decir palabra. Y se llenó la copa de su hija de vino, no le hizo falta mirarla para saber la mirada matadora que le estaba dedicando. No obstante se levantó y aceptó la mano del que el joven Baratheon le ofrecía.
Juntos se encaminaron hacia donde había varias parejas ya bailando. Algunas incluso dejaron de hacerlo al ver que por primera noche Cersei Lannister había aceptado bailar con un caballero.
Al ser consciente de que la mayoría de miradas estaban sobre ella Cersei sonrió son superioridad.
-¿Estáis disfrutando mi señora?-le susurró Robert al oído.
-Disfrutaría más si no me hubieseis interrumpido.
-Pero vos me interrumpisteis la otra noche mi señora. ¿No pensaríais que podríais escapar sin castigo verdad?
Como le odiaba. Odiaba que tuviera esa sonrisa de superioridad en todo momento. Odiaba como la agarraba, llevándola de un lado a otro con una maestría que parecía imposible con lo bruto que podía llegar a ser en el campo de batalla. Odiaba como él parecía saber algo que ella todavía no había conseguido descifrar. Le odiaba.
Robert acercó los labios a su oreja una vez más para susurrarle su secreto:
-Yo creo que estás disfrutando de la conmoción que habéis provocado al venir aquí conmigo. Muchos de los caballeros han desatendido a sus damas solo por que vos habéis pasado a su lado. No lo neguéis mi señora. Os gusta ser el centro de atención.
También odiaba lo perceptivo que podía llegar a ser a veces.
Cuando la música paró por fin intentó zafarse de él para volver junto a su padre, pero Robert se lo impidió agarrándola con fuerza y, una vez más, volvió a su oreja a susurrarle:
-Creemos más expectación.
Y cogiéndola por la cintura la sacó fuera de miradas indiscretas. Cersei intentó volver a zafarse todo lo disimuladamente que pudo pero Robert era fuerte. La única opción era que montase un escándalo en medio de la fiesta. Y Robert lo sabía, por lo que no le quedó más opción que ser arrastrada por él hasta los jardines.
Lo que no se esperaba es que nada más llegar al abrigo de la oscuridad Robert estampara sus labios contra los de ella. Aunque lo que le sorprendió más fue su propia respuesta.
Se enzarzaron en una danza de egos, mordiscos y gemidos. Hasta que todo acabó tan rápido como había empezado. Ambos respiraban de forma agitada y olían el aliento mezclado con vino del otro.
Robert sonrió con arrogancia, lo que hizo que la mano de Cersei fuera directa a su mejilla en un intento de borrársela para luego marcharse con aire ofendido bajo la atenta mirada del joven que se llevaba una mano a la cara y reía por lo bajo.
FIN
¿Y bien?
