PARTE 6 – LA ÉPOCA INFERNAL
Las cosas no eran fáciles en ese tiempo. Los niveles bajos de la Fortaleza estaban divididos entre varias bandas y era difícil que pasara un día sin que hubiera un enfrentamiento.
A pesar de sus obligaciones, Emishi se las ingeniaba para no desatender sus obligaciones con su clan y encontrar a Shido, sin importar que tan lejos de su zona estuviera. Las primeras veces, claro, las bestias no lo dejaron acercarse demasiado, así que solo se sentaba a observarlo de lejos… Pero poco a poco los animales se acostumbraron a su presencia y, tal vez por orden de Shido, comenzaron a dejar que se acercara más.
"Entonces… ¿tú no tienes un equipo como ese otro sujeto de los hilos diabólicos, ¿eh?" se le ocurrió comentar un día en el que había logrado sentarse lo suficientemente cerca como para que Shido lo escuchara… por supuesto, no le respondió "Supongo que tus animales cuentan como equipo… y también me tienes a mí."
"Solo porque no les ordené a mis bestias que te coman, no significa que seas bienvenido."
"Supongo que no quieres arruinarles el apetito, ¿eh?" intentó bromear, incluso riéndose un poco él mismo, pero lo único que consiguió fue que uno de los halcones bajara en picada sobre su cabeza, tirando de su cabello hasta arrancarle su cinta y hacerle perder sus lentes "¡Hey! ¡Tranquilos!" se quejó y apenas por el rabillo del ojo creyó ver a Shido sonreír de lado antes de silbar largo, consiguiendo que el halcón planeara hasta posarse en su brazo.
"No entiendo que encuentras de divertido en todo esto." Le habló, arrojando su cinta para que se anudara de nuevo el cabello si eso quería. Acarició las plumas del ave antes de soltarla y se puso de pie "Regresa con tu clan. Deja de entrometerte en mis asuntos."
A pesar de esas palabras dichas con una voz seria, Emishi pudo ver los ojos de Shido y no le era posible creerle… Esos ojos estaban helados, si, como si quisiera alejarse y retraerse de todo el mundo excepto sus bestias… pero también se veían tan solitarios. Era algo que lo atraía. No sabía porque quería saberlo todo de Shido, hacerlo reír, darle compañía… solo eso quería. Seguirlo hasta poder arrancarle una carcajada sincera o una mirada que no fuera fría.
Pero pasaron casi seis meses antes de tener una oportunidad así.
Extrañamente fue en batalla. /Elegancia/ lo había atrapado y mientras los segundos al mando mantenían a raya a las bestias, Shido peleaba con el jefe, Kazuki. Emishi llegó como caído del cielo… no, literalmente cayó, desde el techo del enorme almacén en donde peleaban. Rompió los cristales de una ventana y detrás de él entró una gigantesca bandada de cuervos.
"Aquí está el gran Haruki Emishi, ¡Maestro del Látigo Loulan y amigo de Shiiiiiiiiiiidooooooo!" gritó como entrada triunfal (aunque se tropezó en el camino) y llegó junto a Shido poco antes de que Kazuki retrocediera.
La pelea entre el Maestro de los Hilos y el Maestro de las Bestias había estado pareja por ser casi mano a mano, ya que Shido no contaba con sus animales y Kazuki no le daba suficiente tiempo de invocar su /Apariencia de Aves y Bestias/.
"¿Qué rayos haces aquí, tarado? ¡Te dije que no te entrometieras!"
"¡Vine a ayudar!" respondió Emishi e hizo danzar su látigo para golpear el suelo alrededor de Kazuki. Los trozos de rocas salpicaron y perturbaron el aire, impidiendo que Kazuki los rodeara con sus hilos.
"Tsk… parece que por fin conseguiste un segundo, Fuyuki. Me alegro por ti." Pareció burlarse el jefe de /Elegancia/, dando una bella voltereta con sus brazos en el aire, haciendo sonar sus cascabeles "Pero no creo que pueda salvarte esta vez…" aseguró en una nueva posición, a punto de atacar cuando:
"¡Kazuki!" gritó el segundo de /Elegancia/ que arrojaba /Agujas Voladoras/ "¡Son demasiados animales!"
"¡No podemos seguir si no los—!" agregó el segundo de cabello rubio.
"¡No! ¡No los lastimen!" ordenó Kazuki y sus segundos retrocedieron hasta estar a su lado "Parece que esta vez quedara inconcluso, Maestro de las Bestias… Pero marca mis palabras: te derrotaré." Señalo mientras volvía a poner los cascabeles en su largo cabello "¡Vámonos!"
Emishi se quedó, estático y sin entender y Shido a su lado se dejó caer sentado al suelo, cansado por la pelea.
"Te lo dije, tarado, no es asunto tuyo…"
"Pe- pero estaban peleando y…" trató de discutir Emishi, sin entender porque los terribles miembros de /Elegancia/ se habían ido de aquella manera.
"Hace algunos meses desde que peleamos de esta manera… Conocemos los movimientos del otro." Explicó "Además, si quedáramos heridos por una pelea entre nosotros, corremos el riesgo de perder territorio con alguna de las otras bandas."
"Entonces… ¿tienen una tregua?" re-elaboró Emishi y Shido pareció aceptar ese término.
"Si… creo que podrías llamarlo así." Sonrió a medias y Emishi no pudo evitar casi lanzarse sobre él.
"Oh Dioses del Cielo… ¡Shido!" gritó con emoción "¡Sonreíste!" exclamó intentando abrazarlo, pero aún con el cansancio, Shido no tuvo problemas para sacárselo de encima con un buen empujón.
"Quitate de encima, plasta…" y sin llevarse los dedos a los labios, silbó de manera acelerada.
Antes de que Emishi consiguiera reaccionar, el león de melena oscura se recostó sobre él.
