Capítulo 2: Celos, un beso y el jet lag.
Hoy sin duda era el día de las sorpresas. No es que le extrañara encontrarse su maleta y el resto de sus pertenencias en el piso de la castaña, a estas alturas era más que obvio que su madre había planeado todo. La guinda de este pastel no era otra que tener que compartir piso con la chica que le gusta y su novio, ¡como si la situación de por sí no fuera lo suficientemente incómoda!
Puso alguna excusa estúpida con respecto al jet lag para no cenar con ellos esa noche. Todo pasó demasiado rápido y no estaba mentalizado para verlos juntos tan melosos. Ya fue suficiente ver a Michael abrazando a la su musa por la espalda mientras esta se reía y continuaba cocinando.
Se dejó caer pesadamente en su nueva cama y miró al techo en busca de algún tipo de respuesta divina a qué hacer con esa situación. Pasados unos minutos, recordó que había prometido llamar a Hikari cuando llegara a Nueva York, con un poco de suerte ella sabría qué hacer. La línea emitió tres pitidos antes de que escuchara la voz de su mejor amiga a través de ella. La primera sonrisa sincera desde que había llegado a Nueva York se dibujó en sus finos labios.
La conversación con Hikari había terminado, pero las palabras de la elegida de la luz seguían resonando insistentemente en su cabeza. Estaba muy molesto con la situación y, como era de esperar, la joven no pudo darle una solución.
«Deberías habérselo dicho a tu madre, Takeru.»
Chasqueó la lengua molesto y frunció el ceño. Claro, ¿qué le diría? «Ah, hola, mamá. ¿Te acuerdas de la exnovia de Yamato? Pues,oops, me he enamorado de ella.» Este tipo de triángulos amorosos sólo pasaba en las series para adolescentes con el nivel hormonal por las nubes, no en la vida real.
«Aunque ella esté con Michael, merece saberlo. Ella siempre ha sido sincera contigo. Piénsatelo bien, Take.»
Una vez más, las palabras de su amiga rebotaron en su mente como un martillo percutor. No podía arriesgarse a perder la amistad de la castaña y menos ahora que vivían juntos. Las probabilidades de que Tachikawa dejara a Michael eran de una contra cien. Y ese uno era por ser optimista. Además, el rubio sabía que él jamás se inmiscuiría en una relación en la que la castaña fuera feliz. Aunque él sienta cómo se muere por dentro cada vez que ve cómo esos labios atrapan los de otro, aguantaría estoicamente con una sonrisa en sus propios labios. Mimí se lo merecía.
El sonido de unos nudillos contra la puerta de roble de su nueva habitación lo sobresaltó. No estaba preparado para hablar a solas con ella, no mientras no aprendiera a fingir. Cerró los ojos y fingió quedarse dormido.
La dueña de los ojos color caramelo sonrió de manera tierna al ver al rubio tumbado en la cama «profundamente dormido». Iba a avisarle de que tenía una ración de comida en la nevera por si le entraba hambre, pero el sueño fue más fuerte que el apetito. Avanzó de puntillas para no despertarlo y se sentó en el borde de la cama para observarle más de cerca. En un tan solo un año, Takeru había cambiado mucho. Sus facciones habían madurado dejando atrás las formas infantiles y redondeadas de sus pómulos. Su mentón ancho y fuerte mostraba signos de una incipiente barba. Su cabello había crecido y tenía un corte más capeado, pero conservaba ese color dorado tan característico suyo y de su hermano.
Mimi sonrió, siempre supo que el joven Takaishi tenía madera para ser un joven muy atractivo y el tiempo se lo ha confirmado. Separó con las yemas de sus dedos el rebelde flequillo que caía sobre su frente y rozó sus labios contra ella. Takeru sintió los largos cabellos de la castaña acariciando su cara, agradeció encarecidamente la oscuridad de su cuarto o sus mejillas ya lo hubieran delatado.
Su musa ya había salido por la misma puerta por la que entró, Michael debía de estar esperándola en el cuarto de enfrente. Los celos volvieron a atacar formándole un nudo en la garganta. Entre eso y el beso, hoy no dormiría mucho.
N.A: Y hasta aquí el segundo capítulo. Como siempre, gracias a Hikari Blossom por tomarse la molestia de ser mi Beta Reader. Espero ir mejorando a los pocos para no darte tanto trabajo. Y si vosotros no la conocéis, no sé a qué estáis esperando para leer sus fics.
Gracias MrsCarmin por tu review en el capítulo anterior. ¡Espero que este no te defraude!
