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La ventaja de el departamento de Meiko es que era realmente amplio, fácilmente podía albergar a cincuenta personas ahí dentro sin problema alguno. Entre un chico alto de cabello azul y otra chica de cabello de varios colores, en especial su flequillo, se dedicaban a recibir a las personas, saludaron a algunos en especial, como unos gemelos rubios, a los demás sólo saludaban y ellos mismos se sentaban donde podían, o simplemente se dirigían a la barra donde había muchos de esos típicos vasos de plástico rojos, los famosos 'vasos fiesteros'. Cuando la mitad de la habitación estaba llena, la anfitriona comentó al DJ que había contratado que podía empezar cuando quisiera. Obviamente, el joven no se hizo del rogar y empezó a mezclar; los recién llegados no perdieron tiempo en improvisar una pista de baile en lo que parecía que era la sala y comedor del departamento.

Lily y Gumi habían llegado en la motocicleta de la primera, mientras se quitaban el casco, ambas miraron hacia el último piso donde luces de colores lograban escapar de las ventanas o la puerta, la peliverde aprovecho el poco tiempo para arreglar el nudo de la corbata de su descuidada amiga.

—¿Quieres organizar una fiesta? Déjaselo a Meiko.

La peliverde sonrió ante el comentario, pero, la verdad es que no se equivocaba, esa chica si sabía como organizar una fiesta en poco tiempo. Jamás olvidarían la fiesta de cumpleaños de Kaito. Le extendió el casco a Lily para que lo amarrara junto al de ella.

Ambas caminaron para subir al elevador, mas esté iba bastante lleno. Lily propuso ir por las escaleras, a lo que Gumi se rehúso. La rubia volvió a afirmar que fácil tardarían más tiempo que subir las escaleras, de igual manera la oji esmeralda estuvo en desacuerdo. A lo que la alta propuso cargarla, no muy convencida la menor acepto trepándose a la espalda de la rubia. No tardaron mucho en subir, ya que la chica subía de dos en dos escalones hasta el doceavo piso. Realmente agradeció que no hubiese más.

Tan sólo llegaron y el joven peliazul se lanzó sobre ellas saludándolas con gran emoción, informó que los gemelos ya habían llegado, cosa que Lily sólo rodeo los ojos, no solía llevarse muy bien con uno de ellos, pero aún así, no estaba dispuesta a arruinarse la noche por eso. Cuando estuvieron apunto de entrar, la chica de cabello de colores las detuvo.

—Leo, hoy las cosas quedarán claras para ti, estate atento por que hoy será la oportunidad de tu vida. Cáncer, cuidado de no asfixiar a esa persona que ha robado tu corazón.

—¿Ahora te dedicas a leer los horóscopos a la gente?

—Sólo a las personas especiales que necesitan un empujoncito— Le guiño el ojo.

—Bah... mejor dame algo de cerveza —Se mordió el labio. Cuando la diviso, simplemente fue corriendo a ella.

—Gumi-chan, deberías cuidar que esa mujer no se pase, eh...

—Lo sé... — Suspiró. —¿Que tal las clases, Galaco?

—Vamos, Gumi, no seas aburrida, anda y ve a buscar a alguien y olvídate de la escuela un momento...

La chica que correspondía al nombre Galaco simplemente empujó levemente a la peliverde al interior, donde luces de colores predominaban, le gustaban ese tipo de ambientes, mas no le gustaba estar sola con tanta gente, así que se dedicó a buscar a alguien conocido. Camino entre la gente para hacerse espacio y poder pasar, fue cuando llegó a la terraza, donde un chico y una chica completamente iguales estaban fumando.

—Hey, cuanto tiempo —El tono sarcástico de la chica no se hizo esperar

—¿Apenas hace cinco horas?—Sonrió ante el sarcasmo de la chica rubia de ojos azules —No sabía que Len fumaba.

El chico sólo miró el piso levantando sus hombros, seguido de llevarse un momento el cigarro a su boca y en corto expulsar el aire lejos de su hermana y la recién llegada.

—Rin me envició.

—Claro, ahora yo, ¿cierto?

—Claro que si, siempre fuiste mala influencia.

—Ah, claro, échale la culpa a la mayor, cierto.

—Tu pones el ejemplo, hermanita.

Rin bufó ante el comentario de su queridísimo hermanito. Gumi sólo veía divertida a ambos chicos, siempre era lo mismo. Len le echaba la culpa a Rin de algún vicio que tenía diciendo que ella le ponía el ejemplo, eso era sacarle el lado positivo al ser el hermano menor.


No muy lejos, la peliaqua y una pelirosa se encontraban sentadas en un sillón triple. Antes los acompañaba el pelimorado, mas esté salio corriendo ante la mirada asesina y desconfiada de la compañera de habitación de la menor. Ambas veían como la gente tomaba, otras bailaban, y otras pocas ambas al mismo tiempo. Miku comenzó a moverse ligeramente al ritmo de la música, movía ligeramente su cabeza, sus pies marcaban el ritmo junto con sus manos la melodía sobre sus muslos. Moría por bailar, pero, no veía a nadie de sus amigos que estuviese en la pista. Volteo a donde la pelirosa se acerco a su oído.

—¿No bailas, Luka?— Preguntó con voz bastante ronca.

—No.

La menor hizo una mueca de molestia. Quería bailar, ¡por el amor de Dios! Suspiró frustrada. Y como si sus suplicas fueran escuchadas, una chica alta con un vaso de cerveza se acercó dejándose caer en el sillón interponiéndose entre las dos. Luka sólo se hizo a un lado con molestia, mientras que Miku casi abraza a la chica.

—¿Te extraño sabes? Me tienes abandonada en canto.

La chica sólo mordió levemente el hombro de la mayor como respuesta y jugueteo. A veces era bastante infantil, cosa que le causaba bastante gracia a la rubia. Nunca cambio el saludo hacia ella. Miró de reojo a la pelirosa quien veía tranquilamente a la gente divertirse, la peliceleste hizo señas a la rubia, movió sus hombros mientras apuntaba con su rostro la pista de baile.

—¿Quieres bailar?

BINGO.

La cara de la joven se iluminó. La mayor se levantó de un salto cosa que imitó la menor. Ambas pusieron su mirada en Luka quien las miró extrañada. Las dos chicas hicieron una seña con la cabeza de que las acompañara, mas esta sólo negó. Lily miró al techo algo frustrada, así que tomó de la muñeca a la pelirosa arrastrándola a la pista de baile.

Eran casi las doce de la madrugada y la música seguía sin cesar, para esta hora, Meiko estaba tan tomada que sólo atinaba a animar su fiesta diciendo cosas incoherentes en el micrófono al ritmo de la melodía. Kaito hacía todo lo posible por detenerla, pero todo intento que hacía era en vano. Gakupo se había encargado de Haku, una chica bastante seria con problemas con el alcohol, ambos se encontraban en el baño haciendo que la pobre chica vomitara todo ese líquido tan malo para la salud, no la conocía mucho, pero su honor de casi médico lo obligaba a no dejarla en ese estado.

Luka por fin se había animado a bailar, sólo era cuestión de que alguien le diera un ligero empujoncito para que esta le sacara brillo a la pista. Frente a la pelirosa estaba Miku, quien sólo se movía al ritmo de la música. A un lado de ella, Gumi se había unido. Rin había arrastrado a su hermano y su amiga de universidad a bailar, y al ver caras conocidas no dudaron en unírseles. La peliverde no bailaba mucho, sólo hacia ligeros movimientos. Todo lo contrario a su roommate frente a ella quien literalmente ponía toda el alma en la pista. Y claro, los gemelos no podían quedarse atrás, eran excelentes bailarines, siempre sincronizados con sus pasos, era todo un espectáculo verlos bailar, era como ver uno frente al espejo. Y al final de las caras conocidas estaba Galaco y 'Big' Al, este último no desperdiciaba la hora del baile, puesto que era así como conquistaba a las chicas. Kaito, quien se había dado por vencido se acerco a donde Miku para bailar también, el chico no era tan buen bailarín, pero lo intentaba, no podías ver sus movimientos sin reír, bastante carismático el muchacho.

—¿Ya vieron?—Gritó Luka.

Todos se acercaron un poco para intentar escuchar la próxima oración de la chica.

—Esto mas que una fiesta, parece una reunión de los Ex de Lily...

Tanto Al, como Galaco y Rin rieron bastante fuerte, Lily sólo le miró con fastidio ante la mirada vengativa de Luka, Kaito simplemente estaba en su mundo, pero, tanto Miku como Len, miraron de reojo a la ojiesmeralda quien sólo se encogió ligeramente de hombros. El tema paso al olvido cuando una Meiko totalmente fuera de si, se lanzó a su público quienes fueron paseándola como si de estrella de rock se como Miku, Luka, Galaco y Al siguieron el juego, quienes se encargaron de que Meiko siguiera en manos de sus invitados un rato más.

Sólo quedaron los gemelos, Gumi y Lily, quienes siguieron bailando al ritmo de la música. 'Los clones' como la rubia solía decirles, poco a poco fueron alejándose para dejar a estas dos solas. Y así quedaron. La ojiazul habló, mas la menor no escuchó, así que tuvo que acercarse a su oído.

—¿Te diviertes?

La peliverde sólo sonrió asintiendo. Fue su turno de acercarse, apoyo sus manos en los hombros de la mayor quien sólo se agacho un poco.

—No has tomado mucho, ¿cierto?

—Claro que no, soy conductora resignada — Suspiró divertida.

Ambas chicas continuaron baliando, sólo que esta vez, la peliverde se sentía más en confianza sin la presión de sus compañeros mirándole bailar con la rubia. La mayor se movía tranquila al ritmo de la melodía, mas cuando los sonidos fueron haciéndose más rápidos y continuos, tomó a la menor de la cintura, quien se dejó pegar al cuerpo de la rubia. Sus cuerpos se movían en sincronía. Gumi tomó a Lily de la nuca obligándola a agacharse unos centímetros, esta sonrió al sentir las caderas de la ojiesmeralda moverse peligrosamente sobre ella. La rubia posó ambas manos sobre la cadera de esta, mientras una de sus piernas se abría paso por entre las de la menor quien no puso ninguna objeción. La peliverde podía sentir la respiración de su acompañante casi en su cara.

Quería sentirla más cerca.

Gumi pasó su otro brazo por el cuello de la rubia, quien no le quedo de otra mas que buscar refugio entre el cuello y el hombro de la peliverde. Un escalofrío recorrió la espalda de la menor al sentir los accidentales y suaves roces de los labios de Lily sobre su piel. Una de las manos de Lily fue subiendo lenta y peligrosamente hacia un costado de su abdomen. Agradeció que la música estaba muy alto como para que su compañera de baile escuchara el suave suspiro que escapó de sus labios al sentir como las yemas de los dedos de Lily se colaban por debajo de su delgada blusa.

Todo era perfecto.

La tonalidad bajo para hacerse un poco más tranquila, para su mala suerte, ya no tenían excusa para estar así de cerca, lentamente se separaron, para encontrar la mirada de la otra. La mano peligrosa de Lily subió al sudoroso rostro de la menor para retirar algo de cabello que se había pegado a su cara por el movimiento. Ambas pegaron sus frentes, mientras sonreían. La melodía nuevamente fue aumentando de ritmo, pero no al grado de la anterior.


Gakupo, Miku y Luka seguían bailando en grupo. El mayor le hacia señales a la menor para que se atreviera a con Luka. Mas la peliaqua, le jalaba de la manga de su camisa para obligarle a quedarse.

El pelimorado suspiró. Más el ritmo de la música iba acelerándose cada vez un poco más. Se le ocurrió una idea brillante para animar a su pequeña amiga de la infancia.

Aprovecho que Miku y Luka estaban frente a frente, el estaba de lado mirándolas a ambas. De un movimiento se posó atrás de la peliaqua quien no se espero sentir el cuerpo del mayor en su espalda obligándola a pegarse a Luka.

La pelirosa sólo alzo su ceja en confusión ante la acción de su amigo de universidad. Quien sólo le sonrió torpemente. La peliaqua casi roja como tomate, no le quedó de otra mas que seguir bailando casi sobre el cuerpo de su compañera de habitación.

Una vez de haberla hecho de Cupido, huyó del lugar para a donde algún otro de sus amigos. A los primeros que encontró fueron a los gemelos que llevaban más de una hora saltando e imitando los movimientos del otro. Por lo menos se divertiría viéndolos.

La peliaqua suspiró. Como Gakupo le había hecho eso... de todas formas, no podía huir. Golpeó con ambas manos sus mejillas para darse animo a si misma. La menor saltó al ritmo que marcaba la tonalidad mientras movía sus hombros. Luka por su parte sólo miraba a todos lados como si el techo o las luces fuesen más interesantes mientras se balanceaba de un lado a otro siguiendo el sonido.

La música dejo de sonar. La gente sólo gritó. Era el inicio de otra melodía. Esta vez, Miku saltó con más fuerza, esto tomó desprevenida a la pelirosa frente a ella, quien sólo sonrió.

Quizá bailar con Miku no era tan malo.

El ritmo bajo nuevamente haciendo la melodía más melancólica. Ambas se movieron en sincronía disfrutando la compañía de la otra.


Una vez que el DJ les había dado un corto descanso, empezó a mezclar las sonidos que obligaba a los invitados a saltar. Nuevamente la música se había tornado movida. Cosa que nuevamente, Gumi y Lily aprovecharon al máximo. De igual manera, la mayor atrajo a la menor a su cuerpo, esta vez, la ojiesmeralda podía ver la mirada seductora de su acompañante. Sonrió. Sus cuerpos nuevamente comenzaron a rozarse el uno con el otro. De nuevo habían quedado en una posición bastante atrevida.

Mas esta vez.

Un tercero decidió intervenir.

Una pelirroja de ojos rojos como el fuego, colocó ambos brazos sobre los hombros de la mayor. Obligándolas a separarse un momento de aquella cómoda posición. Las manos de la intrusa obligó a ladear el rostro de Lily, quien tampoco puso objeción. A lo que los ojos de la ojiesmeralda alcanzo a descifrar de aquellos labios fue un 'Hey, Cul' seguido de una sonrisa. La recién llegada se posó a un costado de la rubia obligando a la menor a moverse a un lado. Sin descaro, la pelirroja pegó su cuerpo al de Lily aprovechando que tenía una buena posición, movió su cadera en la pierna de la mayor. En cambio, la ojiazul respondió moviendo las caderas en círculos hacia atrás y delante, mientras movía su mano a la cadera de la recien llegada, mas sin tocarla totalmente.

Gumi no se iba a quedar atrás si eso es lo que Cul quería.

Esta imitó a la pelirroja quien ya le estaba quitando el lugar frente a la rubia. Lily al ver su iniciativa, con su mano libre la posó en la cadera de la menor, pegándola a su cuerpo. La menor le lanzó una mirada retadora a Cul, quien la miró con fastidio, y sólo atino a mover la cara de la mayor que miraba a Gumi hacia ella, obligándola a mirarla quisiera o no. Con una de sus manos, tomó la mano de la rubia cerca de su cadera para sentir sus dedos sobre la tela del pantalón.

Si Cul jugaba sucio. Ella también lo haría.

Gumi tomó la mano de la mayor que se pasaba entre sus costillas y su espalda para dirigirla a su nuca, esto obligó a Lily a voltear a verla a ella nuevamente. Sonrió. Jaló de la corbata de la mayor obligándole a agacharse levemente sobre ella. Los labios de la ojiazul estaban peligrosamente cerca a los de ella. Volvió a mirar de reojo a la pelirroja.

Estaba furiosa.

La música volvió a bajar de ritmo. Queriendo obligarlas a separarse de aquella silenciosa pelea. Mas no lo hicieron, siguieron moviéndose sobre la mayor, que parecía disfrutarlo, de manera lenta marcando el compás del ritmo. Mas se vio cambiado de inmediato, puesto que la tonalidad volvió a subir. Fue cuando la venganza de Cul volvería, de manera descarada, posó su mano sobre el abdomen de Lily moviéndose hacia el lado de Gumi. Pero para sorpresa de la pelirroja, la dueña de aquél cuerpo la quitó de una.

Le miro sorprendida, mientras la música se volvía más melancólica.

Fue cuando observó que Gumi tenía la total atención de esta. Se dio cuenta que había perdido desde hacia bastante rato. Sin más se alejó del lugar. La rubia ni se inmuto, sólo se giro ligeramente para quedar totalmente frente a la chica que la tenía hipnotizada.


El ritmo era mas tranquilo por lo que los gemelos habían dejado de saltar. La rubia se dirigió a su hermano.

—¿Ya viste a Gumi?

Su gemelo la miró con confusión antes de buscar con la mirada a su amiga de clases. Sonrió al verla bailando así de atrevida con Lily.

Volvió a centrarse en bailar con su hermana. Al fin de cuentas había decidido asistir por dos razones. Una: Las fiestas de Meiko eran épicas. Segunda: quería distraerse antes de hundirse el fin de semana haciendo la maqueta para su proyecto de fin de curso.

Covers electrónicos de metal. Tanto el como su hermana comenzaron a saltar mientras tarareaban la letra de la canción. A esta hora casi todos los invitados estaban en la pista obligándose a pegarse más. No era que le gustara tener a su hermana cerca. Pero definitivamente era algo incomodo sentir los pechos de la chica saltando frente a si.

Suspiró. Ya que.


—¡Music is a beatiful thing!— Gritó el DJ. A lo que su respuesta sólo fue un grito de más de setenta personas.

La música estaba por acabar.

Miku sólo dejo caer sus hombros, estaba cansada, con pereza se quitó el sudor de la frente con su mano. Luka le sonrió.

—No sabía que tenías tanto aguante saltando.— Se limpió la frente con el dorso de la mano.

—Ya vez, talentos ocultos— Miku se rió caminando fuera de la improvisada pista de baile. —Propongo irnos antes de que llegue la policía o algo.— Su voz era bastante ronca.

—Si, es lo mejor... ya nos despediremos de los demás en otra ocasión—

Ambas jóvenes salieron del departamento, por el pasillo sólo había unas cuantas parejas con hormonas alborotadas, sin mas les ignoraron dirigiéndose al elevador y esperar que este subiera.

Por otro lado, los gemelos habían terminado en el sillón doble, aprovecharon un momento para descansar, mas al sentarse, se quedaron totalmente dormidos.

Gumi y Lily ya se habían separado poco más de treinta centímetros bailando de manera más tranquila, sólo se balanceaban de un lado a otro intentando seguir o combinar sus movimientos mutuamente. Fue cuando Gumi se dio cuenta de la hora. Eran casi las cinco de la mañana y había quedado con Rin de ir a comprar materiales en la tarde. Se acerco un poco a la rubia.

—Ya es tarde...— Se separó de la oreja de la otra. Miró como una sonrisa se formo en los labios de la mayor.

—Vamos a despedirnos, entonces.

Ambas dejaron de moverse, Gumi limpió su sudor con el dorso de su mano, mientras Lily más relajada lo hizo con su camisa. Llegaron al área de los sillones a despedirse. Vieron a los gemelos babeando. Nuevamente la rubia se dirigió al oído de la menor.

—Esperame aquí... sólo me despido de Cul— Comentó con una sonrisa, a pesar de la mirada seria de la menor.

La ojiesmeralda miró como la melena rubia se hacia paso de entre la poca gente que aún quedaba en aquél departamento. Si creería que la esperaría. Por supuesto que no. Sin más salió del departamento.

Dos chicas pelinaranjas la vieron salir del departamento, sonrieron.

Una rubia que se encontraba hablando por teléfono en las escaleras, le miró con desprecio.

Paso por un lado de la una pelimorada con un cigarro en la boca, esta simplemente le dirigió una mirada de indiferencia.

Lily había salido a toda prisa al ver que Gumi no estaba por ningún lado, sacó de su pantalón su celular y las llaves de la motocicleta. Miró el celular. Las cinco para las cinco de la mañana. Era bastante peligroso que Gumi regresara sola. En viernes, bueno, para ella seguía siendo viernes... sería sábado hasta que ella fuese a dormir. Bajo casi saltando los escalones, rápidamente desato ambos cascos, uno se lo puso ella, el otro lo llevó en el regazo, no podía estar tan lejos, prendió el motor de su motocicleta para salir a la colonia.

No muy lejos ahí estaba la peliverde caminando, se acerco despacio.

—Es peligroso que andes por la calle sola.

No obtuvo respuesta.

—Anda sube, llegaremos rápido, estoy bastante sobria, creo que expulse el poco alcohol que tomé bailando.

Esta vez le extendió el casco, mas no obtuvo respuesta, la estaba ignorando completamente.

—Gumi, hablo enserio.

La chica siguió su camino, a pesar de dirigirse a una zona un poco más oscura. Miró de reojo como la rubia prendía la luz alta para iluminar mejor. Para ese entonces ya se encontraban bastante alejadas de la fiesta, la vibración del bajo ya casi no se sentía.

—Megumi...

Lily se bajo de su motocicleta para caminar a un lado de la ojiesmeralda arrastrando su moto consigo. Ambas caminaban en silencio, sólo el aire y unos cuantos grillos se escuchaba a su alrededor. No tenía ni la menor idea de que había hecho. Recapituló lo sucedido en la noche. Fue por alcohol, la dejo sola un rato, pero como vio que había encontrado a los clones, entonces dejo que platicara con ellos... después encontró a Miku, se pusieron a bailar. Se les unió Gumi y los gemelos, después se quedaron a solas, comenzaron a bailar tranquilo, diversión, después llegó Cul a unírseles, equis, se fue. ¿Quizá había sido por que había bailado con su ex? Sabía que la peliverde y su ex pareja no se llevaban muy bien, pero, había quedado en buenos términos con Cul cuando pusieron fin a su relación... aparte, no le caía Rin, ¿entonces deberían estar a mano? De igual manera eso no le molestaba. Seguía sin verle algo malo. Al final, decidió ir a despedirse de la pelirroja y fue cuando ya no la encontró. Suspiró. Cuando menos lo pensó ya estaba frente al edificio donde compartían departamento. Rápidamente aparcó su bebé motorizado para alcanzar a su amiga que no se había tomado la molestia de esperarla alcanzándola en pocos segundos. La menor abrió el departamento.

—¿No tienes que regresar a la fiesta de tus ex?

—Uh... no, y no era fiesta de mis ex —Aseguró la rubia cerrando la puerta tras de si, colgando los cascos cerca de la entrada.

—Por favor, cada una de ellas estaba ahí.

—Bueno... no es mi culpa que Meiko se lleve bien con ellas... aparte, con ninguna termine mal... — Con pereza intentaba quitarse el nudo de la corbata que quedo algo apretado después de que Gumi la jalara allá en la pista —Aparte, nunca te quejas de Al...

—Sólo duraste un día con Al

—Veiniun horas con treinta y cuatro minutos y diecisiete segundos — Aclaró, aún peleando con el nudo.

Gumi sonrió ante el comentario. Siempre se las arreglaba para sacarle una sonrisa en esos momentos de tensión. Suspiró resignada acercándose a la mayor.

—Ven... te ayudo...

Lily ayudo a acortar la distancia entre ellas. Con agilidad sobrenatural, la ojiverde desató el nudo de la corbata de la rubia.

—Apaga el foco del comedor y vamos a dormir... es demasiado tarde— Se adelantó Gumi hacia el pasillo que daba a las habitaciones.

—Temprano querrás decir— Bromeó.

La chica corrió a acatar la orden para seguir a la menor, quien al final del pasillo tomó la segunda puerta de la izquierda.

—Buenas noches, Lily

—Buenas noches, Gumi

Escuchó como su compañera de departamento cerró la puerta tras su respuesta. Suspiró. Aprovecho que tenía el baño a un lado para descargar la poca cerveza que posiblemente quedaba en su organismo y lavarse la cara. Vaya día. Enserio. Camino hasta el fondo del pasillo, donde estaba su habitación. Sin darle mucha vuelta al asunto, solamente se tiró a la cama. No se molesto en cambiarse de ropa. A los pocos segundos simplemente se quedó dormida.


Eran cerca de las cinco y media de la mañana, aún quedaba poca gente en el departamento que quería aprovechar al máximo al DJ que Meiko había contratado.

Y la cerveza también.

En ese mismo instante, Gakupo y Kaito se encontraban buscando a la anfitriona, desde que se había lanzado a sus invitados no lo habían visto otra vez. Kaito había entrado en pánico mientras alterado le decía a su amigo pelimorado "¡¿y si la lanzaron por el balcón?!" Así que fueron a buscarla allá, el piso estaba lleno de colillas de cigarros y vasos rojos, para alivio de el peliazul, su amiga estaba tirada en la esquina de esta durmiendo plácidamente. Sin más, entre ambos la levantaron para ir a aventarla a la cama de su habitación.

La gente poco a poco iba desalojando el lugar, sólo quedaban los que estaban totalmente ebrios tirados en el piso, y varios de sus amigos cercanos. Kaito había ido a pedirle un taxi al DJ y a pagarle la cantidad que Meiko le había ofrecido.

Fue entonces cuando un chico castaño alto se acerco a Gakupo.

—Hey, hermano...

—¿Al, que paso? ¿todo bien?— Sonrió dirigiendo la vista hacia donde venía la voz.

Su amigo estaba apuntando al baño con la puerta abierta. Honestamente ya esperaba lo peor. Sin mas se acerco.

Ahí estaba Haku otra vez. Se había quedado dormida en la taza del baño que abrazaba con un amor infinito.

—Tranquilo, ya la saco.

—Gracias, bro... tengo la vejiga llena de cerveza y no creo aguantarme hasta mi casa— Comentó mientras abría más la puerta para hacerle espacio a Gakupo que ya tenía a la peligris entre sus brazos.

—Adelante— Ofreció escuchando la puerta cerrare.

Esquivando vasos, globos y demás se encamino al sillón triple donde depositó a la joven boca arriba ladeando su cabeza por si tenía que vomitar o algo por el estilo. Entonces observó el sillón de dos, donde estaban los gemelos. Rin estaba temblando, supuso que tenía frío. Suspiró. Se quitó la camisa manga larga que tenía puesta para quedar en una sin mangas que siempre llevaba debajo de esta para que le funcionara como cobija. Big Al por fin salió del baño para despedirse de su amigo.

Ahora sólo les faltaba localizar a Galaco...

Miró a su alrededor, no veía rastro de la chica. Cansado camino al baño, cerró la puerta, dio los pequeños pasos que lo separaban de la taza. Sin mucho animo hizo todo el procedimiento, mientras se tallaba los ojos con una mano. Estaba algo cansado, no había dormido en tres días por las guardias, estudiar y demás. Un pie salió de la tina de baño a su derecha. El pobre chico saltó del susto cortándole toda inspiración. Rápidamente arreglo sus pantalones para bajar la cadena y lavarse velozmente las manos. Hizo a un lado la cortina de baño.

Ahí estaba Galaco profundamente dormida.

Suspiró.

—Galaco...— No obtuvo respuesta —Hey, Galaco...

La chica con pereza abrió los ojos, tenía las pupilas dilatadas. Estaba ebria. Galaco ebria... oh por Dios...

—Gakuchin— Intentó levantarse de la bañera, pero esta sólo se resbalaba.

—Tranquila, ven, te ayudo.— Le ofreció su mano que la chica tomó torpemente.

Una vez que la chica no estaba en una posición tan difícil, procedió a cargarla en brazos. Salió del cuarto de baño para dirigirse a la habitación de la chica.

—Gaku...

—¿Mhmm?

—El cosmos te premiará...

Y ahí iban otra vez. Cada que la chica se ponía en estado de ebriedad o fumaba algo. Tocaba la casualidad que el cosmos le mandaba mensajes telepáticos para que se los dijera al mundo.

—¿Enserio?

—Si, dijo que...—Hizo una pausa—Dijo que encontrarías el amor y te dará mucha fama por que siempre eres así, como que, bien lindo y ayudas a los demás. Digo, lindo, por que, así como que, 'oh my god' eres súper guapo y sexy , la verdad no. Aunque bueno, guapo y Gakupo suena parecido, pero, no es lo mismo, creo que tus padres no le echaron ganas en hacerte, ¿verdad? Pero bueno, eso es otro caso, a lo que me refiero es que, eres buena persona... honestamente espero algún día encuentres la persona correcta... si no... siempre puedes pensar en adoptar cuarenta gatos... ya sabes, virgen a los cuarenta, ser el tío favorito de todos los hijos de tus amigos y así...

Gakupo sólo abrió la puerta del cuarto de la chica, mientras la miraba curioso. No sabía honestamente si reírse u ofenderse. Estaba más debatiendo entre intentar no explotar de la risa.

—Vale, lo tomaré en cuenta—La dejó en su cama —Ahora descansa

No escucho respuesta, puesto que la chica se había quedado dormida al instante en que su cuerpo tocó su colchón. Salió de la habitación. Miró todo el desorden. Nuevamente suspiró. Kaito ya había llegado y se encontraba barriendo los vasos. El pelimorado decidió en ayudarle a su amigo.


Bueno, antes que nada, quiero agradecer a quienes leyeron la historia y se animaron a poner follow/favorito.

Las escenas de baile admito que me costaron y no son tan buenas... si sienten que hubo mucho cambio de música, fue por que mientras lo escribía estaba escuchando el UMF (Ultra Music Festival)... sin más, espero haya sido de su agrado este segundo capitulo.

Saludos