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La peliverde se tiró en la silla frente a su escritorio, se cruzó de brazos, echo su cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos. Suspiró. Tenía una combinación entre cansancio, enojo e impotencia por lo sucedido esa mañana. Escuchó a su derecha que alguien arrastraba una silla. Abrió los ojos para ver la mirada celeste de Len, el chico apoyaba su barbilla en sus brazos cruzados que descansaban en el respaldo del asiento.
— ¿Qué paso? — Preguntó el chico.
— ¿De que?
— Estas bufando desde que entraste al salón.
— Oh... eso...
— ¿'Oh, eso'? — El rubio arqueó una ceja. Buscaba algo más que eso.
— Lo mismo de siempre. — Se reincorporó un poco, alzando los hombros, dándole a entender que estaba acostumbrada a ello.
— ¿Qué es lo mismo de siempre...?
— Ay, hermanito... — Esta vez la gemela del rubio decidió intervenir. — Lo que siempre pasa cada de Lily pisa cualquier área del campus que no sea 'Música'.
Esta vez Len se quedó en silencio. Su hermana tenía razón... el 'sex appeal' de la roommate de Gumi le era simplemente impresionante.
— ¿Qué paso ahora? — La rubia apoyó sus manos a un costado de sus caderas esperando respuesta.
— A parte de tener que aguantar cada dos segundos un 'a ver cuando salimos' de la mitad de las estudiantes de arquitectura, se acercaron Anon y Kanon...
— ¿Y que demonios hacían en nuestro edificio?
— Que se yo... — Suspiró— El punto es que Lily sabía que tenía prisa por llegar al salón y aún así se detuvo a conversar un rato con ellas... — Esta vez se cruzó de brazos— Fue por eso que tome mi maqueta y me vine al salón sola toda cargada...
— Si tanto te molesta su actitud, ¿por que sigues tras de ella? — Dijo Rin molesta.
Gumi se encogió de hombros, no lo sabía.
— Entonces, estas molesta por que... — Recapituló Len, guardando silencio para que la peliverde contestara.
— Por que, me pareció que le era más importante hablar con ellas que ir tras de mi y ayudarme con mi maqueta... — Miró a Len, mientras volvía bajar la mirada.
— ¿No estas siendo egoísta?
— ¿Egoísta? — Defendió su hermana. — ¿Vas a empezar a defender a Lily de nuevo?
— No la estoy defendiendo, simplemente estoy diciendo que, Gumi no tiene por que enojarse con Lily por platicar con amigas suyas...
— Ex novias.
— Al final de cuentas, se siguen tratando como amigas.
— No por parte de las gemelas de arquitectura de interiores... Lily lo sabe pero le encanta hacerse la estúpida.
— Repito, no la estoy defendiendo. — Suspiro. — Simplemente pongo las cartas sobre la mesa... esta bien, si sabía que Gumi tenía prisa, debió haber detenido la charla y ayudar a Gumi.
— ¡Exactamente! — Rin habló.
— Pero, creo que el punto acá es más el 'quien'... — Dirigió su mirada a la peliverde que sólo se había mantenido callada. — ¿Me equivoco?
Gumi sólo se frotó la cara con ambas manos en frustración. Negó levemente.
— Mira... sólo te diré esto... si te da miedo el hecho de que Lily vuelva con alguna de sus ex, créeme que no lo hará...
— ¿Cómo puedes estar tan seguro?
— Me lo dijo Gakupo.
— ¿Gakupo?
— Si, tenemos un grupo privado de 'whats'.
— ¿Qué? — Rin le miró incrédula.
— ¿Qué? — Su gemelo le respondió con la misma mirada.
Gumi suspiró, realmente odiaba ver a ambos chicos pelear por culpa de su situación sentimental, sabía que no pasaba a mucho, pero aún salón se sentía mal por el hecho de que por su culpa peleaban.
— Gracias, chicos... — Volvió a suspirar.— Supongo que tienes razón, Len... quien soy yo para decirle con quien hablar y quien no...
Gumi esta vez se apoyó en la mesa dispuesta a descansar la mirada un rato. Los gemelos miraron esto, seguido de mirarse el uno al otro... Rin sólo opto por golpear ligeramente la parte trasera de la cabeza de su hermano como reproche. Este solamente le miró molesto mientras llevaba su mano a la parte afectada.
— Déjame ver si entiendo... — Hizo una pausa. — No sólo Lily y Gumi... si no, Miku y Luka, aparte de Gakupo? — IA miró a la castaña frente a ella.
— Meiko, ya es bastante difícil intentar juntar a una Cáncer y una Leo... para que vengas y digas — Galaco intentó imitar su voz.— No solamente eso, también tenemos que juntar otra Leo y una Capricornio... y encontrarle pareja a un idiota Cáncer...
— No es tan difícil... Sólo es de darles un pequeño empujoncito — Defendió Meiko. — En cuanto a nuestro samurai favorito... creo que es una manera de 'pagarle' ... mira que él es el que nos esta proporcionando toda la información...
— Si es que sobrevive a Luka... — IA alzó sus hombros.
A lo lejos, una chica pelimorada se encontraba acostada en el sillón de tres, con un libro sobre el socialismo entre sus manos, tendría un examen al día siguiente. Mas, de vez en cuando separaba su mirada violeta hacia la barra desayunadora donde estaban varias de sus amigas. Dio una última mirada al libro antes de levantarse y dejarlo sobre la mesita de centro. Caminó hacia donde las chicas y colocarse a un lado de IA.
— ¿Y planean hacer todo eso en el 'IA Fest'? — Miró incrédula a las tres mujeres.
— Y aquí viene Yukari de pesimista. Capricornio tenías que ser.
— Bueno, quizá no vamos a juntarlas, pero, como les decía, con sólo un empujón, ya todo sería más fácil... — Habló Meiko, para seguir defendiendo su punto.
— ¿Estas tomando en cuenta que irán absolutamente todas las ex de Lily?
— Lo de Lily ya lo tenemos calculado. — Esta vez IA informó ante la mirada incrédula de Yukari.
— ¿Entonces ya saben que a Lily le gusta Gumi? —
— Bueno... es más una suposición por sus acciones, según contó Gakupo...— Meiko aseguró.
— Hechos, Meiko... hechos, no puedes depender de suposiciones... y más si un tercero fue quien te lo dijo.
— Yukari tiene un punto bastante bueno... — Galaco afirmó. — Capricornio siempre con los pies en la tierra.
— Deja hago una llamada.— Esta vez IA se levantó de su asiento para alejarse un poco del grupo.
Las chicas siguieron discutiendo sobre como le harían para juntar a sus amigas. Cada que se salían del camino o resultaba bastante fantasiosa alguna idea, Yukari se encargaba de volverlas a la realidad.
Dos chicas se encontraban en la azotea de aquel gran complejo donde estudiaban su carrera profesional. Ambas estaban sentadas, apoyando su espalda en una de las paredes a un lado de la puerta, una de ellas de cabello rubio tenía una guitarra acústica color celeste, mientras trataba de afinarla y poder tocar algunas notas. La otra chica de cabello aqua sólo estaba a su lado contemplando el cielo.
—¿Como te va a ti?— Comentó mientras posicionaba sus dedos para tocar SOL.
— Mhmm, cómo explicarlo...—
— Así cómo salga— Esta vez ya cambiaba de acordes para verificar si ya estaba bien afinada.
— Es cómo si tuviéramos algo, pero a la vez no, ¿sabes? Ósea, si vamos por algo para comer, vamos por la calle de la mano, me sobreprotege, y todo eso. —Suspiró. — Pero como te digo... somos nada... es como si no le importara...
— ¿Y ya han hablado acerca de eso?
— No...
— Deberías hacerlo... sólo recomendación... —Comenzó a tocar una armonía al azar, solamente para poner más sonido al ambiente.
—Supongo.
Quizá su amiga tenia razón, debía dejar las cosas en claro con la pelirosa, mas le era difícil, temía que su amistad se perdiera, pero si no lo hacía, jamás lo sabría. Suspiró, de igual manera a Luka parecía restarle importancia a ese asunto. Miró hacia su derecha donde estaba su amiga con su guitarra. Observó su vestimenta; pantalones de mezclilla, sus típicas botas de motociclista, camisa blanca y su famosa chaqueta de piel. Tenía entendido que últimamente sólo se la ponía para 'eventos importantes'.
— ¿Irás a algún lugar en especial?
— Ah... tenía planeado llevar a Gumi a cenar... ya sabes, para festejar fin de semestre...
— ¿'Fin de semestre'? — Miró con picardía a su amiga de la infancia.
— Si, fin de semestre. — Ladeó su rostro al lado contrario al de Miku en un intento por ocultarlo.
— ¿Y Gakupo, te presto la berenjena en la mañana? — Decidió dejar el tema a un lado, le resultaba bastante obvio su comportamiento. Sonrió.
— Si, se lo pedí anoche para poder ayudarle a Gumi con su maqueta, Kaito termino por llevarlo a su guardia, así que fui a dejárselo al hospital antes de pasar por acá.
— Ya... — Miró el celular de Lily que había dejado en el suelo, no paraba de vibrar. — ¿Cuántos mensajes llevas?
— No tengo ni la menor idea... por eso lo deje en vibrador...
— ¿Y cómo se lo tomó Gumi? — Rió ligeramente al recordar la última vez que Gumi se quejó por cómo casi la mitad de arquitectura e interiores no dejaban de intentar sacarle una salida a la rubia.
— Pues, me quitó su maqueta de las manos por que me detuve a saludar a Anon y Kanon por menos de un minuto y se fue a su salón. — Suspiró resignada.
— Quien te manda coquetear hasta con las piedras...
— Bah, yo no hago nada... — Intentó defenderse.
— Claro, claro, sigue fingiendo demencia...
— Esta vez es enserio — Sonrió.
El celular de la rubia volvió a vibrar, mas esta vez, la pantalla se iluminó. Una llamada. Sin mas lo tomó para leer el nombre en la pantalla. Era Ann. Sólo escuchó un "Ven a 'Análisis Musical V'" seguido del tono de línea cortada, guardó su teléfono en la bolsa de su pantalón.
— ¿Me acompañas al salón 4-1?
— Vamos
Ambas chicas se levantaron, abrieron la puerta y tomaron las escaleras dos pisos hacia abajo. Giraron a la derecha para abrir la puerta del primer salón, casi pegado a las escaleras.
Bajo con cansancio el tapa bocas que llevaba puesto y desataba la cinta que sostenía su rosado cabello. Abrió la puerta a una pequeña estancia donde podía descansar de su guardia por lo menos diez minutos. Para su suerte, ese era su último día, antes de tener dos semanas libres. Con pereza se tiró a un viejo sillón, cerró sus ojos y suspiró con frustración. Sólo quería dormir, estaba cansada mentalmente. La puerta volvió a abrirse, esta vez, un pelimorado entró.
Gakupo, lo que le faltaba.
— Hey— Saludó el recién llegado.
— Hey...
— ¿Te sirvieron los apuntes?
— Si, algo... gracias... recuérdame más tarde devolverte la USB...
— Esta bien... — Le miró curioso antes de sentarse a su lado.
— ¿Descanso?
— Si, el viernes en la noche termino de cubrir...
— ¡¿Hasta el viernes?!
— Si, estoy cubriendo a un compañero para poder tener la próxima semana totalmente libre para ir a lo de IA.
— Wow... suerte, masoquista.
Silencio, sólo escuchaban el aire acondicionado funcionar.
— ¿Todo bien? — Se atrevió a preguntar el mayor.
— ¿Por que preguntas?
— Te noto extraña, no se, mi sexto sentido, supongo — Bromeó.
La pelirosa dudo en contestar, no se consideraba el tipo de personas que contaba todo a sus amigos, prefería guardarse ciertos asuntos de manera más personal. Como la extraña relación que llevaba con su compañera de habitación. Miró de reojo al pelimorado que ya tenía los ojos cerrados y su nuca descansando en el respaldo del sillón. Quizá no le vendría mal quitarse un peso de encima, de igual manera, conocía al pelimorado desde poco antes de haber entrado a universidad, eso era más de cinco años. Sabía que podía confiar en él.
— Nada importante, ya sabes, llegar a la casa dispuesta a descansar, pero tu compañera de cuarto piensa que es media tarde... — Suspiró con frustración. — Estoy pensando seriamente en cambiarme de departamento...
— ¿Aha? — Abrió los ojos y ladeó su rostro para prestarle atención.
— Al final termino por caerme bastante bien Miku, pero, a veces no respeta que comparte departamento con alguien.
— Bueno, Miku-chan a veces puede ser bastante... — Intentó buscar la palabra perfecta para describir a su amiga de toda la vida. — Exageradamente hiperactiva, tiene demasiada energía, pero, no lo hace para molestar, créeme.
— Yo se que no lo hace para molestar, pero, hay días en que sólo quiero descansar... tu sabes a lo que me refiero.
— ¿Ya le has comentado de como te sientes respecto a esto? Digo, debería entender...
— Una vez al mes, casi creo...
— Quizá deberían hacer un código de cinco puntos que hay que respetar dentro del departamento... algo así como el que tengo con Kaito. — Miró como Luka arqueó una ceja. Se reincorporó un poco. — Por ejemplo, un punto del código es 'respetar la comida del otro', no es que me coma su helado ni nada de eso, pero, cuando viviamos con Al, solía agarrar mis galletas y el helado de Kaito sin siquiera avisar y entonces cuando llegábamos a buscar por estos, resultaba que ya no había...
— ¿Y que si se rompe?
— Bueno, en nuestro caso, se paga la renta del afectado.
— Ya veo...
— Es más un código de convivencia amena, honestamente...
Ambos guardaron silencio un momento. Definitivamente, la pelirosa hablaría de eso con Miku. Si eso no funcionaba, lo mejor para ella sería buscar otro departamento.
— Luka...
— ¿Mhmm?
— ¿Que sientes por Miku-chan?
Luka abrió sus ojos y su boca ligeramente en sorpresa. Frunció el entrecejo mientras miraba a su amigo. ¿A que venia eso de repente?
— Piénsalo, y en el siguiente descanso... si es que tengo, me lo dices. — Gakupo le guiño el ojo.
La pelirosa sólo observó como el chico se levantó con pereza de su lugar para salir de la habitación, dejándola totalmente sola con la pregunta rondando en su cabeza no más de cinco minutos.
Lily intentaba procesar la pregunta que le había hecho Ann, sentía las miradas de la peliaqua en su espalda, y la de la chica de cabello ondulado rubio y ojos azules. Sentía que esta última hacía más presión que la de Miku... o quizá estaban igual...
— ¿Entonces?
— No tengo por que respoderte eso, Ann.
— ¿Por que no? ¿Acaso si te gusta?
— No te la voy a responder por que es algo personal... y... no es como que haya mucha confianza entre nosotras.
— Mira, Lily... Yo necesito saber y tu tienes examen en media hora.
— ¿Y para que necesitas saber? ... ¿Y que te importa mi examen?
— Te seré sincera... con la condición de que tu lo seas.
Lily le miró incrédula.
— IA me habló y necesita saberlo, no me dio motivos, así que, como le debía un favor, acepte hacerlo, así que vuelvo a preguntártelo... — La habitación se sumo en silencio.— ¿Te gusta Gumi?
— No. — Lily arqueó la ceja.
Miku le miró con confusión, mientras Ann sacaba su teléfono móvil para mandar un mensaje y acabar con eso, realmente no se llevaba bien con la rubia. Vieron caminar a Lily hacia la salida, en silencio la menor la siguió. A la peliaqua le costaba creer que no sintiera nada por su amiga, no después de todas las pruebas que tenía, desde intercambio de miradas, hasta como la rubia era de considerada con la peliverde, sin tomar en cuenta que cada que le hablaba de ella, la rubia sólo desviaba la mirada con algo de vergüenza. Mientras tanto Lily más que la respuesta que había dado, le causaba intriga que IA haya pedido a Ann para preguntarle, cuando podía hacerlo directamente ella. Ya hablaría con ella más tarde.
La noche estaba por caer, colores fríos adornaban el cielo y poco a poco la temperatura ambiental iba bajando ligeramente. Dos chicas caminaban tomadas de la mano por el parque del fraccionamiento, no llevaban mucho de haber salido de casa de Meiko.
— ¿Tu casa o la mía?— La pelimorada se dirigió a su acompañante.
— La mía, ¿Aún vives con Kotone, no?
— Si, aunque probablemente aun se encuentre en el laboratorio, tengo entendido que el viernes es su último examen.
— Uhh, ¿Entonces no podrá irse con nosotras?
— No sé, posiblemente sale al medio día, ya sabes como es, prefiere sus clases bastante temprano.
— Entonces, la mía. — IA sonrió. — ¿Ya te sabes lo de tu examen final?
— Bastante sencillo. Ya sabes, marxismo.
— Urgh... aún recuerdo cuando lo ví en colegio.
— Es bastante interesante, para serte honesta.
IA sólo miró a Yukari dándole a entender que no tenía nada de interesante.
— Si, sí, se que te aburre esto... mejor dime, ¿A quien llamaste?
— A Ann, me debe un favor, así que, es una buena oportunidad para cobrarlo.
— Y... ¿Por que accediste a ayudarlos con el asunto de Lily y los demás?
— Bueno, Lily no lo sabe, pero, le debo un favor y no me gusta estar en deuda. En cuanto a los demás, no lo sé, llegue sintiéndome cupido, quizás.
— ¿Favor a Lily?
— Si, sí no hubieses sido su ex novia, posiblemente no nos habríamos conocido. No conocías a Meiko o alguien ¿O si?
— No. Sólo Kotone.
— ¿Lo vez? No te ofendas, pero, a veces eres tan asocial.
— Solamente un poco. — Sonrió resignada.
Las dos caminaron en silencio, solamente disfrutando la compañía de la otra hasta la casa de IA, no tardaron más de cinco minutos en llegar, al fin de cuentas, vivía casi enfrente del parque. Al llegar al departamento, la dueña cerró la puerta, sonrió seguido de mirar al suelo y quitarse los zapatos. Al levantar la mirada observó como Yukari estaba dejando su libro en la mesa de centro de la sala, seguido de tirarse al sillón de tres espacios. IA no perdió tiempo, camino hasta ahí para tirarse sobre esta haciendo que su amante soltara un pequeño quejido de dolor, que inmediatamente se vio silenciado por sus propios labios. Le besó de una manera desesperada, como si al siguiente día fuese a acabarse el mundo. La necesitaba. Pronto sus pulmones necesitaron oxigeno por lo que se vieron obligadas a separarse.
— Te extrañe. — Admitió la de cabello claro.
— Yo también.
— Mentirosa, a puesto que estuviste metida en tus libros. — Golpeó suavemente con su dedo índice la frente de la chica bajo ella.
— Un poco... pero enserio, extrañe el hecho de que estuvieras ahí.
— ¿Mi presencia?
— Si, tu presencia.
Sin pensarlo dos veces y olvidando donde estaba, Yukari se giró para estar sobre IA e intercambiar posiciones, mas lo único que obtuvo fue un golpe en seco seguido de otro quejido.
— Mierda.
— Ouch... ¿Por que hiciste eso? — IA llevó sus manos a la parte de su cabeza afectada.
— Perdón, perdón, perdón...
— Ya, supongo que es el karma... — Sobó por última vez con fuerza. — ¿Seguimos donde nos quedamos? — Sonrió picadamente.
— Me parece...
Ambas volvieron a fundirse en un beso esta vez, cargado de pasión, acompañados de caricias que sólo provocaban que subiera la temperatura de sus cuerpos.
Lily había aparcado su motocicleta justo enfrente de la entrada de los edificios de arquitectura. Se recargó ligeramente en esta para esperarla. Sacó de una bolsa interna de su chaqueta el teléfono celular, ya tenía más de veinte conversaciones y cerca de doscientos mensajes, suspiró. Al poco tiempo, comenzó a divisar algunos de los compañeros de clases de la peliverde, supuso que ya no tardaría. Unas cuantas personas se acercaban para platicar con ella e intentar sacarle una salida, mas terminaba rechazando todas, entre la gente que intentaba sacarle platica diviso a su compañera de departamento. Venía con el entrecejo fruncido y su boca torcida, no pudo hacer mucho más que sonreír torpemente mientras la saludaba con la mano.
— Veo que no puedes pasar por acá por que ya tienes media universidad detrás de ti...
Tras ese comentario, la gente comenzó a alejarse con indignación. Gumi solamente suspiro con cansancio.
— Mira que cuando te lo propones, puedes ser bastante insidiosa.
— Sólo cuando no he pegado el ojo en cuatro días consecutivos... — Se lanzó suavemente hacia delante y hundir su rostro en la chaqueta de la rubia, aun olía a cuero. — Muero de sueño...
— Y yo que iba a invitarte a cenar — Sonrío mientras acariciaba el cabello de la menor con la derecha.
— Puedo intentar no morir ahorita, si es que me llevas a un buen restaurante de ramen...
— ¿Aunque quede a media hora?
— Si lo vale, vamos
— Va, sube.
A duras penas, Gumi se separó de la rubia para recibir el casco que siempre llevaba para ella, una vez que Lily se montó, la peliverde lo hizo detrás de ella, rodeó el estómago de la conductora con fuerza y apoyaba su cabeza en la espalda alta de esta. Contó hasta tres para sentir el arranque agresivo de su amiga, a veces pensaba que lo hacia a propósito.
Sabía que a Luka le molestaba que la esperara hasta altas horas de la noche de su guardia. Veces anteriores la pelirosa le había dicho de mil formas que no lo hiciera. Pero ahí estaba. Sentada en el sillón viendo la televisión , tapada de pies a cabeza con una cobija. Era esas horas en las que únicamente pasaban infomerciales en cada nueve de diez canales, de hecho, la próxima vez que viera a Meiko y Lily les diría sobre los parches mágicos que te quitaban las ganas de beber alcohol con solamente ponértelos. Escuchó pasos en el pasillo, seguido de llaves en el picaporte, definitivamente era Luka.
Al abrir la puerta, lo primero que hizo fue quitarse los zapatos y dejarlos a un lado donde no estorbaban. Miró hacia la sala, otra vez Miku la había esperado imaginó, camino un poco para observar los sillón y efectivamente, la peliaqua estaba ahí.
— Hey.
— Hey... hey... no podía dormir, así que me puse a ver televisión. — Intentó excusarse.
— Como sea... necesitamos hablar. — Caminó hasta quedar en el respaldo del sillón donde estaba su compañera de habitación.
— ¡Ah! Yo también necesitaba hablar... contigo... — Sonrió, mientras bajaba la mirada para ocultarla.
— Okay, ¿Que sucede?
— No, no, tu primero. — Esta vez Miku se puso de pie para encarar a la estudiante de medicina.
— Escucha, necesitamos hacer algo para convivir aquí más amenamente... — Miro la cara confundida de su compañera. — Honestamente, estaba pensando en simplemente cambiarme, pero, eso seria bastante fastidio, así que, Gakupo me dio unas cuantas ideas.
— Ya veo...— Sintió aquello como una cubeta de agua helada.
— Me recomendó que hiciéramos una especie de código de cinco cosas que hay que respetar a toda costa una de la otra. Podríamos pensar en dos cada quien, y la quinta decidirla entre las dos. — Sonrió, ante la idea que le había dado el pelimorado.
— Mhmm, si... me parece... — Intentó sonar convencida, pero fue en vano.
— Se que no te gusta esto, pero, realmente necesitamos hacerlo. — Explicó al escuchar el tono de voz de Miku.
— Si, lo entiendo, suena buena idea. Supongo que podrían quedar para mañana.
— Entonces esta decidido. — La pelirosa bostezó. — ¿Querías hablar de algo?
— Ah... no, no tiene importancia... de hecho era algo parecido a eso... — Mintió.
— Bien, entonces hasta mañana, muero de sueño. — Luka se despidió revolviendo un poco el cabello de la menor seguido de caminar hasta su habitación donde se encerró.
Miku por su parte, hacia todo lo posible por contener sus lágrimas, ¿por que le era tan difícil decirle lo que sentía?, ¿Cómo podía ser tan fría? De todas las personas, ¿por que tuvo que ser Luka? Apagó la televisión, seguido de dirigirse a su habitación. Cerró la puerta y se tiró a su cama, silenciosas lágrimas escaparon de sus ojos. Tomó su celular para mandar un "No pude. Help me :'( " a su amiga de toda la vida, Lily.
No tenía la menor idea de cómo habían llegado sanas y salvas a los departamentos al enterarse que su acompañante se había quedado dormida desde quien sabe cuando en el trayecto; por lo menos le aliviaba el asunto de que Gumi tenía la costumbre de aferrarse a ella como si no hubiera un mañana. Con algo de dificultad había logrado bajarse y cárgale a ella en brazos. El bendito ascensor seguía en reparación, realmente esperaba que cuando regresaran de lo de IA este ya estuviese funcionando a la perfección. De igual manera, la subida no le resultaba bastante complicado, tomando en cuenta que se tomaba un respiro de un minuto cada tres pisos. Ahora su mayor obstáculo era abrir la puerta, se maldijo a si misma por haber cometido la estupidez de guardar las llaves en la bolsa de su pantalón por inercia al tener que cargar a su roommate.
— Gumi...— Intentó llamar. Nada.
Suspiro al ver que no obtendría respuesta alguna... era como si estuviese cargando un cadáver. Realmente no quería hacerlo, pero, si quería entrar a la casa, era su única opción. Dejoo salir un bufido de fastidio. Miró a su alrededor, no había nadie. Lentamente fue bajando su brazo derecho que sostenía las piernas de su amiga, seguido de acercarse a la pared a un lado de la puerta para apoyarla y sostenerla contra su cuerpo, sin querer hacer más vergonzoso el asunto, sacó las llaves de la bolsa de su pantalón, seguido de abrir. Nuevamente, volvió a cargarla con ambos brazos como lo había hecho todo el trayecto. Fácilmente despego las llaves del picaporte y cerró la puerta con el pie.
Conocía el departamento a la perfección, así que no se le dificulto hacerse paso entre la oscuridad hasta la habitación de Gumi, donde la dejo con cuidado sobre la cama. Por lo menos le quitó los zapatos y el casco por default, por alguna extraña razón, no se sintió con las agallas para ponerla más cómoda. La pregunta de Ann de esa tarde golpeo su mente nuevamente. Suavemente acarició el cabello de la chica que dormía profundamente. Sonrió antes de salir de la habitación y cerrar la puerta tras de si.
Se dirigió a la puerta principal para ponerle llave y dejar ambos cascos en unos ganchos que tenían para estos cerca de la entrada, giró en corto a la derecha para dirigirse a la cocina, más específicamente el refrigerador. Estaba casi vacío, sólo quedaban la cerveza y las bebidas energéticas. Tomó de las cervezas. Cruzó la sala a paso lento esquivando los muebles, al llegar al extremo abrió unas puertas corredizas de vidrio y salir a la terraza, abrió la lata y sacó su celular, busco el primer nombre en su agenda que empezaba con "I", clickeo el botón de marcar.
Línea.
— ¿Ho-hola?
— Suenas agitada, ¿mal momento? — Dijo en tono burlesco.
— T-tan inoportuna... c-co-como siempre...
— Si, me lo imagine. — Sonrió. — Entonces, iré al grano... ¿por que mandaste a Ann a hacerme cierta pregunta, si sabes que ella y yo no nos llevamos del todo bien por el asunto de Al?
Hubo un silencio en la línea. La rubia ya había hecho su imagen mental: en medio de la acción, IA se había puesto blanca como papel y a sudar frío, mientras separaba a Yukari de su entrepierna al ser descubierta. Nueve meses y quince días de relación no había sido en vano, conocía a IA al cien por ciento o por lo menos un noventa y ocho por ciento.
— En-entonces la respuesta definitivamente no es "no".
— Quien sabe, yo sólo quiero saber por que mandaste a Ann a preguntarme eso.
— Curiosidad.
— No se que estés planeando, pero, hablare contigo de esto después.
— Me parece.
— Disfruta — Nuevamente se burló.
— ¡Maldita sea, Lily!
La rubia colgó el teléfono mientras reía en lo bajo, llevó la cerveza a sus labios nuevamente. Guardó su celular en el pantalón.
— No lo sé, IA... pero tengo la necesidad de protegerle... —Murmuró más para si misma, dando otro sorbo a su cerveza.
Su celular volvió a vibrar. Con pereza volvió a tener el aparato en sus manos. Mensaje de Miku. Llevó la lata de cerveza a su frente, el frío la hacia sentir mejor en ese momento al leer el mensaje.
— ¿Que cojones esta pasando aquí...? — Preguntó al aire queriendo que le susurrara alguna respuesta a la situación actual.
Antes que nada, una disculpa por haber demorado tanto, en Mayo tuve que revisar los exámenes de finales de Abril, me tocó organizar el evento del día del maestro y estudiante junto con otros colegas más. Luego, principios de este mes los cursos de verano y hasta ahorita tuve tiempo de revisar el capitulo.
Gracias por seguir leyendo y por los reviews, espero este cuarto capitulo sea de su agrado, que ya se viene el IA Fest. Haha. ¡Woo! ¡party hard!
Nota random: La moto de Lily es una Ducati Multistrada 1200 S Touring. Y el auto de Gakupo un Vocho del '69 morado berenjena.
Pandastica: Hola, me alegro que te resulte interesante la historia, realmente me dan ánimos de seguir con el proyecto. En cuanto al Miku/Luka, claro que habrá, de hecho, a partir de este capitulo comenzaré a escribir más sobre la situación de estas. Saludos y gracias por seguir leyendo.
Ritsuki Kurusawi: Me alegra saber que es de tu agrado. Y si, decidí hacerlo sobre ellas, puesto que las shippeo bastante y realmente hay poco de ellas (y se me hacen tiernas juntas haha). Muchas gracias por el tip, lo tomare en cuenta. Gracias a ti por leer. Saludos.
Selt Saburouta Cunnighan: Haha, hola, es el día 17 de Junio del 2015, 4:00AM. Bueno, como mencione arriba, una disculpa por la tardanza, trabajo, eventos, exámenes asfdasdf. Pues si, volviendo al fic, realmente disfruto leer a esas dos chicas juntas (IA Yukari), así que era por default que iban dentro de la historia. Y pues, ¡aquí esta! espero disfrutes este cuarto capitulo. Saludos.
