Alien, Demonios Internos
Capítulo 2:
Cristal entró a su recámara para buscar su computadora, y se encontró con Eliah, que la miraba sonriente.
- Eliah, me has dado un susto -.
- No se preocupe. Usted no tiene nada que temer -.
Cristal se quedó extrañada. Como si hubiera sucedido algo. Y el androide no le dió tiempo de reaccionar. Aunque sintético, no le gustó la forma en que abalearon a Claude. Por eso, él se límitó a inyectar una sustancia letal en el cuello de Cristal. Una muerte rápida, la víctima ni lo notaría.
- Uranio y mercurio - requisaron los hombres armados, y uno de ellos agregó - poseen la variedad G 75, en términos coloquiales, mercurio rojo -.
- Nosotros no traíamos esa porquería - dijo Micaela - eso obviamente lo han puesto ustedes, igual que cuando acusan a alguien de comercio de drogas ilegales -.
-Mentir no le funciona, srta Parnall - dijo fríamente O´Hara - tan solo le aconsejo que se tranquilice. Sólo hace más difícil las cosas la requisa-.
- ¿Encima tiene el descaro de pedir que nos calmemos? - reclamó Rafael.
- ¡No lo aguanto más! - exclamó Peter, el de carga, y trató de arremeter contra uno de los hombres armados. Este le asestó un culatazo en la frente. El desorden cundió.
- Rafael Almagro, por no haber podido controlar correctamente a su tripulación, usted y ellos serán arrestados, por resistencia a la autoridad y tráfico de minerales ilegales con fines bélicos -.
- ¡No nos pueden hacer esto, malditos bastardos! -.
- ¡Esto se va a saber!-.
- Voy a hacer que te despidan, mierda!-.
- Micaela, lo que sea que vaya a suceder, te prometo que saldremos juntos de esta -.
- Yo no te voy a abandonar -.
- Y descuida, averiguaremos que pasó con Claude, y con Marce también...espera...-.
- Cristal... ¿no ha vuelto verdad?-.
Eliah pasó por el segundo nivel, sin siquiera detenerse a mirar a sus antiguos compañeros.
- Estoy segura de que él sabe algo, ¡Eliah!-.
Micaela gritó sin obtener respuesta.
- No es obvio...esto es culpa suya...- dijo Rafael, sintiendo que tuvo razón al pensar que el espacio era poco menos que el mismo Averno.
Al otro lado, el demonio.
Ya había desarrollado más. Más rápido de lo que esperaban los científicos que lo observaban.
- Informe: el sujeto no presenta la actividad de los especímenes normales. Se queda quieto, simplemente. De rato en rato, solo emite uno que otro chillido. Sin embargo, reacciona mejor ante los estímulos. El ruido fuerte, y en baja frecuencia aparentemente no le fastidia. Incluso, sus momentos de absoluta calma parecieran revelar indicios de conciencia, como un primate avanzado -.
La criatura esperó a que el científico se fuera de la habitación. Luego, comenzó a deslizar sus largas y afiladas garras por la luna, que era lo suficientemente resistente para aguantar ácido, y zarpasos. Sin embargo, al cabo de algunos minutos, la luna tenía ya unos delgados arañones. La bestia los seguía con la "vista". Su cola serpentaba insistentemente por las paredes que lo retenían. De pronto, escuchó un sonido. Provenía de la sala donde estaba reunidos todos. Y luego otro, que de veras lo enojó. Una potente luz roja asomo por la parte superior, escaneando los arañones de su macabra urna. Y de pronto una nube de gas lo cubrió, provocándole algo parecido al dolor, y obligandolo a permanecer echado en el fondo.
Sintió en la piel completa otro dolor, que lo hacía revolverse. Esta se le estaba cayendo.
Rafael también se revolvía en su celda. Nisiquiera imaginaba que la Deimos contaba con una. Ya debían estar requisando la Fobos también, pensaba. Micaela, por desgracia, no estaba con él.
En eso, pasaron dos guardias.
- Sr Almagro, la Srta Roth desea hablar con usted -.
- Ya era hora, maldición -.
Ambos lo escoltaron. Rafael intuía que de hecho Carmella Roth no debía creer su versión. Que ella misma había orquestdo todo. Miró entonces a sus custodios. No llevaban armas de fuego. Decidió entonces que era todo o nada. Aunque a los custodios les habían especificado que Rafael Almagro no era peligroso , grande fue su sorpresa cuando este se abalanzó sobre uno de ellos, golpeándlo fuertemente en la cabeza. Cuando el otro trato de intervenir, sacando un teaser, Rafael le arrebató el suyo al guardia que habia sometido, y lo disparó contra él. Luego, le encajó una furiosa patada en las costillas. Y delante suyo, estaba Eliah.
- Maldito hijo de...- exclamó Rafael, y se abalanzó sobre Eliah. Este le rompió un diente de un puñetazo. Ambos se trabaron a golpes.
Micaela. Misión. Rafael. Academia...Fobos...muerte...
La bestia se levantaba pesadamente, con la piel renovada. Terminó trepándose al techo de la habitación. Caminaba de cabeza, usando sus cuatro extremidades. Sin saber porque, abrió las fauces, y desplegó un apéndice dentado que asestó un golpe brutal a la estructura, sin abrirla. Era tan fuerte. Tan fuerte, que otros seres como él no habían podido siquiera abollarla. Tan fuerte que le sacó un diente de su sitio. Pero, al salirse el pequeño diente de la segunda boca, notó que sangraba. Escupió la sangre instintivamente. Y vió que esta comenzaba a corroer el metal. De nuevo, la maldita luz roja, y de nuevo el gas paralizante. La bestia gritó de furia y dolor. Y aún así, se podía parar. Ese gas ya no era suficiente para él. Su nueva piel, su nueva respiración. Con ambas manoz golpeó una vez más la luna. Usó sus garras. Comenzaba a ceder. Pero faltaba algo. La bestia se llevó una de las manos cerca de la boca, y la atravesó con el apéndice dentado. Chorreaba totalmente ácido. El dolor no importaba. La bestia frotó la extremidad herida contra la urna. Y esta comenzó a descascararse, igual que su piel. Y la herida cerró increíblemente rápido.
- Advertencia, pabellón 5 comprometido -.
- ¿Cómo han dejado que ocurra semejante mierda? - exclamó Carmella - por un lado esos imbéciles amotinados, ¿y ahora esto?-.
- Srta Roth, el sr Almagro...escapó - le dijo el hombre delgado.
- Captúrenlo, simplemente...y mátenlo...pero al espécimen...lo necesito vivo, usen el equipo de emergencia -.
Rafael había logrado vencer a Eliah.
- Ahora, malnacido, me dirás la forma de sacar de aquí a mi equipo, y también me dirás que les ha pasado a Claude y al resto-.
- Pensé que odiabas a Marce - dijo Eliah
- Tal vez...pero yo soy responsable de mi tripulación...ahora, habla-
- No creo que eso sea necesario - dijo Eliah. Habían llegado varios guardias, listos para disparar.
Rafael se levantó, con las manos en alto.
- ¡Al suelo! - gritó uno de ellos. Y de pronto, sonó una alarma. Los soldados no sabían que hacer. Al jefe lo llamó O'Hara a su comunicador.
- Debes venir ya...olvida a Almagro, déjenlo ahí, luego nos ocuparemos de él-.
Los soldados se fueron.
- Eliah...me vas a decir que es todo esto, ya mismo -.
- No es algo que puedas comprender-.
- Tú tienes la clave de acceso a las celdad. Libera a mi tripulación. Me imagino que puedes hacerlo, ya que tus nuevos amigos se han idio por ahí -.
- Lo haré...pero no le garantizo que sobrevivan -.
-¿Eh? -
- Es lo que ustedes llamarían, un día de mierda -.
Al fin, la bestia emergió de su prisión. La segunda. Avanzó primero a cuatro patas, con el poder y el sigilo de un gran felino. Luego se levantó a dos. Olfateó el aire. Su cola tocaba las paredes. Su lisa cabeza reflejaba luz. Y así, caminó por los pasillos cual si se tratase de un ambiente conocido. De pronto, se detuvo frente a unas computadoras. Como si supiera que eran para observar la habitación, colocó su cabeza justo frente a una. Luego, la destruyó de un mordisco.
- Maldito sea, es listo - pensó O'Hara, que recibía las últimas imagenes.
- No me importa un carajo, solo captúrenlo - vociferaba Carmella.
- Mis hombres no van a poder con esto -.
Mientras tanto, Rafael hizo que Eliah liberara a Micaela y a otros tres de su tripulación. Él y su compañera se saludaron con un efusivo abrazo. Micaela miraba ahora con temor a Eliah.
- ¿Por qué los demás no están aquí?-.
- Pabellón 7, es que opusieron mayor resistencia -.
-¡Vamos para allá!-.
Uno de los soldados, con un traje y un dispositivo de captura electrónico se adentró en el pabellón 6. Era el último lugar donde había estado la criatura antes de destruir el sistema de vigilancia. Se movía utilizando un aparato de rastreo infrarrojo, y de radar. De pronto, el radar sonó. La criatura estaba al menos a dos metros de él. Gritó espantado al voltear, pero vió que no había nada. El radar indicaba que la bestia y él estaban prácticamente en el mismo lugar. Supuso que sería una falla. Y entonces, sintió que le caía encima una maquinna expendedora. La bestia emergió desde el nivel superior, y lo derribó. El soldado trató de defenderse, pero la bestia lo desarmó de un golpe. Para su sorpresa, lo quedó mirando...sin ojos. El soldado trató de retroceder, mientras que la criatura no se movía. Aprovechando esto, el soldado desenvainó un cuchillo que traía, y se lo clavó en la mano.
- ¡Toma maldito estúpido! -.
La bestia chilló. Y el soldado, ignorante por completo de que tenía enfrente, observó con horror como al hoja del cuchillo se derretía con la sangre, como la herida se curaba en segundos. No pudo huir. La bestia lo tomó de la pierna, quebrándosela con la mano, la misma que había sido acuchillada. Fractura expuesta. El hombre gritó. La bestia siseó y emitió una suerte de gruñido. Alzó la otra mano, y encajó dos de sus cuatro dedos bajo la mandíbula. Hizo presión con los otros dos de los lados, y arrancó de un solo jalón la quijada del resto del cráneo. Luego contempló el cuerpo de su víctima. Había sido una última interrupción. Debía seguir su invisible camino.
Pabellón 7. Los miembros de la tripulación ahí recluidos ignoraban que estaba deambulando cerca a sus puertas. La bestia pasó de largo. Se detuvo de nuevo, ahí mismo. Tres guardias entraron. Desesperados, le dispararon. Algunas balas no lastimaban en absoluto su piel. otras le hicieron unas cuantas heridas. Pero el ácido que tenía en vez de sangre salpicaron en el recinto. Enfurecido, el monstruo se preicpitó contra sus agresores. Atrapó a uno de ellos, arrancándole la mitad del brazo con sus manos. El otro recibió un coletazo, mandandolo contra una de las escaleras. Este notó algo. La cola le había cortado el estómago hasta la columna. Es que le había dado justo con la parte final, que formaba una suerte de aleta. Que ahora se había endurecido, y convertido en filosas cuchillas. Murió.
Los recluidos habían escuchado todo. Se desesperaron tratando de escapar. Balazos, chillidos, gritos de dolor, gritos de desconocida fuente...
La bestia sintió el aroma que esperaba encontrar. Nuevamente reanudó su ruta.
Misión...Fobos...carga...misión...provisiones...Micaela...
- Ahora, ¡habla! - gritó Micaela a Eliah, que permanecía indiferente. Se hallaban ante un corredor. De pronto, algo los alertó. Un sonido de golpe seco.
- ¿Quién anda ahí? - exclamó Rafael.
Eliah adivinó que había pasado.
- No quiere saber - le dijo a Rafael.
- ¿qué crees? si, necesitamos saberlo...si hay algo que nos estás ocultando, juro que...-.
- No, no va a matarme. Técnicamente, nisiquiera estoy con vida. Sería fácil como romper un monitor viejo. No funciona como amenaza-.
- Bien que te defendiste allá abajo. No serás humano, pero ahora conoces el miedo a ya no tener ningún propósito, a simplemente quedar abanonado como una puta chatarra-.
Se hizo un silencio. Uno de los hombres de la tripulación volteó temerosamente.
- Creo que sería mejor ir por la derecha, cerca al pabellón 6. Los ruidos vienen del otro lado. Estaremos más seguros ahí -.
Ahí se dirigieron. Micaela gritó de horror al ver el cadáver desmembrado. El otro tripulante vomitó.
- Eliah...ahora si nos debes una puta explicación-.
Se hizo un silencio. Salieron de ahí. Luego...
- Marce y yo sabíamos de esto. Era un proyecto. Weyland Yutani y la Academia de Ciencias Exobiológicas iban a reconocerlo finalmente. La habitación restringida de Fobos traía el huevo -.
- ¿de que mierda hablas? - dijo Rafael.
- Lo que ha provocado esto. La razón por la que no te mataron, y porque todos los soldados se han movilizado. Lo quieren con vida -.
- ¿a qué o quién? - dijo Micaela.
- La criatura...es un espécimen altamente hostil, similar al que se reportó en el incidente de Nostromo -.
- carajo...-.
- esta criatura se engendra en un huevo primero. Lo pone un ejemplar de mayor desarrollo similar a las avispas reina. Del huevo emerge una forma de vida muy primitiva. Dicho espécimen necesita un huésped, una víctima, desde la óptica humana. Una vez que lo encuentra, inserta un embrión en su interior, vía oral. Después de horas, incluso un día completo de desarrollo, emerge la criatura, Le toma un tiempo más desarrollarse totalmente. Cuando lo logra, es lo que en biología llaman "depredador alfa". Normalmente se organiza en colmenas. No tiene la inteligencia de un ser humano, pero es extremadamente listo. Dejaría en ridículo a los lobos, leones u orcas -.
- Te dije que Marce era un cabrón - dijo Rafael - nos iba a usar como alimento de esa poquería-.
Micaela no quería seguir escuchando.
- En realidad, era lo que Marce quería a toda costa plan original era traer el huevo aquí. A Deimos. Se iba a utilizar un huésped animal. Sorprendentemente, eclosionó antes de lo planificado. Se me dió la directiva de escoger un huésped humano de la tripulación -.
- Y porque se te ocurrió que Zelle era el adecuado... - le dijo el hombre que había vomitado.
- Su vida era miserable, desde la óptica humana, claro. Aunque sabía que podía hacer algo mejor, o que podía obtener un logro gracias al experimento...su ánimo era penosamente bajo. Supuse que le hacía un favor. Y que era esto lo que hubiera querido -.
- ¿que le metieras un bicho por las entrañas? - respondió Rafael entre atemorizado e irónico.
- ¿qué píensan hacer con él? - dijo Micaela
- lo quieren vivo...será objeto de estudio -.
- maldito...malditos ellos, y maldito tú...androide hijo de puta-.
- Ya ha cobrado víctimas, como ven. Si me lo preguntan, tampoco creo que logren cazarlo con vida. Este resultó ser algo diferente -.
- ¿Cómo lo matamos? - preguntó el de la tripulación.
- No puedes...es en extremo difícil...no es algo que puedas cazar. Está mucho más allá de tu comprensión. De la de todos ustedes. Es un organismo perfecto, un sobreviviente, sin limitaciones de conciencia, remordimiento o delirios de moralidad -.
- Admiras a esa cosa -.
- Tal vez...y si les sirve de consuelo, cuentan con mi simpatía-.
Se retiraron pronto del lugar. Eliah no los siguió. Micaela volteó a mirarlo por última vez.
Después de un buen rato, Eliah escuchó los gritos de dolor de un soldado que se cruzó en el camino de la criatura. Y sabía lo que iba a suceder. Al frente suyo, la bestia había dado con él.
- Hola, pequeño de Marce -.
El engendro se acercó sigilosamente, a cuatro patas. No parecía tener prisa. Eliah lo miró fijo. La bestia parecía no tomarlo como amenaza, al no oler signos vitales en él. Pero, cuando estaba por pasar de largo, se detuvo. Eliah volteó, y sonrío.
- Resultaste ser muy listo niño...espera, ¿me recuerdas?-.
La cola se ensartó como lanza el el pecho del sintético. Eliah temblaba, pero no de miedo. No sabía que era. Su software comenzaba a colapsar.
- Marce...-.
La bestia lo acercó a sus fauces. Las abrió. Con un golpe del apéndice dentado, partió su cabeza por la mitad. No debía detenerse. Estaba cada vez más cerca de su objetivo. Pero sentía que no debía atacar frontalmente. Despacio, sería mejor.
- Tenía un contrato con nosotros, maldito hijo de puta - decía entre dientes Carmella Roth.
- No voy a seguir sacrificando a mis hombres - contesto O'Hara firmemente.
- Jah, no me va a salir con que le dió un ataque de ética justo ahora -.
- francamente, me importa una mierda esa tripulación, y mi gente al mando también...solo quiero que me saquen de aquí, debo llevarme a los hombres que quedan para que no me acusen de haberlos abandonado...y se puede meter el dinero por el culo si quiere -.
Llegaron dos guardaespaldas armados de una habitación contigua. Encañonaron a O'Hara.
- Llévense a esta mierda abajo. Quiero ver como se las arregla-.
- ¿Qué hacemos con sus hombres, y con los detenidos?-.
- Abranles las celdas. Alguien necesita comer-.
- ¡Me las va a pagar! -.
En el pabellón de las celdas, los integrantes restantes de la tripulación fueron liberados sin explicaciones, a pesar de las protestas. A pesar de que corredor estaba bañado en sangre y restos que revelaban muertes espantosas.
Rafael logró acceder al cuarto medico. Entraron ahí.
- Esperemos sea seguro - dijo Micaela.
- francamente, lo dudo -.
En eso, llegó uno de los soldados. Se pusieron a la defensiva. Pero...
- Les informamos que el malentendido con su tripulación ha sido solucionado. Pronto serán enviados de vuelta a la tierra-.
- No te creo, bastardo - contestó uno de ellos.
- Si preguntan por Claude y Cristal, ellos serán reunidos con ustedes en poco tiempo...-.
- ¿alguna forma de comunicarnos con ellos?-.
- No, de momento, la red de la nave ha sufrido un desperfecto -.
- ¿y esa cosa que nos hicieron traer?, ¡no me digas que no sabes nada!- dijo Micaela.
- Ha sido exterminado, y si, fue lo que origino las fallas - aseguró el soldado - pueden quedarse aquí-.
Se sintieron aliviados. La pareja se abrazó, finalmente. Sin embargo, a Micaela le parecía que había algo que no terminaba de encajar. En el fondo, a Rafael también. Sin embargo, la tensión acumulada hizo que se acomodaran pronto para dormir. Antes de irse, el soldado había reconfigurado el sistema de la puerta. Era seguro, aparentemente.
Aparentemente...
Al cabo de un rato, Micaela se despertó. No sabía porque. Miró hacia un lado de la habitación. El conducto de ventilación. No supo porque tuvo la necesidad de ir hasta allá. Permaneció abajo del ventilador. Y escuchó una extraña respiración. Entró en pánico, pero no podía gritar, ni moverse. Y con toda la parsimonia del mundo, la bestia bajó.
Usó como apoyo sus piernas, cual trapecista. Luego quedó abajo de un salto. Primero a cuatro patas, y luego a dos perfectamente. Avanzó hacia Micaela. Siseaba. Ella se derribó. Pero la bestia la contuvo con la cola. Micaela no sabía qué hacer. Y de pronto, el temor que sentía se fue disipando. Veía directo como sus ojos se reflejaban en la cúpula que forraba la cabeza de la criatura.
Luego, la cola de la bestia se movió hacia ella, subiendo como una serpiente. Ella, inmóvil, casi hipnotizada. La cola apretó suave y firmemente las piernas de Micaela, impidiendole aún mas el movimiento. De pronto movió sus brazos, tratando de golpear a la bestia, pero no tenía fuerza.
La misma criatura ignoraba porque no la mataba. Pórque se limitaba a observarla y sujetarla. Pero era un momento conocido. Algo que debía hacer.
Finalmente, la levantó, en dirección suya. Olisqueó su cabeza y su cuello. Luego, abrió las inmensas fauces, delante de su cara. Sus brazos se extendieron a los lados, sujetando casi las paredes estrechas de la habitación.
- ¡Maldito! - exclamó uno de los hombres que venían con la pareja.
- ¡nos engañaron! -.
Se acercaron, tomando sillas y demás objetos. La bestia soltó de pronto a Micaela, que al caer, parecía haber salido de un trance. Gritó.
Rafael trato de ir hacia ella, mientras la criatura era distraida por los otros hombres. Pero, al tratar de acercarse, un potente golpe lo arrojó tres metros a la izquierda. Y vió a la criatura parada a dos patas delante suyo. Los otros tres que venían con ellos yacían con las cabezas reventadas a zarpasos, y las extremidades partidad o directamente arrancadas...
La bestia reconoció la figura de Rafael...y se repetía la absurda consigna que se había asentado como impronta en su ser...
Micaela...misión...fracaso...Rafael...
Muerte...
Alzó la cabeza y rugió.
Un rugido de desafío...
