Bueno en mi opinión acabamos de comenzar bien y aunque no tengo reviews algunas personas han decidido seguir esta historia, eso es algo bueno… ¿Verdad?

Dejando la cháchara comencemos a escribir, ¿si?

Capitulo 1

Asuntos que atender

El despertar es molesto, a decir verdad. A veces desearía quedarme dormido, olvidar todos mis problemas, mis dudas, mis errores, mi pasado, mi futuro, dejar todo al lado. Estar a merced de mis propios sueños es relajante, liberador. El no necesitar preguntarme sobre lo que debí, debo, deberé o debería hacer es… magnifico. Pero entonces me pregunto: ¿No es eso lo que nos ofrecen los templarios? Paz a cambio de ignorancia, dejar todo las elecciones importantes, el mando…todo a unos cuantos privilegiados. Luego de este impase mental simplemente decido evadir mi problema y despertar.

Dobby ya no está, debió irse en la madrugada, pensándolo bien tal vez haya dormido demasiado, mi "hermandad" ya me debería estar esperando abajo. Me visto rápidamente, unos pantalones azules y una camisa blanca, fácil, de todos modos todas mis túnicas y demás atuendos están abajo, en el cuarto de entrenamiento. No me molesto en apurarme, si mis cálculos son correctos los chicos deberían estar ya haciendo cualquier tontería.

Mi presencia no parece ser de alguna relevancia, porque lo único que mis camaradas hacen es técnicamente ignorarme, aunque esto no es una sorpresa, supongo que la desventaja de ser amigo y líder al mismo tiempo es la falta de respeto. En fin, Stephane Chapheau, mi segundo al mando se encontraba en un enzarzado enfrentamiento a cuchillo con Deborah Carter, mi compañera en la acción y al parecer en la cama… Volviendo al tema, los dos se encontraban en un duelo de entrenamiento, por lo tanto no les era permitido lastimarse, pero eso no significaba que no pareciera real.

Cuchillo y puñal chocaban es un cantar de metal contra metal, mientras ambos contrincantes danzan entre sí para volver a encontrarse en un estruendoso choque. Mientras tanto, Jamie Colley, nuestro medico, conversaba acaloradamente con Duncan Little, un misionario retirado y ahora un asesino de primera, sobre cuál de sus armas era mejor el sable de Duncan o la gran hacha de Jamie. Sentado en un rincón y con rifle al lado se encontraba Clipper Wilkinson, que fue un cazador en la frontera, afilando su estoque, completamente absorto de todo a su alrededor y al otro lado de la sala, estaba Jacob Zenger, un desertor Hessiano, el único que pareció tener algún interés en mi, pues solo me observo apoyándose en su maza mientras yo avanzaba por la sala.

Lo primero que me puse fueron las botas luego de eso me coloque el sash rojo que uso como cinturón. Me pare un poco a observar los distintos atuendos que poseía, estaba la túnica que Achilles le dio, el viejo atuendo de Achilles que le perteneció a John De La Tour, el primer asesino de las colonias, el atuendo original del viejo De La Tour, Un atuendo que le perteneció al infame Capitán William Kidd, los ropajes que use de joven antes de llegar a la hacienda, el uniforme que usualmente uso en la Aquila y un uniforme de mercenario para usos de espionaje e infiltración… bastantes… tal vez demasiados para mi gusto.

Pero tengo que elegir uno así que me decanto por la vieja túnica que Achilles medio. Ese pedazo de ropa y yo hemos pasado por mucho juntos y ha cambiado junto conmigo. El blanco y azul que antes lo decoraban habían sido remplazados por el azul marino y el rojo, la tela alguna vez limpia e inmaculada ahora se encontraba raída y maltratada, con agujeros de balas y apuñaladas aquí y allá. Me sobe el costado un poco, el último acto de Charles Lee seguía presente en forma de una bala en mi costada, ya habían pasado varios meses pero el dolor seguía presente, tan solo espero que no sea un inconveniente en el futuro y algo me dice que lo será.

Al terminar de ponerme la túnica fui a por mis utensilios, era también un buen momento para tomar inventario. Un par de artilugios y municiones, 2 pistolas, mi arco y carcaj, El sable de William Kidd que encontré en mis viajes y mi tomahawk.

Por último me coloco la hoja oculta en el antebrazo. Cuando me doy la vuelta descubro que mis camaradas al fin han adquirido la capacidad de verme pues me observan a la espera de órdenes. Sin respuesta de mi parte, ellos deciden romper el hielo.

-¿Y el cambio de peinado?- exclama Stephane con curiosidad, me percato de un mechón de cabello tapándome parcialmente la vista y me paso una mano por la cabeza y compruebo de que esta suelto y desarreglado a diferencia de lo normal ya que lo suelo sujetar con una pequeña cuerda, ahora que los pienso no he visto esa cosa desde hace unos días, en fin, no es algo tan importante así que respondo alzando mis hombros casualmente.

Todos asienten. Jammie, el más viejo del grupo decide romper el silencio.

-Ordenes... maestro-

La palabra maestro fue pronunciada de forma incomoda, insegura…era la prueba de que aun no tenia verdaderamente su respeto. Eran sus hombres, sus amigos, no dudaba de su lealtad, pero su respeto…eso no lo tenía. Desde que Achilles murió ya nada era igual, el hubiera sabido aconsejarme, pero ya no estaba aquí y lo único que me queda son las dudas. Pero como el mismo decía: Hay que hacer lo mejor de lo que tenemos.

-Ya me preguntaba cuando iban a hablar- Confianza falsa, eso debería servir por el momento –nuestro destino hoy será Boston, debemos ir por 2 razones, Uno: La hermandad nos ha mandado desde Nueva Orleans y necesito discutir algunas cosas y Dos: Reclutamiento, nuestra organización es escasa en miembros y estoy seguro que la guerra no ha terminado, Lee solo fue uno de muchos y los templarios no descansan-

Todos asintieron y se quedaron firmes como estatuas, mi respuesta fue arquear una ceja en señal de duda mientras inclinaba mi cabeza.

-¿Qué hacen ahí parados? Tienen 10 minutos para prepararse ¡YA! ¡YA! ¡YA!-

Enseguida se echaron a correr y subieron por las escaleras. Ya solo dentro de la sala de entrenamiento tenía tiempo para sacarlo. Detrás de donde alguna vez estuvieron los retratos de mis objetivos hay una pequeña ranura, mi hoja oculta sirve como llave y después de unos segundos un pequeño compartimiento se abre. Dentro hay un pequeño anillo. Este parece ser de un material parecido al diamante, con un resplandor azulado y grabados crípticos de un idioma extinto sobre su superficie, fue difícil encontrarlo… el verdadero tesoro de Kidd. Parece un simple anillo bonito, pero es mucho más que eso, una reliquia perdida de antiguos dioses, un símbolo de poder de una civilización ya perdida y un escudo contra balas especialmente efectivo.

El anillo tenía la capacidad de desviar proyectiles por algún arte de magia que yo no comprendo, pero sé que hay mas artefactos como estos, después de todo… yo y Washington ya hemos tenido el placer de ver otra reliquia. Esa esfera, ese…Fruto… me enseño algo impensable un mundo donde decisiones diferentes fueron hechas y los hilos del destino manipulados de otra forma. Durante los últimos meses mi atracción (y posible obsesión) con estos objetos había aumentado considerablemente. ¡Lo que daría por recuperar esa esfera! ¡O volver a la bola de cristal, la misma que me dejo hablar con la diosa! ¡Y la diosa! Si pudiera hablar con ella de nuevo, si pudiera responder mis preguntas, si pudiera darme de nuevo un propósito a seguir… Había otros objetos como este anillo muchos más…

Me pongo el anillo en el dedo anular y lo admiro, encontraría las demás reliquias, lo haría…