YYY ESTOY DE VUELTA

Unas gracias especiales a SkyllerFirstLight, a ella le pueden agradecer mi repentino regreso, a ella y a una buena dosis de casualidad.

¿Reviviré mis viejas historias?

Tal vez, pero por ahora dejare que disfruten esto, espero que les guste

Capitulo 2

Bienvenida a Boston

Recuerdo la primera vez que vine aquí, era tan joven y todo me parecía tan maravilloso…

El presente no ha hecho más que pulverizar esa fantasía

Los edificios, los olores, las personas, una vez solieron parecerme extravagantes, nuevos y especiales…Ahora no son más que un recordatorio de lo que perdí.

Los bosques, el agua pura del rió y el viento limpio contra mi cara…

Nunca supe apreciar todo eso…

No hasta que lo perdí.

Dirijo la marcha a caballo por las calles de una ciudad en el que cada rincón solía ver posibles maravillas en vez de amenazas, antes de que la paranoia se enraizara en mi mente, profunda y permanentemente. A mi lado están mis compañeros, todos atraviados con casacas oscuras y encapuchadas sobre sus atuendos, las capuchas actuando doblemente como camuflaje y advertencia.

Los guardias saben lo que les espera al que desenfunda el arma a un encapuchado.

En el cuello de todos hay un pañuelo, cada uno de ellos con patrones y pintura de guerra únicas de cada individuo. Esta adición en sus atuendos fue decisión mía, si entramos en acción es preferible que nadie nos vea el rostro.

Los espectros sin rostro son más aterradores que hombres con capuchas.

Todos cabalgamos a galope suave, la mayoría de las personas continúan su camino, ignorantes de los que hay 7 personas que podrían matar todo en un radio de 10 calles. Algunos reconocen las capuchas y retroceden con cautela. Tanto el viaje desde la hacienda como el recorrido por la ciudad han sido tranquilos, pero mi mente rota no deja de ver sombras y siluetas oscuras, cuchillos en la oscuridad. Dobby se me acerca mientras estudio los tejados, buscando francotiradores.

"Oye, ¿quieres…¿quieres hablar de anoche?" No "Mas tarde" respondo. Ella me da una mirada escéptica y luego da un resoplido y sacude la cabeza, como si supiera algo que yo no. Se gira hacia mí y sonríe, no puedo dejar de notar como un mechón de cabello negro le cae sobre la frente y tengo que luchar contra el impulso de suavemente quitárselo del rostro.

Maldito instinto de reproducción

"Así que a donde vamos, Maestro" El tono de la palabra es demasiado juguetón para mi gusto, tengo que comenzar a trabajar en ese respeto. "Muelle" Gruño "¿Razón?" indaga "Ya lo dije, Nueva Orleans nos envía refuerzos" le recuerdo. Ella gruñe un poco, disgustada al parecer por mi falta de colaboración, pero debo enseñarles a respetar mi autoridad.

Llegamos al puerto, donde marineros vestidos con ropajes marrones de cuero y sables en las cinturas nos esperan, sucios y desaliñados.

Piratas

Pensándolo bien, son una opción inteligente de transporte…para personas como nosotros, van armados, no hacen muchas preguntas y hacen casi cualquier cosa por dinero…eso también los hace traidores extremadamente potenciales…

Desmontamos y avanzamos por el suelo de madera, hacia la nave pirata, un bergantín, mas bote que barco pero con cañones, tan sucios como sus tripulantes, que aun parecen operables. El cielo brilla azul sobre nosotros y puedo oler ese característico olor salado del mar y oír a las gaviotas sobre nuestras cabezas.

La mezcla en mis sentidos es de alguna forma reconfortante.

Los piratas nos ojean, sospechosos, sus manos van a las empuñaduras de sus sables

Jacob se adelanta un poco y casualmente aparta la casaca de su costado revelando su mazo, una buena arma, una vez perteneció al feroz cacique Obwandiyag y fue mi regalo al desertor hessiano por su introducción a la hermandad, el mazo de madera coronado a un lado por 3 filosas hojas de piedra ha derramado ya bastante sangre y roto muchos huesos desde que Jacob comenzó a usarlo. Los piratas retroceden pero no dan señas de querer apartar sus manos de sus espadas.

Debo admitir que me avergüenza un poco decir que mi primer instinto es el de matarlos a todos. Pero la diplomacia debe usarse de vez en cuando…

"Venimos a recibir a la señorita" Exclamo, los piratas nos miran escépticos, pero Jamie se adelanta hasta estar al lado mío y hace el mismo gesto que Jacob hacia unos momentos, revelando su gran hacha naval, un arma que el mismo había diseñado y creado con la ayuda de los residentes de la Hacienda Davenport, Norris, el minero, Dave, el herrero y Lance, el carpintero. Una cabeza de acero afilado a ambos lados para cortar y perforar unida a un mango de fuerte madera de pino, un diseño simple y eficaz que ya se ha llevado la vida de muchos enemigos de la hermandad.

Los piratas al fin quitan las manos de sus empuñaduras al parecer decidiendo que meterse con el grupo de encapuchados no es tan buena idea.

Pasos se escuchan desde la cubierta inferior de la nave y de una escotilla emerge un hombre. Tez blanca, cabello castaño perfectamente peinado hacia atrás y ropa inmaculada de colores claros, un caballero ejemplar, Gérald Blanc. Su rostro es adornado por una expresión de cansancio mientras carga con varias maletas de apariencia pesada en cada mano. Detrás de el emerge otra figura, donde el caballero portaba algodón y tela de la más exquisita calidad, la nueva figura porta cuero oscuro y endurecido, marcado de agujeros de balas, quemaduras, cortes y apuñaladas, ahora de color negro como la noche donde antes fueron azules, su piel oscura del color del chocolate, en su cintura 2 empuñadoras, una de lo que parece ser una espada corta, la otra claramente de un machete, su cabeza adornada por un sombrero que tiene cierto parecido con el pico de un ave.

Ya he visto a esta dama antes, en otro tiempo y en otras circunstancias y es extraño, pero parece que ha cambiado tanto como yo. Se adelanta a su acompañante hasta estar a unos cuantos metros frente a mi.

"Maestro" Exclama y me sorprendo un poco pues es la primera vez que escucho ese título con una matiz de respeto desde que se me fue impuesto.

Sonrió

"Bienvenida a Boston, Lady de Grandpré,"

Aveline sonríe bajo su sombrero.