Disclaimer: Los personajes pertenecen a Scott Cawtton. La historia es totalmente mía.

Advertencia: Pareja nueva y un poco crack.

Notas/Aclaraciones: Me alegra mucho ver que esta historia ha sido bien recibida por ustedes y les agradezco mucho el tener la paciencia de leer mis historias. En este capítulo se presenta una pareja bastante crack o que incluso no tiene mucha fama en el fandom pero espero poderles dejar un pequeño gustito por aquí. Si la pareja es bien recibida habrá lemon más delante de ellos. Gracias de nuevo mis lectores.

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6.- Visita Indeseable

Aquel día era especial, hoy por fin todos tendrían la oportunidad de tomarse un pequeño descanso de tan ajetreadas jornadas laborales que se habían presentado durante todo el mes; fiestas de cumpleaños por doquier que requerían de los shows que se presentaban en el establecimiento. Y a pesar de que había recibido invitaciones de sus compañeros para salir a divertirse, Puppet se negó a todas quedándose en su habitación para poder limpiarla un poco, debido a que todo era un desastre ahí. Suspiró un poco fastidiado ¿Es que acaso la gente no podía ser más limpia? Quizás hubiera sido mejor aceptar salir con los demás ¿Qué más daba? Había comenzado ya y debía terminar.

Sonrió repentinamente olvidando aquella frustración que le causaba el estado actual de su amada Prize Corner, ya que al acomodar un par de peluches en las estanterías notó aquellas pequeñas marionetas de apariencia conocida en particular que él mismo había hecho y con las cuales había realizado un show romántico en donde sus compañeros fueron los protagonistas.

—Foxy y Bonnie—habló alzando aquellas marionetas que sujetaba en sus manos, con la emoción decorando su rostro y voz, acercándose a su caja de regalo—yo sabía que algún día se darían cuenta y aceptarían sus sentimientos mutuos.

Y así fue como sucedió, a pesar de que al realizar ese acto fue descubierto por Bonnie, un par de días después el pelimorado se acercó a él para conversar de ciertas "cosas vergonzosas", como el conejo las llamaba. Algo que sin duda le emocionó de sobremanera, a pesar de que aún le temían a la reacción de Freddy, y que esto conllevara incluso la posibilidad de ocasionar problemas con Golden si se enteraban de la situación pero ¿Qué importaba? Después de todo el amor es amor y siempre se debía arriesgar todo para conseguir la felicidad soñadacon la persona deseada, o al menos eso era lo que Puppet creía.

—Hacen muy bonita pareja ¿Lo sabían? —Preguntó a sus marionetas moviendo sus dedos bajo las extensiones de las mismas para que estas lograran darse un tierno abrazo.

—Vaya ¿Quién diría que a mi preciada marioneta le gustan ese tipo de relaciones?

Tan pronto como esa voz hizo eco en la habitación su emoción desapareció de una manera tan radical ¿Por qué la vida se empeñaba en ponérselo enfrente? Lo odiaba, lo quería a muchos kilómetros lejos de él y en ocasiones en su defecto, muerto.

—Maldita basura ¿Qué haces esparciendo tu peste en mi habitación? —Habló sin siquiera voltear a mirarle, ocultando a su vez aquellas marionetas en su cajacon cierto recelo latente.

El otro suspiró embozando una amplia sonrisa— ¿Siempre me vas a recibir así?

—No encuentro otra manera de dejarte en claro mi odio hacia ti.—Lentamente se giró para encarar a esa persona que había aparecido sólo para arruinar ese momento tan alegre que había tenido con sus pequeños juguetes. Siempre era lo mismo, como si ese hombre supiera el momento exacto para aparecer y hacerle enojar. Alto, delgado, con un típico color de prendas que resaltaba al atuendo habitual de los otros guardias, y lo peor de todo, esa maldita sonrisa llena de cinismo y prepotencia que siempre estaba plasmada en su rostro.

— ¡Oh, vas a romper mi corazón! —Ambas manos se posaron en su pecho en una clara muestra dramática mientras poco a poco iba acercándose al menor. —Y yo que pensaba que lo nuestro era algo verdadero.

Bufó con molestia retrocediendo conforme el más alto se acercaba a su persona—Vincent, deja tus dramas, no es como si tú sintieras algo diferente hacia mí... Aunque finalmente tu opinión nunca me ha interesado.

Su sonrisa se ensanchó— ¿Enserio?... Sabes, es irónico... A pesar de odiarme tanto sabes mucho sobre mí. —Detuvo su andar quedando a un par de pasos del pelinegro.

Puppet continuó retrocediendo hasta que se detuvo al sentir su espalda chocar con su caja de regalo— ¿Por qué tendría yo la necesidad de saber de ti? Sólo lárgate, o mejor ¡Muérete, y déjanos a todos en paz aquí!

Ante los comentarios de la marioneta, no pudo evitar que una fuerte carcajada escapara de sus labios, misma que consiguió hacer enojar más al menor, no era como si le hubiera contado un chiste o algo parecido.

— ¡Eres tan gracioso! ¿Ahora vez por qué eres mi favorito?

— ¡No he dicho nada para que te rías, bastardo!— Bufó con fastidio intentando recuperarse, manteniéndose sereno y no darle el placer de verlo perder los estribos. Quizás sería mejor marcharse de ahí, aunque realmente deseaba entrar a su caja de regalo a descansar escuchando su cofre musical. — Como sea, no estoy de ánimo para ver tu horrenda cara en este momento.

Sin darle una oportunidad de responderle Puppet comenzó a caminar pasando a un lado del guardia y evitando a toda costa tocarlo. Un par de pasos más pudo suspirar aliviado al sentirse ya lejos del hombre de morado, sonriendo al mismo tiempo que se acercaba a la puerta, y no era que tuviese miedo, pero por desgracia le conocía demasiado bien,Vincent poseía una mente demasiado retorcida y cuando se lo proponía podía causar daño sólo por puro placer. Sin embargo, estando a pocos pasos de poder retirarse de su propia habitación, algo lo detuvo antes de poder ser libre de aquella tensión; con un brazo rodeando su cintura y otro aprisionando su cuello, Vincent logró detenerlo antes de que lograra irse de ahí. El temor aumentó en la marioneta al sentir el repentino acercamiento del contrario hacia su persona, y no sólo por eso, podía soltarse de un agarre de un tipo con facilidad, pero su pesar alimentaba el miedo inusual que sentía debido a que se enfrentaba al peor guardia de la pizzería y aquel odioso cuchillo rozando la piel de su cuello no hacía más que asustarle.

—Hey… ¿No te he dicho que me molesta que me dejen hablando solo, Puppet? —Susurró cerca de su oído y pegando más aquel objeto filoso en el cuello contrario.

—N-no lo sabía... y... Y no es algo que me importe saberlo. — Logró controlar su titubeo intentando no dejar a relucir el evidente miedo que sentía en ese momento.

Su sonrisa creció al escuchar el tono de voz de su víctima—Si no fueses mi consentido por ese simple error ya te habría cortado el cuello.

—D-déjame ir... no quiero... verte ni estar cerca de ti. —Cerró sus ojos con fuerza—Me das... ¡Asco!

— ¿Asco? —Rió de forma cínica —Yo sólo quiero jugar un rato contigo, verte gritar de miedo y dolor por las heridas que pueda hacerte o incluso…—Dio una pequeña lamida juguetona en el oído del menor—Hacer otras cosas más placenteras.

Lo entendió, y un notable sonrojo surcó por sus mejillas al comprender las palabras del mayor — ¡M-maldito sucio, pervertido! —Gritó y sin importar que el de morado notara el temblor que recorría por sus manos, sujetó la contraria que portaba esa arma filosa — ¡Suéltame! …P-por favor. —Su sonrojo aumentó por el sólo hecho de haber tenido que suplicarle que le liberara.

Un incómodo silencio se apoderó de la habitación el cual si bien fue corto, para el menor fue eterno, una pequeña pizca de esperanza de ser libre surgió en su rostro al sentir el agarre contrario disminuir, misma que desapareció al escuchar una carcajada por parte del guardia quien le soltó sólo para poder abrazar su propio estómago, el cual dolía por la risa que aquello le había causado. Puppet sólo se giró despacio para mirarlo sin comprender el motivo de la burla del otro.

— ¡Debiste escuchar lo patético que te oyes suplicando por tu vida! —Habló entre risas, las cuales habían logrado incluso que un par de lágrimas escaparan de sus ojos.— ¡Fue lo mejor a pesar de que yo no iba a hacerte nada!

Una mezcla de rabia y vergüenza se apoderaron del rostro del menor en forma de un violento sonrojo ¿Cómo es que no vio venir una acción como esa? Era simple, sabía que el guardia pudo haberlo matado en esos pocos segundos en los que estuvo vulnerable ante sus manos y que por obvias razones, al no hacerlo, era una simple broma para buscar humillarlo, cosa que consiguió y que él mismo le dio la oportunidad de disfrutar con esa suplica, que de sólo recordarla le hacían odiarse a sí mismo por lo patético que en realidad se había escuchado. Golpearlo era una gran idea, pero no era propio de su persona atacar sin tener algo con qué defenderse.

Bufó molesto acomodando un poco sus ropas e ignorando esas carcajadas del sujeto que aún no paraba. —Bien, te cumplí tu capricho. — Su mirada se fijó sobre aquel que al escucharlo hablar detuvo su risa para atenderlo —Me voy de aquí. —Giró sobre sus talones decidido a marcharse como había pensado hacerlo.

—No has cumplido del todo mi capricho en realidad. —Habló acomodando un poco aquella camisa de su uniforme de guardia que evidentemente portaba de manera desarreglada.

Intrigado por aquellas palabras, Puppet se detuvo para escuchar y mirarle de reojo solamente— ¿De qué hablas?

—Te lo dije ¿No lo recuerdas? —Comenzó un pequeño jugueteo en su mano con aquel objeto punzo-cortante con el que había amenazado al menor hacía pocos minutos. — Vine a divertirme un rato contigo, pero especialmente... —calló acercando el filo de su arma a sus labios lamiendo ésta de una manera lasciva—A hacer cosas placenteras con mi marioneta favorita.

El sonrojo volvió a teñir sus mejillas, aunque esta vez mantuvo su postura seria, le había humillado una vez y no le daría el gusto de hacerlo de nuevo. Sonrió con burla, esta vez no caería de nuevo.—Quisiera saber ¿Qué clase de demente eres? —Afilo su mirada — ¿Que te hace creer que yo aceptaré hacer esas "cosas" contigo?—Volvió su vista al frente dispuesto a retomar su camino y dejar a aquel sujeto solo.

—Mmh , podría decir que soy el mismo demente que en este momento puede ir con Freddy a contarle cierto secreto de ciertos empleados de la pizzería.—Habló mientras su atención estaba atenta en limpiar aquel cuchillo con su propia camisa morada, alzo los hombros fingiendo restarle importancia al asunto.—¿Sabes? he oído que ese oso puede llegar a ser un poco duro con lo que respecta a sus reglas y creo que saber que dos de sus empleados están... haciendo cosas indebidas en su pizzería, sin duda lo hará molestar.

Se detuvo de golpe al escucharle y comprender a que secreto se refería ¿Cómo es que Vincent sabía sobre la relación de Foxy con Bonnie? De todos los guardias que trabajaban día y noche ahí ¿Tenía que saberlo precisamente él? El lunático que iba a aprovechar gustoso del pago por el silencio de esa información tan valiosa.

Su mente poco a poco se hizo un caos, Puppet no era alguien realmente sociable con los demás, dormía la mayor parte del tiempo en su caja de regalo por lo cual no conocía del todo a sus colegas, veía a sus compañeros solamente en las fiestas que debían atender y apenas si había tenido pequeñas pláticas con Mangle y Chica, o incluso con el mismo Bonnie con el que solía platicar más veces y gozar de vez en cuando el escuchar las melodías que el conejo producía con su guitarra. El oso y líder principal de todos en ese lugar era un completo misterio para él ¿y si Freddy realmente se molestaba? ¿Qué clase de castigo podría imponerles? Quizás era tan amargado como para evitar que tanto el conejo como el zorro pudieran tener una relación y eso sin duda era algo que no permitiría.

Suspiró resignado a lo que estaba a punto de hacer, amaba a cada uno de sus compañeros aún cuando no solía convivir mucho con ellos, que no deseaba verlos infelices por algo que él podía evitar ahora.

—Bueno—Guardó su arma favorita en uno de sus bolsillos comenzando a caminar para irse de aquella habitación—creo que ese oso estará en la Show Stage, será mejor ir con él de inmediato y ponerlo al tanto de todo lo que sus compañeros le ocultan—pasó justo a un lado del menor deteniéndose casi al instante por un repentino agarre en sus ropas. Sonrió satisfecho, sabiendo que era Puppet el que lo detenía esta vez, lo miró curioso e incluso con fingida inocencia para escuchar la respuesta a su indecente proposición.

—Acepto.