E NTROPY | FIVE NIGHT'S AT FREDDYS
Disclaimer: Los personajes originales le pertenecen únicamente a Scott Cawthon. La historia es totalmente mía.
Advertencias: Lemon, R-18 un poco explícito. Escena de violación, si eres sensible a estos temas te recomiendo no leer, aunque no es muy agresivo quise dejar esa personalidad sádica que es propia de nuestro amado hombre morado. Lenguaje un poco inapropiado pero pasable.
Notas y Aclaraciones: Como siempre agradezco a mi beta que me ayudó con muchas cositas que me hacían falta para este capítulo, estoy un poco oxidada con respecto a los lemon pero ella siempre me ha dado su ayuda, al igual que a mis hijos que me dieron también algunas ideas.
Vaya que me ha costado muchísimo lograr traerles esta parte y me disculpo por la enorme espera pero había tenido algunos problemitas escolares. Quería mencionar que deseo tener un poco de acercamiento con ustedes mis preciosos lectores, por ello pienso mostrarles avances o dibujos de mis tramas por medio de Twitter el cual pueden encontrar en mi información personal aquí (Aún no lo he usado ya que esperaba publicarles para avisarles de eso ;3) Si el link no agarra búsquenme como UBusagi.
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8.- Visita Indeseable [Parte 2]
Definitivamente su decisión había sido una mala idea y aunque aceptó aquella propuesta indecorosa pensando en el bienestar de sus compañeros, esa sonrisa amplia en el guardia, le causó un enorme escalofrío. Retrocedió por inercia al verle acercarse a su persona aunque fue detenido por los brazos contrarios que rodearon su cintura antes de que pudiera alejarse un poco más. Era extraño tener a la persona que más odiaba en el mundo a tan corta distancia, sonriendo de una manera lasciva.
— ¿Qué pasa? —Habló acercándose al rostro del menor — ¿Acaso cambiaste de opinión?
—N-no... —Desvió ligeramente la mirada de la contraria —El hecho de que haya aceptado... No quiere decir que mi odio hacia ti se haya ido.
Aquella respuesta hizo que la sonrisa del guardia creciera, sabía sobre el repudio que Puppet le tenía y sin duda disfrutaba de ver las expresiones en el rostro del menor— ¡Oh vaya! ¡Entonces de verdad sientes algo por mí!
— ¡N-no dije eso! —Colocó ambas manos en el pecho ajeno haciendo un vano intento por empujarlo — ¡Estás demasiado cerca!
Se burló reforzando su agarre en la cintura ajena —Por la cercanía no te preocupes... Que en unos momentos, yo me hare cargo de ella, Puppet .
Pudo sentir como sus mejillas comenzaban a arder, tanto por las palabras dirigidas, como por el inesperado contacto de los labios del guardia sobre los suyos aprovechándose de su clara inexperiencia para tomarlo por sorpresa. Puppet no sabía cómo reaccionar ante tal acto, cerró sus ojos con fuerza recordando poco a poco el motivo por el que se encontraba soportando al hombre de morado, quizás así podría aguantar todo lo que estaba por venir.
Poco a poco comenzó a relajarse, muy a pesar de sentir como una de las manos del mayor subía despacio por su espalda propiciando algunas caricias, continuando su camino hasta su cuello. Era extraño y aunque se tratara del tacto de ese al que preferiría ver muerto, de alguna forma no le parecía tan mal, o eso quería creer. Sin embargo, se exaltó repentinamente al sentir como de un movimiento rápido, Vincent le retiraba aquella máscara que siempre usaba para ocultar su rostro.
—Vaya... —Habló, deshaciendo el contacto abruptamente de aquel beso, observándole detenidamente al mismo tiempo en el que su lengua relamía sus labios. —Lindos ojos.
Veía su preciada máscara en la mano de aquel sujeto, reaccionando casi de inmediato al hecho de que era el primero en ver su rostro sin ella, su mirada se tornó molesta — ¡Dame eso, bastardo!
— ¿Por qué? —Notó como el menor estiraba su mano para intentar arrebatarle ese objeto que era tan importante para él —Me niego a hacerlo contigo usando esto —sonrió. —Además, así podré apreciar por completo tu rostro extasiado del placer que pienso provocarte.
Y ahí estaba, lo que Vincent había deseado ver desde un principio, aquel rostro de la marioneta adornado por un enorme sonrojo en sus mejillas, el cual sin duda le hacía verse aún más adorable a pesar de esa mirada furiosa que le dedicaba en ese momento. — ¡S-sólo dámela! —le gritó continuando con su intento por arrebatarle la máscara.
Por su parte, Vincent le ignoró por completo volviendo a atrapar los labios del chico para continuar con el beso que había interrumpido para apreciar su rostro, y sin importarle en donde pudiese caer, arrojó la máscara en algún punto de la habitación para así continuar con sus caricias por sobre las ropas oscuras de la marioneta, el cual, para su sorpresa bien disimulada, comenzó a corresponder de una forma torpe al beso.
Se resignó completamente, sabía que con Vincent no podría en ese momento y tratar de proteger su identidad a esas alturas, no serviría de nada. Lentamente cerró sus ojos, entregándose lentamente a las sensaciones que surgían de aquella situación, dejándose llevar por el ritmo que marcaban los labios del guardia sobre los suyos, estremeciéndose por el rocé de aquellas manos sobre su cintura, incluso dando un pequeño sobresalto cuando aquellas manos se posaron sobre sus glúteos, sintió entonces su espalda chocar contra su caja de regalo al avanzar de forma casi inconsciente algunos pasos, dirigidos por el guardia. El beso se rompió debido al obstáculo nuevo y a la necesidad de respirar.
— N-no quiero... hacer esto aquí. —Habló intentando regular su respiración —Alguien podría entrar... y vernos.
—Así que el pequeño quiere un lugar privado y romántico y para tener su primera vez... Eso debiste decirlo antes.
La risa burlona que acompañó las últimas palabras del hombre mayor definitivamente no le daba buena espina. Algo tramaba y si eso le serviría para divertirse no cabía duda que lo llevaría a cabo,
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— ¡Aquí no!
— ¿Por qué no? Aquí nadie te verá mientras tomo tu valiosa virginidad.
Su sonrojo volvió violentamente—Porque, por si no lo has notado, guardia de pacotilla... ¡Es mi caja de regalo!
— ¿Y? —Preguntó manteniendo su sonrisa burlona y resistiendo las ganas de mofarse por las expresiones de angustia del menor.
— ¡Aquí enfrente esta la Show Stage y a un lado la GameArea!
—Claro, claro —sin importarle las quejas del menor poco a poco comenzó a recostarlo en el suelo del lugar posicionándose inmediatamente encima suyo— ¿Qué tiene de malo eso? … Te estás comenzando a comportar como la típica adolescente puberta que mete a su novio a su casa, aprovechando que su papi no está para follar en el sofá… ¡Y al final tan solo deja al chico con una gran erección y nada de acción!
— ¡Deja de decir estupideces! Me refiero que… A-aquí cualquiera podría escuchar algo, imbécil —habló apenado al verse ya debajo del guardia.
—Oh Eso… Bueno, dependerá de que tan fuertes sean tus gemidos. — Dicho esto se acercó al cuello del menor donde comenzó a besar la piel expuesta de aquella zona.
—Ha-hablo enserio... no...Para—por inercia ladeó ligeramente su cabeza permitiéndole al peli-púrpura un mayor acceso a dicha zona—Toy... Toy Chica... o T-toy Freddy podrían... escuchar—mordió su labio inferior para evitar que algunos suspiros lograran escapar de sus labios —B-ballonBoy... podría venir.
Sin embargo, y a pesar de todas las quejas del pelinegro, Vincent volvió a ignorarle continuando con su tarea de saborear aquella piel en la cual repartía besos e incluso algunas mordidas para causarle un mayor placer al menor, amaba los riesgos y el hecho de existir la probabilidad de ser descubiertos por alguno de los toys le incitaba a continuar.
Por su parte Puppet no sabía de qué manera reaccionar ante aquellas atenciones, le resultaban repugnantes pero su cuerpo comenzaba a traicionarle al disfrutar de estas, frunció el ceño.
— ¡T-te dije que aquí no! —Ejerciendo fuerza, logró apartar y alejar al hombre, se reincorporó hasta quedar sentado en el sitio y acomodó un poco sus ropas que habían sido desarregladas por las manos del mayor, aprovechando su movilidad.—No deseo que alguien entre y se entere que estoy haciendo este tipo de cosas y menos… contigo. —Irritado, se colocó en cuclillas y girando sobre sí mismo le dio la espalda al peli-púrpura continuando con su labor de arreglar su abrigo y la intensión de ponerse de pie. —Eres un... —Sus palabras se vieron interrumpidas por un peso extra que violentamente se posicionó detrás suyo, perdiendo el equilibrio y quedando en cuatro sobre sus extremidades, inmediatamente sintió un brazo aprisionar su cintura y otro su cuello. — ¡O-oye!
—Mi pequeña marioneta... ¿Crees que me detendré para buscarte un lugar "romántico" para poder follar contigo? —Se carcajeó reforzando el agarre en el cuello contrario —Vamos a dejar de lado los juegos ¿Quieres? —Dicho esto mordió el lóbulo izquierdo del azabache mientras con total descaro comenzó a frotar su propia entrepierna contra el trasero del menor.
— ¡N-no, para!—Sus manos hicieron un vano intento por deshacer ese agarre en su cuello, que incluso le cortaba un poco la respiración, sin éxito alguno— ¡Dije que…! —Esta vez fue la mano del guardia quien aprovechando el grito de la marioneta introdujo un par de dedos dentro de su boca.
—No grites tanto... mejor concéntrate en disfrutar todo lo que voy a hacerte. —Susurró cerca del oído que anteriormente había mordido.
Sus mejillas ardían y el asco de sentir los sucios dedos de aquel sujeto en su boca causaba una gran desesperación en su cuerpo, contando claro aquel bulto en su trasero que con cada cínico roce aumentaba más esa sensación. Un violento escalofrío recorrió su cuerpo y el temor comenzó a hacerse presente en su mirada ya que sin darse cuenta su pantalón ya se encontraba desabrochado mientras, la mano libre del guardia se colaba entre su ropa interior, palpando cada centímetro de piel y sujetando con un poco de fuerza la base de su miembro, el cual acaricio escasos segundos para después proceder un vaivén tortuoso y agresivo para masturbarle con clara impaciencia.
Ese mar de sensaciones bloqueaban por completo la mente del azabache, en un principio el saber que todo esto lo estaba soportando por el bien de sus compañeros lograban que al menos aquello no fuera tan desagradable, sin embargo, en ese momento volvía a la realidad, era el hombre más cruel que había conocido y era seguro que no se detendría ante su evidente inexperiencia en estos temas. Sus manos temblaban debido a ese hormigueo doloroso que se formaba en su parte baja debido al tosco movimiento proporcionado. Sin percatarse, ligeros jadeos, mezcla del suplicio actual y un negado gozo, comenzaron a hacerse presentes en lo que era la "habitación" de la marioneta, causando en el guardia una sonrisa amplia que adornaba con cinismo y regocijo su rostro al escucharle ceder ante sus primitivos impulsos, justo como lo deseaba desde un principio.
Poco a poco sus manos, desistieron ante las sensaciones y dándose por vencido ante la fuerza del contrario, se posaron en el suelo, arqueando a su vez la espalda y por consecuente causando un roce mayor con el bulto ajeno. Esos débiles gemidos que habían comenzado a escaparse de sus labios eran ahogados aún por los dedos del peli-púrpura que jugueteaban con la lengua del menor buscando lubricarlos un poco.
Una idea bastante tentadora cruzó por la mente de Vincent, la cual logró que su sonrisa maliciosa aumentara su tamaño, deseaba ver un poco más de ese temor en las reacciones de Puppet, incluso si eso ameritaba violarlo. Sin duda sería divertido, y aunque en un principio había pensado en ser un poco gentil con el chico, la piedad definitivamente no se encontraba en su diccionario.
Retiró de un rápido movimiento ese par de dedos de la boca del menor para llevar su mano a los pantalones del mismo bajándolos junto con sus prendas interiores.
— ¡¿Q-que crees que haces ahora?! —Gritó alarmado al verse liberado un poco de la sujeción de su garganta y expuesto ahora de esa manera.
—Me parece increíble que teniendo dos amigos que hacen esto a diario, no sepas lo que voy a hacerte ahora. —Empujó con total brusquedad el torso del menor, el cual se estampó con brusquedad contra el suelo al perder el apoyo de sus brazos, logrando una queja de dolor y un par de insultos del chico, los cuales ignoró completamente—Quiero comprobar... ¿Qué tan estrecha es mi marioneta? —Aprovechando la clara desorientación de su acompañante, tomó ambos brazos que llevó tras la espalda del mismo y sujetó estos con un nuevo agarre, recibiendo una nueva queja del claro dolor que aquello causaba.
Ignoró de nueva cuenta aquellos sonidos que, de alguna forma le incitaban a seguir adelante y con un poco de fuerza de su otra mano, alzó el trasero, ahora expuesto debido a la gravedad de la ropa que terminó por deslizarse entre sus piernas. Dejó escapar una pequeña risa ante la tentadora vista de aquella aun virginal entrada y mirándole de reojo apreció esa mirada llena de terror del azabache—Justo como siempre te he querido ver, Pu-ppet…—dicho esto, relamió sus labios y comenzó a introducir, sin cuidado y desesperación, ese par de dedos humedecidos en la entrada del menor quien inmediatamente al sentirse profanado, abrió sus ojos en una expresión de horror, ahogando sus propias ganas de gritar todas las blasfemias conocidas por su ser a ese tipo que, claramente, sabía de su sentir y disfrutaba de este .
— ¡D-duele, grandísimo bastardo! ¡Sácalos, sácalos, sácalos!— Repetía una y otra vez, suprimiendo el hacer tanto escándalo.
— ¿Qué dices? ¿Qué quieres más? —Una carcajada acompañó sus palabras para comenzar a mover sus dedos en su interior. —Vamos, pequeño… quiero verte llorando y suplicando por más.
Podía sentirlo, ese par de intrusos entrando y saliendo de su cuerpo, tocando cada parte de las paredes internas de aquella zona, palpando con una fuerza incluso desmedida, que le dejaban en claro que el bastardo no pensaba ser para nada gentil ni por tratarse de su primera vez. Cerró sus ojos buscando ignorar aquella sensación extraña, que no sabía si catalogar como buena o mala. Tan solo esperaba que aquello comenzara a sentirse bien ¡Debía sentirse bien en algún momento! O eso recordaba vagamente haber leído o escuchado alguna vez, pero dejó de lado sus divagaciones sin sentido, al tratarse todo de ese hombre, simplemente no lograba concentrarse en absoluto.
—P-para… —Susurró mirándole de reojo desde aquella posición donde su rostro estaba por completo al contacto con el suelo, logrando distinguir solamente esa sonrisa burlona característica del mayor.
Lentamente se inclinó, posando por completo su peso en el contrario, para poder acercarse al oído del menor y morder ligeramente el lóbulo de este.— Suplica más.— Dicho esto comenzó a reír con burla, le encantaba ver de esa manera a la marioneta.
— ¡No te estoy suplicando, te estoy exigiendo que...! —Un dolor punzante le hizo interrumpir sus palabras para en su lugar morder su labio inferior a tal grado de hacerlo sangrar, y es que ese bastardo había introducido un tercer dedo de golpe en su entrada sin siquiera dar aviso alguno, sintiendo como esa zona era obligada a estrecharse por el roce inevitable y ante el nulo lubricado del intruso nuevo.
—Quizás sea algo de lo que no te hayas dado cuenta... mocoso inútil —comenzó a hablar mientras su mano se movía de adentro hacia afuera con rapidez y fuerza, buscando por supuesto escuchar gritar al pelinegro—pero a mí... ¡Ni ese estúpido oso café me puede exigir cosas! —Al terminar esta frase su sonrisa se ensanchó al mismo tiempo que con su otra mano aplicaba una fuerza mayor en la espalda del chico con la intención de mantenerlo completamente sometido contra la superficie fría de donde se encontraban.
Cerró sus ojos tratando de soportar aquel dolor infernal que se formaba en su parte baja, esos movimientos eran cada vez más veloces y sobre todo demasiado violentos, sumando a eso aquella presión nueva que el mayor ejercía en su espalda obligándole a mantener su torso en el suelo y sus caderas a merced total de su verdugo. Su propia imagen y la situación actual desencadenaron, inconsciente y a causa del dolor de su cuerpo, que un par de lágrimas resbalaran por sus mejillas, las cuales desafortunadamente fueron vistas por Vincent.
—Oh... lo siento, mi querido Puppet, sé que estoy siendo duro contigo pero debes admitir que te has portado muy mal. —Relamió sus labios apreciando aquella imagen nueva que tenía enfrente, había deseado con todas sus fuerzas algún día llegar a verlo de esa forma y ¿Qué mejor que unas lágrimas para mejorar el momento? —Debo enseñarte a respetar a tus mayores ¿Verdad?
El pánico se apoderó del cuerpo del chico al sentir como aquellos tres intrusos salían de su interior pero lejos de verse aliviado por tal acción, pudo escuchar como aquel sujeto bajaba con lentitud la cremallera de sus pantalones, cosa que sin duda sólo podía significar una cosa —N-no...Espera... ¡Detente, imbécil! —Gritó con una clara desesperación, tratando de deshacer el agarre de sus manos tras su espalda, con el simple objetivo de huir de aquello que estaba por venir pero era en vano, lo sabía pero debía intentarlo, no estaba listo para eso y el miedo comenzaba a apoderarse de él.
— ¿Lo ves? No puedo permitir que mi pequeña marioneta tenga ese tipo de vocabulario—el semblante casi desencajado que adornaba su rostro tan solo podía describir el claro goce en el que se encontraba en ese momento, la malicia, perversión y burla eran tan claros en cada detalle de su expresión y la desesperación en la voz del menor era como música para sus oídos—y menos... si son contra mí —Terminando estas últimas palabras comenzó un atrevido roce con su miembro, ya expuesto, entre los glúteos del pelinegro realizando un mayor acercamiento en su entrada al darse cuenta que al hacer eso la angustia del menor incrementaba. — ¿Qué pasa? ¿No es como imaginabas seria tu primera vez?
Puppet sólo negó con la cabeza, sabía que no lograría detener al guardia de ninguna otra forma y si se oponía la ira de ese hombre se desataría contra Bonnie y Foxy, cosa que no deseaba que sucediera. Suspiró resignado sonrojándose por lo que estaba a punto de decir —S-sólo... quiero que...—le miró de reojo para ver sus expresiones ante sus palabras—te vayas al diablo. —Sonrió.
Un pequeño silencio se apoderó del lugar el cual no duró demasiado pues una sonora carcajada se hizo presente por parte del mayor, risa que por supuesto alertó a Puppet, conocía la crueldad con la que actuaba aquel hombre y el escucharle mofarse de esa forma sólo traería malas consecuencias para él.
—Lo haría...—habló por fin recuperando el aliento pero manteniendo esa expresión perversa—Pero después de disfrutar esto... no me querrás lejos de ti de nuevo.
Sabía que en ese momento su única defensa era reprocharle con palabras e incluso insultarle, a pesar de que hacerlo no tenían el efecto que Puppet tanto deseaba, sin embargo su mente se había quedado totalmente en blanco impidiendo realizar un insulto perfecto para contraatacar a sus vulgares insinuaciones debido a que en su lugar un grito de dolor se hizo presente en el lugar, el cual fue silenciado inmediatamente por la mano de Vincent, quien sin tacto alguno le había penetrado.
— ¡Ahh!— Un sonido ronco y placentero se dejó escuchar por parte del hombre de morado, el cual no pudo evitar al sentir las estrechas, calientes y húmedas paredes apretar su miembro de una forma exquisita, la presión ejercida por parte de Puppet tan solo aumentaba aquella sensación y eso sólo le indicaba una sola verdad, la cual no dudo en recalcar. —Vaya... ¡De verdad eras virgen! —Habló entre risas — ¡Me siento tan afortunado de haber sido el primero en tomarte!—Exclamó con sorpresa fingida y el claro cinismo de destacar su acción.
En ese momento todo era sumamente desconcertante, su mente había quedado en blanco ante la mezcla de sensaciones que se había apoderado de su cuerpo; dolor, repudio e incluso algo de confusión de no saber cómo actuar en un momento así. Literalmente el guardia no se había tomado la molestia de ser un poco suave en sus acciones, muy a pesar de que había aceptado tener intimidad con él por las buenas, y es que ese bastardo no permitía el mínimo respiro a su persona pues inmediatamente sintió como sus manos y su boca eran liberadas para que las manos del contrario le tomaran con fuerza de su cadera y comenzar a embestirle con fiereza , tan solo atinando a dejar escapar algunos gritos con toda libertad por el dolor que aquellos movimientos le causaban.
— ¡Nn-h no!... Ah, tsk—Las emociones le traicionaban de una manera significativa cuando un temblor, que no supo describir de forma precisa, recorrió por completo su cuerpo haciéndole dudar incluso de su propio sentir y robándole el aliento por algunos segundos. — Es-espera ¡Ah! —Habló por fin tratando de controlar sus bramidos y coordinar un poco para articular y sonar lo más molesto que pudiese— ¡D-detente!—Sus manos, ahora encontrándose a la altura de su rostro, comenzaron a rasgar el piso como fuese posible y comenzó a agitar su cuerpo intentando sacar aquello de su interior.
Ese tono de voz le daba a entender lo mucho que aquello le estaba disgustando a la marioneta, pero sabía que no tardaría en dejar de luchar contra él para ceder y disfrutarlo—Creo que ya sabes mi respuesta... —se inclinó un poco para acercarse al oído del menor, el cual aún se encontraba fuera de su alcance y alargando una de sus manos, le tomó con brusquedad del cabello para alzar su rostro del suelo y tenerle a la altura —Es mejor que no intentes tonterías y te concentres en disfrutar y gemir completamente para mí… Disfruta tanto como yo lo estoy haciendo, que te hare enloquecer y repetir mi nombre una y otra vez.
El aliento caliente chocando contra parte de su rostro era un fastidio para él. Sin duda prefería estar tan lejos como fuera posible de su asquerosa persona pero por razones que desconocía realmente conforme aquellas estocadas iban en aumento el dolor que inicialmente había sentido desaparecía lentamente, dando lugar a un placer que realmente no deseaba experimentar. Podía sentir como sus mejillas comenzaban a arder y su interior desprendía un calor inusual que contrastaba de manera peculiar con los fluidos presentes y como sus gritos se transformaban en ruidos vergonzosos que ya no podría reprimir por mucho que luchara. Se odiaba por comenzar a disfrutar algo que el mayor le había obligado a hacer.
Cerró sus ojos con fuerza sintiendo como repentinamente el peli-púrpura mordía su cuello con la misma brusquedad que caracterizaban su acciones.
— ¡Ahh-nh detente ¡ ... ¡Para ya! —Habló inmediatamente mordiendo su labio con brusquedad ante un travieso gemido que había escapado, acción que sin duda le había gustado al otro —Lo odio, lo odio por hacerme sentir esto… —pensaba apretando con fuerza sus puños.
—Ese sonido me gustó. Sigue. —Un par de jadeos salieron de sus labios continuando con el movimiento de sus caderas, había escuchado perfectamente aquel gemido que el menor dejó escapar y definitivamente deseaba escuchar más.
Detuvo por unos momentos sus embestidas para salir del interior del pelinegro, al cual se dedicó a observar algunos segundos, admirando como la entrada, dilatada ante la intromisión y el vaivén, palpitaba de forma apetitosa invitándole a proseguir su labor, calmó de forma rápida su respiración y con velocidad y fuerza cambió de posición al chico bajo de si para que este quedara boca arriba. Ansiaba el poder ver el rostro del menor totalmente decorado de gozo y deleite ante sus acciones y al girarle pudo apreciar el semblante del chico, su boca semi-abierta y un labio herido del cual brotaba sangre, una clara muestra de su vano intento de callar sus propios sonidos, sus ojos entrecerrados y cristalinos y ese increíble color carmesí en las mejillas contrarias las cuales también se encontraban marcadas por un rastro claro y semi-seco de lágrimas que seguramente habían escapado al comenzar a profanarlo.
Relamió sus labios ante la escena frente de si, retirando al tiempo por completo los pantalones negros del contrario para lograr acomodarse mejor entre las piernas de este, tomando ambas extremidades del muslo y alzarlas para así mismo penetrarle casi de inmediato, recibiendo como respuesta tan solo un nuevo grito ahogado por parte del menor, acompañado de una mirada llena de odio pero que al mismo tiempo reflejaba como el placer ya comenzaba a dominarlo.
—Es así justo como quería verte. —Soltó con un tono ronco y dicho esto retomó las estocadas que había interrumpido para cambiar la posición siendo estas un poco más bruscas.
En un intento desesperado por acallar su voz, Puppet mordió con desespero la manga de su abrigo para evitar gemir con mayor vigor, siendo en vano y viéndose en la necesidad de aclamar un poco—M-más… despacio— soltó con un hilo de voz mirando fijamente a quien ahora mismo le ultrajaba con crueldad.
Sin embargo, contrario a lo que le había pedido, Vincent aceleró aún más los movimientos de sus caderas golpeando con fuerza el interior del menor quien gimió como respuesta. Aquella posición al parecer le permitía tocar un punto más profundo del chico y eso comenzaba a hacerle ceder. Las manos del guardia acomodaron las piernas ajenas sobre sus hombros para mantenerlas elevadas y estas se dieron a la labor de viajar hacia aquel abrigo negro para comenzar a desabrochar con desespero dicha prenda y dejar expuesta la blanca piel ajena en la cual deseaba dejar unas notables marcas.
Se inclinó hacia el menor para atrapar con sus labios los ajenos, compartiendo un nuevo contacto entre ambos, el cual era diferente al notarse una disminuida resistencia, saboreando con fiereza y lujuria aquella pequeña cavidad y deleitándose con el sabor amargo y metálico que la sangre que aquella herida otorgaba, se separó mordiendo de paso aquella zona dañada del labio del chico y descendió lamiendo la saliva de ambos, que escurría levemente por la comisura del menor, trazando un pequeño camino desde la barbilla, pasando por el cuello hasta el pecho, degustando el toque salado que ahora invadía sus papilas gustativas y sin apartar la mirada del contrario, que le observaba con una mezcla de duda y desprecio, cazo uno de los pezones y comenzó a succionarlo y morderlo a su antojo, mientras con su mano libre apretaba el otro jalándolo con cierta brusquedad y recibiendo quejas por parte de Puppet quien como respuesta llevó sus manos hacia el cabello del mayor jalándolo fuerza.
— ¡Eso duele! —Le regañó intensificando aquellos agarres en los cabellos púrpuras del guardia.
Como respuesta, el mayor dejó escapar una leve risa, ante el claro arrebato de agresividad y continuó con sus acciones, embistiendo de manera brusca al pelinegro al que pudo notar como sin ser consciente o percatarse de ello, comenzaba a ceder, prueba de eso eran sus gemidos los cuales habían comenzado a ser más constantes y sonoros, percatándose que amaba aquella melodía proveniente del menor y deseaba escucharle gemir ampliamente por y para él.
Puppet lo sabía, se había dado por vencido, no había logrado detener a ese odioso guardia y estaba siendo presa total de esas sensaciones placenteras que aún le resultaban repugnantes. Pero todo aquello lo soportaba por Bonnie, por Foxy y por otros más que se vieran implicados en el tema… ¿Cierto?
Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuando por inercia se abrazó al cuerpo ajeno para aferrarse a aquella camisa morada que tanto caracterizaba al mayor, realizando incluso un ligero movimiento de caderas al compás de las embestidas que recibía. Ese repentino contacto favorecía por supuesto la cercanía entre ambos cuerpos permitiendo a Vincent sentir el calor corporal que emanaban, el sudor que les adornaba la piel y por supuesto escuchar con mayor facilidad esos sonidos eróticos de la marioneta quien por su parte lograba percibir jadeos ligeros por parte del guardia.
Fue entonces que ocurrió, repentinamente el rechinar de las bisagras de la puerta causó que ambos se detuvieran instantáneamente, rompiendo así la atmosfera que se había formado. Alguien había entrado al lugar y por el silencio que reinaba lograron diferenciar que aquella persona sollozaba, ese alguien que para Puppet era demasiado familiar.
—Bonnie. — Susurró lo suficientemente bajo para no ser escuchado por el recién llegado.
Vincent sonrió con maldad, aquel deje de peligro le excitó de nueva cuenta y sin importarle continuó con los movimientos de sus caderas —Ignóralo... —Murmuró con ese mismo tono de voz que había usado el menor.
—N-no... Para. —Habló bajo manteniendo ese agarre fuerte en el cuerpo ajeno —P-puede oírnos... imbé... —Pudo sentir como el guardia tomaba con su mano su miembro y comenzaba a masturbarle con el claro propósito de hacerlo gemir y así ser descubiertos, a lo cual, en un intento por evitar ser visto en aquella situación, atino a morder con fuerza el hombro ajeno y ahogar cualquier sonido que amenazara con salir.
La puerta volvió a escucharse, dejando algunos segundos de un silencio sordo y dando indicios de un cuarto participante en aquel sitio cuando sus pasos tranquilos se dejaron escuchar. No sabía de quien se trataba y aquello no hacían más que aumentar los nervios de Puppet, los cuales seguían acrecentándose al verse atrapado entre lo que sucedía en el exterior y su actual situación con aquel sujeto ¿Acaso no podía detenerse por unos momentos? Era claro que deseaba molestarle, o en el peor de los casos que aquellas dos personas lograran descubrir que se encontraba teniendo sexo con el peor de los guardias que podían existir en el establecimiento. Intensificó la mordida que ejercía en el hombro del mayor esperando que por el dolor éste se detuviera de una vez por todas, sin embargo causo un efecto completamente contrario de lo que deseaba, las embestidas ahora eran más bruscas e incluso juraría que más violentas.
—Tsk ¡Maldición!... —Rechistó de forma rápida y dejo escapar un leve gruñido ronco cerca del rostro del menor, hablando entrecortado y manteniendo su voz baja —Carajo, eso duele. —Su semblante se mostraba cansado y extasiado, mostrando pequeños gestos del dolor ante la acción del contrario, aun así continuó con sus acciones.
De alguna manera disfrutaba regresarle aunque fuese un poco del dolor que le había causado ese bastardo y su satisfacción hubiese podido ser mayor si no fuese porque su mente fugazmente dirigía su atención hacia lo que sucedía fuera de su caja, no había logrado identificar quien era esa otra persona que ingresó a la habitación y que evidentemente consolaba al conejo el cual su llanto era aún más audible. Pero con sus sentidos nublados y su tarea fija en mantener silenciados los gemidos que podrían salir de sus labios, no había sido capaz de percatarse de su identidad. No obstante de nuevo sus ideas de veían desechadas tal y como llegaban debido a el placer creciente que las embestidas le causaban, para su buena, o quizás en aquellas circunstancias, mala suerte habían logrado golpear un punto bastante sensible en su interior y que por supuesto le acercaba cada vez más a su límite, cosa de la cual Vincent se dio cuenta concentrando sus estocadas justo en ese lugar y recibiendo como respuesta el reforzamiento de la mandíbula del chico sobre aquel agarre que ejercía sobre él.
—Quizás... Puppet pueda darnos una opinión al respecto ¿Qué dices?
Esa voz, ahora familiar, y sobre todo esa frase habían causado que sus nervios aumentaran mucho más, iba a ser descubierto en una posición demasiado humillante y comprometedora. Cerró sus ojos con fuerza esperando lo peor, aguardando al momento en el que aquellos dos abrieran su caja de regalo en su búsqueda y le vieran de esa manera, vaya que se llevarían una gran sorpresa.
—No... Quizás está tomando su siesta. —Habló el conejo —Será mejor volver o Freddy se molestará por no encontrarnos trabajando.
—Oh... como tú quieras... iré contigo ¿Bien?
No hubo otra respuesta más que el sonido de la puerta siendo cerrada. El silencio volvió a la habitación el cual inmediatamente fue roto por una fuerte carcajada perteneciente al peli-morado. — ¡Amo la adrenalina, maldición, casi te descubren follando conmigo! ¿Lo imaginas?
Le soltó rápidamente para poderle reprochar por lo que acababa de suceder, sin embargo, no pudo realizar lo que deseaba ya que sus gemidos se lo impidieron — ¡T-te... odio!
— ¿Q-qué tanto? —habló entre jadeos, se encontraba en su límite desde algunos minutos atrás, pero deseaba terminar junto con el menor.
— ¡M-m-mucho…! —Interrumpió sus palabras abrazando el cuello ajeno y encajando con fuerza sus manos en la espalda, aun cubierta por la camisa, dando ligeros rasguños en esa zona— ¡M-muérete! —
Sollozó ante las sensaciones que su cuerpo no podía controlar, la descarga eléctrica que nacía desde aquel punto bajo y subía hasta su cabeza le estaba enloqueciendo, permitiendo ahora sin tapujos, dejar escapar los sonidos de su boca. Gimió con fuerza al recibir aquella ultima estocada que le cegó momentáneamente, desconectándose del mundo y dejándose entregar a aquel indescriptible placer que le carcomía, manifestándose en aquella explosión que emano de su miembro al terminar entre los vientres de ambos, y a su vez sentir como un abrasador líquido llenaba su interior, Vincent había terminado por eyacular dentro de la marioneta.
Gimoteó roncamente al liberar su semilla en lo más profundo del chico. Jadeando con cansancio, sonrió, ante el evidente logro de marcar de esa forma a Puppet, saliendo del menor y dejándose caer justo a su lado con pesadez. Sus respiraciones se encontraban aceleradas, ambos tratando de regularla lo más pronto posible.
—Pobre conejo... —habló una vez recuperándose un poco —y pensar que yo iba a hacerlo sufrir si no aceptabas... ¿Quién lo diría? El imbécil de Foxy hizo mi trabajo. —Se burló —Digamos que fue un premio doble para mí después de todo.
—Me fastidias. —Habló molesto tratando de reincorporarse un poco, pero en el intento un estremecimiento de su, aun palpitante, entrada le causó un gran dolor que le impidió proseguir mostrando en su rostro aquel pesar.
— ¿Por qué? Míralo de esta manera, Bonnie se jodió de todas formas y yo pude reclamar ese, debo admitirlo, hermoso, delicioso y apretado trasero tuyo. —Comenzó a reír recibiendo esta vez un golpe en el estómago por parte de la marioneta — ¡Au, oye!— se quejó, mostrándose sorprendido ante aquello.
— ¡Bien, te felicito, conseguiste las dos cosas que deseabas, bastardo! —Comenzó a reprocharle bastante molesto — ¡Pero ahora me toca a mí cobrarme tu estúpido capricho y me vas a ayudar a reconciliarlos!
El guardia se mostró desconcertado un par de segundos por las palabras del pelinegro ante aquel arrebato. — ¿A si? —Volvió a sonreír de forma cínica—Y dime ¿Qué te hace pensar que yo haré lo que me pidas? —Extendió su mano para sujetar el brazo contrario y atraerlo con fuerza hacia sí, aprovechando la clara debilidad del cuerpo del chico, logro recostarlo sobre si y observarle de nueva cuenta frente a frente con esa cercanía entre ambos.
Su sonrojo volvió a sus mejillas, en parte por la amenaza que recién se le había ocurrido, pero sobre todo por verse de nuevo atrapado entre los brazos de aquel hombre y a escasos centímetros de su rostro. Y es que por mucho que le doliera admitirlo necesitaba la ayuda del mayor debido a su reciente situación física y su nula experiencia con las relaciones interpersonales. —No lo sé…—Declaró un poco cohibido, no tenía ya nada para ofrecer.
Suspiró con un fingido fastidio colocando una de sus manos en la cabeza del contrario y comenzando a brindar pequeñas, y desconcertantes, caricias. —Eres pésimo negociado— Dejó relucir una mueca indescriptible, muestra de que algo había ideado y un nuevo trato estaba por pactar. — No me interesa en lo absoluto ni me afecta lo que pase entre aquellos dos idiotas, pero en realidad no tengo nada mejor que hacer. —El brillo en los ojos ajenos tan solo le hicieron regocijarse ante la clara inocencia que aun presentaba el menor. — Sin embargo no soy altruista y para mí todo tiene un precio… Te ayudaré, si aceptas mis condiciones.
— ¿Cuáles condiciones?— Su sentido y juicio se vieron expuestos, ni siquiera él era consciente que con aquella sencilla pregunta se había entregado.
