SUMARY: Aunque llevasen tres años juntos y siguiesen siendo la feliz pareja, unos simples comentarios podían cambiarlo todo, sobre todo cuando Sora se percatase de que algo comenzaba a fallar entre ellos.

Pareja principal: Yamato x Sora

Género: Drama y Romance

La idea surgió de: No queráis saberlo…

Total de capítulos: 4

Disclaimer: Los personajes de Digimon no me pertenecen, sino a su creador Akiyoshi Hongo.


CAPÍTULO DEDICADO A FOGADRAMON


LA RAZÓN

by: Atori


Capítulo 2: Sospechas

Sora se miró al espejo. La imagen que reflejaba era lo que su corazón sentía, desesperación y angustia, aunque ella se dijera a sí misma de que todo estaba bien.

.

Todo está bien

.

Volvía a repetirse intentando forzar una débil sonrisa. Pero, aunque moviese los músculos de la boca, el recordar su cita con Yamato la devolvía a la dura realidad.

La cita había comenzado de una manera un tanto extraña pero habitual, con Yamato y ella algo distanciados. Pero con las palabras de sus compañeras de tenis había hecho que abriera los ojos y comenzar a comerse la cabeza. Hasta que de forma repentina, Yamato se había volteado a verla encontrándola decaída. Malinterpretando esa acción, creyendo que era por el cansancio de la práctica de tenis, le había ofrecido el brazo para que se apoyara en él y como buen novio, había cargado con su bolsa de tenis. En aquel momento, Sora había desechado todas las preocupaciones que la habían atormentado, teniendo la clara idea de que sus compañeras estaban totalmente equivocadas.

Pero al salir del cine…

De repente y cómo si la película de acción que habían visto le hubiese mosqueado, Yamato volvía a mantener las distancias con ella sin ni siquiera mirarla durante todo el camino de vuelta. Otro detalle, bastante significativo, es que no la había acompañado a su casa. Tras devolverle el bolso y mirando el piso, como si fuera más interesante que ella, se había excusado en tener que ir a otro lado de inmediato. Y ahí, dejándola tirada y sin ningún tipo de despedida afectiva, la había dejado sola en la calle.

Realmente eso tenía que calificarlo como extraño y sospechoso.

.

Demasiado sospechoso

.

Nunca antes se había despedido tan fríamente de ella… Bueno… más bien, últimamente se despedía de ella así, pero al menos la acompañaba hasta su casa y le decía un simple "Hasta mañana".

.

¿Acaso no era lo mismo?

.

Como ella estaba feliz e ignorante de la situación, no le había tomado mucha importancia, hasta ahora.

Se miró al espejo una vez más y recordó una vez más las palabras que sus compañeras le habían dicho.

.

-…¡Careces de encanto y atractivo y no te esfuerzas en refinarlo!...

.

El espejo reflejaba la imagen de una chica sencilla con un simple pijama azul y con un peinado que no había cambiado desde que era cría. Su cutis estaba limpio de maquillaje, donde una simple sombra de ojos podría cambiar mucho su cara.

Pero ella no era de usar cosas superficiales, y mucho menos usar pijamas rosas con volantes y ya ni hablemos de vestidos del mismo color demasiado cortos o de tops que enseñasen el ombligo como los que llevaba Mimi. No. Ella era sencilla. Demasiado sencilla, quizás. Siempre llevando una falda ni larga ni demasiado corta de un color azul o rosa con alguna prenda que combinase, pero de color distinto. O incluso, a veces llevaba un pantalón bastante bonito a juego con alguna blusa de color claro.

Quizás no fuera tan femenina, pero tampoco iba tan mal, ¿no?

Si la comparaban con Mimi, entonces era otra historia.

Ahora el espejo le mostró un rostro marcado por la tristeza y la preocupación, al recordar algo más que sus amigas le habían dicho.

.

-…hemos visto a Mimi-chan charlando animadamente con Yamato-senpai durante bastante tiempo. Y reía de una forma muy distinta a cuando está contigo.

.

¿Yamato riéndose con Mimi?

-¡Vamos, Sora! ¡Es normal que Yamato le sonría a Mimi! Son amigos después de todo. No debes ser egocéntrica y acaparar todo lo de Yamato para ti sola –se dijo a sí misma, intentando convencerse. Y a través del espejo, forzó una débil sonrisa- Todo está bien. No hay nada por lo que preocuparse.

.

Todo está bien

.

Todo está bien.

Todo estaba bien.

¡Todo estaba bien!

Eso es lo que se había repetido durante toda la noche, por lo que había dormido muy poco y eso se apreciaba con las tremendas ojeras que marcaban debajo de sus ojos. Y a pesar de todo, no tenía sueño. Como un robot estropeado se repetía a sí misma que todo estaba bien, mientras se vestía, se lavaba y desayunaba. Y ahora, caminando como una marioneta viviente hacia el instituto, volvía a repetirse la misma cantinela.

.

Todo está bien

.

Siempre era la misma frase.

De repente, un grupo de chicas chocaron con ella de forma accidental, provocando que Sora despertara y las viera fijamente. Aquellas chicas tenían una actitud muy femenina, y eso se apreciaba por sus gestos o por su forma de andar. Charlaban sobre cosméticos y de las nuevas uñas que una de ellas se había hecho el día anterior. Si lo pensaba bien, aquel tema de conversación era bastante desconocido para ella. Nunca había tenido problemas con ese tipo de charlas, porque antes de estar con Yamato, se la pasaba en compañía de Taichi y con los chicos cuando estaba en la primaria. Después, como había sucedido lo del Digimundo, su círculo se centraba en los elegidos y en dos o tres chicas normales bastante normalitas. Pero ahora, aquellas chicas no estaban en el mismo instituto que ella y su vida se centraba en Yamato y en Piyomon.

Quizás estaba siendo demasiada cerrada. Consideró la opción de cambiar de actitud y ser como aquellas chicas que charlaban sobre cosas superficiales. Se tocó el cabello, viendo el de ellas suelto o recogido en un bonito peinado. Quizás era hora de cambiar su estilo de peinado.

.

Tras mucho debatir sobre si debía cambiar para gustarle más a Yamato, Sora se fue acercando a la entrada del instituto. Allí se encontró con Yamato parado al lado de la verja.

.

Todo está bien

.

Volvía a repetir en su mente. Estaba a punto de llamarlo, cuando vio a Mimi acercarse a él en dirección contraria. Aunque vistiera con el uniforme que ella, llevaba su blusa blanca con los botones superiores desabrochados y sin el lazo rojo exhibiendo demasiada piel donde su generoso busto hacía justicia. Su falda azulada parecía que era más corta que las demás. Y su cabello largo y ondulado lo llevaba suelto, sin ninguna hebilla donde a pesar que le daba el aire ningún mechón aparecía revuelto, impidiendo así que estuviera desaliñada, como le ocurría a ella. Finalmente, sobre su rostro blanquecino llevaba un poco de sombra sobre los ojos y algo de brillo sobre los labios, dándole una imagen de bella adolescente donde muchos cazatalentos si la descubrieran, la ficharían como modelo para sus revistas.

Observó como los chicos que entraban al instituto la miraban de arriba abajo, mientras que otros observaban envidiosos a Yamato que…

¡Le había silbado maravillándose por lo guapa que estaba!

Sora se detuvo en seco.

A ella nunca la había piropeado.

Nunca la había mirado con esos ojos de impresión como si estuviera ante la mujer más increíble que jamás había visto.

Nunca se había reído de esa manera y mucho menos con Mimi como si los dos fuesen cómplices de algo.

Se reía…

Apretó la cartera.

¿Por qué con Mimi charlaba amenamente, mientras que con ella se mantenía callado y distanciado?

¿Sería verdad eso de que había algo entre Yamato y Mimi?

.

Dudas

.

Sora vio como Mimi se adentraba al recinto pero acompañada de Yamato como si la hubiera esperando para entrar juntos.

Miró el piso y la cantinela que se estaba repitiendo murió de su cabeza.

Vio como gotas caían al suelo como si estuviera lloviendo y se dio cuenta de que se trataban de sus propias lágrimas.

-Oye, ¿estás bien?

Escuchó como una chica le decía, pero entre la angustia, que le dolía la cabeza como si alguien se la estuviera martilleando y que veía todo borroso, solo pudo alcanzar a cómo aumentaba más su voz preocupada. Y antes de perder la consciencia, escuchó la de otra persona llamándola desesperado.

.

Sora comenzó a mover los ojos al haber escuchado el sonido como de una puerta intentando ser cerrada con algo de cuidado, aunque sin éxito. Haciendo una composición de lugar, notó que estaba cómoda y abrigada hasta el cuello. No tardó en darse cuenta que estaba acostada sobre una cama. Pero, ¿en dónde? Al abrir los ojos, se encontró acostada de lado y con la vista frente a una ventana medio tapada por las persianas. Al lado un armario con puertas de cristal, donde en su interior se apreciaban botes con medicamentos. No hacía falta ser Sherlock para adivinar que estaba en la enfermería del instituto.

-¿Cómo está?

Y al otro lado, le sorprendió escuchar la voz de Mimi dirigiéndose a alguien.

¿A quién?

¿A Yamato?

-Todavía sigue durmiendo –había contestado en voz baja como había hecho Mimi la voz de… ¿Taichi?

¿Qué hacía él aquí?

¿Dónde estaba Yamato?

-Seguro que decayó por hacer tantas cosas a la vez –repuso con algo de fastidio y alzando un poco la voz-. ¡Es que no para! ¿No opinas lo mismo, Yamato-kun?

¡¿Yamato también estaba?!

Se sentía medio aliviada.

-Será mejor que me vaya –dijo Taichi.

¿Eso significaba que había sido Taichi el que había estado con ella cuidándola?

A la mente de Sora le vino el recuerdo de que antes de caer alguien la había llamado desesperado, ¿había sido Taichi?

-Espera, que yo también voy –dijo Mimi- ¿Y tú, Yamato-kun?

¿Por qué se mostraba tan interesada Mimi en Yamato?

¿Y desde cuándo lo llamaba con el sufijo cariñoso?

-Será mejor que me quede por si acaso. No quiero que piense nada raro.

.

No quiero que piense nada raro

.

¿Qué significaba aquello?

-Muy bien. Nos veremos en el sitio de siempre.

.

Nos veremos en el sitio de siempre

.

El corazón de Sora comenzaba a bombardear con fuerza ante esas palabras extrañas pero que parecían decir muchas cosas. Luego escuchó un sonido que la dejó con los ojos en blanco. El sonido inconfundible de alguien que se besaba con otra persona.

¿Acaso serían Yamato y Mimi?

Quiso girarse y verlo con sus propios ojos. Pero realmente, ¿deseaba ver algo doloroso?

-Nos vemos, Yamato-kun –se despedía Mimi alegremente.

-Sí –decía él entre risas como si se hubiera quedado satisfecho.

Sora sintió que empezaba a agitarse y creyó que en cualquier momento soltaría en llanto desesperado, así que trató de ocultarlo por todos los medios.

.

Yamato y Mimi se habían besado delante de sus narices

.

Su novio y su mejor amiga la habían traicionado

.

Ellos se habían besado

.

Y cerró los ojos, donde su traicionera mente comenzó a recrear lo que no había visto. Trataba de apartarlo, de pensar en otra cosa, pero era inútil.

-¡¿Sora?!

La llamaba Yamato asustado.

¿Por qué?

Notó que estaba convulsionando, por lo que comprendió porqué Yamato la llamaba así de temeroso por haber descubierto su infidelidad.

-¡¿Sora?! ¡Despierta! –moviéndola, imaginando que estaba teniendo una pesadilla.

.

Así pretendía taparlo

.

Ella se volteó con lágrimas en los ojos, una expresión que sorprendió a Yamato sobremanera y que por acto involuntario la arrimó contra él, abrazándola con fuerza.

-¡Ya! ¡Ya ha pasado! ¡Estoy aquí! ¡Tranquila!

Que la abrazase de esa forma tan fuerte pero al mismo tiempo con ternura, la confundía.

¿Acaso tenía una doble personalidad ocultada a la perfección durante los años que lo conocía?

No. Eso era imposible. Para empezar, iría en contra de lo que su emblema simbolizaba. Además, Yamato nunca era de dos caras. Siempre era directo con sus actos y con todo lo que pensaba. Nunca dudaba en soltar lo que pensaba, aunque tuviera que hacerlo a golpes.

De verdad que ya no entendía nada.

.

No entendía nada de nada

.

-¿Estás mejor? –separándose un poco de ella.

-Sí –contestó ella estando demasiado confundida y con ojos llorosos.

Lo miró en búsqueda de algo que la llevara a descubrir qué estaba actuando, pero se sorprendió al ver que la observaba de una forma muy extraña, casi intimidante.

-¿Yamato?

Él pareció despertar de sus pensamientos y a Sora le dio la impresión que Yamato no se había dado cuenta de que la estaba sujetando de los hombros, porque la soltó de repente y miró hacia otro lado. Luego, negó con la cabeza y se apartó bruscamente de ella, caminando hacia la ventana para mirar el horizonte como si fuese lo más importante.

Sora agachó la cabeza tristemente y las lágrimas acariciaran sus mejillas.

-Oye, Yamato… yo… creo… creo que será mejor que cortemos…

En una milésima de segundo, Yamato se giró a verla y a gritar extrañado.

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

-Es lo mejor para los dos –mirando la manta blanca que la tapaba.

-Pero… ¡¿Qué quieres decir, Sora?! ¡¿Y por qué quieres cortar de repente?! Sé que yo he estado…

-¡NO QUIERO OÍRLO! –espetó ella con más lágrimas descendiendo por sus mejillas- ¡Ya he oído suficiente!

-Pero…

-Por favor, Yamato, no quieras que te desprecie más de lo que ya hago.

Y cuando dijo esas palabras, lo miró, observando cómo se había quedado totalmente trastocado.

Fueron segundos de silencio, hasta que Yamato pestañeó al imaginarse la razón de la ruptura.

-Acaso… ¿tú…? ¿Tú estás cortando conmigo porque lo has descubierto?

Que lo admitiera ocasionaba más dolor para su corazón.

-Así es… -contestó ella incapaz de sostenerle la mirada.

Otro tenso silencio se formó en el lugar y luego el sonido de Yamato pasando por su lado. Sora vio cómo tenía la cabeza gacha, sintiéndose inexpresivo pero al mismo tiempo culpable. Y sin poder decir ninguna frase de despedida o de disculpas, como si la vergüenza lo rodease, abandonó la enfermería.

Sora no pudo más y explotó en lágrimas.

Cortar con Yamato.

Saber que lo de entre Mimi y él era cierto.

Todo mezclado le producía una rabia y una pena desgarradora.

.

El día que había cortado con Yamato, Sora no asistió a las clases siguientes. Y para no soportar la pena en solitario, se había refugiado en el Mundo Digimon para buscar a Piyomon. Necesitaba tanto el apoyo de alguien, que solo podía contar con su fiel amiga. Mimi le había dado la puñalada al quitarle el novio y temía que Taichi, su amigo de la infancia, estuviera también metido en el ajo.

La verdad es que ahora no confiaba en ninguno de sus amigos.

Que el propio Yamato, el portador de la amistad la engañara de esa forma vil y más con su mejor amiga, era algo que no sabía cómo afrontar.

Cuando había avistado a Piyomon, la digimon se había quedado asustada al verla en tan lamentable estado. Pero Sora necesitaba tanto a alguien que la consolara que no había tardado en lanzarse a ella y llorar como si hubiera perdido a alguien muy importante.

Y en cierta manera, así había sido.

Había sufrido una traición de lo más dolorosa a manos de la única buena amiga humana que tenía y de la persona que más había amado.

Después de contarle a Piyomon la razón, la digimon se había quedado completamente impresionada y tuvo deseos de atacar a Gabumon y a Palmon para que pagaran justos por pecadores. Sora había tenido que frenarla y hacerle entrar en razón de las consecuencias que eso traería.

Aún así, parecía que Piyomon no se sentía convencida, por lo que Sora tuvo que hacerle prometer que no hiciese ninguna locura.

-Hazlo por mí. Por favor, Piyomon. No quiero cargar más sufrimiento –le había dicho con aquellos ojos que no dejaban de llenarse de lágrimas.

.

Los días habían pasado y aunque tenía su corazón lleno de cicatrices, todavía no lo tenía sanado. El sentirse traicionada no era algo fácil de curar y Sora lo había aprendido de la forma más cruel que existía.

Desde que había cortado con Yamato, se había encargado de huir de su presencia. Lo mismo había hecho con Mimi e incluso con Taichi. En casos como aquel, agradecía estar en grupos diferentes. Si se encontraba con ellos, seguro que acabaría llorando, dándoles el gusto de sentirse desgraciada.

Pero sabía que tarde o temprano tendría que verlos. Pero necesitaba tiempo. Tiempo para curarse y asimilar la traición, así como la relación entre Yamato y Mimi.

Si los viera juntos…

.

Se haría pedazos

.

Y así como si el diablo la acompañara, Sora tuvo la desagradable visión de Yamato acompañando a Mimi.

No estaban en alguna mesita de café en una terracita al Sol de la tarde.

Tampoco estaban caminando agarrados el uno al lado del otro.

Sino que ni más ni menos se encontraban en el interior de una tienda…

¡En una tienda de ropa interior!

Mimi le mostraba un slip rojo bastante sugerente y riéndose. Yamato le daba la espalda, por lo que no veía su expresión, pero eso le dio igual porque podría adivinarlo. Luego se fijó en cómo Mimi se inclinaba sobre él para susurrarle algo al oído, hasta que sus ojos chocaron sorpresivos con los suyos. Aunque los separaba el cristal, Sora pudo ver cómo de su boca salía su nombre, haciendo que que Yamato se girara de inmediato viéndola con la boca abierta.

El corazón de Sora se rompió nuevamente. Las lágrimas volvieron a acudir a sus ojos y rabiosa y sin ganas de seguir viendo aquello, ni de imaginar la razón de por qué estaban en una lencería, se marchó corriendo.

La había dejado hace tan solo unos días y sin ningún tipo de remordimiento, y ellos continuaban juntos como si tal cosa.

¡Y en una tienda de ropa interior! Como si Mimi le estuviera escogiendo lo qué ponerse. Como si…

Como si…

.

Mientras que con ella…

.

Habían estado tres años juntos y en ningún momento se le había insinuado, y con Mimi no había tardado ni un año. O quizás, cuando estaban saliendo, ellos ya…

-¡SORA, ESPERA!

Sora se sentía frustrada, asustada y sorprendida… todos los sentimientos negativos se formaban a su alrededor al notar cómo Yamato había salido de la tienda para correr detrás de ella, dándole alcance y reteniéndola de la mano.

-¡SUÉLTAME! –tratando de zafarse- ¡VETE CON MIMI QUE ME DA IGUAL!

-¡ESCÚCHAME, SORA! –alzando la voz tanto cómo podía, importándole una mierda que la gente se parara para mirarlos curiosos y extraños por la escenita que estaban montando- ¡ESTÁS EQUIVOCADA! ¡NO HAY NADA ENTRE MIMI Y YO!

-¡MIENTES! ¡TÚ MISMO LO ADMITISTE CUANDO CORTAMOS! ¡SUÉLTAME! –y a Sora tampoco le importaba lo que la gente murmurase al verlos, solo el que la soltara y la dejase en paz. Estaba tentada a golpearlo si no la soltaba por las buenas, pero su otra mano fue inmovilizada por la otra de él, de forma que tuvo que estar frente a él.

-¡PORQUE PENSABA QUE HABÍAS DESCUBIERTO OTRA COSA DE MÍ SOBRE TI! –luego bajó un poco el tono y miró hacia otro lado avergonzado- Esta mañana Gabumon fue atacado por Piyomon –Sora se sintió nuevamente traicionada, esta vez por Piyomon por no cumplir la promesa-, quién le había dicho que era porque yo te engañé… Pero cómo le confié a Gabumon lo que me pasaba, intuyó que todo debía ser un malentendido, así que con dificultades, pudo detenerla y contarle la verdadera razón… Cuando Gabumon me lo explicó, comprendí el error en el que estamos metidos… Quería decírtelo, pero tú escapabas de mí… Y Piyomon no podía ponerse en contacto contigo para aclarártelo…

Sora apretó los dientes. Incluso había metido a Gabumon en el cuento para que todo colara. Ahora ya no se sentía traicionada, sino agradecida de que su digimon le diera una paliza. Y los muy malditos se aprovecharon de lo inocente que podía ser a veces su digimon.

-¡¿AHORA QUIERES QUE ME TRAGUE TUS EXCUSAS?! ¡EN LA ENFERMERÍA, CUANDO YO ESTABA, SUPUESTAMENTE, DURMIENDO, TE BESASTE CON MIMI!

Yamato se quedó perplejo y su mente comenzó a funcionar rápidamente.

-¡¿ACASO ME VISTE BESÁNDOLA?! –le preguntó él, de forma retadora.

-¡NO, PERO SE OÍA PERFECTAMENTE! ¡ADEMÁS QUE HABLÁSTEIS DE QUEDAR EN EL MISMO SITIO! ¡Y AHORA ELLA ELIGIÉNDOTE ROPA INTERIOR PARA ACOSTAROS! ¡NO SOY ESTÚPIDA ¿SABES?!

-¡TODO ESO ESTÁ RELACIONADO CON TAICHI! ¡ELLOS DOS ESTÁN SALIENDO EN SECRETO DESDE HACE UNAS SEMANAS! –Sora se quedó sorprendida y a punto de negarlo-. Solo lo sabemos Agumon, Palmon y yo, claro, pero solo porque los descubrí accidentalmente. Pero eso no tiene nada que ver con lo que estamos hablando. Así que si dices que escuchaste a Mimi besarse con alguien, era con Taichi que la esperaba en la puerta. Lo del sitio de siempre, se refiere a dónde hacen ellos sus quedadas. Y en la tienda, si hubieras esperado un poco más, habrías visto a Taichi y si me hubieras visto a mí a la cara, me habrías visto desesperado en saber cómo arreglar las cosas. Tú no sabes lo dolido que me dejaste cuando dijiste que cortabas conmigo porque me habías descubierto. Jamás se me pasó por la cabeza que era porque imaginabas que estaba con Mimi! ¡Por favor! –soltándola y asomando un tono casi de asco- ¡¿Cómo puedes pensar que me puede gustar Mimi cuando se necesita la paciencia de un estúpido como Taichi para aguantar sus tonterías infantiles?!

-Porque te vieron mis compañeras de tenis y yo misma sonriéndole… riéndote con ella…

-¿Es que acaso ahora soy inhumano? –preguntó ofendido- ¿Tan frío me ves? –en su tono se dibujaba la misma decepción que tenía en su rostro.

-Conmigo… nunca sonreías ni te reías así…

Yamato soltó un fuerte suspiro.

-Al principio, sí. ¿Ya no te acuerdas?

-Tú mismo lo dices. Al principio… Últimamente, conmigo te la pasabas frío y distanciado. Sin mirarme. Con Mimi no tenías ningún problema. ¿Qué esperabas que pensara?

-Porque tuve la mala idea de contarle a Taichi mi problema y él se lo contó a Mimi, que no tarda en meterse conmigo por ello. Y que al mismo tiempo es la razón de mi distanciamiento hacia ti.

-¿La razón de tu distanciamiento? –repitió ella.

Yamato suspiró nuevamente con pesadez, como si se sintiera agotado. Luego, miró a su alrededor, donde algunos transeúntes se habían parado y sin ningún descaro se dedicaban a observar la escenita. Otros los no tan descarados, miraban de reojo lo que ocurría para luego murmurar entre sí.

-Será mejor que vayamos a otra parte. Después, tú decides en si quieres volver conmigo y seguir como estábamos o por el contrario, romper definitivamente, cuando sepas la razón.

La razón por fin se verá desvelada.

CONTINUARÁ…


Notas de la autora

A esto solo le quedan dos capítulos, vamos que no pienso alargarlo más. Uno para explicar la famosa RAZÓN que Yamato oculta y otro para concluirlo.

Y bueno, pues ya habéis visto que entre Yamato y Mimi no había nada. Por dios santo, mira que cuando veo en los reviews dónde me decís que no ponga mimato… pero vamos a ver, ¿cuántos años hace que me conocéis? ¿Cómo voy a poner yo mimato? En esta situación sería imposible de llevar para que de sorato a mimato, vuelva a ver sorato. Especialmente cuando dije que habría pocos capítulos. Ya sabéis que si hubiera esta situación, tendría que alargarlo para que no resultara una historia simple y superficial.

Pues no digo más. Solo espero que os haya gustado y sobre todo, MIL PERDONES A TODOS LOS LECTORES por tardar tanto en actualizar. Aunque en diciembre del año pasado llevaba una actualización bastante regular, pasé por un mal rato que como dije en la última actualización de un sesshrin de hace unos días, me ha costado bastante volver a escribir. Como dije en las notas de aquel sesshrin, los que me conocen, saben a lo que me refiero y desde aquí quiero daros las gracias por todos los ánimos y las palabras de aliento que he recibido.

Muchísimas gracias, para vosotr s y repito especialmente para Fogadramon que cumple hoy años, aquí este fic.

'Atori' – BPS - Begodramon