REALMENTE SIENTO MUCHO HABER TARDADO TANTO EN CONTINUAR EL FANFIC PERO PARECE QUE LA INSPIRACIÓN NO QUERÍA VENIR Y PREFERÍA ESPERAR A QUE VINIERA QUE ESCRIBIR ALGO QUE NO FUERA LO IDEAL.

ESPERO PODER SUBIR PRONTO EL CAPÍTULO SIGUIENTE.

Las palabras se me escaparon antes de poder detenerlas, sin pensar las consecuencias. Pero, ¿quién puede culparme? En ese momento estaba en shock. Enfrente de mí había una persona que debería estar muerta, un fantasma de mi pasado.

-Así que es verdad… Eres tu realmente…

El susurró atravesó el espacio entre los dos y ella sobresaltada levantó la cabeza rápidamente buscando al portador de esa voz que ella recordaba des hace tanto tiempo. Su cabello castaño atado en una cola de caballo, sus ojos marrones y las lentes características de ella. Si antes tenía dudas de que fuera ella, ahora no podía negarlo por más que quisiera. Sus ojos se encontraron con los míos finalmente y todos aquellos demonios que pensé que estaban enterrados en lo más profundo de mi alma volvieron a resurgir.

-¡¿Eren?! – Ella me miraba incrédula y sorprendida. -

-Hanji-san… Tu… ¿Cómo? – "¿Me había vuelto finalmente loco?"

- ¡Has renacido también! – Se levantó de la silla haciéndola caer apoyando sus manos en la mesa.

"Espera… ¿Cómo? ¿Renacer?" Mi mente colapsó, "¿eso es posible? ¿Ella renació? Si es verdad… ¿los demás también…?" Tenía que comprobarlo.

-Hanji-san, si usted ha renacido… los demás… - la angustia se reflejaba en mi rostro como un espejo de lo que mi interior albergaba.

Ella soltó una carcajada mientras se volvía a sentar en la silla ya más tranquila.

-¡Así que tú también renaciste! ¡No me esperaba encontrarte aquí! – Mencionó divertida. – Respecto a lo que me has preguntado…. Jajajaja. Me he encontrado con la mayoría de personas que conocía en aquella época, supongo que los demás también estarán aquí, aunque por ahora soy la única que parece que recuerda lo que ocurrió en el pasado. Pero no te preocupes siguen siendo los mismos de siempre. Jajajajajaja, ese enanín sigue siendo un maniático de la limpieza.

-Así que ellos… Levi… - La idea impactó en mi cabeza como un martillo. ¿Podría ser feliz por fin? ¿Con Levi? ¿Vivir la vida que no pude tener? NO, entendí mientras sonreía con tristeza, eso es imposible ya que aunque ellos estén aquí… yo sigo estando maldito. Ellos han reencarnado como humanos normales y yo… seguiré siendo eternamente joven, un monstruo que nunca podrá descansar. SI, ellos habían vuelto. Pero no para pasar una vida junto a mí, sino para vivirla sin mí ya que de una cosa estaba seguro… nunca les haría perder la oportunidad de ser felices y, desgraciadamente, yo, solo acarrearía dolor, los recuerdos de una vida que es mejor no recordar. Y aunque pensaba que ya lo había asumido después de milenios no pude evitar que las lágrimas salieran impotentes de mis ojos.

-¿Eren? ¿Estás bien? ¿Qué pasa? – Hanji preocupada me observaba atentamente.

"No puedo permitir que lo sepan. Mi condición tiene que ser un secreto que no deberán saber nunca"

-Sí, gracias Hanji-san. – La miré para tranquilizarla – Solamente estaba impactado. No sabía que habíais vuelto también. Solo estoy conmocionado.

Ella me miraba nada convencida.

-¿Estás seguro? ¿Qué es…

-Papa, ¿ella es tu antigua compañera de trabajo que me dijiste? – Noah la interrumpió a media pregunta haciendo que ella bruscamente se levantara para observar con los ojos como platos al niño que tímidamente se encontraba sujeto a mi pierna mirándola fijamente.

-Exacto, Noah. Ella es Hanji-san. – Le acaricié distraídamente el cabello mientras le sonreía.

-¡¿P-p-p-padre?! – Tartamudeó en shock ella- ¡¿Tienes un hijo?! ¡¿PERO SI ERES LEVISEXUAL HASTA LA MEDULA?! ¡¿Quién es la zorra que se ha atre…?!

- Hanji- san puede parar de hablar por un momento y escucharme? – La miré alzando una ceja. Aquello era tan nostálgico…

-¿Eh? – Me miró desorientada – Ah, sí. Explícate por favor.

-Noah, va, deja de esconderte y preséntate como es debido – Lo empujé levemente hacía delante.

-H-hola… Encantado de conocerte Hanji-san. Soy el hijo de Eren.

-Así que sí que es tu hijo… - Atónita la castaña lo observaba meticulosamente.

-No saque conclusiones precipitadas por favor. Me lo encontré hace unos años y lo adopté.

-¿Te dejaron adoptarlo tan joven?

-Bueeeenoooo… Puede que quizá no legalmente.

-¿Qué quieres decir? – Preguntó con curiosidad.

- Tengo algunos contactos.

-¿Contactos de que tipo? – La escritora me miraba sospechosa.

-Prefiero que no preguntes sobre eso – Mi voz accidentalmente salió como un látigo e hice que todos los años de práctica para ocultar mis emociones se mostraran. Mi expresión en ese momento era como la de un témpano de hielo. Ella había entrado en un terreno peligroso.

-¿Eren? – Hanji me miraba asustada y sorprendida - ¿Qué te ha pasado durante este tiempo?

-Si usted supiera Hanji-san, si usted supiera…