HOLA! AQUÍ OS TRAIGO EL NUEVO CAP DE ETERNA MALDICIÓN. LAS COSAS SE EMPIEZAN A PONER INTERESANTES! XDXDXD
UNA COSA MÁS: COMO VARIOS LECTORES OPINARON QUE LOS CAPS ERAN DEMASIADO CORTOS, (YO OPINO LO MISMO), HE DECIDIDO EMPEZARLOS A HACER MAS LARGOS. POR ESE MOTIVO HE TARDADO TANTO EN SUBIR LA CONTINUACIÓN.
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CAPÍTULO 6:
Después de él reencuentro en el centro comercial Noah y yo volvimos al hotel en el que nos hospedábamos. Desde que Hanji me había invitado el día siguiente a la firma de autógrafos mi mente se había bloqueado completamente, incluso más que cuando descubrí el libro escrito por ella en la librería. Mis pensamientos se dividían en dos bandos. El que quería que fuera y el que no. Los pros y contras de ir. Desgraciadamente, por el momento ganaban los contras. Quiero decir, ver a Levi otra vez sería… ni siquiera puedo describirlo con palabras. Pero… al final… las probabilidades de que las cosas acabaran bien eran nulas. Al fin y al cabo, yo seguía estando maldito. Puede ser que al principio fuera como el paraíso, pero que pasaría con los años? Algún día tendría que separarme de su lado para no hacerle sufrir ni a él… ni a mí. No soportaría verle envejecer mientras yo sigo siendo eternamente de dieciocho… Hiciera lo que hiciera yo me hundiría aún más en la oscuridad. Ir mañana allí sería una condena. Encontrarlo para después dejarlo ir, porque, de lo que estaba seguro, es de que nunca haría algo tan vil como enamorarlo para luego abandonarlo. Nunca podría hacérselo, no a él.
Pero, incluso así, sabía que al día siguiente iría allí, aunque fuera solo para verle. Supongo que al final, sí que soy un poco masoquista.
Esa noche, dormí entre pesadillas. Rememorando una y otra vez el pasado, el único lugar donde podía verlo.
….
Desperté por una sacudida de la cama en la que dormía. Lentamente abrí adormilado los ojos mirando al culpable de despertarme. Noah estaba sonriente a mi lado, con las mejillas rojas de la emoción.
-Papa! Vamos despierta! Tenemos que ir con Hanji-san!
-Mmm? Como es que estás tan ilusionado? – Pregunte mientras me incorporaba e iba a coger la ropa de hoy.
-Es que hoy conoceré a más de tus antiguos compañeros de trabajo! –Respondió dando saltitos en la cama.
-Mas? – Pregunté confundido.
-Claro! Como Hanji-san y Mike-san!
-Eh? Como sabes que Mike era un antiguo conocido mío? Él dijo que no me conocía.
-Pero tú a él sí. Te conozco muy bien – Asintió convencido – Aunque no entiendo por qué no se acuerda de ti. – Me miró esperando una respuesta que, sinceramente, yo no sabía darle.
-Bueno… - Respondí incómodo – Cuando yo era policía… nos enfrentamos a un malo muy fuerte y… Cuando íbamos a capturarlo hizo que nos cayera un… edificio encima? – La historia sonaba desbaratada incluso para mis oídos.
-Un edificio?! – Noah, por más extraño que parezca, se lo creyó. Supongo que aun después de todo lo que le había sucedido en el pasado seguía siendo inocente – Y que os pasó?
-Pues… A mí y a Hanji-san no nos pasó nada pero… el resto del equipo resulto herido. Se dieron en la cabeza… y perdieron la memoria.
-Ahhhh. – Noah asintió – Así que es por eso que Mike-san no recuerda! Ya lo entiendo. Entonces tenemos que hacer que recuerden!
-No! – Grité alarmado – Eso no lo podemos hacer!
-Por qué? – Preguntó curioso.
-Noah… Esos recuerdos que han olvidado… son muy dolorosos. En serio quieres que recuerden algo que les hará sufrir? – Le sonreí tiernamente mientras le acariciaba el cabello – Ellos ya han formado una vida nueva… En la que son felices. ¿Por qué tendríamos que hacerles recordar? Lo entiendes, verdad?
-Sí, Eren… - Respondió cabizbajo – Pero, ¿Y tú? Tú no puedes olvidar. No puedes tener una nueva vida.
-No Noah, no puedo. – Dije mientras mi mirada se entristecía.
Evitando continuar con este tema tan triste me dirigí a la salida ya vestido. Poniéndome la chaqueta.
-Bueno Noah, vamos a desayunar algo y después vamos con Hanji-san.
-Sí! – La emoción le hizo olvidar por el momento lo anteriormente hablado y volvió al estado de ánimo habitual en él, a lo que yo suspiré aliviado.
….
Media hora después: (Ya en el centro comercial)
Cuando llegamos mis ojos se abrieron de impresión al ver la gran multitud que lo rodeaba. Cientos de fans se arremolinaban dentro y fuera del lugar, ilusionados de poder ver a las personas que dieron vida el libro de la señorita Hanji.
Noah y yo buscamos indecisos un lugar por el cual poder pasar al interior, cosa que parecía imposible. Lo primero que intentamos fue pasar entre la gente pero, como era de esperar, la marea de personas hizo que volviéramos al principio. Después, resignado llamé a Hanji. El día anterior de alguna manera había conseguido introducir un papelito con su número en mi bolsillo.
-Moshi, moshi? –Contestó inmediatamente.
-Hola Hanji, soy Eren.
-Eren! –Exclamó animada – Donde estás?! Estoy muy aburrida aquí adentro! Todos me ignoran! - Dijo lloriqueando.
-Ehmm… Estoy justamente fuera del centro comercial. El problema es que con tanta gente no podemos entrar… - Respondí avergonzado rascándome la nuca.
-Así que has traído a Noah! Qué bien! Ese niño es un encanto! Y no te preocupes! Ahora voy a buscarte! Tu dime dónde estás!
-Justo en la entrada, detrás de todos los fans. Pero Hanji… Si sales no se armará más lío?
- No te preocupes por eso! – Le sacó importancia – Iré con guardaespaldas!
-Pero Hanji! No hace falta tanto…!
"Piiiiiii….."
-Me ha colgado? – Miré el móvil suspirando con una gotita estilo anime – Esta mujer no cambiará nunca. Ay que ver…
-Hanji-san viene a buscarnos? – Noah me preguntó
-Sí - Suspiré. – Supongo que estará de camin…
De repente, interrumpiéndome, las puertas de entrada se abren abruptamente creando un gran estropicio.
-Eeeereeeen!
La escritora apareció con el cabello despeinado y las gafas mal puestas. Nos buscaba entre la multitud que la miraba desconcertada. Cuando nos vio rápidamente se dirigió hacia nosotros corriendo.
-Eren! Noah! Que alegría veros! - Exclamó con efusividad cogiéndonos de las manos y arrastrándonos. – Vamos! Entremos por la puerta de atrás! Rápido, rápido!
-Hanji-san? No se supone que la acompañaría un guardaespaldas? – Pregunté intentando mantener el ritmo de la castaña.
-Claro! Está allí! – Apuntó alegre.
-Hanji! – Mike llegó junto a nosotros claramente enfadado. – Otra vez escapándote?!
-Que va, que va! – Se carcajeó ella – Solo quería acompañar a Eren y a Noah! Y de paso, darme un descanso.
- Claro, y has tardado tres horas en enseñarles el camino. – Dijo con sarcasmo.
-Bueeeno, es que no querían entrar aún.
-Hanji… Acabamos de llegar… - Mencioné divertido.
-Hmph – Hizo un mohín – Se supone que tenías que apoyarme!
-Señorita, podría por favor volver a su puesto? – Moblit interrumpió, estaba esperando en la puerta trasera del edificio a nuestra llegada.
"Así que él también está aquí…" Lo miré curioso, realmente parecía que no había cambiado en nada desde aquella época.
-Moblit! Tu sí que me entiendes, verdad? – La de lentes le abrazó lloriqueando.
-H-h-hanji-san! – Él joven rubio se ruborizó.
-Jajajajaja. Que mono eres! Menos mal que hay cosas que nunca cambian! – Lo apretó más junto a ella. Realmente parecía que le saldría humo de las orejas al pobre chico en cualquier momento.
-Hanji… No crees que ya toca ir?
-Vaaaalee Eren. Pero primero! Moblit! Te presento a Eren Jeaguer – Me señaló – Y a su hijo, Noah.
-Encantado. – Moblit nos observó atentamente.
-I-igualmente Moblit-san – Dijo Noah.
-Es un placer conocerte Moblit – "Bueno, en realidad sería: Volver a conocerte" Pensé divertido.
-Usted es ese Eren, verdad?
-Sí, el mismo.
-Realmente es parecido al que se describe en el libro… Aunque supongo que es así con todos.
-Por supuesto! –Exclamó la escritora – Hice a todos los personajes exactamente como los reales!
-Exactamente iguales, eh? – Mike me observó desconfiado. – Tengo la impresión de que tú no eres exactamente igual a como lo describe el libro. Hay algo diferente.– Dijo mordazmente.
-Hanji escribió el libro con una imagen de mi yo del pasado. La gente cambia continuamente. –Repliqué esquivo.
-Ya veo…
- Dejad esta tonta discusión para luego! Tenemos que ir a dentro! – Intervino Hanji.
- Es realmente sospechoso que precisamente tú digas eso. – Mike dejó de prestarme atención para mirar levemente sorprendido a la castaña – Qué estás tramando?
-Jajajajaja. Quien sabe – Canturreaba ella mientras se adentraba en el edificio.
Nosotros la seguimos por los pasillos hasta llegar a la puerta, por la que suponía, llegaríamos al lugar de la firma. Faltaba tan poco para verlo… mi corazón empezó a martillear con fuerza en mi pecho.
-Eren. – Hanji me llamó – Tú tienes que entrar por aquí. Nosotros iremos por detrás. Noah, tendrás que venir con nosotros. –Le sonrió amablemente.
-De acuerdo Hanji-san. –Respondió él mientras le daba la mano.
-Eh? – Yo estaba confundido – Por qué no puedo acompañaros?
-Ahora lo verás! – Rio mientras arrastraba a los demás dejándome solo.
Un escalofrío recorrió mi columna al oír los gritos que provenían de la sala. Pero lo verdaderamente impactante ocurrió al abrir la puerta. Centenares de personas se encontraban allí y, por lo que podía ver, habían incluso más fuera del centro comercial esperando su turno para entrar. En frente de mí había una gran pasarela, la cual tendría que atravesar. A mi derecha e izquierda un gran número de fans gritaban alocados el nombre de sus ídolos. Los focos alumbraban una zona rodeada de vallas en la cual habían un gran número de mesas con un cartel que señalaba la persona que se sentaba allí. El número me sorprendió. ¿Cuántos de nosotros habían resucitado? La angustia me penetró irremediablemente, no sabía cómo afrontar la situación. Tenía miedo de despertarme y darme cuenta de que todo era un sueño, pero aun así… no pude evitarlo. Inconscientemente, hice un paso adelante por la pasarela al escenario. Eso me condenó, ya no había vuelta atrás.
Repentinamente todas las luces se apagaron provocando que todo el mundo callara.
-Jajajajajaja. Aquí Hanji en directo desde el centro comercial de Tokyo! – La voz de la castaña recorrió toda la sala. – Hoy todos vosotros habéis venido a conocer finalmente TODOS los personajes de mi libro. Verdad?
Un gran sí emocionado recorrió el lugar.
- Al principio habíais venido a una firma de autógrafos pero…! HE DECIDIDO CAMBIARLO!
-Queeeeeee? – Gritó la multitud
- No os preocupéis! La firma se hará después. Pero primero!– Se carcajeó – Haremos una RUEDA DE PRENSA donde podréis preguntar vosotros mismos lo que queráis a todos ellos. No me digáis que no queréis!
Los gritos de emoción no tardaron en llegar, aún más altos que los anteriores.
-Y UNA COSA MÁS! Sé que muchos de vosotros se desilusionó al saber que el mismísimo protagonista no podría venir. – Su voz sonó triste por el megáfono. –PERO! –Exclamó – HOY OS TRAIGO UNA GRAN SORPRESA AMIGOS MIOS! El gran invitado de esta noche….. – Los tambores sonaron.- EREEEEEEN JEAGUEEEEEERRRR!
De un momento a otro un gran foco me iluminó completamente atrayendo la atención de todas las personas hacia mí. En una pantalla enorme del fondo apareció mi imagen. Yo estaba sorprendido, realmente no me esperaba esto. Todos enmudecieron para después exclamar mi nombre emocionados. El ruido de antes no era nada comparado con el de ahora. Parecía que el centro comercial se derrumbaría.
-Vamos Erencito! No les hagas esperar! – Hanji gritó.
Despertando de mi estupor di un paso vacilante hacia adelante, y luego otro, y luego otro más. Mientras me acercaba cada vez más las voces de mi alrededor disminuían. Mi mundo entero se enfocó en las personas que tenía delante. Mis ojos vagaron de izquierda a derecha observando a cada uno de ellos y las lágrimas amenazaban con salir. Estaban todos… Mikasa, Armin, Jean, Erwin… Todos mis antiguos amigos y superiores… y entonces…
Entonces lo vi a él.
Y ya no había nadie más.
En ese instante lo supe… supe que estaba acabado. Que la próxima vez que lo perdiera sería la última porque yo, mi alma, ya no sobreviviría después de ello.
Mi mente se centró en él. Tan distante y tan cercano a la vez. Su cabello color azabache… su blanca piel de porcelana que tantas veces había recorrido en el pasado… Y cuando su afilada mirada se encontró con la mía, pareció que el mundo paró solo para nosotros dos.
Entonces lo entendí, las manecillas del reloj de mi corazón, que hacía tanto tiempo que habían parado volvieron a sonar y yo, Eren Jeaguer, volví a vivir.
El alma que tanto había permanecido dormida para soportar el dolor se despertó y, esta vez, no estaba dispuesta a volverse a dormir.
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