Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
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Primero, disculpas por haber subido el capítulo anterior con un error (me "comí" una parte). Ya lo corregí y en compensación les traigo este pequeño extra.
Extra.
La recamara de dos pequeños estaba iluminada por la luz de una lámpara, la lluvia caía con fuerza en el exterior, el viento agitaba las ventanas cerradas y se escuchaba un silbido. Un fuerte trueno se escuchó y un par de ojitos miel pertenecientes a una pequeña de cuatro años, se abrieron con susto. Abrazó a su conejo de peluche e intentó volver a dormir pero un golpeteo en la ventana la alertó, se armó de valor y observó a la ventana frente a su cama, no había nada, miró a su lado izquierdo y en la cama continua, estaba su hermano durmiendo. Un nuevo sonido llegó a sus oídos, un crujido.
― Tadashi.― le llamó casi en un susurro a su mellizo.― Tadashi.― habló más fuerte.
― ¿Qué?― habló medio dormido.
― Escuché algo en la ventana.
― Es el viento.― dijo al ser una de las explicaciones que le daba su mamá.
― ¿Me puedo dormir contigo?― pidió esperanzada, su cama le parecía muy grande.
Tadashi la observó, en verdad que estaba asusta y su deber como buen hermano mayor era cuidarla. Asintió y Shiori se alistó para bajar de la cama, pero al ver el suelo se arrepintió.
― Hay algo bajo la cama.
― Ya voy.― se levantó y fue hasta la cama de su hermana.― Vuelve a dormir, solo es viento, llueve muy fuerte.― dijo al acomodarse junto a su hermana.
Un estruendo más fuerte se escuchó y la luz en la recámara se apagó un instante. Los mellizos se miraron, se tomaron de las manos y esperaron a ver si algo más pasaba, la luz se encendió nuevamente y suspiraron aliviados.
― Ya volvió.― dijo aliviado Tadashi, él no le temía a los monstruos o a los truenos, pero si a la oscuridad.
― Tadashi, algo está bajo tu cama.― ella podía ver una silueta, observándola.
― No es nada, solo, no mires.
Un nuevo rayo cayó, los perros aullaron con dolor y luego con desesperación, eso puso a ambos niños alerta.
― No llores Shiori, voy a encender la luz.― una vez que encendiera la luz, podían ir a la habitación de sus padres.
― Hay un monstruo, te comerá.― dijo para detenerlo.
― No hay monstruos.
Tadashi estaba por bajar de la cama, cuando la luz se extinguió. Un segundo, dos segundos, tres segundos, no luz no volvía y un "tic tic tic" se escuchaba contra la ventana.
― ¡Papá! ¡Mamá!― gritaron los mellizos a todo pulmón.
En menos de treinta segundos, la puerta se abría y su padre entraba, iluminando la recamara con una linterna.
― ¿Qué pasa?― preguntó preocupado al verlos a ambos en la misma cama.
― Se apagó la luz.― señaló Tadashi.
― Yo escuché un monstruo.― explicó Shiori.
― Tranquilos, aquí estoy, tengan la linterna.― dijo al sentarse en la cama, junto a ellos.― No pasa nada, no hay monstruos.
― Yo lo vi, está bajo la cama de Tadashi y otros quieren entrar por la ventana.― hablaba con miedo la menor.
― ¿Todo bien?― preguntó Kagome al entrar, al escuchar gritar a sus pequeños de inmediato se despertó, pero sin duda, Inuyasha era quien tenía mejores reflejos, para cuando ella se levantó, él ya no estaba.
― Se espantaron, ven aquí para que le muestre a Shiori que no hay monstruos.― pidió Inuyasha y Kagome se sentó en la cama en medio de ambos niños.
― ¡No papá!― pidió Shiori al verlo hincarse.
― Tranquila, solo es un peluche, sus ojos brillan en la oscuridad.― dijo al sacar el pulpo morado de su hija.― Y el sonido que escuchan en la ventana es el granizo golpeando con el vidrio.
― Y tú Tadashi, ¿Ya estas mejor?― preguntó Kagome al pequeño que se aferraba a la linterna.
― No me gusta que se vaya la luz.
― No hay porque temerle a la oscuridad, papá y yo estamos cerca, ya vieron lo rápido que llegó.― los mellizos lo pensaron un momento, su mamá tenía razón, solo gritaron una vez.
― Papá... ¿Y si los monstruos se fueron al verte? Ellos deben tenerte miedo.― dijo Shiori ante esa posibilidad.
― Ahora vuelvo.― dijo Inuyasha antes de salir de la habitación, era momento de darles sus obsequios.
― Mamá ¿Le temes a algo?― preguntó Tadashi.
― Hace mucho me aterraban las alturas, la piscina y los truenos.
― ¿Ya no?― sí su madre ya no les tenía miedo, entonces ellos podían superar sus miedos.
― No, su padre me ayudó a no temerles.
― ¿Él le teme a algo?― preguntó Shiori, siempre había visto a su papá como un súper héroe y ellos, no temían a nada.
― No estoy segura.― lo medito profundamente, Inuyasha siempre se mostraba valiente ante todo, pero había algo.― Ya se ha que.― dijo recibiendo toda la atención de sus pequeños.― A perdernos, por eso nos cuida mucho.
― Ya volví.― dijo Inuyasha al llegar con algo en sus manos, por la falta de luz, no se distinguía qué era.― Shiori, esto es para ti, repele a los monstruos.― le dio un atomizador a su hija, la botella decía "Repelente anti-monstruos" y tenía una gran equis sobre el dibujo de un ogro peludo de ojos saltones y seis ojos.― Rocía un poco antes de dormir y no aparecerán.― apretó la boquilla y salió un agradable olor a moras.
― ¿En verdad?― preguntó Shiori con ojitos de ilusión.
― Claro que sí, ya es hora de dormir de nuevo.
― No ha regresado la luz.― dijo Tadashi al mirar su lámpara de noche.
― No hay problema, esto es para ti.― Inuyasha le mostró una lámpara Baymax a su hijo.― Usa baterías, la dejas conectada durante el día y en la noche no se apaga aún si hay un apagón.― explicó al encenderla, lo bueno es que la había dejado cargando un día anterior.― Tadashi sonrió y sujetó con ambas manos su nueva lámpara.
― Ahora, a dormir.― dijo Kagome al levantarse y arropar a los mellizos en la cama de Shiori.― Ya aminoró la lluvia y no escucharán sonidos raros.
Kagome e Inuyasha se quedaron en el dormitorio de sus hijos hasta que se quedaron dormidos, con suerte, no se despertarían hasta el amanecer.
― ¿Cómo se te ocurrió la idea del repelente anti-monstruos? ¿Y cuándo compraste la lámpara?― preguntó Kagome al meterse en la cama junto a su esposo.
― El repelente, Internet; la lámpara, la vi hace unos días en una tienda y no dude en comprarla.
― Eres el mejor papá.― se estiró y besó a su esposo, pero justo en ese momento se escuchó un trueno y una nueva tormenta iniciaba.
― ¿Qué pasa?― preguntó Inuyasha al sentir temblar a su esposa.
― Nada.― contestó al bajar la mirada y tomar el torso de su esposo como almohada.
― ¿Te dio miedo?― hace mucho que Kagome no se espantaba por los truenos.
― Claro que no, solo me tomó por sorpresa.― dio por excusa al sentirse avergonzada, pero de inmediato se sintió abrazada.― Bueno, tal vez un poco.
― Entonces voy a tener que abrazarte hasta que deje de llover.
Kagome sonrió, no se podía quejar de eso, en ocasiones tener miedo tenía sus ventajas.
FIN
Espero les gustase y muchas gracias por sus lindos mensajes, favoritos y seguidores.
15/03/2016
