Huir o quedarse, todo o absolutamente nada.

La intención de huir que Shaw tenía momentos antes ahora sonaba de lo más refrescante para ella, pero no se veía capaz de ello. En su interior ya nada era lo mismo, todo había cambiado, pero sabía a ciencia cierta que había algo en ella que se mantenía igual, que le hacía querer seguir allí.

- No me des esa mirada. – dijo Shaw.

- ¿Esta mirada? La próxima vez que vayas a disparar a uno de nuestros números agradecería que me lo comunicaras antes de pillarme por sorpresa. – le reprochó Root.

- ¿De verdad crees que iba a dejar que volviesen a poner todo en marcha? ¿Permitir que vuelvan a matarme y enterarme más tarde de lo que has hecho para recuperarme? No voy a arriesgarme más, Root.

- No está en tu mano decidir lo que debemos arriesgar o no. – le espetó Root, provocando que Shaw se alejara de ella. – Te perdí una vez, Shaw, no voy a permitir que eso suceda de nuevo.

- Muy bien, Root, pero hacer esto es del único modo que puedes evitarlo.

- No, así es como tú tomas las decisiones y lo desmoronas todo. No estaría nada mal que consultaras conmigo las acciones que nos pueden afectar a todos.

- ¿A todos o a ti, Root? Finch y Reese parecen estar bastante bien sin mí, tú eres la única que te empeñaste en traerme de vuelta. – dijo Shaw con cierto enfado. – ¿Está bien que tú subas a lo alto de una azotea arriesgando toda la misión de "team Machine salvando el mundo" pero está mal que yo quiera evitar una nueva guerra? Que tengas a ese robot en tu oído no hace que tus decisiones sean mejores que las mías.

Root sabía que todo lo que había hecho para tener a Shaw de vuelta había sido una locura, una locura que repetiría una y otra vez para volver a estar a su lado. Sin embargo, aunque su pasado como asesina quisiera apretar el gatillo como Shaw hizo, su intención de hacer esta vez todo de la manera correcta la paró.

- Sameen… - susurró Root con la esperanza de recuperarla de nuevo.

- No, no me sueltes un Sameen. La Máquina te quería aquí conmigo, ¿no? Tal vez ella sabía que esto era lo adecuado y por eso me quería aquí.

- No, Shaw. Ella no te quería aquí, yo te necesitaba aquí. – dijo Root, provocando una vez más que Shaw pusiera sus característicos ojos en blanco.

- Si tú has decidido que debía estar aquí entonces no te sorprendas por algo que sabías que podía suceder. Tal vez Harold es el único que está en lo cierto.

- Harold puede tener razón en muchas cosas, Sameen, pero no en esto. – dijo Root acercándose a ella con la intención de no permitir su huida de nuevo.

- No hay nada más que hacer, Root. – finalizó Shaw, dejando a sus espaldas todo lo que había recuperado la noche anterior.

El mismo sentimiento de agonía que Root sentía meses atrás volvió a invadir su cuerpo, volvió a paralizarla. Tal vez el destino de ambas era estar separadas, sentir la nostalgia de aquello que puedo ser y nunca fue, o tal vez todavía no habían luchado lo suficiente para recuperar lo que tenían. Root deseaba pararla, acercarse a ella y decirle cómo volvería a repetirlo todo. Ser Caroline Turing, intentar torturarla, volver a vivir las diez horas juntas, salvarse la una a la otra al luchar contra Samaritan, perderla para recuperarla de nuevo,… Sus labios transmitieron todo ello en un simple "Sameen", consiguiendo que Shaw girara su mirada.

- Root, ¿qué cojones haces? Baja de ahí. ¿Una vez no te pareció suficiente?

- No voy a perderte de nuevo. No tenemos por qué decirle a Harold lo que ha sucedido.

- Como des un paso más caerás al vacío. – dijo Shaw, acercándose poco a poco a ella. Aquella situación le excitaba en cierto modo.

- No si llegas aquí a tiempo, Sameen. - dijo Root, dando un paso más.

- Voy a irme, Root. No alargues lo inevitable. – dio un paso más.

- No soy yo quien alarga lo inevitable. Dime, ¿volverás a dejarme?

- ¿Dejarte? No somos nada, Root. Una noche de diversión no nos hace un matrimonio.

- ¿Noche de diversión? ¿Así es como llamas a lo nuestro? – dijo Root, esbozando una pequeña sonrisa al ver como Shaw estaba más cerca de ella.

- Sí, Root, fue divertido. Fin de la historia.

- Divertido es atarte al cabecero de la cama y ver como luchas contra ello; lo de anoche estuvo bien… pero divertido no es la palabra más adecuada para definirlo.

- Muy bien, Root, quieres jugar. ¿Cómo lo definirías entonces? – preguntó Shaw, estando tan solo a tres pasos de Root.

- No lo sé, dímelo tú, Sameen. – finalizó Root, dejando caer su cuerpo al vacío. Shaw corrió hacia ella y de un empujón hacia el interior cayeron ambas en el suelo de la azotea. Root, al verse estirada sobre el cuerpo de Shaw, no pudo evitar besarla.

- Eres insaciable. – susurró Shaw, continuando aquel beso que desearía repetir a cada minuto del día.

La mano izquierda de Root posó sobre el cuello de Shaw; mientras tanto, los dedos de su mano derecha jugueteaban con su pantalón. Shaw utilizó toda su fuerza para levantar a Root y estirarla al borde de la azotea. "Te gusta jugar, ¿cierto?" le susurró, provocando una sonrisa nerviosa en ella. Ambas quedaron en completo silencio, observando los ojos de la otra sin mover ni una sola terminación nerviosa. Bruscamente, Shaw golpeó los brazos de Root contra el frío mármol de la azotea, ésta giró su cabeza y observó el vacío que había bajo sus cuerpos. En ese momento, Shaw susurró: "supongo que hay cosas por las que merece la pena morir".