Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable

Ser hermano mayor

Una vez se bañaron y almorzaron de forma abundante, Shura y Aiorios, subían la escalinata hacia la guardería, la cual se encontraba en las afueras del Templo Principal. Los recién ordenados caballeros dorados, tenían que hacerse cargo de sus compañeritos más pequeños toda la tarde, después de su durísimo entrenamiento matutino de seis horas. Según el Patriarca, cuidar a los niños, les ayudaría a desarrollar las virtudes de la paciencia y la responsabilidad.

-Espero que los enanos estén tranquilos hoy, me siento agotado Aiorios...

El arquero asintió resignado, sabía que era muy posible, que los chicos estuvieran terribles como siempre.

-Bueno, mi querido Aiorios, ya estamos aquí -dijo suspirando, cuando se encontraron frente a la puerta de la guardería, la cual abrió despacio, como si temiera que de repente le saltara un grifo o algo peor que eso.

Como si las estrellas quisieran jugarle una broma a los muchachos, el estado en que encontraron la guardería, confirmaba los más oscuros temores del caballero de Capricornio. Con el semblante lleno de terror, ambos muchachos recorrieron con la vista el lugar, deseando que aquello se tratara solo de un mal sueño.

El desastre que observaban, era prueba de lo caóticas que estuvieron las lecciones de la mañana. El colorido mobiliario, construído a la medida para los pequeños usuarios, yacía desperdigado por el piso de mosaico.

Pintura derramada, crayolas quebradas en todas partes, trozos de arcilla que escurrían por las paredes, solo eran una muestra de la hecatombe. Tolo, la mascota de los niños, había dejado de ser un lindo hámster color pardo, para convertirse en un psicodélico roedor de colores morado y rojo.

-Aiorios -dijo la amazona de Corona con voz temblorosa; en sus manos cargaba a Tolo ataviado con su nuevo estilo, el pobre bicho se acercó a Shura para olisquearlo, manchando la camisa del español con patitas color morado- chicos, yo no voy a poder con esto… es… es demasiado… esos niños son una pesadilla... a mi nadie me entrenó para esto -terminó la chica rompiendo en llanto- renuncio... renuncio!


Prado contiguo a la guardería

-Kris, me da miedo

-No tienes por qué temer Aioria o... ¿es que eres gallina?

Aioria es gallina, Aioria es gallina -reían los chiquillos al escuchar al pequeño de Piscis alentar al leoncito para que se lanzara por una empinada colina enzacatada, utilizando un viejo tonel de madera como improvisado vehículo.

-Vamos gato -prosiguió Angello- Kris y yo nos hemos tirado muchas veces, ahora van ustedes

-No quiero -dijo el chiquillo zafándose del agarre de Kris.

-Bueno, entonces ¿quien no es gallina? -preguntó el peliceleste- que dices tú carnerito o ¿también eres gallina como el gato gallina?

-¡QUE NO SOY GALLINA!

-Si lo eres gato -el pecesito le sacó la lengua al otro, quien infló el pequeño pecho, retándolo enojado.

-Que no soy gallina!

-Que sí

-Que no, que no, que no

-Que sí, que sí, que sí...que no

-Que sí -terminó el leoncito, ganándose la carcajada de los dos chiquillos mayores, provocando las risas de los otros más pequeños. Aioria frustrado, se dio media vuelta y se sentó a llorar debajo de un árbol cercano, momento que Angello aprovechó para levantar a Mu y meterlo en el barril -bueno carnero vas tú- y sin hacer caso de las protestas del lemurianito, Kristern lo empujó por la ladera, la cual era tan empinada que el barril comenzó a rodar a una peligrosa velocidad.

-Eso Mu, vas muy bien -gritaban Kristern y Angello muy contentos, sin embargo, cuando la rotación del tonel se volvió exagerada, Angello vio que era el momento de emprender la huída, e hizo una señal al niño Piscis para que lo siguiera.

En el momento en que la caída del barril era imparable y los dos culpables huían del lugar de los hechos, Shura y Aiorios estaban por llegar al prado y al escuchar los gritos de los más pequeños llamando a Mu, apuraron el paso y arribaron justo en el momento en vieron con horror, como el viejo barril golpeaba con una piedra y las astillas de madera se disparaban por todo el lugar.


-Fueron Kristern y Angello

-¿Están seguros de que los dos tuvieron que ver con esto? -preguntó Aiorios.

Los chiquitines asintieron todos a la vez, afortunadamente las cosas no habían pasado a más, debido a los poderes telequinéticos del lemurianito, quien escapó justo a tiempo del barril, sin salir seriamente lastimado. Para ese momento, solo había vomitado un par de veces y Shura se encargaba de vendarle el bracito izquierdo, que tenía unos cuantos rasguños.

-Yo no quería meterme al barril –lloraba Mu.

-Esos dos juntos van a destruir el Santuario y mis nervios, Aiorios -dijo Shura enojado, mientras le desenvolvía un caramelo de canela a Mu- no creí jamás que Angello encontrara un compinche en el pequeño Kristern, Amadeo es muy estricto con él

Aiorios suspiró -eso se llama "síndrome de mala influencia"

-Ellos son malos -dijo Shaka, con el ceño fruncido, mientras acariciaba torpemente la cabecita de Mu- y le dijeron gallina a Aioria

-El otro día le robaron los cigarros a Amadeo y Saga los encontró fumando cerca del cabo* -dijo Shura negando con la cabeza.

-Y que ni se diga cuando le cortaron el cabello a Milo para hacer una peluca de payaso, el Patriarca estaba furioso -continuó Aiorios.

-Mi pelito -dijo Milo con lágrimas en los ojos, mientras se acariciaba los mechoncitos cortos, Aioria le dio unas palmaditas de apoyo en la espalda.

-A mi me dicen "cejas de escoba" -acusó Camus con los bracitos cruzados, muy enojado.

-Bueno, bueno chicos... pero no solo ellos hacen maldades ¿qué pasó hoy en la guardería? -interrogó Aiorios.

Los seis chiquillos comenzaron a hablar todos a la vez, cada uno tratando de hacerse escuchar por encima de los demás. Al ver Shura que no iban a lograr entender nada de esa forma, los hizo guardar silencio y le preguntó directamente a Shaka.

-Angello y Kristern dijeron que jugáramos de la Guerra de Troya y que los materiales eran las bombas del cañon... Angello era Aquiles y Kris Perseo

-¿Cuál cañón? ¿Perseo en Troya? -interrogó Shura, con una ceja levantada.

-Y después dijeron que Tolo iba a ser Helena, entonces que lo iban a hacer bonito y Kris lo metió en el cubo de pintura roja, pero Angello dijo que era más bonito el morado y... y -continuó Camus jadeando.

-Nos empezaron a atacar con bolas de arcilla, y como corrían encima de las mesas, botaron todos los muebles, entonces tuvimos que tirarles las crayolas –terminó Milo.

-Pero después Milo se comió todas las crayolas azules –acusó Aldebarán.

-Eso no es cierto... me gustan las rojas –se defendió el escorpioncito.

-Suficiente -dijo Shura- Aiorios, nos va a tocar hablar con Shion y Amadeo, es demasiado, los más pequeños pueden salir lastimados.

-Aunque deberíamos hablar con ellos primero, desgraciadamente por más que los busqué, no los encontré en ninguna parte... –siguió Aiorios, mientras le limpiaba la cara al pequeño toro.

Un golpe en la puerta y el ruido de pasos interrumpieron la conversación.

-Me encontré a este par de sujetos en actitud sospechosa cerca de la playa -Saga traía tomados por los hombros a los dos niños culpables, ambos con el semblante triste, Kristern parecía haber llorado mucho.

Shaka y Camus se acercaron a los fugitivos y les reclamaron furiosos -Mu se golpeó por ustedes...

-Si y también vomitó...

-Pero ¿Mu está bien? -preguntó el peliceleste llorando- ¿no se murió verdad?

-No se murió Kristern, pero si pudo haber muerto –reprendió comprensivo Aiorios al pequeño, frente al cual se había acuclillado para mirarlo a los ojos- tienes que aprender a pensar primero en las consecuencias de tus acciones… igual va para ti Angello… tienen que cuidarlos en vez de lastimarlos… y ser un ejemplo para ellos... eso es ser un hermano mayor

-Ellos no son angelitos –se defendió Angello- siempre me regañan a mi por las travesuras que hacen… desde que esos demonios llegaron, ustedes me hicieron a un lado y me culpan por todo –gritó el chiquillo antes de zafarse del agarre de Saga y salir corriendo hacia afuera

-¡ANGELLO! –gritó el pequeño Piscis, tratando de detener a su amigo.

-Este Angello –dijo Shura enojado- ahora se va a hacer otro problema, no deberías hacer lo que te dice Kristern, algún día van a provocar algo realmente malo, tu maestro ha sido muy tolerante contigo…

-¡ANGELLO ES BUENO!… y ustedes no quieren creerle –terminó el pequeño peliceleste furioso, con lágrimas en los ojos y corrió detrás del italiano.

-Bueno –suspiró Saga viendo la carrera de los chiquillos- me toca perseguirlos y hablar con ellos, otra vez, suerte con los enanos, nos vemos en la cena

-Angello tiene apenas diez y Kris ocho años… ¿qué será de ellos cuando tengan quince? –suspiró Aiorios derrotado.

-O qué será de nosotros, querrás decir –terminó Shura.


Cerca del Cabo, un rato después

-Hola –el pequeño Kris, se acercó al cangrejito, que miraba el mar, sentado en una roca, mientras se abrazaba las piernas- me costó encontrarte… corres muy rápido –dijo jadeando el pequeño, mientras con dificultad, escalaba las rocas.

-Ellos no nos quieren Kris, sobre todo a mi, siempre han dicho que soy malo, y desde que volví de Italia, casi ni me hablan –el futuro caballerito de Cáncer no pudo evitar que corrieran las lágrimas en sus mejillas, las cuales secó toscamente- la gente dice que soy malo y me regañan por todo

-Yo no creo que seas malo –repuso Kris acurrucándose al lado de Angello- mi maestro dice que solo eres muy cleativo

-Creativo Kris –dijo el chiquillo riendo y despeinando los suaves rizos de su amiguito- tienes suerte de tener a Amadeo como maestro

- Y de tenerte a ti… ¿verdad que cuando seamos grandes como Saga, todavía seremos amigos?

-Claro enano…

-¿Lo prometes?

-Lo prometo –y en un acto que nunca se volvería a repetir hasta que volvieron del inframundo, dieciseis años después, el niño de Cáncer abrazó fuertemente al de Piscis y le dio un beso en la frente- mi único hermanito eres tú ¿sabes? y siempre te voy a cuidar mucho, nunca te voy a dejar solo, ni cuando tengamos el pelito blanco como el Patriarca

El caballero de Géminis, llegó a la playa un rato antes, lo suficiente para escuchar la conversación entre los pequeños y una sonrisa dulce se dibujó en su bello rostro. Siempre sintió afecto especial por esos dos chiquillos, sobre todo porque sabía que a su corta edad, habían pasado muchas penalidades, tantas, que la mayoría de los adultos no comprendía su mal comportamiento. Saga era apenas un chico y no tenía la experiencia de un padre para saber cómo tratar estos asuntos, tampoco los discursos motivacionales se le daban bien, pero pensó que la situación lo ameritaba, y aspirando aire, se dirigió a la roca donde estaban los chiquillos y les pidió le hicieran espacio en medio de los dos.

En silencio, revolvió el cabello de los pequeños, mientras los tres se concentraban en contemplar el mar.

-Estoy orgulloso de los dos –dijo el mayor después de un rato, ante las miradas curiosas de los niños- son grandes chicos y serán grandes caballeros dorados

-¿Tú crees que somos malos?

-No Angello, solo son más traviesos de la cuenta

-¿Vamos a ser tan fuertes como tú Saga?

-Si, tan fuertes como yo Kris –contestó Saga riendo y dándoles una palmadita en la espalda- quería contarles que a partir de ahora, yo asumiré el entrenamiento físico de los dos –los chiquillos se volvieron a ver sin disimular su alegría- peeero…

-Peero –dijeron al unísono

-¿Me prometen que se comportarán bien con los más pequeños?

Los niños bajaron la mirada, luego se vieron entre ellos y asintieron con la cabeza.

-Bien, entonces lo primero que van a hacer es disculparse por lo de hoy con Mu y Aioria y mañana en la mañana, asearán la guardería ¿de acuerdo?

-Si maestro Saga –dijeron en coro.

-No soy su maestro enanos, soy su hermano mayor, recuerden eso siempre, nunca me llamen maestro… esos títulos no me gustan –dijo el caballero de géminis riendo- por cierto… deberíamos ir a cenar… me muero de hambre y hoy van a servir moussaka de cordero**…

Los dos chiquillos se relamieron y Saga les dio un suave empujón en la cabeza para llevárselos con él y en el camino de vuelta los perseguía para hacerles cosquillas y en la carrera llegaron al pie de la escalinata, desde donde el mayor cargó a Kris en la espalda para continuar el camino hasta el Templo Principal.

Angello miraba al caballero de Géminis como embobado, para él era tan grande y tan fuerte, que se había convertido en su héroe.

Sin saberlo, Saga selló la lealtad de ambos niños para con él a partir de ese día y Angello y Kristern, se convertirían en su mano derecha e izquierda, cuando asumió el Patriarcado y en su mayor apoyo cuando estuvo a punto de sucumbir por el poder de Ares.

Por otra parte, la conducta de Angello no cambió del todo, al igual que sus travesuras, sin embargo la actitud de Kristern si, y los más pequeños se beneficiaron de que el peliceleste los protegiera de las ocurrencias de su amigo... de vez en cuando.


FIN

Hace mucho quería publicar este capítulo que habla de las travesuras de los caballeritos de Piscis y Cáncer, espero les haya gustado, un abrazo.

*La idea de la travesura de los cigarros, me la inspiró una caricatura en deviantart

**Es como una lasagna, en la que se utilizan tajadas de berenjena en lugar de láminas de pasta.