Nota obligatoria: Los personajes de Saint Seiya son obra de Masami Kurumada, yo nada más me dedico a escribir sobre ellos sin obtener nada a cambio más que mucha satisfacción personal y entretenimiento saludable
Personalmente, tengo un cariño especial por estas historias. Sin embargo, por razones de tiempo, no logro publicar tantas como quisiera. Aquí les dejo un nuevo capítulo de dos partes, como regalito atrasado de año nuevo.
Espero no se les haga confuso. Hay algunos diálogos intercalados en la narración, que corresponden a los caballeros dorados en el presente.
Historias paralelas
El mejor cumpleaños. Primera parte
-¡Hey tú!... ¿qué crees que haces?
-Nada más pongo propaganda señor… no se ponga así, es un lugar público -contestó el muchacho de marcado acento eslavo.
-¿Lugar público?… ¿lugar público? -el robusto hombre envió un manotazo al muchacho, que tiró los carteles que sostenía- estás dañando propiedad privada
-¡Oiga!... es solo un poste… usted sí que acaba de dañar propiedad privada… cada cartel de estos cuesta cinco euros…
-Si claro… ¿dónde los conseguiste?... ¿en el museo? -Delos enrolló uno de los dichosos afiches en su mano y arremetió contra pobre muchacho, quien se cubría torpemente con los brazos.
-¡Vamos Delos! –le gritaba un viejo desde una mesita dispuesta con una botella de orzo, jarras y una baraja- ¡deja al muchacho… terminemos el juego!
-¡Solo hago mi trabajo viejo histérico!... ¡ya me voy!... ¡ya me voy!... bah… pueblerinos -el joven recogió lo que pudo y salió de aquel lugar, refunfuñando en voz baja contra la gente de la villa.
-Extranjeros –bufó el tendero y tomó asiento con sus compañeros de juego y bebida- ¿qué se creen?... miren –dijo mostrando el mismo afiche que usó como arma contra el muchacho- ¿que pueden venir a hacer lo que quieran?... por eso Grecia está como está
-Viejo cascarabias –agregó uno de los jugadores- un día vas a reventar de cólera
-Bah –Delos refunfuñó enojado, pero uno de sus compañeros le hizo una seña de que girara y al hacerlo, su semblante se suavizó por completo- oh… señora May –dijo con tono dulzón y un chiquillo haraposo que limpiaba el mostrador de la tienda no pudo evitar reírse- que honor tenerla aquí… ¿cómo está todo por el Santuario?
-Bien… gracias –dijo ella y pensó para sí -"Los humanos sí que tienen problemas con el manejo de su temperamento"
Los tres viejos, se levantaron de sus asientos y se deshicieron en saludos para la hermosa pelilila, quien venía ataviada en un vaporoso peplo blanco. Un afiche que cayó cerca de una de sus sandalias llamó su atención y se acuclilló para recogerlo.
-Eso es basura señora, puedo tirarlo por usted
"Cirqué des rêves" -la lemuriana esbozó una sonrisa, hizo un rollo con el cartel y lo guardó en la canasta que llevaba antes de continuar con sus compras- le agradezco señor Delos, pero quisiera verlo con más detenimiento
Para esos días, las brisas del invierno se colaban entre los árboles desperdigando las pocas hojas que había dejado el otoño y cualquier cosa que fuera lo suficientemente ligera como para volar lejos. Otro de aquellos afiches, se elevó al ritmo del viento y terminó en la cara de alguien… alguien muy pequeño.
-Momento, momento -Aldaberán se cruzó de brazos, sin dejar que Aioros continuara con la historia- dijeron que esto sería un relato emocionante… hasta el momento lo único emocionante ha sido la rabieta del tendero…
-No seas impertinente Alde -regañó Mu, quien se encontraba recostado a una columna caída con Biralo acurrucado a él- estás interrumpiendo la inspiración del viejo Aioros...
-¿Viejo? -Aioros hizo un mohín y volvió el rostro enojado- ya no les contaré nada…
-No le hagas caso a Mu - rió Saga, mientras le lanzaba una nuez al lemuriano en la cabeza- al enano le gusta fastidiar de vez en cuando…
-No soy enano… tampoco soy fastidioso
-Lo eres…
Shura bufó desde su lugar cerca de Mu -son tan inmaduros- dijo cruzándose de brazos para hacerse el serio- dejen que el anciano continúe…
-¡Oye! -Aioros se aclaró la garganta con ademán ofendido -voy a fingir que no escuché eso…
-Bah -bufó Shura- entonces seguiré yo…
-Haz lo que quieras...
Aquel muchachito de cabello verde oscuro y mirada tenaz, llevaba poco menos de un año viviendo en el recinto y seguía sin entender el por qué de su estancia allí. Un señor de cabello plateado y bondadosa mirada magenta, lo arrebató del látigo de su madrastra un domingo por la mañana, alegando que él poseía dones especiales muy específicos y que por lo tanto, tenía un destino maravilloso que cumplir para proteger la humanidad. Desde entonces, Shura esperaba con ansias el día en que aquellos "dones especiales" de los que hablaba el maestro Shion, se manifestaran en forma de cosas ruidosas y geniales, que le permitieran rescatar a una hermosa damisela en peligro.
Pero contrario a sus deseos, aquellos "dones" prometidos, iban a despertar el día que les diera la gana y las chicas de ese lugar, eran de todo menos damiselas en peligro… menuda decepción para un espíritu de caballero andante como el suyo.
-Vaya… la gente si que tira basura por aquí -el chico se sentó y dejó sus juguetes al lado del camino. Esa tarde, el pequeño peliverde jugaba a rodar un aro de metal con una rama. Su cumpleaños sería en un par de días, pero no podía evitar sentirse triste porque coincidía con el aniversario de la muerte de su padre.
A pesar de ser tan pequeño, aquellos crueles recuerdos daban vuelta en su mentecita infantil, opacando la chispa que normalmente brillaba en sus ojos. Así que buscaba la forma de distraerse (o de que nadie lo viera llorando) y se perdía por allí para estar solo.
-Pero ¿qué es esto?- se preguntó, al extender el gran afiche de colores que se había estrellado en su cara.
Con curiosidad, tomó el papel en sus manos y lo revisó. Conforme recorría con su mirada los dibujos y los texto, su carita se transformó en una mueca de alegría genuina. De inmediato, corrió hacia el Santuario, justo donde se encontraban aquellos a quienes consideraba sus amigos.
-Eso fue muy tierno Shuris –Alde se limpió una lágrima y le dio una palmada en la espalda al español, que estuvo a punto de irse de bruces al suelo- deberías escribirlo...
-Merci… merci -contestó con una reverencia el español- más moderación en tus muestras de afecto amigo
-No conocía la historia de cómo llegaste aquí -Camus sonrió apenas, era la sutil manera en que demostraba que se sentía identificado con algo- ¿hace cuánto Shura?
El peliverde se lo pensó unos momentos, mientras bailaba una botella de cerveza en sus manos -mi padre se fue hace veinticuatro años… y yo llegué aquí hace veintidós…
-Estas envejeciendo -rió Kanon.
-Pues mira quien lo dice tío -Shura entrecerró los ojos con una risilla y comenzó a acercarse demasiado a Kanon.
-¿Qué te pasa? -dijo el mayor empujándolo- invades mi espacio personal…
-Una cana -dijo el español y de un tirón la arrancó de raíz.
-¡Eres un hijo de... !
-¡Kanon! -regañó Mu- hay un cachorro cerca -aclaró refiriéndose a Biralo, que levantó la cabeza del regazo de Mu al escuchar la maldición del gemelo- cuida tus palabras…
-Dame acá… esto es mío -el gemelo arrebató el larguísimo pelo plateado al español y se lo guardó en un bolsillo, provocando las risitas de los demás dorados- ¿qué?... mi papá tuvo sus primeras canas a los veinte… es genético
-Si claro...
-Bueno… bueno ¿entonces qué pasó después? -preguntó Milo interrumpiendo la infantile pelea entre Shura y Kanon.
-Pues… lo que pasó es que… -iba a continuar Shura.
-Lo que pasó después… es el producto de una mente maestra -Kanon interrumpió al español y se aclaró la garganta- porque sería la peor ocurrencia y la mejor hazaña de un grupo de aprendices en el Santuario...
Mientras tanto, en los aposentos del Templo Principal
-Mu… pum las cartas -ordenó Kanon a su hermanito de nueve meses, quien reía y aplaudía entusiasmado con el juego.
-Wow Kanon…
-Eso fue genial -exclamó Aioros cuando frente a ellos, Mu transformó un abanico de cartas, en solo corazones- aunque hay tres cincos y dos reyes del mismo signo
-Eso es Mu, dame esos cinco… ¿vieron qué genial chicos? -Kanon puso la mano y Mu le dio una palmada- solo que no he logrado que las vuelva de otros signos, solo le gustan los corazones…
-Deja de enseñarle trucos a Mu -regañó Saga, levantando al bebé- recuerda que ya de por sí es muy travieso, dice mamá May que cuando cumpla un año se calmará un poco… espero
-Todos lo esperamos –replicó Kanon fingiendo cansancio.
-Y hablando de cumpleaños… no se me ocurre nada para el de Shura…
-Shura está muy triste por su papá… tenemos que hacer algo especial para que se ponga feliz…
-¡¿Ua?!
-Si Mu, el cumpleaños de Shura- el pequeño pelilila comenzó a aplaudir feliz.
-Aún está en pie lo del pastel ¿cierto? -preguntó Aioros, mientras compartía una galleta con Aioria, quien balbuceaba entusiasmado con el dulce.
-Si, si… aunque no sé si lo del pastel es buena idea… siento que es predecible -dijo Kanon sin convencerse, luego se levantó y se asomó por la ventana a la espera de que una idea genial le cayera del cielo. Desde allí, el niño tenía una vista parcial del mercado de Rodorio y lo que le llamó la atención fue la Defender roja que el viejo Delos amaba más que a su propia esposa- deberíamos hacer algo mejor que un pastel…
-Si tan solo Shura nos diera una pista de una cosa que quiera mucho, talvez -murmuró Aioros.
-Lo único que espero es que no nos metamos de nuevo en problemas Kanon… recuerda que padre nos tiene más que advertidos -bufó Saga de brazos cruzados.
-Bah… aguafiestas- Kanon dejó escapar una risita y levantó la mano derecha -prometo por mamá May que esta vez no nos meteremos en problemas
-Si claro, eso mismo dijiste la última vez -refunfuñó Aioros, mientras daba otro pedacito de galleta a Aioria, quien de a poco comenzó a elevarse de donde estaba sentado- uh… ¡Aioria! chicos… controlen a Mu
-¡Mu!, no hagas eso -Kanon se acercó al pelilila, mientras Aioros se lanzaba a tomar la pierna regordeta de Aioria, quien reía feliz al sentirse flotando como globo.
-Baja a Aioria -regañó Kanon señalando con su índice el pecho del lemurianito, quien reía sin tomar en serio las advertencias del mayor- te estoy hablando en serio pulga -Mu rió con más fuerza y Saga no pudo evitar carcajearse al ver la frustración de su gemelo.
-Él no te respeta Kanon… Mu nunca te va a hacer caso porque lo dejas hacer lo que quiera, ahora mira al experto el lemurianos…
-¿Que no me respeta? –Saga y Aioros asintieron a la vez y Kanon se volvió hacia el pequeño lemuriano- es que miren esa carita…
-Eres un caso -Saga se colocó frente al pelilila y compuso una expresión muy seria -Mu- el bebé lo miró abriendo mucho sus grandes ojitos verdes- baja al leoncito… si no, no hay galleta para ti…
-Gueta… Mu -protestó el bebé con un puchero.
-Si… nada de galletas para Mu
Y para sorpresa de Kanon y diversión de Aioros, Mu dejó de elevar a Aioria, quien cayó en la cama de sentonazo -dice mamá May que está en la etapa de la rebeldía- suspiró aliviado Kanon.
-Eso lo dijo por ti Kanon
El gemelo menor dejó ver un mohín y se masajeó la barbilla meditando las palabras de su hermano -bueno… como sea… lo único que sé es que no hay nada más peligroso que un lemuriano de nueve meses…
Aioros, quien sostenía a Aioria en la cama para que no volviera a elevarse, asintió completamente de acuerdo con las palabras de Kanon -por eso no deberías enseñarle trucos… ya suficiente tenemos con todo lo que se le ocurre hacer a él solo...
-¿Lo ves Kanon? -de repente, Saga se percató de otra cosa muy importante- pulga… ¿qué hiciste tus zapatos?
El pequeño pelilila, se tomó un piecito para llevarlo a su boca y al hacerlo cayó de espaldas en la cama -mmm... eta… ico
-No te comas los pies -regañó Saga levantando al bebé de la cama- solo espero que algún día crezca y deje de ser tan travieso...
-Saga -murmuró Kanon señalando hacia arriba, en donde un par de zapatos diminutos, yacían colocados sobre las cerchas de madera- lo hizo otra vez…
-Diablos -murmuró el mayor de los gemelos- ya voy por un banco...
-Dicen que todos los lemurianos son así de curiosos cuando están pequeños -rió Aioros- al parecer Mu llegará a ser un gran telépata como el señor Shion
-Eso si no nos mata primero...
-Hey chicos… ¡chicos! -interrumpió Shura a Kanon, entrando por la puerta del dormitorio, mientras sacudía el afiche que minutos antes se estrellara en su rostro- miren lo que encontré…
Los tres niños mayores se volvieron a mirar al español, cuyos ojos destellaban ilusión pura -¿qué encontraste?
-El circo viene… viene con trapecistas… animales y payasos
-Odio a los payasos -murmuró Kanon.
-Dicen que hay elefantes, zebras… y focas… ¡¿se imaginan las focas?!
Aquello sonaba muy emocionante y Aioros, Saga y Kanon rodearon a Shura con interés, dejando a Mu para que jugara con Aioria en la cama.
-Shura… ¿dijiste trapecistas?
-Exactamente -Shura extendió el colorido cartel en el suelo y los otros tres se acuclillaron para revisarlo mejor.
-Miren… estará una semana en Atenas
Saga bufó decepcionado- Atenas está muy lejos de aquí…
-No lograremos reunir el dinero suficiente para entonces -suspiró Aioros- la entrada… es muy cara
-Y para llegar tendremos que ir hasta la estación de autobuses y además cargar a los enanos con nosotros…
-Ni me lo recuerdes...
-Es cierto -dijo Aioros con resignación- creo que será para otra vez Shuris...
Al escuchar a sus amigos, el pequeño Shura no pudo evitar bajar la mirada abatido -está bien es solo que… pensé que…
A Kanon le preocupó mucho el semblante de su amiguito y se acercó para hablarle -¿realmente quieres ir verdad?
El chico asintió y no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas, las que enjugó rápidamente tratando de disimular su decepción delante de los otros- el día que mi papá murió -Shura se acarició el brazo acongojado- ese día, iba a ir con él al circo después de su faena en la plaza… pero como el toro lo… lo... entonces, no… no pudimos llegar
-Shura -murmuró Aioros dolido.
-La verdad… no es importante -el niño no soportó rememorar aquel día, mucho menos delante de aquellos que quería y admiraba. Sin poder contener el llanto se volteó y corrió para alejarse de los demás, quienes se quedaron desconcertados ante su reacción. En ese momento entraba Mutmatz, la mamá de Shaka con su pequeño en brazos y no pudo evitar preocuparse al ver salir a Shura tan triste.
-¡Shura! ¿por qué te vas? -la india se volvió hacia los demás chiquillos, mientras Shaka balbuceaba entusiasmado al encontrarse con sus pequeños compinches Mu y Aioria- ¿qué sucedió chicos? -preguntó con desconfianza, a sabiendas de que los niños eran muy traviesos y seguramente la reacción de Shura era el resultado de alguna broma pesada- ¿qué le hicieron?
-No le hicimos nada señora Mutmatz -contestó rápidamente Kanon, antes de que los castigaran de nuevo- es en serio…
-Es cierto... señora Mutmatz, Shura está triste por su papá
-De acuerdo chicos… voy a tratar de hablar con él… ¿cuidarían de Shaka por favor? -sin esperar la respuesta de los niños mayores, la india colocó en la cama al rubio, quien gateó como bólido hacia donde estaban Mu y Aioria jugando.
-Estoy seguro de que esto de cuidar a las pulgas es un plan malévolo de los adultos de este Santuario para mantenernos quietos y aburridos -murmuró enojado Kanon.
-O a salvo de tus locuras… no sé si tenga que recordarte que la última vez nos tomó mucho limpiar la guardería
Aioros se echó a reír inmediatamente, logrando que Kanon bufara molesto -qué graciosito estás Saga
Una vez Mutmatz se fue detrás de Shura, Aioros se volvió hacia Kanon -¿y no vamos a hacer nada?- el moreno se encogió de hombros… digo, no podemos dejar a Shura así
-Por supuesto que sí vamos a hacer algo arquerito -Kanon se dirigió a un armario y sacó dos pliegos de papel y la caja de crayolas que compartían entre todos.
-¿Vamos a hacerle un dibujo?
-No mi querida copia… voy a dibujar un super ultra genial plan -Aioros y Saga se volvieron a ver y sonrieron con complicidad. Para esta ocasión agradecían enormemente el ingenio de Kanon y estaban dispuestos a ayudarle en lo que les pidiera, con tal de que Shura pasara el mejor de los cumpleaños.
Ante la mirada curiosa de los otros dos, Kanon dibujó la colorida imagen de una camioneta roja rodeada de una maraña de esquemas y el plan cobró vida frente a sus ojos. Después de media hora de un trabajo exhaustivo de reflexión y creatividad impresionantes, el genio de las travesuras se dio por fin satisfecho.
-¿Ya está listo? -preguntó Aioros asombrado.
-Efectivamente mi querido arquero… con esto, cumpliremos el deseo de Shura
-Tengo que decir que esto será de lo mejor -automáticamente, Saga, Aioros y Kanon miraron a través de la ventana, allí donde una Defender roja, resaltaba por encima de todo lo demás.
-Kanon… eres el genio más grande de la historia...
-Hey… yo no te dije eso -reclamó Aioros.
-Quizá no lo dijiste, pero lo pensaste
-Kanon -susurró Camus- eres un presumido…
-Shhh silencio todos, que este genio está recordando y pierdo el hilo de la historia…
-Ya oyeron gandules, dejen que la eminencia hable -Angello encendió un cigarro y tiró el fósforo encendido encima de Kanon, quien lo rechazó de un manotazo.
-Voy a ignorar sus críticas envidiosas a mi mente maestra -Kanon se acomodó en el improvisado asiento al lado de Shura- como les iba diciendo… este genio de la diversión continuó dando las instrucciones para el mejor plan de todos...
-Bien chicos… necesitamos tres cosas; dinero, transporte y cuatro entradas para el circo
-¿Dinero para qué? -preguntó Saga con desconfianza.
-Para el algodón de azúcar por supuesto
-¡Y las palomitas! -dijo Aioros dando saltitos- una vez las comí y son deliciosas
-Pero Kanon ¿cómo tendremos dinero?... padre dice que solo se consigue trabajando, ¿vamos a buscar trabajo?
-Si es posible que necesitemos trabajar -a Kanon se le iluminó la carita con una idea- a menos que…
-No me digas que…
-Me leíste la mente…
-Kanon… mejor no
-Oh... Oh… la última vez fue terrible… creo que lo mejor es que le digamos al señor Shion que nos dé algo de dinero y... -advirtió Aioros.
-Padre no puede enterarse Aioros -le interrumpió Saga y se dirigió a Kanon- tú sabes que a él no le gusta que perdamos el tiempo en diversión… mucho menos que juguemos a las cartas con dinero, si se entera nos mata...
-Lo sé, pero es la única forma -dijo Kanon con seguridad- por eso necesito un grupo de adultos a los que les guste jugar con dinero… y sé donde encontrarlos
Más tarde en el Templo Principal
May se acercó a su esposo, cargando a Mu en brazos- Shion… parece que Shura sigue muy triste por la fecha, ¿lograste terminar los trámites de adopción?
-Todo está muy avanzado y espero que esté listo para mañana… será una gran sorpresa -Shion se acercó a la lemuriana y tomó a su hijo -pronto tendrás otro hermano mayor mi pequeño -el bebé enredó sus manitas en la estola de su padre y se la metió en la boca, mordisqueando con desesperación - Mu… no hagas eso…
-Le están saliendo los dientes de arriba -May se acercó al chiquitín y le dio un juguete para que hincara dos incipientes dientitos en él- su telequinesis se descontrola con las molestias y ha provocado algunos... problemas -dijo tomando al bebé de los brazos de su esposo.
Shion no pudo evitar reír, mientras le acariciaba la cabecita -ese es mi pequeño campeón- May se volvió a su esposo arqueando una ceja -¿qué pasa?
-No lo alientes, ya suficiente tuve con los reclamos de Eneas por su gato la semana pasada -la lemuriana comenzó a mecer al bebé en sus brazos para distraerlo un poco- además… es importante que hablemos de Shura, porque aún no logra integrarse con los chicos, tenemos que hacerlo sentir bien… solo así tendrá la motivación para despertar su cosmo
-Lo sé -Shion caminó hacia la ventana y meditó un rato- Shura ha sufrido mucho... desde que el señor Barça murió, el niño fue víctima de los maltratos de la madrastra por meses… fue un alivio para él cuando lo traje al Santuario, sin embargo la fecha es complicada para él, aún es muy pequeño para entender la situación
-Con respecto a eso, pensé que esto podía ayudar -la lemuriana le entregó el cartel del circo a Shion- lo encontré esta mañana… el circo viene a Atenas por una semana, tal vez sea una buena forma de celebrar el cumpleaños de Shura y premiar a los niños por su trabajo, recuerda que aún están pequeños
Shion se volvió a mirarla intrigado -he de decir que esta vez te daré la razón…
May hizo una fingida reverencia -y se le agradece señor Patriarca
-Bueno… señora del Patriarca, dile a Mutmatz que averigue todo acerca de ese circo y compra las entradas, incluye a Amadeo y a Lucca para que haya responsables cuidando a la tropa
-Opa -repitió Mu mordisqueando su juguete.
-Lucca hará mala cara
-Lo sé –rió Shion- hasta el más frío caballero del Santuario, tiene que relajarse de vez en cuando
-¿Tú también irás Shion?
Shion le dedicó una sonrisa a May -por supuesto, siempre me ha gustado el circo, me parece un ambiente muy colorido y he de confesarte que me encanta el algodón de azúcar
-Zuca… zuca
-Si mi Mu… ¿oíste?, vas a ir al circo –le dijo ella, levantándolo más alto.
Shion miraba en silencio a Mu interactuando con su madre y sonrió- May...
-Dime cariño
-No les digamos nada a los chicos, quiero que sea una sorpresa...
Ese mismo día por la tarde
-De acuerdo señores -Kanon, barajó su jugada y miró a ambos lados de la mesa tratando de adivinar las expresiones de los hombres que lo rodeaban. A su lado, Mu hacía puré de melocotón sentado en su coche.
Junto con el viejo Delos, se encontraba Joelos, dueño de un puesto de carne y Aurias, un manco muy pintoresco, que se jactaba de haber perdido el brazo como guardia en el Santuario. Los tres viejos eran de confianza y Kanon se los encontró una hora antes, jugando cartas como siempre en una de las mesas del mercado.
Kanon debía conseguir las entradas para el circo lo más antes posible y con el sigilo suficiente para evitar que su padre se enterara de sus movimientos. Fue por ello que se le ocurrió retar a los viejos, quienes para esa hora estaban más que ebrios, a unas partidas de poker para sacarles algo de dinero fácil. Y es que al igual que el resto del pueblo, Kanon conocía la debilidad del trío por el juego y las apuestas.
-Vamos a ver si eres tan bueno jugando sin ayuda de los guardias Saga -retó Aurias sin saber que aquel niño no era el aspirante de Géminis, sino un hermano gemelo del cual todos ignoraban su existencia.
"Así que mi perfecto hermano juega con dinero… qué interesante" -pensó Kanon para sí y aunque hacía un esfuerzo tremendo por no reír, se guardó sus sentimientos para no delatarse- "ahora tengo como lograr que haga lo que yo diga"
-Me ha descubierto señor Aurias -Kanon fingió seriedad, en un intento por imitar el carácter de su gemelo- le aseguro que estoy haciendo mi mayor esfuerzo por estar a la altura de ustedes que son expertos en esto…
-¿De cuánto era la apuesta? -preguntó Joelos.
-El que pierda hará lo que pida el ganador, quien logre la mejor jugada, obtendrá lo que quiera -Delos dejó escapar una gran risa porque tenía una buena jugada y sabía que el chiquillo posiblemente estaba perdido. Si él ganaba, le exigiría a aquel insolente que trabajara de gratis para él todo el verano y así se desquitaría por todas las que le había hecho.
-Es cierto -aseguró Kanon fingiendo angustia- espero sean compasivos conmigo… recuerden que solo tengo nueve -luego se agachó fingiendo que limpiaba la cara a su hermanito y le enseñó las cartas dispares que tenía en la mano- Mu… pum las cartas
-Atas… ico
-Exacto pulga -al confirmar el cambio, el mayor le dio los cinco al bebé y volvió a su posición en la mesa, donde cada quien confiaba con ser el ganador.
-¡Ja!... prepárate para ser mi lazarillo todo el verano Saga -Aurias lanzó sus cartas- ¡doble pareja!
-Eres un perdedor -le gritó Joelos- aquí tienes un trío -Aurias bufó enojado- ¿y tú Delos?
-Un trío también…me figuro que no tienes nada mocoso... empieza a buscar con qué nos pagas
Kanon hizo un gesto de fingida derrota y colocó su abanico frente a los hombres que miraron la jugada casi con terror; diez, jota, quina, rey y as, todos bajo el signo de corazones- lo siento mis estimados… pero creo que yo gané…
Los tres hombres bufaron molestos y tiraron sus cartas sobre la mesa, Delos dejó escapar una retahíla de maldiciones, llamando la atención de un grupo de jóvenes que perdían el tiempo jugando dados en una esquina cerca de allí.
-¿Qué sucede allá? -preguntó uno de los los muchachos.
-Parece que los viejos están ebrios otra vez y apostaron hasta los calzones.
-Vamos -sugirió el primero- es una buena oportunidad de sacarle dinero a esos tacaños, de paso nos reímos de Delos un rato...
Mientras tanto en la mesa de juego…
-De acuerdo chiquillo -Aurias tiró un escupitajo del tabaco que mascaba a un lado en el piso- ¿qué es lo que quieres?
-Cuatro entradas para el circo que se está presentando en Atenas…
Los tres viejos se miraron entre sí y asintieron con desgano. Aunque las entradas tenían un costo moderado, pudo haber sido peor, así que no se quejaron de más. De inmediato, Delos llamó al pobre chico que le ayudaba en la tienda y lo envió a comprar las entradas a la Torva, que era donde las vendían.
-¡Bien! -Kanon hacía todo lo posible por no dar saltitos de la emoción cuando tuvo al fin los boletos en sus manos- esto es genial… señores -dijo el chiquillo con una reverencia- fue un placer…
Estaba por salir de allí con Mu, cuando uno de los hombres que jugaba dados lo detuvo de un brazo -espera… no te vayas tan rápido…
-Yo… yo tengo que irme, mi papá me matará si no llevo al bebé para que haga su siesta
El tipo lo arrastró consigo hasta la mesa donde los viejos "celebraban" su derrota con sendos vasos de ouzo y tomó el mazo de cartas. Ante la mirada de todos, contó pacientemente la baraja completa y la devolvió a la mesa -o eres un pequeño prodigio o tienes una suerte tremenda…
-Yo no hice trampa -mintió Kanon, tratando de que su expresión no delatara lo atemorizado que estaba- la baraja está completa…
El muchacho miró a Mu con interés, conocía esas facciones tan particulares y recordaba haber visto personas con ese tipo de lunares en alguna parte -me parece que tal vez no tengas tanta suerte en los dados…
-Ya… no voy a jugar más… de verdad me quiero ir
-Vamos… ¿es que eres un cobarde? -lo retó otro de los jóvenes que holgazaneaban por allí.
-¡No soy cobarde! -gruñó Kanon furioso.
-Entonces demuéstralo y juega mocoso -instigó Delos tambaleándose- yo me uno… el que logre el número más alto, pide lo que quiera… yo quiero que el mocoso me devuelva el dinero de las entradas del circo y de tu parte -se dirigió al otros sujeto- quiero doscientos euros… yo entregaré lo que pidan -el licor ponía en situaciones comprometedoras a Delos todo el tiempo y acostumbraba a apostar indiscriminadamente- les doy mi palabra de hombre
-De acuerdo… doscientos euros de mi parte
-Pero… yo no quiero jugar -insistió Kanon, levantando a Mu en brazos para irse.
-Lo harás y si yo gano… el viejo me dará a Medea –insistió el joven y los otros dos ancianos no pudieron reprimir una carcajada.
-¡A Medea jamás!, no es justo… Medea es todo para mi
-Es el trato, usted dijo que pidiera lo que quisiera -insistió el joven con una sonrisa en los labios y Delos se enrojeció de la ira- y de parte del mocoso… quiero al bebé…
-Nunca… jamás… Mu vale más que cualquier cosa
-¿Quieres ganar verdad? –el sujeto se acercó a Kanon y le habló al oído- si ganas… conservarás a tu hermano, tus entradas –el tipo le sacó las entradas al chiquillo y se las puso en el bolsillo- y quizá hasta ganes una camioneta
-Hey… deja eso –Kanon intentó sacárselas, pero él las levantó para que no las alcanzara y por más que saltó, no pudo hacerlo.
-Además… me imagino que no quieres que le diga al Patriarca que estás apostando… a tu hermanito…
-Yo no dije que aceptaba
-Ahora lo harás… sino, perderás todo…
-Déjame ver si entendí -Shaka se aclaró la garganta- ¿apostaste a Mu?
-Suena peor si lo dices tú… mejor decimos que lo puse de "garantía" -Kanon hizo una señal de comillas- ¡hombre me estaban presionando unos mafiosos! ¡yo tenía nueve años! ¡¿qué querías que hiciera?!
-Algunas veces me pregunto cómo sobreviví a mi niñez -susurró Mu negando con la cabeza y mirando a la nada.
-Dejemos ese tema atrás -dijo Kanon entre dientes y se cruzó de brazos como un chiquillo rebelde- si quieren que siga el relato, ya no me cuestionen
A pesar de ser ignorado por los mayores, la partida de dados dio inicio. Se acordó que el ganador sería quien sumara el mayor puntaje en tres jugadas seguidas.
Kanon era el tercero en lanzar, lamentablemente el dado giró a favor de Delos en el cuatro y para el otro sujeto en el cinco. La única esperanza para Kanon era igualar al mafioso o mejor aún, obtener un seis. Simulando que le daba el dado a Mu para que lo soplara en pos de asegurar buena suerte, Kanon le mostró a Mu la cara correspondiente al seis -enanito… uno como este… por favor- le susurró antes de lanzar.
-Ete –dijo el pequeño aplaudiendo entusiasmado.
-Eso bebé
-Ya mocoso… estás alargando mucho esto
Kanon lanzó al fin y gracias a sus reflejos pudo ver claramente la cara del dos –no… Mu, por favor…
Y entonces, antes de que cualquiera se percatara, el dado giró dos veces hasta la cara del seis, tal y como le había pedido a Mu.
-¡VIVA! -gritó el chiquillo feliz, dándole un fuerte abrazo al bebé.
El tercer jugador tenía buena vista y estaba seguro de que el dado había caído en la cara de dos -¡oye!... yo lo vi… ¡obtuviste un dos!
El ayudante de Delos se acercó al dado y sin tocarlo lo revisó con detenimiento -este es un seis… no hay nada que discutir
Bufando, los dos mayores tiraron de nuevo y de nuevo el tiro para Kanon fue un seis -¡estás haciendo trampa mocoso!
-La cara del dado está en seis… lo que pasa es que como dice mi papá acerca de los necios… no les gusta perder…
-Maldito mocoso -gruñó el desconocido.
La última jugada estaba por darse y cualquiera tenían posibilidades. Con los nervios crispados, los tres lanzaron de nuevo y por supuesto, Kanon logró su ansiado seis otra vez -¡Mu! ¡ganamos! ¡ganamos!
-¡Maldito mocoso! -gritó Delos agarrándose los cabellos a los lados.
-¡Estoy seguro de que hiciste trampa! -el otro sujeto estaba fuera de sí y de no haber sido por uno de sus compañeros, se le hubiera ido encima al pequeño peliazul.
-Ya déjalo… ahora dale el dinero y vámonos… no queremos problemas
-Pero…
-Es solo un niño con un bebé… ¿a qué le temes?, no seas tonto… no querrás meterte con la gente del Santuario… ¿es que ya no recuerdas por qué te echaron de allí?
-Ya, ya está bien -refunfuñó el tipo sacudiendo el agarre de sus compinches- pero voy a averiguar qué pasó aquí -amenazó y tiró los cuatro boletos al suelo, que el pequeño géminis recogió de inmediato.
-Ufff… pensé que los había perdido -de pronto miró a Mu que había arrugado el ceñito- no es personal enano… también temía perderte a ti
Al verse perdedor, Delos bufó enojado y se cruzó de brazos tratando de ignorar los ojitos brillantes de Kanon y las risotadas de sus compañeros de juego -¿qué quieres mocoso?
-Me gané su camioneta… ¿verdad? -susurró el chiquillo con un hilo de voz debido a la emoción que aquello le causaba.
-Me temo que el chiquillo tiene razón viejo -añadió Joelos tratando de calmar la risa, al ver que la cara de Delos se iba transformando de la furia a la tristeza.
-Te daré lo que quieras Saga… pero a Medea no...
Kanon negó rotundamente y extendió la mano -la camioneta…
-¿No quieres una de juguete?
-Nop… me dio su palabra de hombre… ¿o es que es gallina?
Delos no respondió con palabras y ante el asombro de todos los que estaban allí, el otrora iracundo hombre, cedió al llanto como si fuera un bebé, frustrado de entregar las llaves de la cosa que más quería en su vida a un chiquillo de nueve años.
Aldaberán suspiró aliviado.
-Viejo… francamente creí que habías perdido a Mu
Kanon levantó una ceja -pues no toro… ¿es que no lo ves allí?, por supuesto que no iba a dejar que esos malditos se lo llevaran -Kanon miró al lemuriano con una risita- no hubiera tenido quien me ayudara a ganar en el poker
-Como hermano, eres mi peor enemigo...
-¿Y lograron que el tipo olvidara el desplante?
-Por supuesto que no Milo… por eso las cosas se complicaron después -dijo Saga y se aprestó a continuar con el relato- y se complicaron por culpa de mi hermano...
Horas más tarde en Rodorio
Refunfuñando contra su gemelo, un pequeño peliazul se arrastraba sigiloso por en medio de los puestos cerrados del mercado de Rodorio. El reloj marcaba aproximadamente las once de la noche. Y es que aunque Delos accedió a entregar las llaves de la camioneta que Kanon le ganó en el juego de dados, comenzó a inventar excusas para no entregar el premio, y por el contrario dejó resguardada la camioneta en una bodega para que nadie pudiera tomarla.
Hábil como era, Saga se arrastró hasta la entrada del negocio donde Delos vendía vegetales y buscó la puerta que daba a su casa. De repente un ronroneo lo sobresaltó, haciéndole pegarse a la pared con el corazón desbocado -meow… grrr… meow
-Ben… me asustaste -susurró tratando de calmarse- prometo que después jugaré contigo, pero solo si logro conseguir las llaves que necesito -dijo acariciando el lomo del minino, que se le restregaba en las piernas exigiendo su atención- eres un travieso -rió con cariño, sacando una bolita roja que llevaba en el bolsillo para distraer a los más pequeños y se aprestó a lanzarla fuera de la tienda- anda… juega con ella y no me metas en problemas
El juguete rodó unos metros y el felino corrió a cazarla. El chiquillo no pudo evitar sonreír al mirar al gato cazando el juguete, pero pronto prosiguió con su trabajo, sin percatarse que al otro lado de la calle dos hombres que parecían fumar tranquilamente lo estaban vigilando
-¿Es él?
-Estoy seguro… es el mismo chiquillo que me engaño hoy en la tarde
-Eres un idiota… perder contra un mocoso que no llega a los diez años… ¿no te da vergüenza?
El primer sujeto escupió a un lado y frunció el ceño furioso -apostamos el todo por el todo… el mocoso necesitaba dinero y yo también… entonces aprovechó para engañarme a mí y al viejo tendero
-Te dije que del otro lado de Rodorio, se llena de turistas tontos y confiados, eso es un golpe fácil y da buenas ganancias… deja al chiquillo en paz
-Estoy seguro de que hizo trampa y de que el bebé tenía que ver con eso… estuve a un pelo de ganar esa camioneta… el viejo estaba más ebrio que mi abuela en la Luna de Cosecha
El otro se volvió asombrado -de verdad tu estancia en el Santuario te dejó secuelas… ¿estás insinuando que el bebé fue el que le ayudó?... ¿además para qué diablos quieres una camioneta?... ni siquiera puedes mantener tus propios cigarros
-Era linda -el hombre se encogió de hombros- cualquier idiota me hubiera dado diez grandes por ella
-Es una reliquia -el hombre se echó a reír- o tal vez el bebé te conceda un auto nuevo…
-Idiota… el bebé era especial… tiene dos lunares en la frente, creo haberlos visto en algún libro
-¿Tú lees? -preguntó su compañero con burla.
-En el Santuario, me obligaban a hacerlo...
-Hablando del Santuario… ¿sabes que esos niños vienen de allí? ¿verdad?... los he visto entrar por la escalinata de las doce casas...
-No me importa, voy a averiguar qué pasó realmente y si fue el bebé el que le ayudó, me lo llevaré y haré una fortuna apostando… a mi nadie me ve la cara de tonto...
Dormitorio de los aspirantes dorados
-Ya… ya… ¿qué sucede contigo Shaka?
El pequeño rubio balbuceó un par de cosas y se restregó los ojitos con molestia -ya tus amigos se durmieron Shaka- Mutmatz señaló al lemurianito descansando al lado de Aioria en las cunas destinadas para los más pequeños -ellos jugarán contigo mañana…
-Noooo -lloró Shaka resistiéndose a dormir, ya que lo que más quería en ese momento era jugar- Oyia… Mu
-Mañana pequeño -la joven besó el ceñito fruncido, logrando el milagro de que el bebé comenzara a relajarse y cerrara por fin sus ojitos- muy bien… ahora si a dormir… que Shiva vele tus sueños mi amor…
Acuclillados bajo el ventanal donde Mutmatz luchaba para calmar a Shaka, dos chiquillos esperaban ansiosos a que el bebé se durmiera para proceder con la llamada "operación cumpleaños".
-¿Ya se durmieron las pulgas?
-Al fin -suspiró Kanon- no deberíamos llevar a Shaka… por su culpa casi nos descubren…
-Es solo un bebé…
-Un bebé latoso Aioros -Kanon se aclaró la garganta- ¿sabes algo de cómo le va a Saga?
-Nada…
-De acuerdo -Kanon caminó de un lado al otro con un dramatismo digno de un actor- solo espero que ese tonto cumpla con su parte…
-Robar la camioneta de la bodega…
-Arquero -Aioros se colocó firme y guardó silencio- no digas robar… solo estamos reclamando lo que es nuestro
-De acuerdo jefe
-General
-De acuerdo… general… tengo una duda con los enanos -la pregunta de Aioros era realmente muy acertada- leí en uno de los libros de educación cívica… que la ley de tránsito dice que los bebés deben viajar en silla, porque si no los policías te ponen una mula
-¿Una multa?
Aioros se rascó la cabeza -si, eso
-¿Puedes conseguir las tres sillas Aioros?
-Afirmativo señor… hay suficientes en la guardería
-Perfecto -Kanon se peinó los mechones azules hacia atrás, fingiendo exagerada preocupación- ¿y la decoración?
Aioros sacó de una bolsa de papel un puñado de adhesivos muy llamativos. La mayoría tenían formas de estrellas fugaces y relámpagos, también había unos unicornios que le habían sacado a una aprendiza y tiras de papel de colores, que tomó prestados de la guardería.
-Excelente...
-Pero Aioros… ¿parte del plan era la... decoración?
-Afro… tú mejor que nadie deberías saber que las cosas entran por la vista
-Eso no es cierto Kanon -contestó ofendido el peliceleste.
-Esta discusión no lleva a ningún lado -regañó Saga- voy a continuar yo con el relato… ¿de acuerdo?
-Continuarás desde el momento en que te pusiste a jugar con el gato
-No estaba jugando con el gato Kanon…
-Claro que si…
Afro se aclaró la garganta -Saga… mejor sigue...
De vuelta en la villa, Saga se adentraba a la casa de Delos Dalaras y se escabullía hasta el dormitorio, donde el amargado hombre guardaba las llaves de su camioneta.
Una cadena dorada, sobresalía del pantalón del pijama que vestía el viejo tendero, quien retozaba roncando como un oso viejo. Desgraciadamente para Saga, la llave colgaba de allí y en ese preciso instante, el gato se había aburrido de jugar con la bolita roja.
-Ben… no hagas eso -susurró tratando de calmar al gato, que llegó de un salto a la almohada que formaba la enorme barriga de su dueño y dio varias vueltas sobre su eje antes de acurrucarse para dormir, arrullado por los ronquidos. Delos se removió en sueños y Saga se quedó paralizado- ¡Ben!... ves lo que haces -pero como si adivinara las intenciones del peliazul, el gato estiró una patita y jaló la cadena, que cayó por el peso de las llaves, al alcance de Saga.
-Las tengo -susurró al tener el preciado objeto en sus manos- gracias Ben -dijo feliz y se dispuso a buscar la bodega. Sin embargo en ese momento se percató de algo muy importante- pero ¿cuál de todas estas llaves es?
-Hey niño… -Saga se quedó paralizado, sin poder dar paso. Esa voz era conocida; el asistente de Delos lo había descubierto in fraganti- si necesitabas abrir la bodega, solo era cuestión de pedirlo
-Pero ¿por qué me ayudas?... ¿no es Delos tu jefe?
El muchacho, un flacucho malnutrido sonrió, mostrando su pobre dentadura -sé que tú a veces le haces algunas travesuras -Saga arqueó una ceja y de inmediato pensó en que Kanon se las pagaría todas- pero el tendero se lo merece… por mezquino, explotador y amargado… me alegra mucho que puedan ir al circo y divertirse
-¿Entonces no vas a delatarme?- el chico negó y Saga sonrió- ¿me ayudas a llevar la camioneta fuera de aquí?... prometo traerte algodón de azúcar y palomitas de maíz
-Claro que te ayudaré… y esperaré el algodón de azúcar… siempre he querido probarlo…
-Es una promesa, ¿cómo te llamas?
-Cassios...
De nuevo en el cuarto de los aprendices dorados
-Muy buen trabajo Aioros… con estos adhesivos, la camioneta se verá genial -exclamó Kanon inflando el pecho- ¿pero dónde diablos se metió Saga?
-¡Kanon! -regañó Aioros- ¡no digas malas palabras!
En ese momento unos arbustos frente a ellos comenzaron a moverse y como acto reflejo, Kanon y Aioros se pusieron en guardia.
-Hay algo allí Kanon -murmuró Aioros.
-Usaremos todo lo que nos han enseñado -Aioros asintió con seguridad- atacaremos a la una.. a las dos y a las…
-¡Esperen!... ¡soy yo!
Cuando estaban a punto de lanzarse a la batalla, un agitado Saga salió de repente de entre los arbustos -ya está- intentaba decir entre jadeos -al fin… la tengo… casi muero en el intento, pero está cerca del recinto de las amazonas
-¿La camioneta? -preguntó Aioros asombrado.
-Si… el asistente del tendero me ayudó a sacarla
-¿No te delatará?
-Nop -Saga se volvió a Kanon con el ceño fruncido- de hecho… me agradece por todas las ocasiones en que le he jugado alguna broma a Delos… supongo que tú sabes a qué se refiere… ¿verdad hermanito?
Kanon dejó escapar una risita e ignoró deliberadamente el comentario de su hermano mayor -todo está saliendo mejor de lo que creía -el peliazul no pudo disimular su emoción- Aioros, te toca la siguiente parte del plan… colocarás las sillas para llevar a las pulgas y nosotros -se volvió hacia Saga moviendo las cejas- nos encargaremos de modificar a la vieja Medea...
-Esa idea...me encanta -dijo feliz Saga- pero chicos… hay algo que tengo que decirles
-¿Es tan importante como para cancelar el plan?
-Pues…
-Entonces cállate...
-De verdad… presiento que alguien me estaba vigilando
-Seguramente es tu imaginación… ya tranquilo -insistió Aioros.
-Bueno…
-Listo… ahora si tropa… a trabajar porque nos iremos, antes del amanecer
-De verdad son ciertas las leyendas del pueblo acerca de lo maquivélicos que eran ustedes dos
-Para nada Angello -mintió descaradamente Kanon.
-Y ahora… ¿cuándo se dio cuenta Shura de lo que hacían por él?
-Esa parte, la cuento yo -dijo Shura con una risilla.
Horas después en el dormitorio de los aspirantes dorados
-¿Puedo entrar?
Shura se sentó en una cama -si… pero espera un momento- rápidamente escondió el afiche del circo debajo de su almohada y limpió su carita llorosa -pasa… ¿todo está bien? ¿por qué no han venido a dormir?
Kanon asomó su naricilla traviesa por la hendija de la puerta -de hecho todo está genial…
-¿Tomaste café otra vez?... porque actúas raro
-Nop… no tomé café Shuris
-Oh...
-¿Sabes?... vamos a hacerlo- susurró el gemelo entre risitas de emoción.
El pequeño español enarcó las cejas -¿qué van a hacer? ¿de qué hablas?
-Dije vamos… tú también irás
-No te entiendo Kanon
El peliazul se puso en posición de firmes y se aclaró la garganta antes de hablar -¡tiene usted boletos de primera clase para ir al circo señor Shura!
Inmediatamente una sonrisa se formó en el rostro de Shura y sus ojitos recobraron el brillo habitual -¿en serio Kanon?
-Por supuesto cabrita… digo… mi estimado señor Shura -se corrigió Kanon, haciendo una exagerada reverencia.
-¿Pero cómo vamos a ir?... no tenemos dinero
-No se preocupe -Kanon se cruzó de brazos con aire triunfal- eso déjemelo a mí…
-Pero…
-Vístase y salgamos, que su real carroza de cumpleaños espera por usted
-¿Ahora?... pero son las dos de la mañana
-Por supuesto… si es la mejor hora para viajar
-Pero…
-Señor Shura… le prometo que este será su mejor cumpleaños…
Continuará
Que puedo decir ¡Feliz 2016!, que sus metas se cumplan y que la salud y el bienestar estén del lado de ustedes.
Gracias por estar pendientes de lo que escribo y por cada palabra de aliento que me han dedicado. Gracias por las críticas y por las porras, gracias por todo.
Un abrazo, Shakary
