Doy las gracias a las todas esas hermosas personas que comentan cada capítulo que escribo. Me sacan cada sonrisa y me llenan de entusiasmo para avanzar y tratar de mejorar la historia y la escritura (¡uf, que me falta muchísimo por limar!). Y también quiero agradecer a todas esas personas que están ahí, leyendo cada locura que escribo en esta historia, y eso también vale muchísimo para mí. ;)

Espero que el cap sea de su agrado! A leer!


Capitulo 5

Sakura se llevó una mano a la visera de su gorra roja y la elevó unos centímetros para poder ver mejor hacia la multitud de la hinchada. Según el mensaje que Neji le había enviado, se encontraba en algún lugar de ese sector del estadio. Mentalmente contó las filas de butacas hasta que encontró la que buscaba. No tardó mucho en ubicarlo. Y, convenciéndose a sí misma en que no había nada de malo en darse esa oportunidad, se abrió paso entre las personas que los separaban.

Lo saludó componiendo una sonrisa. Neji le devolvió el saludo con un roce de labios en la mejilla. Olía a colonia masculina, a cedro y pino, observó Sakura.

—Me alegra que hayas venido —expresó Neji mientras la repasaba de arriba abajo y detenía la vista en sus piernas desnudas.

Sakura carraspeó cuando él mantuvo su mirada demasiado tiempo allí.

— Sí, es un lindo día para un buen partido, ¿no? —aventuró metiendo las manos en los bolsillos delanteros de sus shorts, pues no sabía qué hacer con ellas.

Había optado por unos shorts vaqueros y una camiseta roja de las Serpientes de la Arena, junto con unas zapatillas planas de caña alta. Sencilla y cómoda. No se había esforzado en impresionarlo como le aconsejó Ino.

—Estás muy guapa —comentó Neji deteniendo su vista en el logo del equipo sobre sus pechos.

Sakura se obligó a relajarse, pues estaba poco acostumbrada a que la sometieran a ese escrutinio tan mal disimulado, y un leve tono rosa cubrió sus mejillas. Sus pechos no eran la gran cosa, eran pequeños en comparación a los de Ino, o Hinata.

—Tú también, te ves bien —balbuceó solo para decir algo. Él llevaba puesta una camisa celeste de algodón, arremangada en los antebrazos y unos vaqueros azules bien planchados. Completaban su atuendo unos zapatos marrones bien lustrados.

De alguna forma no encajaba allí. Un aire opulento lo rodeaba. Y la hacía preguntarse qué veía él en ella.

Neji demoró la vista en su rostro y reprimió una sonrisa. — ¡Vaya, sí hasta te sonrojas! —exclamó divertido. —Eres preciosa — sonrió inclinándose hacia ella.

Sakura gimió internamente, pero trató de no apartarse—No es necesario que hagas eso —murmuró desviando la mirada. —Ya sé cómo me veo. —"y no soy la gran cosa", pensó.

—No, no creo que lo sepas —insistió Neji quitándole la gorra, gesto que provocó que ella lo mirara con asombro. —Tienes un rostro delicado y muy bonito —aseveró en tono ronco —, y tu figura no está nada mal, créeme... Sobre todo esas hermosas piernas que tienes ahí abajo—agregó con una sonrisa seductora.

—vaya…, pues, gracias —expresó Sakura dudosa mientras inconscientemente se abrazaba el torso con los brazos.

Neji rió entre dientes mientras negaba suavemente con la cabeza. Sabiendo que ella no creía ninguno de sus halagos, y que estos parecían generar el efecto contrario al que él pretendía.

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Minutos después, mientras se anunciaba el ingreso de los jugadores al campo, y la posterior entonación del himno nacional, Sakura recordó sus pensamientos de la noche anterior.

Después de pensarlo el tiempo suficiente, había decidido probar en conocer a alguien. ¿Qué había de malo en ello? Si posiblemente sería la única chica del último año que no había tenido un novio hasta ahora. Qué había de malo en por lo menos intentar conocer a un chico.

No era ésta la primera cita de su vida. Las había tenido antes, durante sus primeros años en la secundaria. Claro que eso fue hasta que todos los chicos que se le acercaban comenzaron a ser espantados por Sasuke, que esparcía rumores que repelían a los chicos.

Tenía que reconocer que, en parte, había llegado a la conclusión de que conocer a alguien la haría distraerse de esa nostalgia y el deseo que sentía porque Sasuke volviera a ser el chico despreocupado y alegre de antes…

También se recordó que no debía olvidar que Neji era amigo de Sasuke. Y que él nunca la había defendido…, pero que tampoco la había lastimado. Sin embargo, no creía que el repentino interés de Neji tuviera que ver con Sasuke. Mas no podía evitar preguntarse que veía en ella, habiendo tantos bombones con faldas persiguiéndolo…

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Sumida en estos pensamientos se sobresaltó cuando a los quince minutos del juego, los fanáticos más apasionados comenzaron a insultar y abuchear al equipo contrario por marcar el primer gol del partido.

En ese momento Sakura sintió la penetrante mirada de Neji sobre ella, y volteó el rostro para comprobar lo que se temía desde que la pelota empezó a rodar en el campo.

Neji no prestaba ni la mínima atención al partido. Solo la miraba a ella.

Quizá no era hincha de ninguno de los dos equipos, pensó. O, a lo mejor, era verdad que no le gustaba el futbol... eso podía significar que solo estaba ahí por ella.

Desconcertada por ese descubrimiento, se acercó a él para preguntarle si el partido lo estaba aburriendo, o si ya sabría los resultados.

Neji adoptó esa típica sonrisa suya de sex-simbol, capaz de derretir a cualquier chica, y cuando se inclinó más cerca suyo para hablarle en el oído, su aliento cálido le rozó la mejilla —No me importa qué equipo gane. La verdad, no es esa la razón por la que vine hoy... Sino para estar contigo…

En la mente de Sakura comenzó a sonar una canción que decía una frase como esa. Y no pudo evitar reírse de sus palabras tan cursis. Este chico era imposible, su esmero por seducirla le causaba gracia. Si su objetivo había sido relajarla lo había conseguido. Y él lo sabía, lo dedujo por el brillo chispeante en sus ojos. No solo relajarla, de alguna forma él la hacía sentir guapa. Si las cosas no funcionaban, serian buenos amigos, pensó.

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Sasuke cogió la última valija del fondo del maletero de su auto mientras sostenía con su mano libre la puerta por encima de su cabeza ―. Espero que no hayas olvidado nada ―ironizó, examinando burlonamente la ridícula cantidad de equipaje.

― Sí, claro.―repuso Itachi echándole un vistazo a su reloj de mano―. Si olvido algo, te llamaré ―agregó a la vez que tomaba un par de maletas.

Sasuke reprimió una sonrisa y cerró el maletero con un golpe suave. Negó con la cabeza mientras tomaba otra pesada valija y cargaba ambas con facilidad, siguiéndolo al interior del edificio del aeropuerto.

Después de registrar el equipaje y al cabo de un corto lapso de tiempo, el vuelo de Itachi fue anunciado. Ambos se pusieron de pie y se encaminaron a la fila correspondiente. Sasuke lo acompañó en silencio hasta donde ya no pudo avanzar por no ser pasajero del vuelo.

Se detuvo a su lado, y despreocupadamente se frotó la barbilla mientras una sonrisa cálida se dibujaba en su rostro.

―Me alegró de que por fin decidieras largarte, Itachi. Debiste de haberlo hecho hace tiempo. ―Le ofreció una mano a modo de saludo― Buen viaje.

―Te estaré esperando ―Itachi estrechó la fuerte mano de su primo, ofreciéndole una sonrisa de afecto que reveló pequeñas líneas de expresión en las esquinas de sus ojos. Cuando Sasuke estuvo por retirar su mano, para su sorpresa, su primo lo capturó en fuerte abrazo que le exprimió los pulmones dejándolo sin aire; cuando lo liberó le frotó bruscamente los cabellos como cuando era un niño. Sasuke gruñó apartándolo.

― Llámame si ocurre algo, Sasuke. Vendré de inmediato.

―Estoy seguro que sí ―repuso Sasuke haciendo una mueca mientras trataba de aplastarse el pelo que Itachi acababa de dejar revuelto como un gallo.

Itachi resopló frustrado. Qué debía hacer para que ese idiota se apoyara en él cuando necesitara ayuda. Negando con la cabeza metió la mano en el bolsillo de su chaqueta de cuero hasta dar con lo que buscaba.―Ten, Sasuke ―expuso tendiéndole un pasaporte con su mismo destino.

Sasuke suspiró con impaciencia mientras se pasaba una mano por los mechones de su frente en un gesto de ansiedad.

―¿Por qué me das esto? ―masculló ―. No lo necito. Aún no.

Itachi frunció el ceño y lo empujó contra su pecho―Es para una emergencia ―refutó, adoptando su semblante de hermano mayor― Es por si tus planes cambian repentinamente. Tómalo.

Ante la terquedad de su primo, Sasuke lo tomó a regañadientes y lo guardo en el bolsillo de su chaqueta.

En el altavoz se anunció una vez más el vuelo de Itachi, y este miró a Sasuke con impaciencia.

―Bien. Recuerda llamarme…

―Ya lo mencionaste. Y lo haré —asintió rascándose la nuca.

Itachi se acercó y puso una mano sobre su hombro.

―Pídele a Pain lo que necesites. Él te ayudará.

―No lo dudo. Es un gran tipo ―afirmó Sasuke con indiferencia. ¿A caso era un crío? De ninguna forma recurriría a Pein con sus problemas. Podía arreglárselas solo. Siempre lo había hecho así. No veía porque Itachi creía que sería de otro modo.

―Ten cuidado con las carreras. Deberías dejarl―

―Se cuidarme solo, Itachi. ¿Lo recuerdas? ―lo interrumpió Sasuke.

Itachi vaciló. ―No hagas nada estúpido…

―Tranquilízate, ¿quieres? No soy un idiota.

―No bebas demasiado…

―No tienes que preocuparte por eso ―declaró impaciente.

Y así continuó Itachi, hasta que Sasuke prácticamente lo empujó adentro del avión.

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Una vez que Itachi hubo desaparecido dentro del pasillo que lo conducía al avión, Sasuke se giró sobre sus talones. Embutiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta, emprendió su camino de regreso al auto. Entonces, una sonrisa débil tiró de las comisuras de sus labios.

A partir de ahora el tiempo transcurriría realmente lento. Cuánto tiempo pasaría de aquí, hasta que usara aquel boleto de avión que tenía en sus manos…

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El domingo por la tarde noche Sakura se encontraba serenamente acurrucada junto a su ventana en la oscuridad de su cuarto, observando perezosamente cómo caía la lluvia. Fue entonces cuando una llamada entrante la cogió por sorpresa.

Deslizó el dedo por la pantalla para atender la llamada, sin fijarse en el número.

―¿Hola?

―Hola, preciosa ―susurró una voz suave y masculina.

―Oh ―se sorprendió al reconocer la voz de Neji. Lentamente se levantó de su asiento y fue a acomodarse sobre la cama, recogiendo los pies bajo sus muslos―. ¿Por qué llamas? ―preguntó en tono jocoso.

Neji rió entre dientes. ―Porque… ¿extrañaba escuchar tu voz? ―aventuró susurrando las palabras.

Sakura rodó los ojos, a la vez que jugueteaba con una de las cintas rosa de su camiseta de piyama.

―¿Acaso no fue ayer la última vez que nos vimos? ―replicó en medio de una sonrisa.

―Cierto. Pero quería saber cómo estabas.―Hizo una pausa, y después agregó―: Ayer me lo pasé muy bien...

Sakura tardo un segundo en contestar, buscando las palabras.― Yo también me lo pasé bien… El juego estuvo muy bueno —bromeó.

―¿Solo el juego?, no creí que tuvieras una faceta divertida como esa ―rió Neji―. Me divertí un buen rato. ¿Y, tú?

―Sí, bueno, no suelo mostrársela a todo el mundo. ―repuso, un poco molesta por insinuar que parecía una aburrida.

― No te enojes conmigo ―bromeó Neji en medio de una suave risa. ―Y no contestaste a mi pregunta... ¿Te divertiste? ―insistió con voz ronca.

—… Sí, estuvo bien. Eres agradable, creo…

Del otro lado de la línea, Sakura escuchó una voz masculina que lo llamaba.

—Lo siento, Sakura —suspiró Neji—. Mi padre se ha dado cuenta de que no he asistido al campo de golf ayer. Ahora me espera una severa reprimenda. Parece que ha perdido un cliente importante por mi culpa.

—¿Y por qué no fuiste? —preguntó Sakura, perpleja. Pero ya sabía la respuesta. "Por ti", pensó mordiéndose el labio.

—Porque tenía compromisos más importantes el sábado —susurró en medio de una sonrisa. Del otro lado se volvió a escuchar una voz reprobatoria— Entonces, te veo mañana —se despidió. Y colgó antes de que ella pudiera decir nada.

Neji empezaba a agradarle cada vez más. Se preguntó si había algo malo en ello.

Sin duda ambos podrían ser buenos amigos. No quiso apostar por algo más, al menos por ahora…

Un ruido y una sombra fuera de su ventana la distrajeron. Extrañada, se incorporó y se acercó a la ventana para descubrir qué era. Se sorprendió cuando vio a Ramón arañando el cristal para que le abriera. Rápidamente abrió la ventana y el gato saltó a su pecho.

Se tranquilizó al ver que estaba completamente seco. Seguramente se había refugiado de la lluvia en el árbol de entre las dos casas. Sonrió al verlo frotarse contra ella. Lo bajo al suelo y este fue a acurrucarse debajo de su cama.

Mantuvo su vista en el árbol, el mismo en el que Sasuke y ella habían planeado construir una casita, cuando el árbol fuera más grande y resistente.

Una pequeña casita donde vivirían cuando fueran mayores y tuvieran que irse de sus casas para vivir juntos. Sonrió a la infantil idea de aquel entonces. ¿Se acordaría Sasuke, de aquella tonta e ingenua promesa que habían hecho?, ¿o había enterrado esos recuerdos junto con todo lo que creía que lo hacia débil?

Un movimiento al otro lado la distrajo, y miró hacia la ventana de Sasuke. La luz estaba apagada, y no vio nada. Estaba por cerrar la ventana cuando otra vez captó un movimiento.

Primero divisó algo blanco, hasta que sus ojos se fueron ajustando a la oscuridad.

Cuando se dio cuenta de lo que era, contuvo él aliento.

Era Sasuke, desnudo salvo por una toalla sujeta alrededor de su estrecha cintura. Y frotaba su cabello con otra toalla. Se mantuvo quieta para no llamar su atención. Cualquier movimiento y él la pillaría mirándolo.

Gimió internamente. Quería apartarse de la ventana y cerrarla, pero él se daría cuenta que había estado viéndolo.

¡Y, menuda vista la que tenía!

Desde allí podía distinguir, a pesar de la falta de luz, todos los músculos duros de su abdomen y el pecho. Todos los músculos de sus brazos y hombros. Hasta las líneas que marcaban sus caderas y desaparecían bajo la toalla. Sintió como se le subía la sangre al rostro, y se le secaba la garganta. ¡Maldito fuera!, por qué tenía que ser tan guapo. Si tan solo fuera un chico bueno y agradable, estaba segura de que se enamoraría de él...

Pero él no era ni bueno, ni agradable. Y ella no podía perdonarle el daño que le había hecho... Por eso nunca se enamoraría de él, se convenció. Eso significaría poca apreciación hacia sí misma. Ella solo quería que volviera a ser el de antes, se lo repitió como un mantra...

De repente un rayo iluminó el cielo y Sakura pudo ver su rostro.

Su cabello alborotado cayendo sobre su frente, su mentón firme y masculino, sus labios finos, su nariz recta, sus pómulos altos y sus oscuros ojos negros mirándola.

El trueno estalló en el cielo, y un estremecimiento recorrió su cuerpo. No supo distinguir si había sido por el estruendo, o por la mirada socarrona que le dirigía Sasuke.

Sus labios finos, lentamente formaron una sonrisa burlona, revelando unos perfectos dientes blancos.

¡Maldito fuera! ¡Él sabía que lo había estado viendo!

Gimió molesta, y con la dignidad que pudo reunir, se apartó de la ventana y la cerró bruscamente. Después corrió las cortinas y bufando se metió a la cama de un brinco. Aun era temprano para dormir, pero de igual forma se cubrió la cabeza con la manta y cerró los ojos con fuerza, intentando disipar la magnífica vista del cuerpo de Sasuke, de la que sido testigo hasta hace solo unos momentos.

Sin embargo, su mente se negaba a cooperar con sus intenciones. Suspiró frustrada.


Alguien dijo NejiSaku! jaja... ;9

¿Que decisión tomará Sakura? ¿Cómo reaccionará sasuke al enterarse de esto?

Comenten! Si quieren saberlo... muajaja! ;)

Un abrazo!