Gente de Fanfiction, Darkness31 ha vuelto! y les traigo el siguiente cap de esta historia, que es... más o menos largo, así que disfrutenlo.


- ¿Por qué lloras?

La triste eriza rosa se percató y volteó su mirad para encontrarse a una Sombra en frente de ella con una mirada penetrante pero a la vez preocupada… Solo se quedó mirando aquellos ojos rubíes que la miraban fijamente, estaba pérdida en esos orbes, esos ojos que le brindaban confianza, esos ojos eran los de Shadow, ese erizo que había aparecido repentinamente hace ya varios años, es cómo si hubiera caído del cielo (literalmente), eso erizo que los salvó de la destrucción que los salvó del Dr. Eggman, que la salvo a ella en diferentes ocasiones, aquel al que confundió en diversas oportunidades con Sonic ese erizo estaba allí, preocupándose por ella, algo bastante extraño pero que a la vez le parecía tierno. Shadow le volvió a hablar sacándola de su trance.

- Te hice una pregunta… – Dijo Shadow, esta vez cruzándose de brazos y acercándose hacia una Amy con la mirada pérdida en el

- Ho.. Hola Shadow – Dijo mientras se sonrojaba y giraba su rostro hacia otro lugar para que el erizo no la viera…

- Hola Rose, te hice una pregunta… – Dijo nuevamente Shadow aún preocupado.

- Es sólo que… – No pudo terminar ya que las lágrimas empezaron a salir nuevamente al recordar el ¿por qué? de su estado.

- Es por Sonic, ¿cierto? – preguntó Shadow agachándose a la altura de Amy, que estaba de rodillas.

Amy sólo asintió mientras lloraba, Shadow la abrazó y la atrajo hacia su pecho para que se desahogara. Él sabía por lo que estaba pasando y en cierto modo la entendía, y es que a pesar de no hablar muy seguido con ella y tener tantas diferencias entre los dos tenían una especie conexión o química que hacía que se tuvieran tanta confianza y se entendieran con mucha facilidad. Al final estuvieron así acostados en el pasto, Amy con su rostro en el pecho de Shadow, y éste abrazándola de una forma muy sobreprotectora, mientras la luna se mostraba junto con las miles o más bien millones de estrellas. Amy dejó de llorar y se sentó en el suelo cubierto de grama, estaba exhausta de tanto llorar y caminar y de todo, estaba mirando las estrellas, luego vio la laguna que había al frente para después ver al erizo que la había ofrecido su hombro o más bien su pecho para que se desahogara, Shadow estaba ahí, con los ojos cerrados y usando sus manos como almohadas no estaba dormido, estaba meditando. Amy sonrió de lado, aquella imagen era bastante tierna, para ella, ya que nunca lo había visto de esa forma, siempre veía a un Shadow sobreprotector y muy, pero que muy frío, pero no, éste Shadow era diferente, era tierno, amigable, hasta podría decir que se veía sexy en aquella posición.

- (Oh dios pero en qué estoy pensando) – se dijo a sus adentros mientras se sonrojaba y le daba vueltas a su cabeza. Shadow se dio cuenta de esto.

- ¿Pasa algo Rose? – Dijo sin abrir los ojos, Amy sólo se sonrojó más, no sabía que responderle.

- No nada, no pasa nada – Intentó disimular su sonrojo con una amplia sonrisa y una leve risita.

- Hfmp – Dicho y hecho, Shadow se levantó y se estiró los músculos de la espalda por haber estado tanto tiempo acostado. – Es tarde Rose, debes volver a casa…

- Ehhh esto… Es que… Me perdí – Dijo Amy con una cara de niña pequeña e inocente.

- Vamos, yo te llevaré a casa – le estiró la mano para ayudarla a levantarse del pasto y ponerse en marcha.

Y así los dos erizos emprendieron el camino a casa de Amy, ésta seguía a Shadow aunque iban a la par. Se adentraron en el frondoso bosque con el propósito de llegar a la casa de la eriza y seguramente para hablar sobre lo sucedido, ya que Shadow pudo haber usado simplemente un Chaos Control y dejarla en la puerta de su casa.


En cierta y maravillosa Isla flotante llamada Angel, estaban un equidna rojo un erizo azul y un zorro de 2 colas junto a una avioneta, estaban en el centro de la isla, donde se encuentra la Esmeralda Madre, mejor conocida como la Master Esmerald. Los amigos estaban hablando de diferentes temas, anécdotas de algunas misiones que tuvieron antes, y sobre la paz que reinaba hoy en Mobius, hasta que el zorrito le dice algo al equidna que al parecer al erizo azul no le gusta.

- Hey Knuckles, ¿sabías que Sonic por fin se enfrentó a Amy y le dijo lo que sentía, o más bien lo que no sentía? – preguntó el zorrito de una manera un tanto sarcástica como para hacer enojar a su amigo.

- ¡Tails! – gritó el erizo azul con el ceño fruncido y echando humo por las orejas.

- Vamos Sonic, dile a Knuckles lo que le dijiste a Amy – Dijo Tails mientras le alzaba el pulgar y le hacía un gesto así como que "si me lo dijiste a mí, porque no a él"

- Eh tío, ¿qué pasó con Amy? – Pregunto un curioso Knuckles.

- Ahh, no es nada bueno, almeno no para ella… – Suspiro – Ella me preguntó que si yo la amaba y… – estaba recordando lo que pasó ese día.

- ¿Qué le dijiste? – Preguntó Knuckles impaciente.

- Le dije que sí, pero no como ella me ama a mí, yo la amo ella, pero como un hermano, no como algo más… – Dijo Sonic mientras le plantaba la mirada al suelo.

- Pero es lo que tú sientes, no deberías estar triste ¿no? – le dijo al percatarse de que su amigo había bajado la mirada y había puesto su cara de tristeza.

- Lo que pasa es que, después de ese día Amy no ha aparecido, y no sabemos nada de ella, y Sonic está preocupado hasta las nubes. – Añadió Tails para que Knuckles entendiera.

- Y, ¿no está en su casa? – Preguntó Knuckles

- No, al parecer salió de la ciudad… – Dijo Sonic más triste que antes.

- Tranquilo amigo, ya aparecerá – Dijeron Tails y Knuckles casi al mismo tiempo brindándole esperanzas al erizo azul.

- Gracias chicos… – Dijo el de púas azules.

Los tres amigos estuvieron hablando por un rato más hasta que vieron que ya era de noche y se fueron, a excepción de Knuckles que es el guardián de la Master Esmerald y, obvio, tenía que quedarse. El equidna decidió sentarse al borde de las escaleras del altar en el que estaba flotando la Esmeralda, estaba a punto de cerrar los ojos cuando un ruido llamó su atención, venía de entre los arbustos cerca de allí.

- ¿Quién anda ahí? – Preguntó mientras se levantaba de golpe y empezaba a rodear la Esmeralda con el fin de protegerla.

- Tranquilo equidna… – Se escuchó una voz femenina de un tono bastante seductor – Hoy no voy a "intentar" robar tu linda Esmeralda – Salió de entre las sombras con una forma de caminar muy sexy y provocativa, era una especie de Murciélago-Vampiro, obviamente del sexo femenino, llevaba puesto un traje "cuerpo completo" de cuero, bastante apretado y provocador el cuál detonaba todos sus atributos.

- Rouge… – El equidna bajó la guardia, pero enseguida, se puso más rojo de lo que era, al ver a cierta fémina vestida de esa forma. – Se puede saber… ¿Por qué estás vestida así? – Preguntó mientras se cruzaba de brazos y miraba hacia otro lado para que no le viera el sonrojo que traía.

- ¿Y desde cuando te interesa lo que yo hago, o en este caso, lo que uso? – Preguntó la vampiresa poniendo sus manos en su cintura en una pose provocadora.

- ¡Bah!, déjame en paz y por favor vete… – El equidna estaba hasta sus casillas de la actitud de la murciélago, se dio media vuelta listo para regresar a su puesto pero algo le cayó encima, haciendo que cayera al suelo, era Rouge…

- ¿Quieres saber por qué me vestí así? – Le habló mientras respiraba en el cuello del equidna, estaba encima de él, sobre su espalda, aprisionando sus manos contra el suelo evitando un posible escape.

- ¡Rouge! ¡Maldición! ¿Qué estás haciendo? ¡Levántate! – Preguntó el ahora muy sonrojado equidna que yacía bajo el poder de aquella vampiresa.

- ¿Quieres saber, Si o No? – Le volvió a preguntar, esta vez se lo dijo en el oído, para luego morderle suavemente el cuello y el hombro.

- Ag… Nnng – El equidna estaba claramente disfrutando eso y al final cedió – Si… Si, ¡Siii! ¡Dímelo! – Estaba harto ya y quería saber el ¿Por qué? de su actitud.

- ¿Acaso no te das cuenta tonto? – Se levantó para que el equidna pudiera voltearse y verle la cara, Que la tenía más roja que él mismo – ¿No ves que me tienes loca? ¿No ves las locuras que hago por ti y tú no te das ni cuenta? – La vampiresa bajo la mirada, se había puesto triste, y estaba a punto de llorar.

- Rouge, yo no… – Intentó hablar pero ella no lo dejó.

- ¡Cállate! No eres más que un idiota que nunca se da cuenta de nada – Se dio media vuelta y alzó sus alas dispuesta a salir volando de aquel sitio, pero algo, o mejor dicho alguien, la detuvo del brazo.

- Rouge, tú me gustas… y mucho – La murciélago bajó sus alas y se volteó para ver al equidna del que estaba enamorada – Y si nunca me di cuenta, es porque siempre pensé que sólo jugabas conmigo, y nunca te dije lo que sentía porque preferiría seguir siendo tu juguete, a que dejáramos de ser amigos por no sentir lo mismo que yo…

La murciélago no lo pensó dos veces, de una vez se lanzó encima del equidna que tanto amaba plantandole un flamante beso en los labios, mientras que el equidna simplemente se dejaba llevar por aquella vampira que tanto le gustaba desde hace ya un tiempo, anhelaba tanto este momento que se sintió en las nubes por un momento, hasta que la falta de aire hizo que se desasieran del beso, para esto los dos estaban el suelo, ella encima de él.

- Oye tonto – El equidna la miro a los ojos con una cara de ¿qué pasó? – Te amo – y le dio otro beso pero mucho más corto y se acurrucó en el pecho de este.

- Yo también te amo, tonta – la abrazó por la cintura y la atrajo más hacia él.

Y así estuvieron los dos enamorados entre caricias y besos toda la noche, pero hasta ahí, sabían que no podían sobrepasar el nivel de locura y llegar a hacer algo mucho más candente y peligroso.


El polo Sur…

Estaba un erizo gris en la habitación de huéspedes de la inmensa casa que había en medio de la nada, estaba sentado al borde de la cama, con la vista perdida en el suelo reflexionando sobre todo lo que estaba pasando y sobre lo poco que recordaba, apenas y podía recordar su nombre y su edad: Freezing The Hedgehog, 17 años. Había despertado en aquel lugar tan extraño junto con esos tres erizos además de que no entendía por qué tenía eso anillos alrededor de sus muñecas y tobillos, no entendía por qué se los habían puesto, ¿qué significaba todo esto?, ¿quién era él?, ¿por qué estaba allí?, ¿de dónde era?. Esas eran las preguntas que pasaban por su cabeza hasta que el sonido de la puerta de su habitación lo sacara de sus pensamientos, era una hermosa coneja blanca de unos 16 o 17 años, llevaba puesto la ropa que usan las ama de casa, seguramente era empleada de aquella inmensa casa, o mejor dicho, mansión.

- Hola – Dijo tímida la joven coneja – Los jefes están esperándote en el comedor para que bajes a cenar, y me pidieron que viniera a buscarte – Dijo la joven con una linda pero tímida sonrisa en sus labios.

- Hfmp (maldición ésta chica sí que está buena… ¿pero qué demonios? ¿Por qué pensé eso?) Mmmm claro, vamos – Dijo levantándose del borde de la cama y haciéndole señas a la chica de que le mostrara el camino hacia el comedor.

- Ven, sígueme – Dijo la tímida coneja para que el erizo la siguiera.

- Dios – susurró – (Soy un maldito pervertido, pero no entiendo por qué) – Estaba batallando con su pensamiento que ni se percató de que ya habían llegado al comedor.

- Hola, Freezing – Dijo un erizo negro de vetas púrpuras y ojos verdes que brillaban – ¿Dormiste bien?


El erizo negro y la eriza rosa se dirigían a casa de dicha eriza, el camino era largo y el paisaje era hermoso y no tenebroso, la luna les iluminaba el camino y ellos solo lo seguían, el silencio reinaba, pero no era incómodo, el ambiente estaba cálida y tranquilo, era perfecto, pero Shadow decidió hablar para saber por qué Amy estaba así.

- Y bien… ¿Qué te hizo Sonic ésta vez? – Preguntó Shadow con esa característica voz suya, sin mirar a Amy.

- Me dejó claro lo que sentía por mí, y ya no pienso perseguirlo más. – Esto último lo dijo con rabia.

- Bien, me alegro – Dijo Shadow con una sonrisa de medio lado – Sabía que algún día dejarías de perseguirlo y madurarías de una buena vez. – Esto lo dijo en tono de burla.

- Oye, no te burles de mí – le da un codazo a Shadow, el cual hace una mueca de dolor, aunque no le haya hecho ni cosquillas.

- Auch – Shadow se estaba riendo, le gustaba ver a Amy molestarse de esa forma, esa forma infantil de molestarse, a él le agradaba mucho, ya que le hacía recordar a María. – (Cielos Rose, sí que eres hermosa… ¿Pero qué estoy pensando?... pero es que… Diablos Rose, creo que me gustas) – Una sonrisa se dibujó en su rostro.

- Hey, ¿y esa felicidad tan repentina? – Preguntaba Amy de una forma chocante pero curiosa.

- ¿Qué? no, nada – volvió a su semblante serio, sin embargo Amy empezó a reírse a carcajadas por su actitud, y el tampoco aguantó la risa.

Así estuvieron los dos erizos, riéndose y discutiendo de manera infantil la actitud de los dos y de las estupideces que hacían, parecían una joven pareja de novios que apenas se están conociendo, pero que sin embargo se entendían a la perfección. Estuvieron tan metidos en su agradable conversación que ni se fijaron de que ya habían llegado a casa de la eriza rosa, ya eran las 9:00 de la noche y Shadow tenía que volver a su casa.

- Bueno Rose, llegamos – Dijo viendo la muy bonita casa de la eriza.

- Esto, Shadow… Quisieras… emmm… ¿Quedarte conmigo ésta noche? – Preguntó la eriza con las mejillas rojas como un tomate.

- ¿Por qué esa petición? – Preguntó Shadow algo extrañado, ya que no sabía exactamente por qué le había pedido aquello.

- Es que… No quiero estar sola, siento que si me quedo sola, volveré a pensar en todo lo que viví con Sonic, y seguramente me deprima otra vez… pero tú haces que yo me olvide de él – Amy se estaba acercando a Shadow, Demasiado se podría decir.

- Rose, espera – la detuvo con sus manos, y reflexionó un poco – Esta bien, me quedaré…

- Yeah! – Gritó Amy.

Amy estaba saltando en un solo pie, como cuando a un niño le compran su juguete favorito, estaba feliz de que Shadow le dijera que sí, así no tendría que angustiarse si llegaba a volver a pensar en Sonic, ya que tenía a el erizo que hacía que lo olvidase, Amy corrió y abrió la puerta de su casa e invitó a Shadow a entrar, le mostró su casa y le dijo que se quedará en la sala mientras ella preparaba la cena, cosa que a Shadow no le pareció justa, pero al final tuvo que aceptar. Cuando la cena estuvo lista cenaron en medio de risas y cortas pláticas, al terminar Shadow se ofreció para lavar los trastes pero Amy nuevamente le dijo que no, al final terminaron peleando como niños pequeños por lavar los platos, cubiertos, tazas, y ollas sucias, luego de terminar de lavar y pelear, fueron a ver un rato la TV. Eran ya las 11:30 de la noche cuando Amy decidió que era hora de dormir, Amy le mostró el cuarto de huéspedes a Shadow pero este decidió ducharse antes de dormir, pero su cuarto no tenía ducha así que tuvo que ir al cuarto de la eriza poder ducharse.

- Ten Shadow – Le dio una toalla para que se secara y tapara cuando terminara de ducharse.

- Gracias Rose – Dijo Shadow entrando por la puerta del baño y cerrando ésta detrás de sí.

Amy estaba tramando algo, algo al parecer peligroso. La eriza rosa apagó todas las luces de su casa, cerró la puerta de su cuarto con llave y la escondió en un cofre, la eriza fue a su armario y buscó el pijama más cómodo de todos, demasiado diría yo, consistía en un hilo de seda negro y especie de camisón con mucho escote también de seda y de color negro que hacía resaltar mucho su busto, con unas medias también negras que se sujetaban con el hilo, en forma de que si te quitabas las medias, el hilo también se iba. Se acostó en la cama con una pose sexy y esperó a que Shadow saliera. Cuando Shadow salió…

- Oye Rose, de por casualidad tendrás… ¿Rose? – Shadow estaba perplejo a lo que estaba viendo, por otra parte Amy estaba viendo a Shadow con una mirada pervertida dibujada en su rostro mientras exploraba de pies a cabeza el esculpido cuerpo del erizo negro.

- ¿Qué si tengo qué? – Dijo en un tono provocador y sensual, mientras se levantaba y se acercaba a Shadow que estaba intentando abrir la puerta del cuarto sin éxito alguno – ¿Ah?

- Amy ¿Qué estás haciendo? – Dijo Shadow mientras se aprisionaba contra la puerta al ver a Amy justo en frente suyo.

- Sabes Shadow, me gustas mucho, tú me haces sentir bien cada vez que estoy contigo, y creo que, es hora de devolverte el favor… – Amy estaba rozando con su muslo el miembro de Shadow, por encima de la toalla que lo cubría.

- Rose… Tú también me gustas Rose – En seguida Shadow le plantó un beso extremadamente candente agarrando por la cintura a Amy llevándola a la cama, sin deshacer el beso que se estaban dando, al final los pulmones reclamaron aire y se separaron, pero eso no detuvo lo que estaban haciendo.

- Oh Shadow, te amo, te amo – Decía Amy una y otra vez al sentir que el erizo negro le mordía todo el cuerpo, cuello, hombros, brazos, abdomen, se la estaba comiendo viva…

- Yo también te amo Rose – Shadow paró en seco lo que estaba haciendo – pero eso no significa que debamos hacer esto así no más.

- Shadow, por favor, te necesito, no sabes cuánto te he deseado, desde que te conocí a la perfección, me gustaste… – Shadow la interrumpió.

- Entonces ¿Por qué seguías persiguiendo al faker? – Shadow estaba molesto y confuso.

- Es que no sabía lo que sentía realmente – Amy nuevamente empezó a sollozar y las lágrimas amenazaba con salir. – ¡Yo no sabía lo que sentía, seguía embobada con el estúpido de Sonic mientras tenía un montón de fantasías contigo!, yo… yo, lo siento Shadow, discúlpame, me dejé llevar por la lujuria – Amy comenzó a llorar nuevamente.

- Rose, ¿realmente me amas? – Preguntó Shadow, ya que todo lo que le había dicho lo hacía pensar que ella solamente estaba necesitada y que se quería aprovechar de él.

- Shadow, si te amo, y mucho, eras el erizo perfecto para mí, tu sabes tratarme bien, siempre me entiendes, me proteges, me siento muy bien a tu lado Shadow, cada vez que estoy contigo, me siento como nunca. Shadow, te amo demasiado – Amy dijo todo esto en medio de lágrimas y sollozos.

- Amy – Shadow corrió a abrazarla haciendo que esta se sobresaltara y correspondiera el abrazo – Yo también te amo Rose, me recuerdas mucho a María, es por eso que siempre estuve ahí, para ayudarte, para protegerte, y ahora, tengo la posibilidad de tenerte. – Dijo Shadow mientras dejaba escapar una lágrima al recordar a su antigua amiga, María. Amy se percató de esto.

- Shadow – se soltó del abrazo para ver a su ahora posiblemente novio y ver como las lágrimas salían de sus ojos, era Shadow, estaba llorando – Tranquilo Shadow, ella está bien, ella está feliz de que tú estés feliz, ella está en un mejor lugar…

Aquellas palabras habían dejado atónito a Shadow, eran la palabras que el mismo decía cunado lloraba por María, Shadow agarró a Amy le dio un tierno beso en los labios para después invitarla a dormir de una buena vez, Amy accedió, recogieron todo, se cambiaron, Amy le prestó a Shadow una ropa que era de su padre que tenía por ahí guardada para que durmiera cómodamente, al final durmieron juntos en la cama de Amy como una pareja feliz.


Oh Dios, Shadow y Amy son una cosa seria, y ve tú a saber quién es peor. Bueno solo me queda pedir unas inmensas disculpas a aquellas personas que hice esperar tanto. Bueno nos leemos tíos y tías.

Sayonara