¡Hola a todos!

Sé que he estado perdida un buen tiempo. :v y también sé que no he subido segundo capítulo de Memories (Y me quiero golpear por eso) pero aún no logro acomodar mis ideas, disculpen. Aunque pasó algo bueno en todo este tiempo y fue así que me ha llegado la inspiración para escribir este Fic (No tengo vergüenza, lo sé). No prometo actualizar muy rápido porque soy consciente de que no tengo mucho tiempo. :v

Sólo pido que me tengan paciencia. Y que cualquier duda como siempre, me la hagan saber por medio de un review; que con mucho gusto contestaré.

DISCLAMER: Soul Eater ni sus personajes me pertenecen desgraciadamente. Son propiedad de Atsushi Ōkubo. Esta historia es de mi autoría.

Los ángeles representan la Pureza y Justicia de Dios, en la tierra.

¿Es qué acaso el amor puede llegar a ser algo impío y pecaminoso?


~La destination selon un ange.~

(El destino según un ángel)

Miedo.

Tengo mucho miedo, no sé dónde estoy ni a donde me dirijo, solo corro como si no hubiera un mañana. Respirar me duele. Mis piernas duelen y mis pies están desnudos, siento lo húmedo del pasto, las piedras y ramas se entierran en mi piel. Todo ha pasado tan rápido que solo salí corriendo de mí habitación, también duelen.

Sangran.

Este bosque es tan espeso, no puedo ver nada, las copas de los arboles no permiten que se filtre correctamente la luz de la luna. Hace tanto frío y hay una brizna que cala hasta los huesos, puedo escuchar mi agitada respiración, el sonido de mis pisadas y una risa macabra en algún lugar de la oscura noche.

No sé qué ha pasado ni de quien estoy huyendo exactamente pero, mi instinto me lo dice, eso también me lo dijo el mayordomo antes de que lo atravesaran en el pecho con una garra. ¿Qué está pasando? ¿Por qué a nosotros?

-Dios mío, ayúdame

"Siempre que te sientas sola y desesperada, cariño. Pide a Dios, él te mostrará la verdad y el camino y siempre te ayudará en momentos difíciles." ¡Lo hago mamá! Créeme que lo hago, pero tengo mucho miedo, no sé en qué parte me encuentro y esta oscuridad me está atrapando. No sé si aún me están siguiendo.

¿Qué debo hacer? Tal vez detenerme y esconderme en algún arbusto. Me hago ovillo y trato de escuchar el más mínimo ruido, pero solo escucho los desbocados latidos de mí corazón, es como si fuera a salirse de su lugar. Solo eso. Nada más…

-Tu Dios no te salvará, cariño. –susurró una voz grave, en mi oído.

Y sentí ansiedad, desesperación, miedo y como toda esperanza abandonaba mi cuerpo, quise correr, gritar por ayuda, pero la rapidez con la que el extraño ser me giro y cogió del cuello me lo impidió. Me sentía desfallecer y lo único que pude atinar a hacer fue patear lo que suponía yo era su abdomen, pero ni siquiera se inmutó.

¡Oh mamá, tengo tanto miedo! No sé qué quieren de mí…

-¿Sabes? me pregunto si realmente tu sangre es tan dulce como dice nuestra Madre Lilith. –termina diciendo mientras me acerca a él, puedo sentir su aliento recorrer mi cara para después detenerse en mi hombro y lamerlo. -Sí el sabor de tu sudor lo es, entonces tu sangre debería serlo.

¿¡Qué acaba de decir!? ¿¡Lilith!? ¿¡Mi sangre!? Todo es tan confuso. No tengo ni idea sobre que está hablando. Mi mente trata de trabajar a mil revoluciones por minuto. Tengo tanto miedo.

¿Moriré aquí?

No puedo moverme, el miedo ha logrado que me paralice. Solo puedo gritar desgarradoramente al sentir una mordida en mi hombro. ¡Duele tanto!

¿Sola, a mitad de este frío y oscuro bosque?

-¡Mierda! Es tan cierto –decía mientras mordía sin ningún cuidado mi otro hombro –No creo cansarme de este sabor.

¿Así acabaría todo?

Siento la calidez de mis lágrimas, aún en este frío lugar, rodar por mis mejillas y no puedo evitarlo quiero gritar por ayuda, por dolor…

-¡Dios Mío por favor ayúdame! –sollocé- ¡Aux-auxilio! –Grité amargamente.

-No me jodas –contestó mientras me lanzaba lejos. Solo sentí mi cuerpo estrellarse con un tronco y caer en el suelo. –Te he dicho que tu jodido Dios no te salvará, Ni siquiera sabe que existes. Tengo ordenes de llevarte con vida ante mi señora. Pero aun puedo divertirme un poco más con tu sangre, angelito.

Mi sangre escurre por mi cuerpo y cae perdiéndose en el pasto, me siento tan débil, tan vacía. Pero ahora lo veo claramente, las copas de los arboles dejan pasar rastros de la luna. Lo veo caminar lentamente-Aunque no sé si lo vea así por la falta de sangre, o si es porque realmente está cazándome como a una presa.- hacía mí. Con una mirada tan endemoniada. Estaba cubierto con un extraño pelaje negro y despedía un repugnante olor a desechos, era tan alto como un oso. Ese ser es un demonio, eso explica porque dijo "Madre Lilith". Ahora tiene sentido.

Ya lo veo…-antes de cerrar mis ojos puedo divisar a otro sujeto emerger de las sombras, con unos ojos tan rojos como la sangre que yo he perdido y estoy a punto de morir. No sé si él también sea el secuaz del demonio que me ha atacado, pero solo atino a decir un torpe –Sálvame…

Y siento que soy absorbida por una oscuridad infinita…

Mamá…

-¿Qué ocurre, mi cielo?

¿Tú crees en el destino?

Fue un día de octubre cuando le hice esa pregunta a mi madre y no respondió en ese momento. Varios días después vino mi madre al jardín con unas semillas y las entregó, diciendo que me ayudaría a plantarlas. Todas las semillas parecían iguales, pero ella me dijo que no las mezclase porque había de dos tipos, unas eran de la flor del pensamiento y las otras de la flor de la amapola.

Entre las dos elegimos el lugar del jardín donde plantaríamos las semillas. Removimos cuidadosamente la tierra y colocamos las semillas separadas entre sí. Mezclamos la tierra con un abono especial y regamos el espacio donde se encontraba cada grupo de semillas con un poco de agua. Cada tarde, contemplaba nuestro jardín e incluso cantaba alguna canción mientras regaba la tierra.

Al principio no sucedió nada, pero mi madre me dijo que no perdiera la fe y siguiera cuidando la tierra, porque aquello que parecía invisible a mis ojos, ya existía y pronto vería la luz del sol. A los pocos días comencé a ver ramitas de color verde sobresaliendo de la tierra y éstas dieron lugar a finos y esbeltos tallos.

Con la llegada del frío de diciembre, comenzó a florecer el pensamiento. Eran flores muy hermosas, de color azul intenso, como si parte del cielo apareciera reflejado en nuestro pequeño jardín y mientras tanto, las semillas de las amapolas esperaban impacientes la llegada de la primavera para sentir el calor de los primeros rayos de sol y así fue cómo, a finales de marzo, comenzaron a florecer en nuestro jardín, bellas y estilizadas amapolas de color rojo, mientras el pensamiento comenzaba a despedirse de nosotros, perdiendo el brillo de su colorido azul intenso.

Una tarde, mientras mi madre y yo contemplábamos la belleza producida por el contraste de color de las amapolas y los pensamientos…

-Ahora es momento de contestar a tu pregunta, mi cielo. –decía mi madre mientras yo, me acurrucaba en su regazo y ella comenzaba a acariciar mi cabeza.

-Está bien, te escucho.

"Cada semilla no puede dejar de ser lo que es, las amapolas nacieron siendo amapolas y el pensamiento nació siendo pensamiento y nunca podrían ser otra flor diferente, aunque quisieran. Está establecido así desde el principio de los tiempos y lo mismo sucede con las personas.

El lugar y la familia en la que naces vienen determinados desde antes de tu propio nacimiento y no puedes elegirlo. El por qué naces en una familia y no en otra no es mera casualidad, es parte del misterio de la vida, pero con el tiempo te das cuenta que la familia en la que has crecido, es la única posible que podías tener y la que necesitabas para tu evolución y crecimiento personal.

El mundo también tiene un destino que influye en las personas y tiene un desarrollo y una meta. Para crecer y desarrollarse, las plantas necesitan ingredientes básicos como la luz del sol, el agua, tierra fértil y un clima adecuado, pero el que la planta eche raíces en la tierra, crezca y florezca, depende en gran medida de sí misma y de su adaptación al medio donde se desarrolla su vida y lo mismo sucede con las personas, si bien no puedes determinar tu nacimiento, sí puedes decidir cómo afrontar tu vida eligiendo tu actitud frente al medio que te rodea y si eres positiva y optimista tus raíces crecerán sanas y fuertes y te adaptarás a cualquier situación que la vida te presente. Para ello debes trabajar tu pensamiento día a día y así, tu lugar en el mundo, dependerá en gran medida de ti misma y de las elecciones que realices. Por eso no puedes hacer responsable al destino de tus alegrías o de tus desgracias, puede que no puedas evitar que determinadas cosas te sucedan, pero eres lo que piensas.

Tu pensamiento determina tu vida y cuanto antes te des cuenta, antes encontrarás la felicidad y descubrirás cuál es tu destino en la vida".

-Pues si es bonita.

Puedo escuchar una voz, pero mis parpados pesan. De hecho todo mi cuerpo pesa y duele.

-¿Bonita? Ella es la representación de la palabra perfección. Pero ¡bah! Tu que puedes entender, si no eres más que un simio asimétrico.

-¿¡Como mierdas me llamaste, puto rarito!?

-Maldición, ¿puedes callarte? Haces que me dé jaqueca. Mejor salgamos de aquí, despertará cuando se sienta lista, aunque no la culpo; casi moría debido a la falta de sangre cuando la encontré.- y el sonido de una puerta cerrarse.

¿¡Qué!? Esperen, no se vayan. Quiero despertar pero me siento tan cansada, la oscuridad me absorbe de nuevo.

Proverbios 15:29

Jehová está lejos de los impíos;

Pero el oye la oración de los justos.


Gracias por tomarte el tiempo de leer.

¿Merezco un review?

:)