~Les larmes d'un ange~
(Lagrimas de un ángel)
Cuando era un niño, mi madre solía contarnos una historia a mí y a mi hermano…
"Dios amaba a sus ángeles, eran una parte de él. Ellos representaban la pureza, el amor y la justicia de Dios en la tierra. Cada uno tenía un don distinto para ayudar y proteger a los humanos de los hijos de Luzbel.
Todos los ángeles bajaban por las noches a cumplir las órdenes de su señor, excepto por uno. Dios lo amaba tanto que tenía miedo de perderle, este único ángel había sido bendecido con dos grandes dones; el amor y la pureza. Y por esto temía dejarlo descender a la tierra.
El hermoso ángel se preguntaba cuando llegaría el momento en que su padre le permitiría bajar y ayudar a algún desamparado hombre. Todas las noches este, se acurrucaba en una esponjosa nube y veía a sus hermanos combatir y trabajar arduamente. Una noche, Dios decidió que era momento de dejar descender a su ángel y éste contento lo hizo.
Aterrizando ágil y delicadamente en una hermosa pradera, el ángel quedó fascinado; la sensación del húmedo pasto debajo de sus pies conforme iba caminando era una sensación nueva e indescriptible y el olor fresco y aterciopelado de unas flores blancas que había cerca.
Al ver tal hermosura a su alrededor, el ángel se preguntó ¿Por qué su padre le habría privado de todas las maravillas que él había creado?
Continuó caminando en la frescura de la noche y admirando el más mínimo detalle, hasta que algo captó su atención. A unos metros de ella, había una colina arriba y ahí, bajo la luz de la luna, se encontraba un hermoso joven pelirrojo observando detenidamente unas extrañas bolitas. El pequeño ángel sintió curiosidad; así que se acercó lentamente al lugar.
-¿Qué haces? –Preguntó el ángel.
-Espero el amanecer –Contestó el joven sin siquiera voltear a verlo.
-¿Qué ocurrirá al amanecer? –Preguntó de nuevo mientras imitaba la posición del joven; en cuclillas y viendo fijamente esas bolitas azules.
-¿Ves estos botones azules? –dijo el joven apuntándolos.
-Ajá- murmuro el ángel recargando su barbilla en las rodillas y poniendo extremada atención en ellos.
-Hoy comienza diciembre, cuando salgan los primeros rayos del sol, estos botones se abrirán por primera vez y darán lugar a una flor azul.
-¿Cómo se llaman estas flores?- preguntó con curiosidad el ángel, mientras volteaba a ver al joven.
-Pensamientos. –Contestó y finalmente se dignó a ver quién era esa persona que no dejaba de preguntar.
Y así, miradas verde y azul se cruzaron. Luz y oscuridad se acercaron.
Ella era el ser más hermoso que pudo siquiera haber imaginado. Su piel era blanca como la nieve, sus rubias hebras caían grácilmente en el húmedo pasto, poseía rasgos delicados; carnosos y rosados labios y una fina nariz, al llegar a sus ojos podía ver un mundo extraordinario en ellos, la pureza de estos, como si fueran dos esmeraldas incrustadas. Y para para terminar, en su espalda había dos grandes bultos tupidos de blancas plumas…
-Alas… -murmuró para sí mismo el joven.
Él poseía el cielo en sus ojos, ese cielo en el que ella vivía todos los días con sus hermanos y su padre. El rojizo de su pelo hacía contraste con su piel cremosa. Era joven pero podía apreciar una que otra facción madura, a sus ojos, él era un hombre muy apuesto…
-Me llamo Spirit –Dijo el pelirrojo. -¿Cuál es el tuyo?
-Pues… tengo dos nombres; Tahariel y Theliel. –Contestó mientras volvía a ver los botones azules.
-¿Así que "Pureza y amor" eh? –Preguntó de nuevo. –Pero es muy largo y tedioso llamarte por tus dos nombres ¿No crees? –Sonrió el joven. -¿Qué te parece el nombre de Kami?
-¿Kami? –Dirigió de nuevo su mirada al pelirrojo.
-En la mitología japonesa, se le llama Kami a las deidades, así que eres la deidad del amor y de la pureza. Es mejor que llamarte Tahariel y Theliel a cada rato. ¿Qué dices?
-Kami me gusta. –Respondió sonriendo tímidamente.-Pero si yo soy un ángel, ¿Tú que eres? –Preguntó observándolo con esos expresivos ojos.
-Así como tú eres una hija del sol o de Dios, yo soy un hijo de la luna o de…
-Entiendo.-interrumpió el ángel.
-¿Aun así no me temes?-se sorprendió el joven.
-Sí realmente quisieras lastimarme, lo habrías hecho. –Sonrió de nuevo el ángel
Sin saber que grandes consecuencias se avecinaban, una amistad, un gran amor y un nuevo mundo comenzarían dentro de poco
El hermoso ángel bajaba todas las noches para verse con el joven y observar las flores hasta el amanecer, pasaban el tiempo platicando sobre sus mundos y lo que ocurría en ellos. En ocasiones el joven ayudaba al ángel en las misiones que se le encomendaban. Los dos sabían qué eran diferentes el uno del otro, pero eso ya no importaba, puesto que nació un sentimiento prohibido; se habían enamorado.
Dentro de la quietud de la noche, nadie sospecharía que alguien los veía cuidadosamente.
Ese alguien llegó un día con Dios y le dijo lo que estaba pasando con uno de sus ángeles. Este al enterarse de tal aberración prohibió a todos sus ángeles bajar durante una semana. El ángel tenía miedo de ser descubierto y que por ese mismo descubrimiento, su padre ordenara la muerte del "Ser abominable" como él lo había llamado.
El Joven pelirrojo se preocupó al no saber nada de su ángel tres noches después. Se enteró por una bruja; que algo había ocurrido en el cielo y que Dios estaba furioso con sus ángeles. Corría el rumor entre las familias reales, que había un hijo de la luna que se había liado sentimentalmente con uno de los ángeles de Dios. El joven temía por la vida de su amada.
En la séptima noche el pelirrojo estaba en la misma pradera de siempre, viendo hacia el cielo, esperando a que su ángel bajara.
El ángel veía al joven desde lo alto de una nube y al ver que este levantaba una flor azul hacia el cielo… Hacía ella, esta comenzó a llorar en silencio. Dios al percatarse de esto, estaba a punto de preguntarle que le sucedía a su amado ángel cuando observó y comprendió al fin todo.
-Hija mía, pude esperar esta traición de cualquier otro. Pero no de ti. –Dijo Dios decepcionado. –Tú eras mí más preciado ángel. Es por esto que no permitía el que bajaras. Has sido tentada por uno de los hijos de Lilith.
-Padre, no pudimos evitarlo. –contestó ella.
-Debo deshacerme de esa abominación, para que no caigas completamente en el pecado, Theliel. –Espetó él.
Al ver lo que planeaba su padre. Él ángel empezó a descender a la tierra, pero Dios le habló…
-¿Piensas sucumbir ante el pecado y ser carne?
-Pero padre, yo le amo y el me ama a mí. ¿Es que acaso el amor, es algo impío? –Preguntó el pequeño ángel entre sollozos.
-Lo es entre esa cosa mundana y tú, Theliel. Tú eres un ser puro, creado de mí. Eres mi representación en la tierra.- Le contestó Dios. -¿Piensas dejar todo eso de lado, para vivir en la carne por un sentimiento tan vano e impío?
-¿Un sentimiento vano? ¿Se ha dado cuenta, padre que usted fue el que me creó con este sentimiento? ¿El amor? En todo caso, usted es el culpable de que me sienta así. Lo siento, pero esta vez he decidido actuar conforme a este sentimiento.- decidió así el ángel.
-Sí desciendes a la tierra, ya no serás más uno de mis hijos. "Pero al que blasfemare contra el espíritu santo, no le será perdonado". "-Recitó Dios
Y así ante esa última frase; el ángel descendió para encontrarse con su amado.
Al ser exiliado de los cielos, perdió todo privilegio que tenía y Dios lo desconoció completamente. Pasó a ser un ángel caído. Y todo por ese amor con el mismo Dios le creó."
Pero esa solo era una historia para dormir ¿Verdad, madre?...
Salmos 104:19-20
Hizo la luna para los tiempos;
El sol conoce su ocaso.
Pones las tinieblas, y es la noche;
En ella corretean todas las bestias.
Gracias por tomarte el tiempo de leer.
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:)
