Ya era hora.
Si alguien le preguntaba a Daichi que era lo que pensaba de los demás capitanes, la respuesta era fácil:
—Son unos verdaderos idiotas.
—Ah, vamos Dai-chan, no te molestes. — Dijo Oikawa en ese tono infantil que siempre lo irritaba.
—¿Qué? ¿Acaso no te gusta hablar de esos temas? —Preguntó ahora Kuroo. Con esa sonrisa que a veces lo perturbaba.
—No. —Respondió Daichi con seriedad. Sabía que era algo completamente normal hablar de cosas de sexo entre amigos y demás pero a él le incomodaba decir que era lo que le gustaba hacer y más que nada con quien lo había hecho.
—Bueno, bueno. Entonces no te preguntaremos. Pero eso no significa que cambiaremos de tema. —Dijo Bokuto, Sawamura solo rodó los ojos.
—Ya que no le puedo preguntar a Dai-chan... ¿Con quién has tenido el mejor sexo, Boku-chan?
—¡Oh, hohoho! ¡Con Kageyama Tobio! —Dijo emocionado. Oikawa y Daichi abrieron los ojos de la impresión mientras Kuroo reía.
—¿Ka-Kageyama? ¿El Kageyama de Karasuno?— Bokuto tenía que estar bromeando porque Daichi no podía creer eso.
—¡Ese mismo! Les digo, ese chico es un experto.
—¡No es justo! — Gritó Oikawa. Atrayendo las miradas de sus compañeros. —¿Quieres decir que fuiste el camino completo con él? ¡¿Y yo solo llegue a unos roces con ropa encima?!
—¿Oh, tú también Oikawa?
—¿Cómo que "tú, también" Kuroo? —Preguntó temeroso Daichi.
—Bueno, yo también tuve mi rato con el pequeño cuervo. Déjame decirte que esas manos son maravillosa. Y la manera en la que grita...
—Lo sé, lo sé. La voz de Tobio-chan es fantástica.
—Aww, yo no lo pude escuchar. —Se quejó Bokuto.— Lo malos de hacerlo en un lugar público. Ja.
—Tú no tienes derecho a quejarte, hermano. Has sido quien ha llegado más lejos con él.
—Kuroo-chan tiene razón. Eres un chico con suerte, Boku-chan.
—Esperen un momento ¿Me están diciendo que... Soy el único de ustedes que no se ha acostado con Kageyama? — Daichi realmente no podía creerlo. Los otros capitanes comenzaron a reír mientras continuaban hablando de lo mucho que se estaba perdiendo. Sawamura solo podía pensar en lo extraña que se había vuelto esa conversación.
Habían pasado días desde esa platica y no podía sacarla de su cabeza. Cada vez que veía a Kageyama no podía evitar recordar todo lo que sus amigos le habían contado de él. Estaba mal, eso lo sabía. Sawamura era de las personas que creían que era algo muy mal gusto contar ese tipo de cosa a los demás. Pero se trataba de Kageyama, un compañero del cual nunca se hubiese esperado algo así. Un compañero que no esperaba que tuviese mil veces más experiencia que él. Así que no pudo evitar quedarse y escuchar todos los detalles.
¿Lo peor? Las cosas se habían puesto extrañas en las prácticas. No quería admitirlo, pero cada vez que se encontraban haciendo sus calentamientos sus ojos de casualidad encontraban el camino a Kageyama.
¿Lo más jodido? Es que sus buenos amigos, los capitanes, lo estaban alentando a intentar algo con Tobio.
"¡No tienes nada que perder, Dai-chan!"
"Es cierto, papá-cuervo. Solo intentalo."
"¡Oh, hohoo! ¡Si lo pides amablemente de seguro dice que sí!"
A veces se preguntaba porqué rayos continuaba llevándose con esos imbéciles. En serio.
—¡Daichi! Lo siento, pero me voy a tener que ir temprano. —Dijo Suga, alejándolo de sus estúpidos pensamientos.
—Ah, no te preocupes. Yo me encargo de cerrar el gimnasio.
Suga le dejo las llaves antes de irse siendo lentamente seguido de sus otros compañeros. Daichi suspiró mientras comenzaba a recoger y poner en su lugar las cosas que le habían tocado a Tanaka y a Noya. Todos ellos tenían que ayudar a limpiar y ordenar el gym cuando terminaban de utilizarlo, pero esos dos tenían como concepto de limpieza el amontonar todas las cosas en un rincón.
Al terminar se dirigió a los vestidores y sin cuidado alguno se quito todas sus prendas dejándolas caer a un lado de él. Solo quería irse a casa y descansar.
—¿Daichi?
Pero como todos sabemos la vida es una perra. Incluso con Daichi.
—¡A-ah! ¡Kageyama! ¿Qué haces todavía aquí? —Dijo apenado mientras buscaba algo con que cubrirse.
"De todas las personas con las que me pude haber encontrado."
—Sí, Hinata se fue sin mí... Parece que solo tú y yo quedamos aquí.
—Oh... Ya veo. Bueno, yo... Yo seguiré con lo que estaba haciendo. — Dijo mientras se giraba buscando su ropa limpia con algo de nervios.
Tenía que salir de allí. Por su propio bien tenía que huir.
—Daichi...
—¿Sí? —Respondió, todavía dándole la espalda.
—Bokuto hablo conmigo el otro día. —Maldita sea.
—¿E-en serio? —Kageyama asintió. — No sabía que eran tan amigos.
—No lo somos. Solo intercambiamos números por intereses mutuos. — Sí, intereses. Claro, Kageyama. — Me mando un mensaje diciéndome que tú pareces estar... Informado de lo que ha pasado con él, Kuroo y Oikawa. —Se quedo estático.
Recordatorio: Matar a Bokuto.
—... Mira, Kageyama, no te preocupes. No es como si le fuera decir a alguien al respecto-Decía nervioso, ya por fin girándose para verlo de frente.
—Eso no me tiene preocupado.
—Ah, ¿De verdad? Bueno-
—¿Sabes? Ya me acosté con tres capitanes. Es extraño que solo faltes tú. — Sawamura tragó duro. Eso no podía significar nada bueno— Digo, no es justo que tú... Siendo mi capitán... No hayas tenido una... Oportunidad.
Tobio se estaba acercando a él y el corazón del mayor solo latía más rápido.
—¿No crees que es hora de que cambiemos eso?
Se encontraba tan cerca Kageyama que con cada palabra que salía de su boca sus labios rozaban con los de Daichi. Tentándolo a realizar el siguiente movimiento.
—Mira, Kags... Yo-
—¿Lo quieres?
Daichi se mordió el labio. No podía mentir, pero se sentía demasiado avergonzado para admitirlo.
—Está bien. No tienes que decirlo.
—¿Realmente esto está bien? —Preguntó en un susurro Sawamura. A ese punto su deseo era claro, pero todavía no sabía si eso era lo correcto a pesar de tener el consentimiento de su compañero.
Kageyama sonrió y asintió.
Después de eso por fin pasó. Se encontraron con un beso lento y suave. Las manos de Tobio reposaron en el torso expuesto de su capitán mientras esté lo tomaba de la cintura. Se sentía bien, no lo iba a negar. Pero Kageyama estaba ansioso por subir las cosas de nivel, y eso lo notó el mayor cuando su labios fueron mordidos con mayor fuerza. La verdad que Sawamura no era un gran fanático de los besos con lengua, pero debía de admitir algo... Kageyama era muy bueno en eso. Tan adicto se volvió a los besos del otro que perdió la noción del tiempo por unos momentos. Ni siquiera notó el tipo de sonidos que había estado haciendo.
Se separaron de manera abrupta. — Quítate eso. —Dijo Tobio, refiriéndose a su ropa interior. Daichi solo asintió, dejando a su miembro semi-erecto al descubierto. — Siéntate. — Y sin objetar, el mayor rápido obedeció lo que le pedía.
Kageyama se encontró en una posición similar en la cual Kuroo y él se habían encontrado. De nuevo se encontraba de rodillas en un vestidor y frente a él tenía a otro capitán excitado con las piernas abiertas y sexo expuesto solo para él. Sí, no había nada mejor.
— Quiero decir que... Esto — Dijo poniendo ambas manos en su miembro, acercando su rostro lentamente a él sin romper el contacto visual en ningún instante. — No es algo que le hago a cualquiera.
Kageyama comenzó a lamer y succionar la cabeza de su falo. La respiración de Daichi se volvió irregular. Ahora se encontraba completamente duro en las manos del otro. Luego paso lo que por fin había estado esperando. Tobio abrió su boca y metió su miembro a su cavidad sin miedo alguno. Daichi estiró una mano y enredo sus dedos en la cabellera de su acompañante, jalándolo de repente para que tomara más de él haciendo que el chico gimiera más placer que por dolor ante la acción.
El más joven continuo por seguir haciendo su cabeza hacía delante y atrás con mayor entusiasmo, ganándose unos fuertes gemidos de su capitán.
—Ka-Kageyama... Cre-o que-Trató de hablar con voz temblorosa. Tobio sabía bien lo que su superior trataba de decir.
Segundos más tarde el moreno se terminó por venir con un grito dentro de la boca del menor. Quien en un principio había tratado de tragarlo todo pero se había separado mientras tosía.
—Oh, oh... Dios... Kags, Kage- Intentó hablar Daichi, viendo como el mencionado solo limpiaba con el dorso de su mano el semen que escurría de sus labios.
—Tranquilo... Me gustan... Esas cosas. —Admitió igual tratando de recuperar el aliento.
Se miraron por unos momentos. No estaba seguro, pero algo le decía a Daichi que esa no sería la única vez ¿Y honestamente? Estaba muy contento con eso.
Y por fin he terminado. Creo que ahora debo ir confesarme y bañarme en agua bendita.
Hey, comenten. Digánme si quieren un extra-bonus con alguno de los capitanes de la segunda temporada (Como Terushima y Ushi... Ushi algo, ja, sigo sin verla) o incluso con alguno de los setters.
Bueno, gracias por leer. Los amo.
