Disclaimer: Five Nights at Freddy's y sus personajes no son de mi pertenencia. Es de Scott Cawthon.
Después de un rato de incomodo silencio, el chico de orejas de conejo intento iniciar una conversación.
-Y… dime, Goldie- intento captar la atención del de orejas de osos que parecía estar en otro mundo, además que estaban en distintos extremos de esa habitación -¿Qué labor crees que vayamos a cumplir?
-¿Labor?- pregunto el de orejas de oso a lo que el otro asintió diciendo un leve "si".
-Sí. Según la programación trabajaremos aquí los dos - el de orejas de oso busco en todos los datos de su programación, hasta que dio con lo que buscaba: "FredBear y Spring Bonnie. Los mejores amigos, un dúo inseparable. Dueto en el cual FredBear canta y Spring Bonnie toca la guitarra. Aman estar juntos para divertir a los niños."
-Hm, somos un dúo- dijo el oso mientras se sobaba la cien levemente.
-Un… ¿dúo?- pregunto confundido e de orejas de conejo mientras se acercaba al otro -¿Qué es un dúo?
-¿Por qué no le preguntas a tu sistema?
-Cierto…- respondió el conejo apenado. Busco en su sistema y encontró la definición de la palabra junto a información de la labor que cumpliría. -Oye, me dijiste que eras Golden Freddy, no FredBear, ¿es un error de sistema?
-Quizás. Pero estoy seguro de que soy FredBear a pesar de llamarme Golden Freddy.
-Hm…- el conejo dio un largo suspiro y motivado camino energéticamente hacia el oso. Y comenzó a jalar el saco que portaba el mayor captando su atención rápidamente. -Estoy aburrido.
-¿Y? ¿Te doy un premio?- pregunto seco el oso mientras el conejo solo hacia un puchero.
-¿Asi te comportaras con los niños?- devolvió otra pregunta el conejo.
-Tú no eres un niño.
-No. Somos androides- contesto el conejo mientras se señalaba a sí mismo para después decir –pero físicamente tengo 17. Y tú 18.
-Conclusión- dijo el oso mientras se acercaba al conejo y le picaba la nariz -eres un mocoso enano.
-¡HEY!- se quejó el conejo mientras el oso iniciaba a pellizcar sus cachetes. Asi que contraataco presionando la nariz del contrario, la cual soltó un sonido gracioso.
-Deja mi nariz- respondió el oso mientras se alejaba del conejo y levemente presionaba su nariz y salía nuevamente el curioso sonido.
-Me entretendré con esto.
-¿Huh? ¿Por qué te preparas para corr…
-¡Echen paja!- dicho esto el conejo corrió al oso y se abalanzo encima del mismo cayendo los dos al suelo, quedando en una posición comprometedora; el oso abajo sosteniendo con delicadeza las caderas del conejo que estaba arriba atrapando al mayor con sus piernas mientras presionaba insistentemente con curiosidad la nariz del mayor. Sus partes íntimas estaban muy cerca de la contraria, pero el conejo no parecía notarlo.
-Bájate- ordeno el oso mientras el conejo picaba con más insistencia su nariz.
-No quiero- contesto como niño haciendo berrinche –es divertido.
-No le veo nada de divertido a que estés jugando con mi nariz.
-Anda, no seas amargado Golden nariz loca- el conejo se subió al estómago del mayor mientras iniciaba a hacerle cosquillas a lo que el mayor reacciono con un bufido molesto, no sentía cosquillas. -¿Qué no te dan cosquillas?
-No.- contesto secamente mientras una idea se formulaba en su cabeza. –Bájate. Y no me llames asi.
-Que no quiero.
-Bájate o asumirás las consecuencias- una sonrisa un tanto tétrica se formó en el rostro del oso.
-¿Consecuencias?- pregunto el conejo sin entender nada –de todos modos. No me bajo.
-Tú lo pediste.- el oso usando su fuerza logro voltear al conejo haciendo que este ahora quedara abajo del oso que aprisiono sus dos manos con solo una mientras la otra estaba libre.
-¿G-golden?- pregunto completamente nervioso y confundido el conejo. Si pudieran sudar, estaría sudando frio ahora mismo. El mayor inicio a acercar su mano libre a uno de los costados del menor que se sobresaltó ante tal acción.
-¿Listo para tu castigo?- susurro el mayor mientras su mano libre se colaba por debajo de la ropa del menor que inicio a temblar.
-S-suéltame- el menor estaba completamente nervioso ante los actos del mayor.
-No- contesto el mayor mientras se formaba una sonrisa en sus labios -…prepárate para… LAS COSQUILLAS- dicho esto el mayor inicio a hacer cosquillas en las costillas del menor que solo se retorcía abajo de este.
-N-no ajajajaja- reía incontrolablemente el conejo mientras se retorcía de la risa que le provocaba el tacto. Para ser androides, eran muy realistas –P-paraa jajajajajajajaja. N-nooooooo jajajajajajajajaja.
-¿Qué es divertido ahora?- pregunto divertido el mayor de ver las expresiones del menor. -¿Te rindes?
-Jajajajajaja. S-sii- contesto el menor mientras seguía riendo –M-me jajajajajaja rindooooo.
Dicho esto el oso soltó al conejo y se sentó a lado de este mientras se enderezaba. El conejo se sentó y se acomodó a lado del oso mientras reía levemente. El oso iba a preguntar por qué sus risas pero fue callado por el menor.
-Cuando quieres no eres un amargado- dijo el conejo mientras se recargaba levemente en el hombro del oso.
La escena se vio interrumpida por el mismo hombre que los activo. Entro animado mientras se reía al ver la posición en la que se encontraba el par.
-Me alegra que se lleven mejor chicos- exclamo el hombre con felicidad mientras el conejo saludaba con una mano y el oso intentaba levantarse. Lo cual logro haciendo que el conejo se fuera de espaldas. –Ustedes querían saber que es un niño, ¿no es asi?
-¡Sí!- exclamo animado el conejo levantándose inmediatamente del suelo mientras que el oso asentía con la cabeza mientras una sonrisa se formaba en su rostro.
-Me gusta su entusiasmo chicos- dijo el hombre –Freddy, Fred. Venga, entren. No les va a pasar nada.
Pasaron unos segundos y un niño castaño de unos 4 años entro corriendo a la sala y se quedó maravillado al ver al oso y al conejo, e inicio a analizarlos con la mirada.
-¿Cuál es tu nombre pequeño?- pregunto el oso sin razón aparente, solo sentía un impulso. Algo le decía como tenía que actuar en esos momentos.
-Soy Frederick- dijo el castaño sonriendo un poco temeroso, no imagino que hablaran como humanos.
-¡Hola!- saludo animadamente el conejo mientras se agachaba a la altura del niño –Soy Spring Bonnie, y él es Golden Freddy.
-Papá- entro a la habitación un niño parecido al castaño, solo que su cabello era de un castaño mucho más claro, casi llegando al color avellana. –Quiero irme a casa.
-Hola pequeño- saludo el conejo mientras se acercaba al niño que se asustó ante la repentina aparición de este y de sus ojos amenazaban con salir lágrimas.
-Shh- llego el oso apartando al conejo de un empujón que le causo algo de gracia al pequeño castaño que miraba la escena divertido.-Calma pequeño. Ignora a ese conejo feo.
-Oye- se quejó el conejo mientras que el castaño se acercaba y jugaba con una de sus orejas –No soy feo, ¿verdad?
-M-me asusto- tartamudeo levemente el pequeño de cabellera avellana mientras que el oso lo cargaba para calmarlo.
-Ya paso. Solo fue un susto- dijo el oso mientras el pequeño sonreía levemente –No te volverá a asustar.
-Bueno- hablo el hombre después de ya un rato –desde mañana iniciaran a convivir con los niños. Mañana es la apertura del restaurante, y debían estar preparados para convivir con los niños. Y que mejor trayendo a dos pequeños para que se familiarizaran. Ellos son mis hijos; Frederick y Alfred.
-Mucho gusto pequeño. Soy Golden Freddy.
-Fred- dijo el pequeño de cabellera avellana mientras sus ganas de llorar disminuían.
-Bueno Fred, ¿Qué te parece si jugamos a algo?- pregunto el oso a lo que el niño solo lo miro confundido y apretó su nariz.
-Wooo, ¡Goldie nariz loca ha vuelto!- exclamo el conejo mientras el pequeño de cabello avellana apretaba la nariz del oso y reía divertido por el sondo.
Se pasaron las horas mientras que los pequeños y los androides jugaban bajo la supervisión del hombre. Jugaron hasta que los pequeños estaban cayendo rendidos ante el sueño. El hombre tuvo que retirarse junto a los pequeños diciendo que tendrían más días como esos y que asi seria durante mucho tiempo…
A la mañana siguiente…
A pesar de ser androides, el conejo se encontraba nervioso e impaciente. Ese era el primer día en el que tocaría la guitarra mientras Golden cantaba, se sentía muy nervioso. Ni siquiera le dio tiempo ensayar o algo parecido, el día anterior quedo exhausto y tenía que recargar sus circuitos, Golden de cierto modo lo "arrullo" tarareándole una pequeña melodía, eso hizo que se relajara y cuando menos se dio cuenta, puf, ya era de mañana.
-¿Por qué tan nervioso?- pregunto el oso mientras ajustaba su moño y sombrero. Después de unas horas aprendió a acomodarlos por sí mismo.
-No he tocado nunca- contesto el conejo mientras veía por décimo tercera vez la guitarra que tenía en sus manos.
-Lo harás bien- le respondió el oso mientras le daba una mirada severa y tomaba un micrófono que se encontraba sobre una repisa –Yo en mi vida he cantado, y no estoy nervioso.
-Pero es diferente. Tu voz es para cantar. Tú fuiste hecho para cantar… Pero yo… ¿y si fallo? ¿Y si no les agrado a los niños?...- el conejo se inició a sentir deprimido, a pesar de que no tienen sentimientos le fue imposible no hacerlo. Bajo sus orejas como muestra de desánimo, e inicio a sollozar levemente –no quiero que me odien…
-No te van a odiar. Los pequeños de ayer te quisieron- dijo el oso mientras se acercaba al conejo y le ponía una mano sobre su hombro –además, ¿a quién no le agradaría un conejo imperativo que no deja de hablar? Y si yo fui hecho para cantar, tú estás hecho para tocar la guitarra.
-Gracias Golden- dijo el conejo mientras se limpiaba una lagrimita que salió de su ojo.
-¿Fred y Bon?- pregunto un hombre vestido de morado –al escenario.
-Es hora- dijo el conejo tomando la guitarra y caminando decidido hacia la puerta.
-Eres un conejo bipolar sabias.
-No soy bipolar.
-Anda. Calla y al escenario.
Cuando subieron al escenario por la parte de atrás no veían nada, solo una cortina. Escucharon que alguien los presentaba ante las personas que estaban ahí. ¿Cuántas personas habría ahí? ¿Serian muchos niños? ¿Les agradarían? Sus dudas se dispersaron cuando se abrieron las cortinas. El lugar estaba lleno de gente, muchos niños estaban atentos a los movimientos que hacían los androides.
-Hola pequeños- inicio el oso mientras que a sus espaldas el conejo estaba muriéndose de miedo. –¡Soy FredBear, o Golden Freddy para los amigos. Y aquí a mi lado, esta Spring Bonnie!
-H-hola- dijo el conejo mientras sentía que en cualquier momento una pizza se dirigiría directamente a su rostro. Los niños dijeron "hola" todos al mismo tiempo como un coro de una forma bastante infantil que hizo que los androides sonrieran con ternura. -¿¡Listos para el show!?- pregunto con emoción el conejo mientras que unos niños aplaudían, reían y decían que sí.
-Aun no es momento para eso Spring- dijo el oso con cierto tono severo en su voz. –Primero hay que darle la bienvenida a nuestros amigos.
-Tienes razón Golden- dicho esto, el conejo inicio a tocar una pequeña melodía con la guitarra mientras que el oso cantaba lo que parecía ser una canción de bienvenida al local, ya incluida en el sistema de los dos.
El día paso muy rápido; jugaron con los niños, comieron algo de pizza a pesar de que no necesitaban comer aunque no les hacía daño, varios niños se acercaron a hacerle preguntas al oso que las respondió amablemente mientras que otros niños con instrumentos de juguete (y unas cacerolas que el conejo saco a escondidas de la cocina) estaban haciendo "música" junto al conejo que estaba encantado con los niños. Llego la noche y las personas dentro del local empezaron a irse. Los androides volvieron a irse a la habitación donde despertaron e iniciaron una charla.
-Fue un día asombroso- exclamo feliz el conejo mientras que tocaba una melodía rápida y animada con su guitarra.
-Y tú que tenías miedo.
-Anda, no fue mucho.
-Sigo diciendo que eres un conejo bipolar- dijo el oso mientras que el conejo colocaba su guitarra en un estuche que estaba ahí que le dieron en la mañana junto a la guitarra.
-Que no soy bipolar- dijo mientras tomaba un dibujo que estaba pegado en la espalda del oso que no se había dado cuenta.
-Uh, ¿qué es?- pregunto el oso al sentir que el conejo le despegaba algo de la espalda.
-¡Un dibujo!- exclamo el conejo mientras le entregaba al dibujo al oso y se ponía a rebuscar entre unas cajas algo con que pegarlo a la pared. El dibujo era de ellos dos en el escenario tocando mientras sonreían con muchos niños alrededor. A juzgar por los detalles, lo hizo una niña o niño de unos 3 o 4.
-Es un lindo dibujo- dijo el oso mientras se acercaba a donde el conejo cortando trozos de cinta adhesiva. -¿para que la cinta?
-¿Cómo que para qué? Para pegarlo y tenerlo como recuerdo.
-Pues busca un espacio grande, porque estos días tendrán más.
El conejo pego el dibujo en una pared alejada que no tenía nada que la cubriera, el lugar perfecto. Después de pegar el dibujo se dirigió hacia el oso que lo miraba con una leve sonrisa. Y cuando menos se lo esperaba lo abrazo.
-¿Spring?
-¿Qué no puedo darle un abrazo al oso amargado?
-Ja. Anda a descansar, maña será otro día.
Hola, soy Goku y te apuesto una galleta a que pensaste que el castigo de Spring sería una violada (?) okno. Wooooooo, me canse, llevaba una semana intentando terminarlo, pero lo logre. No ayudo mucho estar corta de inspiración, que te estén llevando a quitar puntos cada viernes pera que después te pongan otros para que te quiten otros y… en fin estoy aquí reviviendo de entre los muertos para actualizar después de años y felices días. ¡Reviews!
Julie-abril: A mí también se me hace difícil encontrar de esta pareja jeje. Espero que te guste el capítulo :3
Princesa Twilight Sparkle 1: Hola, me alegra que te interese Princesa Twilight :3 aquí está el capítulo, que lo disfrute.
Me alegra que esta historia haya sido tan bi9e recibida, con dos reviews, pero con algo se empieza, ¿no? Bueno, me retiro ya porque tengo que acabar un capítulo de otra historia (cofcofypartedemicosplaydebonniecofcof), bueno, nos leemos gente boneta :3
~Ashley Knight~
