Tercera y última parte de esta historia…

Pensamientos de Midorima.

- ¿A qué se refería a que no se quería quedar en mi casa debido a cómo están las cosas entre nosotros?- después de todo lo que le dije, aún no da por superada esta situación.

Me siento tan mal, que creo que podría llorar. No quiero sentir esa lejanía en sus palabras. Como si esto no tuviera solución.

Quiero que vuelva a ser el mismo idiota de siempre. Con esa risa estúpida y que me vuelva a llamar Shin-Chan o cómo quiera. ¡Dios, me siento tan culpable por todo!

Pero si lo pienso bien, me encantó cómo se aferró a mí en el baño. Fue tan maravilloso cuando se apoyó sobre mi pecho y me dejó abrazarlo. Mi corazón se aceleró cómo nunca pensé que podría hacerlo. Pero lo mejor de eso, es que fue algo inconciente, ya que a los segundos se desmayó. Por lo que es probable, que haya buscado una zona de confort en esos momentos, en forma instintiva.

¿Se habrá sentido protegido por mí en esos momentos? ¿Habré podido reconfortarlo?

No nos demoramos mucho en llegar a su casa. Su madre estaba muy preocupada esperando. A penas sintió el taxi, salió a nuestro encuentro.

Takao subió somnoliento las escaleras de su casa, y apenas pudo, se recostó en su cama.

Su madre nos subió una sopa caliente y se quedó en la habitación junto a nosotros. Ahí le empecé a relatar más o menos lo sucedido.

- Te agradezco por tu ayuda- me dijo ella - Eres un buen amigo- me dijo su madre.

Takao y yo nos miramos en silencio, y no pude sostenerle la mirada. Puesto que para nada yo era un buen amigo.

- Su hijo es un buen amigo- No podía no ayudarlo- le dije mirando fijamente a Takao.

- Midorima-kun, no sé si será mucho abusar de tu buena voluntad- me dijo de pronto la madre de Takao-

- ¿Necesita algo?- le pregunté

- Si, debo ir a buscar a mi hija al jardín y debo pasar a realizar algunas compras al supermercado. Mi marido está fuera por trabajo y no me quisiera dejar solo a mi pequeño enfermo.

- ¡Mamá!- le reclamó Takao molesto. – No importunes a Midorima más- Puedo perfectamente quedarme solo por un rato. Solo necesito dormir.

- No se preocupe Sra Takao, yo me quedaré con él. No tome en cuenta los comentarios de su hijo..

- ¡Muchas Gracias!- iré de inmediato para no atrasarme más- y dicho esto salió de la habitación.

- ¿Por qué hiciste esto Midorima?- me dijo molesto -Vete a tu casa- Lo mejor que puedo hacer ahora es dormir- me encuentro agotado.

- Entonces duerme Takao, no me importa – Me quedaré aquí hasta que llegue tu madre.

Takao se recostó y me dio la espalda. Cerró los ojos pero se notaba que no podía dormir. Quizás mi presencia no le era grata después de todo.

- Si quieres espero fuera, para que puedas dormir Takao- Parece que mi presencia te molesta.

- No es eso Midorima -Solo que mi cabeza en estos momentos es un torbellino. No sé qué pensar, solo sé que no quiero seguir así- me dijo poniéndose de espaldas mientras una lágrima corría por su mejilla.

Caminé hacia él y me senté en un costado de su cama. Takao se sorprendió.

- Discúlpame Kazunari- le dije llamándolo por su nombre. – Perdóname por ser tan tsundere - Es mi forma de ser. Pero te he extrañado, mucho en estos días…

- Midorima, no mientas, el otro día intenté hablarte y tú solo….

- Lo sé- dije interrumpiéndolo- y en vez de decirte esto, cuando te acercaste a conversar conmigo, solo te dije cosas ofensivas para herirte, pero nada de eso es verdad. Estaba tan molesto contigo… parecías tan feliz estando sin mí… eso me torturó demasiado- lo admito.

Takao se sentó a mi lado y me abrazó. Sentí como temblaba en esos momentos. Estaba al borde del llanto.

- No sé cómo me has soportado tanto tiempo- le dije finalmente correspondiendo a su abrazo, el cual hizo que mi corazón comenzara a latir tan fuerte que pensé que se me saldría del pecho.

- ¿En serio no lo sabes?- me preguntó él

- ¿Por qué eres el idiota más grande que conozco?- le pregunté abrazándolo más fuerte colocando mi cabeza entre hombros

- Si, porque soy el estúpido idiota que te quiere más de lo que tú crees- me dijo sin dejar de temblar.

No pude evitarlo. Mi cuerpo se movió por si solo. Las palabras de Takao me encendieron de tal forma que solo puede estrecharlo más fuerte y colocar mi mano fuertemente en su nunca para apretarlo más contra mí. Sentí como sus lágrimas mojaron mi cuello y su cuerpo, no paraba de temblar.

- Ya basta de llorar- le dije sosteniendo su rostro entre mis manos. – No quiero verte más así, menos por mi culpa -¿Me escuchaste?

Takao asintió limpiándose las lágrimas con la manga de su polera. Sequé el resto de lágrimas que quedaban en su rostro con mis manos y al verlo sonreír tímidamente, sin pensarlo, sin haberlo premeditado segundos antes, me lancé sobre él, buscando sus labios desesperadamente.

Pensamientos de Takao.

Si alguien alguna vez en mi vida me hubieran dicho, que mi Shin-Chan se tiraría encima mío para besarme de la forma en que lo hizo luego de unos días separados producto de una pelea, me hubiera preocupado de pelear con él mucho antes. Pero creo que las cosas sucedieron cómo debían suceder.

Mi Shin-Chan me besaba con desesperación. Al principio sentí que me había quedado paralizado. Ese movimiento no me lo había esperado, pero apenas reaccioné respecto de lo que estaba sucediendo, comencé a corresponderle de la mejor manera posible. Mis lágrimas comenzaron a correr. Llevaba tanto tiempo enamorado de él, y los últimos días, después de haberme sentido profundamente rechazado, habían sido un verdadero tormento. Pero ahora, al verme aceptado y querido por él de esta forma, hizo que mis emociones se desbordaran.

-Kazunari, no llores- me decía mientras me besaba y limpiaba mis lágrimas a la vez- te quiero- perdóname por todo…

- Shin-chan- mi Shin-Chan- le dije sin poder dejar de llorar.

Él me abrazó con ternura. Me miró fijamente, se sacó sus anteojos y los dejó en la mesita junto a mi cama.

- Kazunari- me dijo una vez más, para volver a tomar control de mi boca.

Los besos se fueron haciendo cada vez más apasionados. Mi Shin-chan me estaba besando como nunca pensé que lo haría. Sentí su mano recorrer mi espalda. Un escalofrío me recorrió por completo. Ambos sonreímos ante esa reacción. Rápidamente me sacó la polera que traía puesta y de paso, procedió a sacarse la suya. Nuestros torsos desnudos se unieron por primera vez. Shin-chan me comenzó a besar por todos lados hasta llegar a mi parte baja. Estaba sumamente excitado.

Es verdad que muchas veces había imaginado estar en una situación así con él, pero esto superaba con creces a cualquier pensamiento pasado.

Era cálido, tierno y posesivo a la vez. Tomó rápidamente el control sobre mi cuerpo, mi mente y espíritu. Sentir su lengua dentro de mi boca, sus labios sobre los míos, apretándolos fuertemente, tanto que a veces nuestros dientes llegaban a chocar. Recorría mi cuerpo con sus manos con gran soltura, eso me hizo pensar, que quizás, Shin-chan ya había pensando en hacerme esto alguna vez. Tan solo pensar eso, aún sin tener la certeza de que así fuera, me hizo sumamente feliz. Me hizo querer corresponderle con todo mi ser, estaba dispuesto a llegar hasta donde mi Shin-chan quisiera.

Pensamientos de Midorima

- Takao, eres delicioso- le dije entre susurros

Mi mente y mi cuerpo ya no me pertenecían. Eran totalmente de Takao. Me tenía sobrepasado. Se había entregado a mí sin decir nada.

Escuchar como gemía ante mis caricias y mis besos, me tenía en éxtasis. Sus besos, sus caricias, sus temblores, sus lágrimas, su lengua jugando con la mía, sin lugar a dudas, habían nublado mi mente. Ya no habría vuelta atrás. Lo necesitaba. Lo quería más que a nadie. ¿Cuándo me había dado cuenta? No lo sabía. Quizás ese día cuando lloré por él. Cuando lo vi feliz sin mí. Cuando sentí unos terribles celos de verlo contento con Miyaji. Pero aquí estábamos. Besándonos. Sintiéndonos por primera vez.

Sus movimientos y contorsiones me hicieron darme cuenta de su excitación. Comencé a bajar mi labios por su torso desnudo hasta llegar a su ombligo. Me levanté y lo miré. Takao me miraba expectante a ver qué iba a hacer. Lentamente quité su pantalón y puse mis labios sobre su miembro totalmente erecto, pero aún cubierto por sus boxers. Éstos estaban mojados en la punta, por lo que con mi lengua jugué en esa zona para comenzar a sentir lo que sería el dulce sabor de Takao en mi boca. Takao gimió echando su cabeza hacia atrás pero luego se recompuso y volvió a mirar que era lo que iba a hacer.

Lentamente comencé a retirar sus boxers, dejando su miembro completamente erecto expuesto a mis ojos. Dios, nunca pensé que disfrutaría tanto viéndolo así. Excitado por mí. En lo particular, nunca me había interesado por alguien, no a este punto al menos.

En cambio él, tenía gran fama entre las mujeres de nuestra escuela, pero tampoco nunca lo vi interesado en alguna mujer en particular. Ahora había logrado entender por qué y eso me excitaba más y me hacía completamente feliz.

-Ahhhhhh- gimió fuerte Takao, cuando mi boca se posó sobre su miembro. Comencé a saborearlo. Esta era mi primera vez y no estaba seguro de si lo estaba haciendo bien o no, pero eso no me preocupó. El cuerpo de Takao respondía a mis actos y eso me daba ánimos a continuar. Sentí como su respiración se comenzó a agitar cada vez más. Sentí a Takao sumido en un mar de sensaciones.

Mi miembro aún encerrado comenzó a gritar por atención. Dolía encerrado dentro de mis pantalones. Por lo cual, me vi en la imperiosa necesidad de liberarlo. Al ver esto, la mirada de Takao cambió a la de excitado, a la cara de un verdadero depredador.

Él se movió rápidamente y se puso sobre mío. Lentamente me comenzó a besar y a recorrer con su lengua por todo mi torso. Sin más preámbulos, se situó en mi miembro totalmente expuesto y retiró todo el resto que ropa que me quedaba.

Como un depredador cualquier subió nuevamente a besar mis labios con pasión, introduciendo su lengua hasta lo más profundo de mi boca, para luego girarse y colocar nuevamente su pene en mi boca, y él a su vez, estirándose rápidamente por sobre mi cuerpo para alcanzar el mío con la suya. Takao había creado un 69 perfecto.

Takao comenzó rápidamente con su tarea de besar mi hombría hasta casi meterlo dentro de su garganta. Realizaba diferentes "técnicas" por así decirlo, lo besaba, lo lamía, lo chupaba y lo succionaba como nunca me imaginé que podría llegar a hacerlo. Esas sensaciones me inmovilizaron por unos momentos. Quería dejar que todas esas nuevas sensaciones me invadieran y poder disfrutarlas por primera vez sin mayor apuro. Takao era excelente. Sentía que me correría en cualquier momento.

Takao era demasiado sensual. En cosa de segundos ya estábamos así. Dándonos placer en forma simultánea. Ambos saboreando poco a poco la esencia del otro, de la misma manera, al mismo tiempo y en una posición demasiado erótica, sensual y cómoda. Takao seguía con su misión, por lo cual retomé la mía. Ambos comenzamos a hacernos el mejor sexo oral que podíamos en esos momentos. Me encantaba cómo me lo chupaba hasta más no poder, cómo jugaba con mis testículos, los ruidos que emitía, todo. Mientras jugaba con mi glande, me masturbaba con su mano, se notaba que lo estaba disfrutando.

- Kazunari, si sigues así me voy a correr en cualquier minuto, me tienes absolutamente fuera de control- le dije entre gemidos y palabras entrecortadas.

- Estoy listo también Shin-chan- no es necesario que te lo tragues, pero por favor permíteme tragarme todo tu semen, lo necesito, lo deseo, quiero saborearte…

- Maldito Takao eres demasiado sensual- le dije terminado de inmediato en su boca, emitiendo un tremendo gemido, que me hizo dejar su miembro un poco de lado, para poder abandonarme en esa nueva sensación de haber tenido sexo con mi mejor amigo y de lo maravilloso y fantástico que se había sentido. Luego de recuperarme, continué con mi objetivo. Continué con más fervor que antes en mi tarea. Se notaba que Takao estaba aguantando al máximo. Sabía que quería correrse, pero al parecer, quería seguir disfrutando.

- Kazunari, córrete tranquilo, también quiero probarte, quiero tu esencia ya- rápido, por favor, lo necesito- le dije apretando suavemente sus testículos, lo que lo llevó al clímax de inmediato, me encantó como gritó mi nombre y me fascinó sentir como se contorsionaba en mi boca.

Era la primera vez que degustaba el sabor de la esencia masculina. Pero me había parecido deliciosa sentir la de Takao. Él estaba apenas, con su respiración entre cortada, cuando de a poco, se comenzó a mover y colocó su cabeza en mi hombro.

Todo había sido increíble. Había sido la primera vez de los dos. Nunca había sentido un orgasmo de esta magnitud, y tampoco me sentía con la capacidad de provocar lo mismo en otra persona. Además que haberlo hecho con Takao había sido increíble. Siempre lo encontré bien parecido, "guapo" se podría decir, pero jamás me imaginé lo sensual y erótico que podría llegar a ser en la intimidad. Sin dudas, esto había sido sólo la primera vez. La primera de muchas cosas que nos quedaban por experimentar y las cuales quería solo experimentar con él, y nadie más.

- Te amo – me dijo de repente. Cómo si fuera lo más natural del mundo. - Desde hace mucho Shin-chan

- Yo también te amo- y desde hoy- mucho más – le dije emocionado. Me acerqué a besar su frente y a estrecharlo fuerte junto a mí, sin darme cuenta que unas lágrimas corrían por mis mejillas.

Takao se dio cuenta de inmediato, me miró y me sonrió con gran dulzura.

- No llores mi Shin-chan- nunca más te dejaré solo

- No, por favor no lo hagas- Aunque me lo merezca - Perdóname por todo- sollocé

- Tranquilo Shintaro- me dijo- jamás me moveré de tu lado, espero no aburrirte ni fastidiarte con mi forma de ser no más- me dijo besándome la frente y abrazándome fuertemente

- Sigue siendo tú, el ruidoso, el escandaloso, el sonriente Takao Kazunari de quien me enamoré. No quiero que cambies por mí- solo quiero que me aceptes a si tonto y tan tsundere que soy.

- Así te ha amado desde hace tiempo mi Shin-chan.

Ambos nos miramos y nos sonreímos. La hora había avanzado rápidamente, por lo cual decidimos vestirnos y prepararnos para la llegada de la madre de Takao junto a su pequeña hermana.

Ella demoró 30 minutos más aproximadamente, pero fueron 30 minutos que aprovechamos a concho. Nos besamos hasta que nos llegaron a doler los labios de tanto hacerlo. Me sentía completo, dichoso y feliz.

Ese fue solo el comienzo de nuestra relación. Y hasta el día de hoy, lo amo con locura. Y al parecer, él a mi también.

Fin.

Si llegaron hasta aquí, espero sinceramente les haya gustado. Ojalá dejen sus comentarios al respecto, es muy gratificante para quien escribe, saber si la historia gustó o no. ¡Saludos y nos leemos!

Publicado el 15 de Agosto de 2016.