Disclaimer/Declaimer: Descargo por completo la responsabilidad de los personajes. Los mismos son plena propiedad de Stan Lee y Marvel. Para lo único que los utilizo es para disfrute literario. La historia por el contrario si es mía. Hecha de una fan, para fans, de esta pareja

:::::

Tercer beso.

:::::

Advertencia: Este One-Shot, tiene Spoiler del Comic.

:::::

—Wade…Deja de hablar yo te creo.—Le aclaro por segunda vez, observando fijamente ese rostro extravagante. Frente a él, un rubio de exóticos ojos azules lo observaba entintado por una frustración y cierta tristeza, que para él se le hizo imposible eclipsarla con aquella alegría desbordante que siempre le mostraba esa graciosa mascara. Debía resolver esto…

—¡Estoy tratando de cambiar!¡Quiero ser bueno!— Su mirada se posó en esos labios carnosos y tersos. Lejos habían quedado aquellas notorias cicatrices que una vez en el pasado creyó admirar al verlo comer esas comidas mexicanas que tanto le gustaba. ¿Había sido una plena ilusión jugada por su psiquis?— ¿Por qué me estas mirando?¿Qué?¿Tengo vidrio en los dientes?

Una risita leve, obligo a la comisura de su labio a alzarse un poco al escucharlo decir aquello. Su tono entre ingenuo y curioso, le resulto completamente adorable. Sin molestarse mucho en pensar lo que hacía, llevo una de sus manos contra aquellas mejillas suaves.

Sintió la tensión en el cuerpo ajeno, antes de notarlo relajarse contra su tacto. Con cuidado, casi como si atrapara uno de los cristales que traspasaban un poco su telaraña, recorrió con su pulgar enfundado en su traje sobre su mejilla, tan lisa. Deliciosa piel pulcramente afeitada, fue cubierta por toda la extensión de sus dedos en una caricia tranquilizadora. Relajante.

Esos labios delgados y ciertamente tentadores, le mostraron una mueca parecido a un puchero aniñado. Delineando el final de la línea de su mandíbula, con su meñique, le mostró una sonrisa por debajo de la máscara que estaba seguro que él logro captarla.

—Vamos a patearle el trasero a ese tipo—Le aseguro, en una promesa clara y oculta entre líneas, de hacerle pagar todas las cosas por las cuales le habían hecho pasar. Disgustando dichoso, esa sonrisa perfecta que se formo contra su mano, dijo tras un susurro bajo— Y gracias por todo lo que hiciste. En verdad valoro tu esfuerzo…—Un beso contra su guante capto por completo su atención, sin poder evitar que ese pintoresco espasmo de placer lo rodeara ante esos gestos. Se mantuvo completamente estético en su lugar, al sentir como otra poderosa mano se alzaba para mantener la suya pegada a ese rostro, rodeándola con cierta calidez.

—En verdad me excitas con ese traje…—Rodando los ojos fastidiados, quiso apartar la mano sin éxito. Siempre esa bocota tenía que arruinarlo todo.— Mira…Ya me puse duro…

—¿Siempre tienes que arruinar los momentos?

—¡No es mi culpa!¿Sabías que él negro te resalta más el paquete?—En silencio, con su ojos entrecerrados, lo observo receloso. Le daría un golpe si seguía con sus comentarios. Sea un apuesto rubio o no, se negaba a resistir esos comentarios asquerosos— ¡Aunque confieso que el traje rojo y azul, resalta tus nalguitas trabajadas!—Tras verlo mostrar una sonrisa perfecta, no se resistió a apretar esa mejilla contra sus dedos con fuerza— Eso también me caliente…—Le comenta en un susurro ronco, idéntico a un gemido de placer.

—¿Eres masoquista?

—Algo…Pero con ese traje te dejaría ser mi Marqués de Sade, siempre. Mi compañero de batalla, se incentiva con la dominación.

—¿Te puedes callar?

—¡No!. No mientras tenga una mínima posibilidad de tener un encuentro ardiente y fogoso aquí adentro…

—Jamás.

—¡No seas tan amargado!. Me apuesto mis catanas a que eso nos ayudara a romper toda esta tensión que nos rodeo por culpa de ese anoréxico hombre raro.—Ciertamente azorado, noto como esos labios succionaban la tela de su traje, antes de que una lengua húmeda delineara el inicio de sus dedos de manera lenta. Asomándose sin timidez de manera notoria por esa boca sonriente.

Literalmente ese sujeto le estaba dando un beso francés a su mano. Bien, cosas más raras lo había visto hacer anteriormente. Tratando inútilmente de aumentar su paciencia, no vacilo en apartarlo de su lado con un empujón seco.

—Debemos estar listos. Siéntate hasta que te recuperes— Observándolo obedecer sumisamente, le sonrió ciertamente divertido. Ese sujeto era tan bipolar e inestable…

—¿Spidey?

—Mph…—Dijo en forma de murmullo con ese aparato ya en sus manos, analizándolo con el ceño fruncido. Era un artefacto extraño, más le bastaría solamente localizar bien la manera en la que actuaba, para darle un mejor uso.

—¿Tienes algún traje de esos de cuero?—Tirado en el suelo boca abajo, con su espalda cortada al aire, sintió su mirada sobre su cuerpo.

—¿De cuero?

—Si...Me pone mucho imaginarte en uno de ellos.—Decidido a ignorarlo, arrugo sus ojos concentrado en el mecanismo. Necesitaban estar preparados para cualquier cosa— ¿Cuál piensas que puede ser nuestra palabra de seguridad, cuando lo hagamos?—Sin prestarle mucho atención, apretando sus dientes, ciertamente frustrado analizando cada detalle de su funcionamiento.

—Chimichangas— Soltó distraídamente, cayendo prácticamente tarde en lo que había dicho. Alertado por ese gritito fino que escapo de la garganta de Deadpool, corrió a su rostro hacia él con sus ojos tentados a salirse de sus cuencas. Sus manos apretadas sobre el objeto, hasta el punto de sentir el metal abollarse bajo sus dedos ante la fuerza, se dio valor para verlo fijamente.

—¿Estas aceptando a hacerlo conmigo?

—No. Cállate…

—¡Dijiste que la palabra de seguridad era chimichangas!¡Seré un trastornado, pero no un sordo!—Tras incorporarse un poco, su sentido arácnido golpeo contra su sien, obligándolo a alzar sus brazos para pegar ese cuerpo al suelo—¡Uy~! ¿Ya empezamos con las ataduras, baby boy?¡Me empalme!— Rodando sus ojos, lanzo otra telaraña contra esa boca indolente que momentos antes había besado sus dedos.

—Cierra la boca.

Saldrían de ese lugar y le patearían el trasero a ese jodido infeliz. Primero por tener el descaro de atreverse a mandarlo a matar. Y segundo, porque no permitirá que nadie lograra manipular a ese idiota, mientras que él lo pueda evitar. Tanteando esa pequeña carta por debajo de su traje, justo al lado de su cadera, le dedico una mirada de reojo. Agradeciendo que él no pudiera percibirla por el traje.

¡Genial!. Ya le había tomado cariño a ese estúpido…

:::::

Antes de nada, tengo que pedir honestas disculpas por la tardanza. La semana se me complico un poco, por lo que no pude centrarme bien en este lugar.

¡Pero, ya estoy de nuevo con esta cosa! :3

Lamento mucho si por esas casualidades, se me escapo algún desliz o error ortográfico. Tiendo a revisar muchos los capítulos antes de publicar, pero por alguna razón luego al hacerlo, siempre aparecen como por arte de magia! jaja xD

Tratare de publicar el siguiente dentro de dos o tres días. :) Y como ya saben, contestare uno por uno los comentarios por medio de MP! C:

¡Muchas gracias por leer! :D