Disclaimer: todos los personajes pertenecen al juego My forged wedding: PARTYperteneciente a Voltage Inc.

Les recomiendo buscar el juego en su tienda de aplicaciones y ver el prólogo, ya que de ahí parte la historia. Si no pueden (o quieren) descargar el juego búsquen el prólogo en internet (ahí está disponible).

Capítulo 3: Ya me voy.

Una vez pagado el viaje la chica imprimió un itinerario y me lo explicó. Me explicó todo.

Cuando salí de la agencia, me dirigí a casa. Al llegar me recosté en el sofá, miré el itinerario.

-El viaje es para dentro de 2 días. Si hoy es viernes, quiere decir que me voy el lunes…- dije en voz baja.

La emoción de conocer Tailandia ocupó el lugar del dolor y la tristeza de que Makoto me hubiera dejado de una forma tan… Cobarde y vil.

Me dirigí a mi habitación y empiezo a escoger lo que me llevaré a Tailandia. Tengo muy lindos vestidos, bonitos zapatos y hermosos accesorios. Se me ocurre ir a buscar un par de faldas, pantalones cortos, shorts, blusas… Sí, ya lo decidí; iré de compras.

Fuí de compras, me sentía satisfecha; había conseguido lindas cosas a muy buenos precios. En el regreso vengo pensando cómo voy a verme con esa ropa. Una conocida voz me saca de mis pensamientos.

-Vinieron a buscarte Kumi- dijo la voz.

En ese instante reparé en que era el señor Iwatani, el administrador de mi edificio.

-¿Quién vino a buscarme?- le pregunté.

-Dijeron ser tu familia, se veían muy preocupados. Ese asunto no me importa, pero creo que deberías llamarlos.- dijo el señor Iwatani.

-Gracias por notificarme.- le dije amablemente.

Cuando subo a mi departamento pienso en que dejé a mis padres plantados en el restaurante, además de mi tío Kunihiko y a sus amigos.

Eso me recordó a todo lo que pasó hoy. Puse las bolsas de mis compras en mi habitación, ahora sólo quería cenar algo y dormir. Y eso hice.

Al día siguiente me levanté, desayuné y pensé en que posiblemente mi familia vendría a buscarme. Tengo que salir lo más rápido posible de aquí. Me quito la pijama rápidamente y me pongo ropa deportiva, tomo la maleta que me llevo al GYM y salgo a toda velocidad.

Estuve ahí unas 2 horas. Me sentía bien, sucia, pero bien. No me gusta ducharme en el GYM, así que decido irme a casa. En la esquina me doy cuenta de que mis padres y mi tío están entrando al edificio.

-¡Rayos!- dije en voz baja mientras crucé la calle. Lo que menos quería era hablar con ellos, además posiblemente ya no podría ir a Tailandia.

Mientras camino empiezo a pensar cómo voy a entrar a mi casa. Pienso en la ventana que está junto a la escalera de incendios. ¡Eso es! ¡La ventana!

Me apresuro a llegar al callejón en donde está la escalera. Una vez que llegué, subí la escalera rápido pero silencioso. Cuando voy subiendo, sólo espero encontrar esa ventana abierta.

-¡Excelente! Está abierta.- dije emocionada pero en voz baja.

Entro sigilosamente, y acto seguido cerré la ventana muy despacio. Ahora me dirijo a mi habitación para acomodar mis cosas, escojo ropa normal para salir y me meto en la regadera.

Cuando comencé a bañarme escucho que alguien toca mi puerta. Posiblemente saben que estoy aquí.

-¡Kumi, hija! Sabemos que estás ahí, abre por favor…- dijo compasivamente.

Esa era la voz de mi padre, estaban afuera. Tocaban con insistencia. Eso sólo hizo que me empeñara más en no abrir; no quería hablar con ellos. Me apresuro a terminar de ducharme, me visto y me arreglo rápidamente.

-Me veo increíble.- dije mientras me miraba en el espejo.

-Perdón pero no puedo abrirles el departamento, disculpen- dijo el señor Iwatani.

Oh, ya veo. Quisieron que el señor Iwatani les abriera mi departamento. Eso hizo que me enfureciera.

Me acerqué hacia la puerta, toqué la puerta con mis nudillos suavemente.

-Sabíamos que estabas ahí. Por favor abre.- dijo mi tío Kunihiko.

-No, no voy a abrir. ¡NO VOY A HABLAR CON NADIE!- dije tajantemente.

-¿Qué?- dijeron todos.

-Así como oyeron, pierden su tiempo. Deberían irse.- dije en el mismo tono.

Acto seguido empecé a alejarme de la puerta.

-Tiene que salir por la puerta.- dijo mi tío Kunihiko.

No pude evitar reírme. Qué tonto, voy a salir por la ventana. Salí por la ventana.

Ahora voy caminando por la calle, no sé a dónde ir. Miro la lavandería y recuerdo en que no he recogido la ropa que dejé el miércoles. Voy al centro de la ciudad y solicito un folleto con lugares turísticos. Miré el folleto y descubrí que tenía cosas que hacer hoy y mañana.

El domingo mis padres y mi tío se quedaron de nuevo esperándome, como es de esperarse tuve que entrar y salir por la ventana.