Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Puffff... 17 páginas, creo que me excedí... bue, no pude terminarlo, así que vamos a dejar un final abierto, les parece? Jajaja. Es difícil escribir con tantos sentimientos involucrados y sé que todos quieren un final feliz, pero es complicado cuando la confianza se destruye en una pareja. Lo siento, no se arregla tan fácil. En fin, me dejan sus bonitos sentimientos en un review? Ah, por cierto, el apéndice de reviews dejó de funcionar como dos días y recién hoy por la tarde se volvió a activar, por eso no pude responder, pero hoy intentaré hacerlo, disculpen la demora.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS A TODOS LOS QUE ME APOYAN Y ME SIGUEN EN MIS LOCURAS. Sin ustedes yo no tendría sentido de existir.
RECOMENDACIÓN DE CANCIONES: Hay dos temas que se nombran en el fic, por favor si pueden escucharlos en youtube mientras leen creo que podrán conectarse mejor con los sentimientos de los personajes. El primero es de la cantante y actriz francesa Edith Piaf, se llama "Non je ne regretterien" (No me arrepiento), la letra es absolutamente genial, y la otra es del grupo Cruel Youth, "Hatefuck".
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.
Advertencia: Lemon hard, R18, angs, feels, muchos, así que ya saben.
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"Me gusta tanto, que no me gusta que le guste a otras personas.
Es un amor así, celoso..."
Jorge Luis Borges
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-: Ven aquí, bonito… - Levi se acercó sin muchas ganas, suspirando bajo. Jean lo apretó contra su cuerpo, el deseo moviendo sus dedos – Tengo algo muy especial para ti, hermoso, mira – dijo sacando una bolsita transparente de su saco, adentro había unos muy pequeños papelitos de apenas dos milímetros de cada lado con caritas sonrientes. A simple vista parecían impresiones normales, pero para ojos expertos, eso era un alucinógeno muy potente, LSD – Esta es una nueva tirada, oooh, mi pequeño francés te daré esto si te quedas esta noche conmigo.
Levi bufó y rodó los ojos, mientras "disimuladamente" refregaba su trasero contra el paquete de Jean que estaba bastante animado.
-: *Chichement morveux… (*mocoso tacaño).
-: Chichement, chichement, siempre me dices lo mismo, ahora ya sé que es… - Lo apretó de nuevo y lo besó en la nuca con sentimiento – Vamos, sabes que luego te consigo esos favores que necesitas… te daré esto y dos gramos de *Snow-white (*Snow White: Blancanieves, referencia a cocaína) – Además te haré gozar… puedes beber lo que quieras… mmm… - mordisqueó su cuello y Levi se giró mirándolo seriamente por unos segundos y luego le sonrió con ganas quitándole el sobre de las manos, Jean le sonrió de vuelta triunfal.
-: Sabes que me gusta jugar contigo, chichement…
-: Vamos, ya me pusiste duro, podrás beber más en los reservados, tengo de lo que te gusta.
-: *Nous allons… (*vamos).
Levi tomó una de las caritas felices y la colocó sobre la lengua, sintió como se desarmaba y a los pocos minutos su cabeza era un caleidoscopio de luces y colores, una euforia demente se apoderó de él. En ese estado podía ser capaz de volar si quería, de hecho probablemente estuviera flotando justo ahora, así se sentía. Sonreía estúpidamente y Jean aprovechaba para meterle mano sin miramientos, vaya que ese enano estaba bueno, no se cansaría de tirárselo así lo hiciera todos los días. Levi gimió cuando sintió la mano del semi rubio refregando su entrepierna, pegó su espalda a su torso disfrutando la caricia.
-: Toma, debes tener sed – dijo el otro alcanzándole un vaso de vodka y piña colada, Levi se bajó medio vaso demasiado rápido – Ey, ey, tranquilo gatito, tenemos muchas horas para disfrutar - El hombre acercó su boca y Levi se abrazó de su cuello besándolo apasionadamente, las manos del joven viajaron a los redondos glúteos y presionaron obscenamente, el pelinegro volvió a gemir, pero sus sonidos eran tapados por el ruido estridente del local.
"Blueberry", el antro de moda, donde se reunía todo tipo de gente, donde los vicios eran moneda corriente y nadie se metía en los asuntos de nadie. La música era genial, Jean era el dueño, y siempre había tenido esa especie de obsesión por el actor Eros. Al principio solo era su proveedor, pero pronto se dio cuenta que por uno o dos gramos podía tener a Levi haciendo de todo por él.
Jean lo tomó de la muñeca y lo arrastró escaleras arriba, a los cuartos privados del lugar, los que llamaban "los reservados", pero una figura se interpuso. Uno hombre de mediana altura, ojos cafés, cabello negro azulado y semblante cansado.
-: ¿Qué intentas hacer, Jean?
-: ¿Tú de nuevo? – habló fastidiado – Quítate del camino.
-: No – le respondió el hombre y luego se dirigió a Levi - ¿Qué haces aquí?, dijiste que descansarías, mañana hay que grabar…
-: *Tais-toi, Louis… (*cállate), tch… vete, no necesito tus consejos.
-: Ya lo escuchaste – Dijo Jean empujándolo con su hombro y haciéndose lugar para pasar.
-: ¡No lo hagas, Levi, no estás en tus cabales! ¡Te arrepentirás mañana! – pero el más bajo ya estaba lejos para escuchar.
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Abrió los ojos con un gran esfuerzo… le dolía todo el cuerpo como si lo hubieran metido en una bolsa y lo hubieran apaleado desde afuera. Las náuseas eran insoportables, y ese olor… ¡Jesús! ¿Qué carajos olía tan desagradable? Con asco se dio cuenta que era él. Su cabeza aún estaba húmeda de sudor, estaba pegajoso por todas partes, como si le hubieran tirado crema dulce encima. Su culo ardía, por fuera y por dentro. Miró alrededor y no reconoció el lugar, su cabeza estaba embotada. A duras penas se puso de pie, las caderas le dolían, fue hasta el baño y vomitó un buen rato puros líquidos, tiró la cadena del váter dos veces, no quería ni imaginarse las cosas que tenía en el estómago.
Se miró en el espejo.
-: ¡Tch, tch, tch! ¡*Baise, baise! (*joder, joder) – estaba lleno de moretones y marcas. Se lavó los dientes con frenesí y se dio una ducha, el agua caliente ardía sobre su piel sensibilizada. Pero por más que se devanaba los sesos no recordaba absolutamente nada, lo último era una *línea (*de cocaína) y una cerveza en el Blueberry, después… nada…
Se sentó en la mugrosa cama, había preservativos desperdigados en el suelo, contó cerca de cuatro, sin duda habían sido dos personas… ¿con quién mierda se había acostado ahora? Más tarde se percató de una nota sobre la mesa de luz.
"Mi tierno caramelito, que delicioso estuviste, Marcos y yo pasamos un rato de lo más placentero. Te dejé la bolsa de "sonrisas" en el primer cajón y la otra con nuestro acuerdo al lado. No demores en venir a verme, ya sabes que siempre te extraño. Con amor. Jean"
Arrugó el papel completamente cabreado, sabía que le había escrito eso simplemente para molestarlo. Abrió el cajón y efectivamente allí estaban las drogas, al menos tendría para unas buenas dosis por dos o tres días. Agarró su celular y lo prendió. Quince llamadas perdidas, eran las cuatro de la tarde.
-: ¡MERDE! – Se empezó a vestir apresuradamente, levantado su ropa desperdigada en el piso y llamó a Louis. Tenía menos de dos horas para estar en el set a tiempo, y todavía hay marcas que tapar de manera urgente.
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Miraba su plato aburridamente, pinchando unos arroces, pero en definitiva sin tomar bocado, no tenía hambre. Más bien estaba inapetente. Se le cerraban los ojos, pero Louis lo había arrastrado para que cenara.
-: Come.
-: No puedo, estoy cansado, déjame dormir, ¡baise!
-: No seas un jodido malcriado y come – Levi suspiró molesto – Empieza a ser más responsable, tu noche divertida casi nos cuesta un contrato y no solo eso, luego vienen las demandas.
-: No me sermonees, Louis, sé perfectamente todo sobre este negocio.
-: Mira pendejo – le dijo el otro sin poder contenerse – Me tienes hasta la madre con tus desplantes, crees que te la sabes todas, ¿pero sabés qué? ¡No sabes una mierda! Te llenas de alcohol y drogas para evadir lo que no te atreves a enfrentar, sólo porque eres un maldito cobarde, y si por decirte la verdad me quieres despedir, pues hazlo, porque de todas maneras ya estoy harto de servirte cual esclavo. Haré lo mismo que Eren, me iré a la mismísima mierda y deberás arréglatelas solo, porque… ¿para qué demonios me preocupo por ti si después de todo te acostarás con cualquiera que se te arrime un poco y te tire alguna pastilla? – Louis hizo el amague de irse pero Levi se puso de pie antes.
-: Está bien, no interrumpas tu cena, yo soy el que se va… Y Louis… disculpa… tienes razón…
El hombre se quedó de piedra, en cinco años trabajando con Levi, jamás lo había escuchado disculparse con él. Su pulso estaba acelerado, ¡mierda! Le había dicho demasiadas cosas feas, se había excedido. Pero es que quería hacerlo reaccionar, Levi escuchaba a todos menos a sus palabras. Suspiró cansado y se frotó el puente de la nariz, dejó el dinero, levantó el saco y salió por detrás del pelinegro.
Llegó a la habitación del hotel donde se hospedaban por el rodaje, justo cuando estaba aspirando unas líneas, junto a la compañía de una botella de whisky.
-: ¡Levi! – dijo con preocupación en la voz.
-: Vete, Louis déjame solo, tienes razón, será una buena decisión si te vas, porque no va a ser nada bonito lo que vas a ver de mí a partir de ahora. No te preocupes por el dinero, saca de la cuenta lo que creas que te corresponde si es que no quieres trabajar más conmigo…
Louis se acercó e intentó arrebatarle la botella.
-: ¡No te atrevas! – Levi golpeó la mano de Louis con demasiada fuerza y en el impacto lo terminó arañando.
-: ¡Ouch! – se quejó el hombre tocando el lugar donde dos marcas rojas y finas aparecieron, Levi se vio reflejado en el vidrio de la ventana y se quedó estático.
-: Lo siento… ¿esto es lo que veía, Eren? – pero no fue una pregunta totalmente, fue casi como una confirmación, su cuerpo tembló, ya no podía tapar sus propios demonios con nada, ni con whisky, ni con drogas… ya nada servía… - Lo arruiné – sendas y gruesas gotas cayeron por su rostro – realmente, ja, ja, ja, ja – la risa provocada por la sustancia blanca hizo su tétrica aparición, aunque su semblante fuera de absoluto dolor – Le abrí la puerta, Louis, le dije que se fuera… ¿por qué?... Yo merezco esta soledad… - Se deslizó hasta el suelo abrazando la botella, mientras lloraba y reía.
Louis se arrodilló y lo abrazó con calidez.
-: Levi… siento mucho lo que te dije, perdón, me molesté y hablé demás… no te dejaré solo, no me iré de tu lado… yo… nunca abandonaría a la persona que amo…
El pelinegro levantó la mirada, Louis no podía sostenérsela, por lo que lo abrazó con más fuerza para no tener que enfrentarse a sus ojos.
-: Necesitaba decírtelo, pero no te enojes, por favor, sólo déjame estar a tu lado, eso es suficiente… pero también déjame ayudarte… no quiero ver cómo te destruyes, no lo mereces. Pero no puedes hacer esto solo, necesitas ayuda profesional… te lo suplico, vamos a un centro de rehabilitación.
Levi lo empujó y se alejó.
-: Eso es para los que tienen esperanzas, yo ya no las tengo.
Levi nunca se lo confesaría, pero luego de la filmación con Eren lo siguió a los camerinos para hablar a solas con él. Grande sería su sorpresa cuando lo encontró con Annie, la chica lloraba y él la abrazaba con cariño.
"-: Ya, por favor cariño, deja de llorar, solo me lo tiré por el dinero.
-: No, Eren, estabas llorando, todos lo vimos, ¿qué se supone que es eso?
-: Pues me dio lástima, ¿ok? Volvió a drogarse, me duele verlo así, fue alguien importante para mí… Pero sabes que te amo a ti ahora, vamos – volvió a abrazarla – Eres el equilibrio que necesito…"
Levi no pudo moverse, no sabía cuál de todas esas palabras dolía más, eran como tajos que le desangraban el alma, tuvo que meterse una línea más para poder terminar el rodaje. No le volvió a dirigir la palabra a su compañero, apenas llegó a su departamento se emborrachó hasta perder completamente la consciencia. Después de ese día todo empeoró, no sentía ganas de hacer nada, sólo dormir, beber y drogarse. Le daba igual si se lo quería tirar un viejo, un joven, o un par de hombres. No sentía nada, estaba como amortiguado, excepto cuando un poco de lucidez lo invadía, entonces sólo era una masa deforme de dolor, entonces el ciclo volvía a repetirse.
Empezaba a rechazar los trabajos y a aceptar más las invitaciones de empresarios, al menos no tenía que estar en pose cuando se lo follaban. Prendió un cigarro, mientras miraba la calle debajo de los siete pisos desde donde estaba. Era doloroso haber tenido tanto y ahora tener solo la lástima de la persona que él seguía amando, ahora estaba seguro. Incluso podría haber considerado pulverizar ese orgullo gigante que tenía para hablar con el castaño… Pero luego de lo que había escuchado, no, ya no quedaba nada para rescatar.
Pero todos tenemos un límite, Levi lo conoció ese fatídico sábado de descontrol, ni las palabras de Louis, ni nada lo detuvieron. Se metió dos líneas seguidas y pronto sendas gotas de sangre le bajaron por la nariz.
-: Tch…
Se venía atiborrando de basura todos los días, a toda hora, y ya su cuerpo le estaba pasando factura, a duras penas se pudo sacar de encima a un sádico que le había hecho unos bonitos moretones. Con la camisa algo rota, igual que una muela, el pómulo hinchado, un zapato menos, se fue caminando bajo la lluvia hasta su departamento. Estaba algo aturdido aún. Compró alcohol en el camino, y le importó tres rábanos que la dependienta del almacén lo mirara con cara asustada y a punto de llamar a la policía. No supo ni cómo llegó a su casa.
-: ¡Levi, por amor a Dios!
-: No me toques, *vas te faire encule (*que te jodan), Louis – renegó hipando, se fue a su habitación, temblaba y no sabía por qué, porque estaba tan perdido que no se daba cuenta, pero era de frío. Revolvió sus cajones, encontró más cocaína, y se aventó dos líneas, por un momento la mandíbula le quedó trabada y dura, sin dudas la *merca (*cocaína) que le había conseguido Jean últimamente era de lo más puro. Se puso a cantar a todo pulmón, mientras prendía un cigarrillo (tenía varios paquetes en su habitación, porque los de su camisa estaban hechos sopa con la lluvia). Bailaba dando vueltas y carcajeándose a lo bestia, mientras se empinaba la botella de vodka puro.Louis estaba asustado, y llamó a Eren, había querido evitarlo hasta el cansancio, pero la situación ya no daba para más.
-: Te lo suplico, Eren, ven un momento, una hora, media hora, lo que puedas, solo ven, te pagaré el taxi – sendas lágrimas caían del rostro del hombre – No puedo ayudarlo, te lo suplico…
-: Está bien.
Cuando Eren llegó, Louis era un manojo de nervios con una taza de café frío en las manos, ojeras, y los ojos hinchados de tanto llorar. Su voz sonaba ronca.
-: Va a matarse, está completamente desquiciado, iba a llamar una ambulancia, pero… habla con él por favor… prometo que lo haré internar mañana…
-: Lo intentaré – dijo el joven acercándose a la habitación, desde afuera se escuchaban los alaridos de Levi, cantando a Edith Piaf.
-: *Non, rien de rien, non, je ne regrette rien. Ni le bien qu'on m'a fait. Ni le mal - tout ça m'est bien égal! (*No! nada de nada. No! no lamento nada. Ni el bien que han hecho, Ni el mal,
Todo eso me da igual!) – Se escuchó como se estrellaba algo en el piso y pronto la maldición del más bajo - *Je chie sur le plancher putain (*maldito piso de mierda).
Eren abrió la puerta, la habitación era un desastre, en una esquina la botella rota y pedazos de vidrio esparcidos, había un poco de sangre, porque Levi tenía un pie desnudo y evidentemente se había cortado, ahora estaba en el ropero tirando toda la ropa, buscando uno vaya a saber qué, la cama destendida, un escritorio frente a la ventana con restos de merca y pastillas.
-: *Aller (*vete), Louis, no me jodas – dijo Levi pensando que era su asistente – Tómate el día, la semana, la vida, yo que sé. ¡Fuck! Estaba seguro que estaba aquí – suspiró cansado, el pelo seguía húmedo, tenía los labios algo azules de frío, no tenía nada que le cubriera el torso, seguía con los jeans manchados de barro y sin un zapato - ¿Qué esperas, Louis? – se giró y casi se cae de la impresión al ver a Eren. Se tapó la cara con las manos y se refregó los ojos, luego volvió a mirar, ¿tan drogado estaba?
Eren suspiró y cerró detrás de él, se acercó despacio.
-: Soy yo, no estás alucinando… creo… por que no sé qué habrás tomado. Con seguridad mucho alcohol – dijo Eren a decir por el olor que el otro despedía a metros.
-: ¿Qué? ¿Qué haces aquí? – buscó rápidamente una remera y se la puso al revés, pero esos detalles no eran los más importantes en ese momento.
-: Hablemos, Levi – el pelinegro enarcó una ceja y pensó un poco.
-: No entiendo, ¿a qué viniste? Ya te devolví todo.
-: No viene a buscar nada… quiero hablar contigo, ven un minuto, siéntate – dijo sentándose él en la cama. Levi rodó los ojos y arrastró la silla giratoria de su escritorio frente al otro y se sentó. Estaba en shock, no se esperaba que de la nada se apareciera Eren, ¿lo habría llamado, Louis? – Bien, ¿se puede saber qué mierda estabas haciendo, eh? Tienes el pie lastimado.
-: ¿Viniste a hablar de mi pie?
-: ¿Estás *puesto (*drogado), verdad?
-: Lo que se ve no se pregunta – contestó el pelinegro carcajeándose - ¿Quieres un poco? Tengo de la buena.
-: Ponte serio, esto no es una broma. Estás mal, Levi.
-: Oh, *pardonnez-moi (perdóname) por molestarte con mi imperfección, ja, ja… en serio, ¿qué haces aquí? Deberías estar con tu linda noviecita… hazme un favor y no me mandes la invitación a la boda, te lo agradecería – Casi se cae de la silla cuando Eren se le acercó, pero tenía un pañuelo en la mano, con suavidad le limpió la cara y le entregó el pedazo de tela.
-: Estás sangrando, de la nariz… ¿qué te pasó? Estás golpeado.
-: Oh, un idiota, no quise follar, se molestó.
-: Louis está preocupado…
-: Él se preocupa por todo, menos de mi agua de Altas cumbres, tch – prendió un cigarro y se rascó la cabeza - ¿por qué viniste?
-: También estaba preocupado – Levi se carcajeó.
-: Mira no necesito tu lástima, Eren, así que saca tu culo de mi casa, ¿quieres?
-: ¿Lástima?
-: Sí, eso fue lo que le dijiste a tu novia, que yo te daba lástima. *Ass se perdre dans vos paroles, morveux (*piérdete en el culo tus palabras, mocoso). Tch.
-: ¿Escuchaste lo que hablaba con ella?
-: No fui a espiarte, yo solo… ya no importa… como sea, *j'ai sommeil… (*tengo sueño)
-: Yo no quise-
-: Tú no quisiste, yo no quise, ¿qué mierda importa ahora? – Levi se refregó el puente de la nariz, no iba a llorar frente al castaño, así tuviera que hundirse los ojos en sus propias cuencas, empujó un poco al castaño y se metió entre las colchas de la cama, renegó un poco con la sábana porque no lo cubría del todo al estar algo enroscada, ya desvariaba como un borracho, y bueno, algo beodo estaba, acostado prendió otro cigarro, Eren se lo sacó de inmediato de los dedos.
-: No cometas una imprudencia – lo retó con el rostro serio – si se cae esto sobre las colchas morirás incendiado.
Levi hizo un puchero y se giró para revolver en la mesa de luz, sacó una petaca de café coñac y la abrió para empezar a vaciarla. Eren se la quitó de las manos también.
-: ¡*Connard! (*hijo de puta). ¿Ahora vas a decirme que voy a morir ahogado? ¡Baise! – se tiró encima de Eren que no se lo esperaba y cayó de espaldas en el colchón, rápidamente le arrebató la bebida, y sentándose en la cara de Eren, la abrió para tragar sin pensarlo.
Eren tenía aprisionada su cabeza bajo el trasero de Levi que no escatimaba nada en asentarle su peso.
-: Ah, callado es mejor – decía entre trago y trago.
-: ¡Levi! ¡Levi! ¡Salte, maldición! – decía la voz ahogada y el pelinegro se sonrió, hasta que sintió que los largos dedos de Eren le pellizcaban sobre las costillas.
-: ¡No, no! ¡Connard! ¡Arrgh! – cayó a un costado, retorciéndose dolorido boca abajo, Eren lo aplastó con su peso y lo agarró con fuerza de las muñecas - ¡Suelta esa mierda! – le casi gritó molesto, refiriéndose a la bebida.
-: ¡* Faites-moi, salaud! (*Oblígame, bastardo) – Levi se retorcía, pero estaba golpeado, hambriento de días y su salud deteriorada, pronto estaba resoplando como pez fuera del agua. Eren se sentó sobre su espalda y torció sus brazos hacia atrás - ¡Merde! – recién entonces soltó la mini botella, Eren la pateó al suelo para que no mojara la cama.
-: ¡Ya cálmate! ¡Dios! ¿Cómo es que un piojo de tu tamaño y borracho tiene tanta fuerza?
-: ¡Piojo, tu madre, hijo de puta! *Bâtard, putain connard, imbécile, va te faire foutre (*Bastardo, maldito imbécil, idiota, que te jodan) – eventualmente se le acabó el aire y quedó quieto y mudo, ya cansado de tanto maldecir y luchar. Estaba vulnerable y Eren tenía demasiada fuerza – Oi, me duele, ¿me puedes soltar, ya?
-: ¿Te vas a comportar? – le habló Eren aun molesto.
-: *Oui, Oui (*sí, sí).
El castaño lo liberó y se sentó a un costado resoplando cansado. Levi movió lentamente los brazos y se miró sus muñecas completamente rojas, quejándose dolorido se giró y se sentó contra el respaldar. Tenía las pupilas muy dilatadas y le iban a durar así por un buen rato.
-: Ahora respóndeme, Levi, ¿acaso quieres matarte? ¿Qué sucede contigo?
-: *Temps sermon… (*Tiempo del sermón)
-: Pues sí, te vas a comer mi maldito sermón – habló Eren ya cabreado.
-: Puedo comerme otra cosa más interesante… - dijo guiñándole un ojo y lamiéndose los labios sugestivamente, para luego arrojarle un beso al aire. Eren suspiró, pero no pudo evitar reírse.
-: Realmente eres imposible de manejar…
Levi se acercó gateando en la cama y mirándolo con deseo, estaba flaco, con ojeras, golpeado y muy drogado, pero aún así se veía hermoso. A Eren le dolió el pecho. Levi puso su cabeza sobre su regazo como un gatito mimoso, entornando las pestañas.
-: Consiénteme, Eren, solo un momento. Me portaré bien.
El castaño comenzó a acariciar su cabeza con lentitud, masajeando su cuero cabelludo, Levi se relajó por completo, él solía hacerle caricias así, en la espalda, los hombros, la nuca y su cabeza, sobre todo cuando el más bajo había tenido un día estresante o estaba pasando por algunas de sus crisis. Eso era lo único que le calmaba, parecía una mascota, dócil y frágil. Pronto estuvo profundamente dormido.
-: Es sólo contigo… - la voz triste del asistente venía de la puerta, Eren se giró un poco para mirarlo – No importa con quien hable, qué le inyecten o cuanto consuma… sólo logra esa expresión de paz contigo… confieso que te envidio, Eren… - el joven lo miró sorprendido – Bueno, a partir de ahora ya me encargaré yo – tomó con delicadeza a Levi y lo levantó, estaba en peso muerto, lo acomodó en la cama y lo arropó. Eren vio por primera vez, o mejor dicho, se percató por primera vez de la forma devota en que Louis miraba a Levi, cuando le dejó ese sonoro beso en la frente tuvo por un segundo un fogonazo en sus sentimientos, como ciertas ganas de meterle un buen sopapo.
-: Vamos, te llamaré un taxi… - Eren lo miró de soslayo y suspiró, luego miró a Levi – No sería bueno que tu novia se molestara por tu ausencia tan tarde.
-: Supongo… - acorralado se puso de pie y se retiró – Tiene el pie lastimado.
-: Si, me encargaré, por cierto, gracias por venir. Veré si mañana logro que colabore con la internación, esto ya es inmanejable – Louis levantó el auricular y pidió un auto.
-: Es bueno saber que Levi te tiene a ti, haces demasiado por él.
-: Yo haría todo por él, definitivamente no lo dejaría solo.
Eren levantó la mirada y frunció un poco el ceño, ¿eso había sido un reproche? Al fin llegó el taxi y se fue bajo la llovizna nocturna.
-0-
Tres meses después, Levi estaba medianamente mejor, había dejado de consumir gracias a la ayuda de la rehabilitación, aunque las tentaciones lo perseguían, pero seguía bebiendo como cosaco.
Eren le escribía mensajes regularmente, nada en verdad trascendente, a veces eran buenos días o buenas noches, o contar brevemente que estaban haciendo.
L – Estoy roto… literalmente, nunca más volveré a grabar con Big Gun.
E – Uuuuff… te compadezco… me ofrecieron una vez con Latte Forte, pero no, paso de esos tipos.
L – Cobarde…
E – Precavido…
L – No te quejaste cuando te lo hice, ja, ja.
E – No me lo recuerdes, eso dolió.
L – Marica…
Eren se rió al leer el mensaje y Annie lo miró con curiosidad, últimamente su novio andaba con la cabeza en las nubes. No quería presionarlo, luego de la película con Eros le habían llovido ofertas de trabajo.
E - ¿Estás en la ciudad?
L – No, en Amsterdam, terminamos de grabar mañana, si es que puedo caminar.
E - ¿Cuándo vuelves?
L - ¿Por qué? ¿Me vas a invitar a cenar?
Eren se mordió el labio inferior, miró a Annie lavando los trastos del almuerzo.
E - ¿Un café?
Suspiró pesado apenas mandó el mensaje, ¿qué pasaba con él? Sabía que no debería estar haciendo eso. Levi se quedó mirando la pantalla un buen rato, se debatía entre burlarse y decirle si ese café incluía a su novia y que a él no le iban los tríos, pero sabía que rompería todo el ambiente. Probablemente Eren no lo invitara nunca más si le ponía eso.
L – Mocachino para mí, el café es demasiado fuerte.
E – Ja, ja, ja, desde que te bajas una botella de vodka como agua, no puedes decir algo así.
L – *Morveux idiote (*mocoso idiota)
E – Escríbeme cuando vengas
Eren guardó el celular, eso estaba mal, pero no podía negar que se sentía ansioso. Un café, nada inmoral puede haber en compartir un puto café. Eso pensó el ojiverde, intentando crear una excusa que no lo hiciera sentir tan culpable.
-0-
Las tazas ya estaban vacías hacía un buen rato, un café, dos mocachinos y un capuchino. Incluso Levi se había comido su croissant, lo cual era en extremo raro, tal vez sería el ambiente, relajado, divertido. No habían parado de parlotear sobre experiencias y películas, también un poco sobre moda. El pelinegro estaba radiante, sin duda el haber dejado de consumir le hacía bien. Eren no dejaba de mirarlo, como si su cuerpo fuera un imán y sus ojos metal. Su preciosa clavícula expuesta, sus uñas perfectas pintadas de negro, su piel dulce y aterciopelada, sus ojos afilados, sus labios rosados y tentadores. Carraspeó un poco y miró disimuladamente su celular, sólo para poder pensar un segundo en otra cosa, porque estaba algo perturbado.
-: Oh, se hizo tarde… pero mira como llueve…
Levi tenía razón afuera diluviaba, era una sola cortina de agua que caía a raudales, mientras el cielo se deshacía en relámpagos y truenos.
-: Esperemos que se calme un poco, puedo acercarte en mi auto – ofreció el castaño.
-: Aventón gratis, claro que sí. Llamó al mozo y pidió una jarra de limonada para matar el tiempo.
-: ¿Limonada? No te vayas a oxidar, Eros.
-: *Suce mon pénis, morveux… (*Chúpamela, mocoso) – Como siempre el habitual vocabulario grosero de Levi le arrancaba risas a Eren.
-: Sácame de una duda, ¿maldices en francés para que parezca más suave o qué?
-: No lo hago a propósito, es una costumbre supongo. Cuando empecé en esto, tenía un manager muy tonto, Carlos Vontré, era español, no entendía una sola palabra del inglés o el francés, así que me gustaba humillarlo en mi idioma. Muchas veces me sonreía, pensando que era una broma, pero no se imaginaba la sarta de groserías que le decía, ja, ja. Travesuras de joven, supongo que después de eso ya me acostumbré. Pero puedo putearte en español si gustas, o en inglés.
La lluvia no paró la siguiente hora, estaban de pie dentro del local, mirando las calles inundadas.
-: Bien, hagamos esto, iré a buscar el auto, espérame aquí – Levi asintió, cruzado de brazos.
Eren demoró cerca de 20 minutos, y se empapó hasta la médula, Levi corrió y se metió al auto y se rió de él.
-: *Vous regardez comme un chat mouillé, ja, ja, ja (*Pareces un gato mojado).
-: Era esto o alquilar una canoa para salir de aquí, ¿te llevo a tu casa?
-: Oui.
Llegaron luego de renegar más de media hora con el intenso tráfico y la poca visibilidad gracias a la tormenta. Aparcaron en el estacionamiento subterráneo del edificio, les costó pero encontraron un lugar, Eren tuvo que maniobrar bastante para poder poner su modesto Vento azul.
-: ¿Quieres secarte un poco? – ofreció Levi con naturalidad.
Eren goteaba y su auto se estaba mojando bastante.
-: Creo que aceptaré la oferta, estoy helado.
Subieron por el ascensor, al llegar, Levi le acercó unas toallas y le sugirió que tomara un baño para calentar el cuerpo. Eren notó que el departamento volvía a estar impecable. Salió envuelto en una mullida bata de toalla y Levi puso su ropa a lavar, mientras le alcanzaba una taza de café espumoso y caliente.
-: Aguanta media hora y tu ropa estará lista, compré un secarropas que es una maravilla – acotó Levi con orgullo, señalando al aparato pequeño y plateado al lado del lavarropas.
-: Está bien – justo en ese momento cortaron la luz, luego vino un trueno que los iluminó brevemente e hizo retumbar los vidrios del departamento.
-: ¡Baise! – dijo Levi sorprendido. Creo que mejor te presto ropa, y te daré una bolsa para esta. Mmm, espero que tu novia no se moleste – no lo dijo con doble intención, más bien su tono era preocupado.
-: ¿Y Louis? Qué milagro que no esté pegado a tu culo.
Levi accionó la aplicación Linterna de su celular y enarcó una ceja.
-: Está de vacaciones, voy a tomarme un receso de tres meses, él necesita descansar y yo también.
Fueron hasta el vestidor de la habitación y Levi se puso a revisar lo más grande que tenía.
-: Ey, ¿esa remera es mía? – dijo Eren señalando un estante, donde algunas prendas de él se encontraban limpias y dobladas.
-: No – contentó el otro – son mías.
-: Pero si es la de "Rock Star", esa es mía.
-: Corrección, "era" tuya, ahora es mía y punto.
-: Podría usarla ahora.
-: De ninguna manera, si te la presto te la llevarás, y eso se queda conmigo.
-: ¿Por qué? Es vieja y fea, eso solías decir.
-: Es cómoda para dormir, si tienes reproches te compraré una nueva y ya.
-: No mientas, duermes en ropa interior – retrucó el otro burlándose.
-: ¡Baise, Eren! No jodas, ahora es de mi propiedad, fin del asunto.
El castaño se quedó pensando, pero no insistió más. Le alcanzó una muda de ropa limpia y se fue al living a investigar si eran los tapones los causantes del corte de luz. Eren se cambió rápido y fue donde Levi, se acercó sigilosamente mientras el otro miraba atentamente la llave de luz.
-: ¡Sorpresa! – le gritó mientras le apretaba los hombros, el celular de Levi voló por los aires.
-: ¡*Connard, Eren! (*hijo de puta) ¿Me quieres matar de un susto?
El castaño se reía a más no poder y fue a buscar el celular que gracias a Dios había caído sobre el sillón y estaba intacto. Levi se lo sacó de las manos con bronca. Era tan lindo cuando se cabreaba así. Se dieron cuenta que era un corte general.
-: Pondré tu ropa en una bolsa, ya vuelvo – dijo el pelinegro, Eren suspiró, lo agarró de un brazo y tiró de él para pegarlo a su pecho, mientras lo abrazaba posesivamente. Levi estaba sorprendido. Tomó su cabeza con ambas manos y lo besó desesperado.
Ese roce fue como echar un fósforo a una tina de gasolina… fuego, esparciéndose a velocidad meteórica por todas partes. El celular de Eren, apoyado en la mesada de la cocina y en modo vibrador sonó y sonó sin ser atendido.
Llegaron a los empujones hasta la habitación, Eren sin remera y Levi con unos cuantos botones menos en su camisa, el agua se deslizaba por la ventana golpeando con fuerza, las bocas buscando desesperadas la piel ajena. Cayeron pesadamente sobre la cama, Levi refregó sus pies para sacarse los zapatos. Eren atacó su pecho, apretándolo con excesiva fuerza, como si quisiera moldear esa blanca y firme epidermis como un trozo de plastilina. Levi gruñía y gemía dolorosamente ante los ataques algo bruscos, enterró sus fríos dedos en la cabellera húmeda, mientras cerraba los ojos para disfrutar de la lengua de Eren sobre sus pezones. Siempre se obsesionaba con esos dos rosados pedacitos de carne, tiró con brutalidad de sus jeans, ni siquiera le dio tiempo a desprender el cinto, la fricción de la ropa tan apretada le dolió un poco, pero había tanta urgencia que era imposible hacerlo de una manera más calmada.
El celular de Levi, ahora en la mesa de luz (milagrosamente había llegado intacto), comenzó a sonar ante las insistentes llamadas de Louis. El ringtone era el tema de Cruel Youth, "Hatefuck".
I should've left you, the moment I saw that stupid smile
I'm deluded to state, dress rolled up at my waist
But you had me at goodbye
We got nothing in common
Except all our problems and the pain
And I hate all your friends
And the knife that you twist when you say you always win
Debí haberte dejado, en el momento que vi tu estúpida sonrisa
Soy un iluso, por querer quedarme, con mi vestido enrollado en mi cintura
Pero me retuviste hasta el adiós
No tenemos nada en común
Excepto los problemas y el dolor
Y odio a todos tus amigos
Y el cuchillo que tuerces cuando dices "yo siempre gano"
-: ¡Aaah, Eren! ¡*Si bon! (*tan bueno)
El castaño, ahora entre los firmes y torneados muslos, hacía gala de sus habilidades orales, mientras que con sus manos apretaba y acariciaba las piernas, su boca succionaba hambrienta el falo de Levi, que se sacudía en espasmos de auténtico placer. Todos sus deliciosos puntos de placer, tocados al unísono, como si fuera un instrumento hecho para la habilidad del más alto, que le arrancaba la musicalidad de sus eróticos gemidos. Dejó de atender su entrepierna unos minutos para deleitarse con el sabor de sus piernas, mordiendo, lamiendo, y dejando sus marcas, como un lobo marcando su territorio. De sólo pensar en Louis intentando enamorar a Levi, sentía que su sangre hervía, él dejaría muy en claro quién era el que podía hacerlo gozar. Ningún profesional de la industria, él, porque la combinación de sus cuerpos entregados a la pasión no podía ser superada por nadie.
I hate you
Every time I fuck you
But I closed the door
Cause I'm young and insecure
I love you, what am I suppose to do
It's all we are good for
While we're young and insecure
Te odio
Cada vez que te follo
Pero cierro la puerta
Porque soy joven e inseguro
Te amo, ¿qué se supone que deba hacer?
Es para lo único que somos buenos
Mientras somos jóvenes e inseguros
-: Ya… deja de jugar… - le pidió lastimeramente, mientras que con su propia mano intentaba autocomplacerse. Pero Eren era egoísta al momento del sexo, cuando algo se le metía en la cabeza lo llevaba a cabo aunque Levi se retorciera en agonía.
Hábilmente lo giró de un solo movimiento y magreó sus perfectas y pomposas nalgas con algo de fuerza, para luego abrirlas y lamer con gusto. La espalda del pelinegro se erizó por completo, no era una novedad que le comieran su trasero de esa manera. Pero esta vez… es porque era Eren, que parecía que su piel se sensibilizaba a niveles escandalosos, como si todas las sensaciones se amplificaran, la ansiedad, esa dolorosa sensación de desasosiego en la boca del estómago, como si hubiera un agujero en su vientre que lo hacía sentir completamente aturdido y alarmado. El aire apenas entraba en sus pulmones, tanta era la lascivia que su cuerpo se doblegaba sin poder controlarlo, casi como cuando se drogaba con altas dosis. Eso era Eren, era su droga predilecta, era su vicio culposo.
I don't even know you
You dont know me when I'm not high
But you're only as good as the hole in my skirt
And the bruises on my thigh
Walking in circles
Till I wear out my living room rug
Carpet burns on my elbows
And the marks on your neck
They're the trophies of our love
Apenas te conozco
Tú no me conoces cuando no estoy drogado
Pero tú sólo eres tan bueno como el agujero en mi falda
Y las magulladuras en mis muslos
Caminamos en círculos
Hasta desgastar la alfombra de mi salón
La alfombra quema bajo mis codos
Y las marcas en tu cuello
Esos son los trofeos de nuestro amor
Cuando Eren se cansó de lamer y chupar a su antojo, Levi decidió tomar el toro por las astas y hacer su próximo movimiento. Se giró y lo atacó frontalmente subiéndose a horcajadas sobre el cuerpo del castaño. Hacía frío afuera, pero en la obscuridad cómplice de ese cuarto las pieles ardían, y tal vez era esa misma obscuridad la que los incitaba a seguir, no poder ver sus expresiones en su totalidad, excepto cuando un refucilo fugaz se colaba por las rendijas de la ventana. Los ánimos eran caldeados por sus respiraciones entrecortadas, sus palabras agonizantes, sus quejidos, sus gargantas deshaciéndose de manera suave y dulce.
Esta vez fue el pelinegro quien se deleitó con esa piel aceitunada, detalló con las yemas de sus dedos cada recoveco del fornido torso, hundiendo las falanges para tocar esos puntos eróticos que conocía tan bien, no había secretos para sus cuerpos. Eren estaba caliente como en mucho tiempo no se sentía, apretaba la espalda del más bajo cuando su boca le provocaba una nueva oleada de satisfacción. Esta vez no había tiempo de lágrimas, ni de sentimientos negativos, esta vez ambos sabían perfectamente lo que estaban haciendo y no les importó en absoluto lo malo que era. Sólo querían sentir, disfrutar, desdoblarse de gozo, entregarse de lleno sin importar las consecuencias. Tan embriagados de excitación y adrenalina, que no había dios que pudiera detenerlos.
You love me tomorrow
When I'm screaming down your hall
And it's past 3am and you're with her again
And I catch you through your door
Cause you never listen
And I never learn
So blow out your matches
There's no point in candles
If our fire never burns
¿Me amas mañana?
Cuando estoy gritando en la entrada de tu casa
Y son pasadas las 3am y estás con ella de nuevo
Y te atrapo a través de tu puerta
Porque nunca escuchas
Y yo nunca aprendo
Así que apaga todas tus mechas
No tiene sentido tener velas
Si nuestro fuego nunca arde
Levi manoteó el lubricante, pero fue Eren quien se lo arrebató finalmente, para embadurnarse con urgencia y hacer lo mismo con él. No fue muy gentil cuando deslizó el primer dedo, pero Levi sólo quería que lo follara de inmediato, aunque le ardiera, no soportaba ni un segundo más de espera.
-: *Baise moi, baise moi, Eren… (*Fóllame, fóllame, Eren) – No era una súplica, era una orden.
El castaño movió su dedo un poco más y sin aguantarse, sin siquiera ponerse el preservativo que Levi le había aventado hacía unos momentos antes, apretó la cabeza de su falo contra el rosado agujero, arrancándole lastimeros gemidos al más bajo. Se deslizó suave y firmemente, intentando con toda su fuerza de voluntad no lastimarlo. Pero apenas pudo abrir esa deliciosa entrada comenzó a embestirlo, necesitaba estar dentro de él, necesitaba poseerlo, sentirlo completamente suyo. Cuando se deslizaba ya medianamente bien, lo abrazó con fuerza levantándolo un poco del colchón y le susurró caliente en el oído.
-: *Tu es à moi, Levi… tu es à moi… (*Eres mío, Levi… eres mío)
El pelinegro apretó la mandíbula al sentirlo tan profundo y caliente. Casi que parecía que era la primera vez que lo hacían, nunca se había sentido tan sensible a sus caricias, a su salvaje forma de hacer el amor. Recibía los embates de su cadera casi con alegría, sintiendo que en efecto le pertenecía, que podía ser tocado por otros, que podía ser cogido por otros, pero que jamás se sentiría tan unido a alguien como con Eren. No era solo una parte de su cuerpo recibiendo placer, era todo su ser, hasta la uña de su dedo meñique llenándose de felicidad y éxtasis.
-: * Je suis juste le vôtre… (*Soy solo tuyo) – la voz del más bajo se deslizó en un susurro casi inaudible, como si tímidamente aceptara su sentencia, no importaba cuanto pasara, ni si Eren se casaba y formaba una familia, él le pertenecería de todas formas.
I hate you
Every time I fuck you
But I closed the door
Cause I'm young and insecure
I love you, what am I suppose to do
It's all we are good for
While we're young and insecure
Te odio
Cada vez que te follo
Pero cierro la puerta
Porque soy joven e inseguro
Te amo, ¿qué se supone que deba hacer?
Es para lo único que somos buenos
Mientras somos jóvenes e inseguros
Las pieles resbalaban, brillosas por el intenso sudor. Eren salió del interior de Levi quien se quejó un poco por el vacío que sintió, pero es que el castaño quería besarlo, esa boca era la perdición para él. Lo giró de nuevo y le abrió las piernas para enterrarse con ganas, resoplando, gruñendo, disfrutando enormemente. Todos sus pensamientos estaban en ese menudo cuerpo tallado a mano, todos sus sentidos, nunca tendría suficiente, solo con él sentía que el mundo se perdía a su alrededor.
-: ¡Aaargh! – El francés se arqueó deliciosamente al sentir como llenaba de nuevo sus entrañas, tiritando de placer, sonriendo seductoramente, moviendo sus caderas sincronizadas a las de Eren para poder recibirlo con mayor fluide - ¡Aaaah, *là, juste là! (*ahí, justo ahí)
Sus manos se aferraron al edredón hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Eren se agachó para besarlo, mientras Levi atenazaba su cintura con sus muslos marcados. Podría partirlo en dos con la fuerza de sus piernas, y aún así Eren estaría feliz.
-: Siéntelo, Levi, voy a llenarte por completo… - Ya no prestaban demasiada atención a las palabras, salían sin pedir permiso y sin discreción, por necesidad de llenar el espacio, de escucharse excitados y descontrolados totalmente.
El pelinegro se aferró a la espalda del más alto, para juntar más sus cuerpos, de esa manera podía refregar su erección contra el trabajado torso de Eren, mientras los movimientos de éste estimulaban su próstata. Ah, era la gloria misma, el Edén, sentía que la pasión lo desbordaba, no podía aguantar mucho más. Como un vampiro, encerró sus brazos en el cuello de Eren y apoyó su boca abierta en la base de su cuello para succionar desquiciado, incluso llegó a escuchar una queja por lo doloroso que era. Cuando sintió que la semilla de Eren le llenaba muy profundo, se vino también temblando y suspirando pesado, recién entonces despegó su boca y vio como una gran marca morada adornaba la deliciosa piel trigueña. Era un jodido desgraciado, pero no le importó en lo más mínimo. Esa marca era su trofeo de guerra, con seguridad le iba a durar un par de días al otro. ¡Que se jodiera! Ojalá la rubia maldita lo viera pronto, fue lo último que pensó.
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By Luna de Acero… agotada…
