Disclaimer: todos los personajes pertenecen al juego My forged wedding: PARTYperteneciente a Voltage Inc.

Les recomiendo buscar el juego en su tienda de aplicaciones y ver el prólogo, ya que de ahí parte la historia. Si no pueden (o quieren) descargar el juego busquen el prólogo en internet (ahí está disponible).

Capítulo 10: Encuentros

-¡Bien! Ahora puedo gastar dinero con seguridad.- dije feliz.

Comencé a desempacar y a separar la ropa limpia de la sucia.

-Oh, es un poco de ropa y junto con la que ya tenía... Debo ir a la lavandería.- dije. Puse mi ropa en mi bolsa de la lavandería, tomé mi cartera y salí.

Al salir del edificio me topé con mi tío Kunihiko.

-¡Hey! Ya regresaste, ¿qué tal estás?- dijo alegre.

-Pues estoy… Cansada.- dije.

-¿Y qué haces afuera?- preguntó Kunihiko.

-Voy a la lavandería, necesito ropa limpia.- dije mientras meneaba la bolsa con la ropa. Intercambiamos miradas; presentí que quería preguntarme algo, no sé si iba a ser sobre mis vacaciones o sobre Makoto.

-Bueno, ya me voy…- dije mientras comenzaba a caminar. Mi tío me sujetó de la muñeca, sólo lo voltee a ver.

-Recuerda que puedes contar conmigo.- dijo dulcemente. Sólo torcí una pequeña sonrisa, me soltó y me fui.

Kunihiko es un poco pesado, pero tal vez me sienta así por el momento.

Una vez que dejé la ropa en la lavandería recordé que no tenía comida en el refrigerador. No estaría nada mal ir por unas donas. Acto seguido me dirijo a un café a unas pocas calles.

Casi al llegar veo que uno de los amigos de mi tío se acerca, inconscientemente me detengo y lo miro fijamente. Finalmente se acercó a mí y me saludó.

-Hola… Kumi ¿cierto?- preguntó.

-Aha, ¿Takao?- pregunté.

-Sí, el abogado.- dijo sonriente.

-¡Ay no! ¿No me digas que Makoto me demandó?- pregunté algo enojada.

-No, el tal Makoto no te ha demandado. Y si lo hizo, yo no soy su abogado.- dijo.

-Menos mal.- dije aliviada.

-Y… ¿a dónde te diriges?- preguntó.

-Bueno, voy a buscar algo de comida. Acabo de regresar de viaje y no hay nada en casa.- dije con seguridad.

-Oh, ya veo… Deberías ir a ese café.- dijo Takao mientras señalaba el café a dónde me dirigía.

-De hecho voy para allá, amo el café de allí.- dije.

-¿En serio? A mi también me encanta.- dijo.

De repente ya no hubo palabras y parecía que el momento se tornaría incómodo. Debía romper el hielo.

-¿Me acompañas por un café?- pregunté con un toque de dulzura.

-Por supuesto, vamos.- dijo Takao amablemente.

Sin tomarnos de las manos nos dirigimos al café y ordenamos algo. Cada quién pagó por lo suyo, pues no era una cita.

-¿Y qué me cuentas?- preguntó Takao.

-¿Sobre qué?- pregunté.

-Lo que quieras.- respondió.

-Bueno, Tailandia es bellísimo. Hay mucho por ver, probar, conocer…- dije feliz.

-Entonces, ¿me recomiendas visitar Tailandia?- preguntó.

-Sí.- dije.

Takao le dio un sorbo a su café y una mordida a su galleta.

-Y tú, ¿qué me cuentas?- pregunté. Takao terminó de tragar, juntó sus manos y se dispuso a hablar.

-Me acaban de asignar un caso un tanto complicado y sin duda, interesante.- dijo.

-¿Qué tan interesante?- pregunté.

-Es tan interesante y tiene el drama necesario para hacer una película o algo así.- respondió.

-Vaya… Supongo que será divertido resolverlo.- dije.

-Ojalá también sea divertido y no sólo cansado.- dijo Takao suspirando.

La conversación fue muy agradable, regresé a casa satisfecha e incluso me sentía menos cansada. No me molestaría que se repitiera.