Nunca me esperé que esta historia tuviera tantos seguidores, ni tampoco que mi bloqueo de escritor me durara tanto, pero quiero terminarla, aunque sea un mini fic de no más de diez capítulos...
El abandono no tiene perdono, así que no puedo pedirles perdón, pero gracias de todos modos por sus hermosos comentarios, me animaron a seguir.
Disclaimer.-Nada es mío.
Capítulo 3
"No mamá" replicó Jack quien ya había perdido la cuenta de cuántas veces llevaba diciendo esa palabra "Jamie estará bien aquí"
"No me gusta esto" respondía Susan Frost "Anoche comprendí que era muy tarde como para que Jamie viniera en autobús o que tú puedas traerlo. Pero ahora es un nuevo día, puede regresar sin contratiempos tal y como se escapó ayer"
"Jamie no quiere regresar mamá, está enfadado y confundido" le dijo "Necesita tiempo para sí mismo y yo puedo cuidarlo muy bien ¿o dudas de mí?"
"Claro que no, es sólo que…"
"Bueno, si no dudas de mí entonces no creo que haya problemas"
"Jack, creo que no entiendes que esto no solo me molesta, sino que me duele" y casi pudo escuchar a su mamá sollozar "¿Cómo quieres que me sienta si mi hijo menor escapó de casa?"
"Podrías al menos contarme de qué fue la discusión" Jack no había hablado de eso con Jamie y sabía que debía conocer las dos versiones.
"Se fue a una fiesta con esos amigos suyos que tanto me desagradan, se fue desde las siete de la noche y no regresó hasta en la tarde del día siguiente. No olía a alcohol o cigarro, pero bien pudo haberse bañado. Jack ¿Qué muchacho de diecisiete años desaparece una noche entera sin avisar? Tu papá y yo estábamos muertos de la preocupación. Él solo nos dijo que lo dejáramos en paz y tu papá lo castigó quitándole su consola y computadora. Jamie nos gritó bastante ese día. Y yo…"
"Mamá, cálmate. Respira hondo, eso ya pasó. Jamie está aquí conmigo, y estará bien"
"Pero…"
"Si lo que me dices es cierto, tú y papá están molestos, y también necesitan despejarse. Pueden estar tranquilos de que Jamie estará conmigo y lejos ya de esos amigos suyos que tanto te desagradan. No veo solución mejor"
Susan suspiró.
"Veo que no podré hacerte cambiar de opinión"
"Temo que no"
"Debería estar orgullosa, pero en este momento me siento preocupada y ansiosa"
"Eres nuestra madre ¿de qué otra forma deberías sentirte?"
"Jack, por favor, te lo suplico, cuídalo demasiado. Mándalo a casa lo más pronto que se pueda"
"Apenas lo considere prudente, mamá, te lo prometo"
"Jack, júralo"
"Lo juro" dijo solemnemente.
"Está bien. Los amamos mucho, no olviden eso"
"Claro que no mamá, saludos a papá, cuídense"
"Ustedes más"
Jack colgó, sintiéndose exhausto de repente. Su madre era complicada de calmar, al menos no pudo hablar con su papá porque entonces habría sido todo peor. Eran las siete de la mañana, Jack estaba en la cocina terminando de preparar un desayuno sencillo. En vista de que no se escuchaba ruido alguno, fue a la habitación de huéspedes y entró sin tocar. Jamie estaba aún dormido, hecho un ovillo en la cama, se veía completamente indefenso.
"Jamie" lo llamó, moviéndole un poco el hombre "Jamie, despierta"
El muchacho murmuró incoherencias, pero finalmente despertó.
"¿Sí?"
"Levántate y vístete, es hora de desayunar"
Jack salió del cuarto, en la cocina sirvió el desayuno. Diez minutos después entró Jamie arrastrando los pies y frotándose los ojos con sueño.
"Buenos días" murmuró.
"Buenos días" los dos tomaron asiento y comieron al principio en silencio.
"Jamie, ¿puedo hacerte una pregunta?"
"Claro que puedes"
"¿Por qué discutiste con mamá y papá?"
Jamie guardó silencio de repente, contemplando su plato de comida, respirando hondo, Jack no intentó presionarlo en ningún momento y dejó que buscara sus palabras para hablar.
"Fui a una fiesta con unos amigos" empezó "Yo… sé que no son las mejores personas del mundo, pero me sentía solo, y sentía que no había nadie más. Estaban tomado, yo tomé una o dos cervezas ¡no más, lo juro! Pero ellos querían que tomara más y que fumara con ellos. Fingí hacerles caso, pero la verdad era que me sentía muy mal. Ya para medianoche estaban vomitando y se burlaban entre ellos. No me gustó estar ahí, pero no podía dejarlos solos, estaban demasiado mal y creí que se ahogarían en algún momento"
"Es lo más probable" comentó en voz baja, para no interrumpirlo.
"Me quedé cuidándolos hasta que me quedé dormido. Desperté temprano en la mañana y el lugar era un chiquero. Me dio tanto asco que me salí lo más rápido que pude. Me bañé en la casa de otro amigo porque no quería escuchar los gritos de mamá y papá. Caminé por todo el pueblo, pensando que no quería estar así, que no me gustaba esa vida. Ya estaba pensando en irme antes de que discutiera con nuestros padres."
"¿Y qué quieres hacer?"
Los ojos de Jamie contemplaban la mesa, frunciendo los labios.
"No lo sé" confesó "no se me ocurre nada que estudiar, no me siento a gusto viviendo con nuestros padres en Burguess, no me gustaba cómo me sentía con esos chicos, aunque eran agradables. Y tampoco sé qué puedo hacer…"
"Cálmate. Yo me refiero a…"
"Para ti y para Pippa ha sido fácil. Tu siempre has adorado la nieve y el hielo, ella siempre ha adorado a los niños. Les fue sencillo encontrar su camino. Pero ¿Qué clase de talento tengo yo? No me siento nunca útil. No me siento… feliz"
Jack tomó ambas manos de su hermano, que estaba a punto de llorar, y lo miró a los ojos fijamente.
"Nunca te compares con nadie, menos conmigo y con Pippa" le reprendió "Por ahora come. Buscaremos un pequeño trabajo en el cual puedas ocuparte en lo que pones en orden todas tus ideas. Tienes diecisiete años, no tienes que tomar la decisión de tu vida aún, puedes desacelerar e ir buscando tu camino de poco en poco. Y yo te apoyare siempre ¿de acuerdo?"
Jamie asintió. Sentir el apoyo de su hermano era más consolador de lo que se esperaba.
Jack le sonrió, entre los dos limpiaron la cocina. Jamie dijo no querer salir ese día, se sentía decaído, Jack lo comprendió y le dejó algo de dinero y la dirección de su tienda.
"Tienes mi teléfono ¿verdad?"
"Claro que si"
"Cualquier cosa puedes llamarme, o a mi tienda"
"No te pongas como mamá"
"Ella tiene sus razones" ambos rieron y Jack salió, cerrando con llave la puerta.
Con cada paso que daba, la situación de Jamie le pesaba más en los hombros.
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"No sé qué hacer" confesó Jack a Tooth apenas ella llegó a la tienda, ella entraba hasta las dos de la tarde.
"¿Cómo?" la chica se iba quitando los audífonos y los guardaba en su bolsa.
"Mi hermano menor, Jamie, escapó de casa y ahora está en mi apartamento"
"¡¿Qué?!"
A groso modo Jack le contó todos los pormenores que habían acontecido la noche anterior y esa mañana. Tooth pidió todos los detalles posibles, haciendo elaboradas preguntas que Jack se esmeró en responder. Al final, la chica sostuvo su barbilla con una mano, pensando.
"Creo que confía en ti y te necesita más que nunca" declaró "Debe estar pasando por una situación emocional complicada"
"Pero yo no sé cómo ayudarlo"
"Algo se te ocurrirá" lo comentó como si fuera la cosa más sencilla del mundo "Necesita guía y comprensión, y tú puedes hacer ambas cosas por él. Las cosas eventualmente se irán acomodando"
Jack le dio la razón y se puso a trabajar. Tenía varias estatuas que terminar esa tarde y necesitaba relajarse. La situación de Jamie lo mantenía tenso, una buena tarde esculpiendo hielo le despejaría la mente.
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Aster entró al establecimiento intentando lucir despreocupado. Tooth le sonrió y lo invitó a sentarse, llevándole una taza de café.
"¡Jack estará aquí pronto!" canturreó, esbozando una sonrisa cómplice que no comprendió. Jack salió poco después de su estudio, quitándose una enorme chaqueta.
"¡Buenas tardes!" saludó, dejó la chaqueta en el mostrador y se estiró para sacar un maletín detrás del mismo "Aquí tengo sus bocetos"
Sin dejar de sonreír, Jack abrió el maletín y sacó cinco hojas, en cada una había un dibujo diferente de conejos. Sus poses y sus características eran distintas. Aster apreció el trabajo, el diseño del animal y también la delicadeza de los trazos. El chico era muy bueno en su trabajo, no le cabía la menor duda.
"Este me gusta" le señaló el dibujo de un conejo sentado en sus patas traseras, con las patas delanteras ligeramente levantadas, orejas en alto y expresión solemne. Parecía estar a punto de saludar a alguien.
"Perfecto, ese será" Jack marcó el dibujo, hizo ademán se agarrar las demás hojas pero Aster no las soltó.
"Me gustaría quedármelas" comentó "Me gusta dibujar y…"
"No hay cuidado" le dijo, sin escuchar su explicación "Los diseños con para usted, de todos modos"
Su enorme sonrisa embobaba a Aster más de lo que le gustaría admitir.
"Gracias"
"¿Y para cuándo quiere la estatua?" preguntó Jack, haciéndole un ademán a Tooth para que anotara la fecha en su agenda.
"En dos semanas exactas"
"¿Pasaría a recogerla, o la llevamos nosotros?"
"No estoy seguro… ¿puedo decirle eso después?"
"Claro que sí, pero confirme con dos días de anticipación por favor"
"Desde luego"
Se miraron a los ojos unos segundos, aunque se sintió mucho más tiempo, antes de que Aster se pusiera de pie.
"Entonces… ¿estamos en contacto?"
"Claro que sí, a sus órdenes señor Bunnymund" Jack hizo un gesto exagerado que le hizo sonreír.
Intercambiaron unos pocos comentarios más antes de que Aster se fuera, cuando lo hizo, Tooth sonrió.
"Aún hay chispaaa" entonó, Jack se sonrojó.
"Trabajaré en esta estatua cuanto antes"
Tooth carcajeo abiertamente mientras que Jack, con evidente torpeza, intentaba ponerse la chaqueta.
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Aster caminó fuera del establecimiento metiendo ambas manos en los bolsillos del pantalón. Ese encuentro se había sentido mucho más espontáneo y ligero que el anterior. La sonrisa de Jack seguía siendo seductora en muchas formas, pero eso no fue lo que más disfruto de ese día.
Con cuidado, desdobló las cuatro hojas con bocetos que consiguió llevarse. Admiró los trazos y los diseños de esos conejos. Había sutiles pero considerables diferencias, demostrando la mirada artística del joven. Eran dibujos que en papel se veían bien, pero que evidentemente estaban pensados como esculturas, pues al agregarle la profundidad propia de una estatua adquirían un carácter sobrio y elegante.
Era un trabajo admirable, pero el verdadero talento del chico se demostraría cuando viera la estatua terminada y lista para el evento familiar. Eso le recordó que lo más prudente sería sólo pasar por la escultura y ya, pues si Jack liba a dejarla en el evento notaría que no era una boda. Llamaría para dejar clara esa indicación.
Pero eso podía ser después, por ahora quería perderse en esos bocetos y recordar los profundos ojos azules del chico que los había dibujado. Difícilmente encontraba alguien cuyo trabajo admirara, era una sensación que valía la pena disfrutar.
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Jack llegó a su apartamento lo más temprano que pudo, pensando en llevar a Jamie a cenar, pero apenas se acercó a la puerta escuchó un grito. Asustado, abrió lo más rápido que pudo imaginándose lo peor, pero apenas entró al lugar reconoció la voz femenina que lo había asustado.
Pippa estaba frente a Jamie, con evidente actitud de regaño.
"¡Jack, ayúdame con esto!" le pidió su hermana "¡Jamie tiene que regresar con mamá y papá!"
Jack miró a sus dos hermanos y una mueca se dibujó en su rostro. Esto no era nada agradable.
"Pippa ¿Qué haces aquí?"
"¡Vine apenas salí del trabajo! Papá me habló en la tarde ¿cómo puedes dejarle que se quede aquí? ¡él debe regresar a casa!"
"Ésta es su casa ahora"
"Jack, no puedo creer que le permitas ser tan irresponsable, que…"
"Pippa, cálmate, este problema no te incumbe"
"¡Son mi familia!"
"No, esto tiene que ver con la vida de Jamie. Él debe elegir"
"Ni siquiera tiene dieciocho"
"Pero pronto los cumplirá"
"¡Lo estás solapando!"
"¿Y?"
"¡¿Cómo que y?!"
Su hermana estaba roja del coraje, apretó ambos puños y sostuvo en alto su bolso.
"¡No puedo hablar contigo así!" declaró, saliendo del apartamento rápidamente.
Jack miró la puerta por donde había salido su hermana, ahora también tendría que hablar con ella. Jamie estaba sentado en un sillón, con la cabeza encogida.
"Yo… lo siento"
"No es tu culpa"
Pero ambos sabían que sí lo era.
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Jamie se recostó en la cama, intentando relajarse lo mejor posible para dormir sin éxito. Le estaba causando demasiados problemas a su hermano, pero él seguía sonriéndole y tratándolo con cariño, como si fuera bienvenido. Realmente se sentía bienvenido ahí. Mientras el sueño lo vencía, Jamie pensaba que Jack valía su peso en oro, porque ningún hermano suele ser tan dedicado y cariñoso. Cuando todo mejorara, cuando sintiera que encontraba su camino, debería recordar agradecerle todo su apoyo.
Sí, se que Aster casi no estuvo presente, trató más sobre la familia de Jack (Jamie especificamente) pero tiene su razón. En el próximo capítulo hablaremos más de Aster y su familia.
