Descargo de responsabilidad: Five Night at Freddy's y sus personajes le pertenecen a Scott Cawthon; yo sólo los utilizo para el entretenimiento de ustedes, sin ánimos de lucro. Las ocurrencias y demás, así como la historia, sí son producto de mi descabellada imaginación.


~Segunda Noche en Fazbear's Fright – Mi Nombre es Springtrap.

II

Llegué a mi casa casi a las nueve de la mañana. ¿Por qué? Pues porque el bus se atrasó de nuevo. En realidad no funcionaban en horarios tan temprano; el primero debía de llegar 07:30, pero no cumplió satisfactoriamente su horario.

Abrí la puerta y asomé mi cabeza. Estaba todo oscuro y silencioso, y por alguna razón me recordó a la Atracción del Terror. Su silencio era perturbador, pero a la vez me hacía sentir que en realidad no estaba sola en ese lugar.

Comencé a inquietarme un poco.

Entré y cerré la puerta, luego me dirigí al cuarto de mi madre. Ella aún seguía dormida.

—Bueno, ya tendré tiempo para contárselo más tarde…

Suspiré y entré a mi cuarto que se encontraba arriba. La casa era pequeña, pero contaba con dos plantas.

Me dejé caer en mi cama pesadamente y bostecé. Siquiera me molesté en cambiar mis ropas pues tenía demasiado sueño.

Miré el reloj sobre la mesa de noche. Bueno, tenía dos horas para dormir antes de ir a la escuela.

—Un año más… sólo un año más y podré librarme de ese infierno…

Cerré mis ojos y me quedé profundamente dormida.


Desperté al oír la alarma sonar con insistencia. Yo me quejé y le di la espalda al reloj, mientras este seguía chillando con un sonido agudo y metálico, como campanillas.

Cubrí mi cabeza con la almohada para amortiguar el ruido, pero éste aún se oía fuerte y claro. Gruñí y arrojé la almohada hacia un lado mientras que esta golpeó el reloj, haciéndolo caer al suelo con un ruido estrepitoso. Ahora estaba completamente destruido, pero al menos ya se había callado.

Me acomodé para volver al mundo de los sueños, sin darme cuenta que en verdad me había quedado dormida.

En cuanto abrí mis ojos una vez más, me sentí completamente perdida. Miré hacia todos lados sin saber donde me encontraba.

—¿D-dónde estoy? ¿Qué hora es? —entonces me percaté del reloj-despertador completamente destruido en el suelo—. Oh… rayos…

Gruñí y sujeté mi cabeza ya que esta dolía un poco. ¿Sería por la falta de sueño? Vaya, qué sensible que soy, la verdad.

—Oh, vamos, fue mi primera noche y ya estoy quejándome como una anciana… increíble.

"Bienvenida al ámbito laboral", me dije.

Estaba segura de que me esperaban dolores de cabeza peores, por alguna razón. Tenía ese presentimiento.

Sacudí la cabeza y me dirigí al baño. A pesar de que no tenía idea de qué hora era, me tomaba mi tiempo como si no hubiese otra cosa más importante que hacer.

En cuanto terminé de ducharme salí del baño con una toalla envolviendo mi cabello, y caminé a la cocina. Miré entonces el reloj en la pared: estaba parado, por supuesto.

—¿Qué rayos pasa con los relojes en esta casa?

Suspiré.

Me extrañó que no se encontrara mi madre por los alrededores. Por lo general ella era un poco inquieta y siempre estaba haciendo algo. Me sorprendía eso de ella.

Tomé mi celular. Era uno pequeño y su pantalla era táctil, aunque no era la gran cosa.

—Por favor, que no esté apagado…

No había tenido tiempo de cargarlo esta mañana.

Encendí la pantalla y este marcaba las 14:02.

—Oh…

Luego de unos segundos reaccioné.

—¡¿Las 14:02?! ¡No puedo creerlo, se me hizo muy tarde!

Lloriquee. Mi madre ahora se enfadará conmigo.

Entonces ella apareció en la cocina. Se la veía cansada y algo demacrada.

—¡¿Hija, como ha estado tu noche?!

Preguntó, al parecer ignorando completamente el hecho de que no había asistido a la escuela. O quizás sólo me lo reclamaría más tarde.

—¡Eh! ¡Muy bien! —respondí alegre— ¡Fue fácil!

—Ya veo, eso es bueno… —suspiró con alivio—. Había estado tan preocupada que no dormí por la noche.

—¡Mamá! —le regañé—. Los que más necesitas es descansar, no puedes trasnochar.

Ella sólo sonrió.

—No te preocupes hija. Tú debes estar más cansada que yo, a mi parecer. Tanto que no has asistido a la escuela hoy, ¿a que sí?

Esbocé una sonrisa forzada. Vaya que las palabras de mi madre habían sido un poco duras aunque no lo parecieran. Se la notaba enojada, pero a la vez ella intentaba ocultarlo.

Me dio un poco de escalofríos.

—L-lo siento… no sucederá de nuevo —agaché la cabeza apenada.

—Bueno, no te preocupes. Fue tu primera noche y de seguro debió de haber sido un poco duro. Por esta vez lo dejaré pasar.

Tragué grueso.

—G-gracias…

Luego de ello almorzamos tranquilamente y mi madre se fue a descansar. Tuve que obligarla.

Lavé los platos y oí mi celular sonar. Era un mensaje.

Cuando terminé lo revisé. Era un mensaje de mi mejor amiga, Kathy.

"Hey, Amy! Adivina qué…! Hubo una pelea hoy en la escuela. Por accidente le arrojaron comida a la cara a la chica ruda del curso adelantado, por una guerra de comida durante el almuerzo! Haha, lo hubieras visto! Sí que tiene mal genio…

Qué pena que no viniste hoy, espero no haya ocurrido nada malo, ya sabes, es extraño que te ausentes así de repente.

Por cierto, en dos días tendremos examen de matemáticas ;-; mejor ve preparándote, sinceramente no me da buena espina ese examen, debe ser del diablo!

Bueno pues, cuídate! (/^3^)/"

Sonreí. Ella siempre me hace reír con su alocada personalidad. A veces era tan infantil.

No me agradaba lo del examen. No tendría casi nada de tiempo para estudiar, y… ¡Sería pasado mañana!

Subí a mi habitación y me encerré allí para estudiar. Y así estuve horas y horas repasando. Mi madre vino un par de veces y golpeó mi puerta preocupada, ya que no sabía lo que estaba haciendo. Y así pasó el tiempo hasta que se hicieron las 21:30.

Suspiré. Me dolían los ojos, a veces creía que debía usar lentes para leer.

Bajé e hice la cena para mí y mi mamá. Mi cabeza había sido invadida por números y problemas, y no podía hacerlos desaparecer.

—Ay, Dios. Por eso odio matemáticas…

Murmuré.

La cena entre mi madre y yo fue silenciosa y amena. Aunque ninguna de las dos sabía qué decir.

Cuando terminé subí a mi habitación para cambiarme. Aunque sólo era la gorra, la placa y la misma remera azul de antes. También llevaba unos jeans negros y unas Converse igualmente negras con blanco.

Me despedí de mi mamá y salí de la casa. El viaje fue un poco más largo esta vez, ya que al parecer, debido a un accidente automovilístico, el bus tuvo que tomar otro camino. Aún así llegué justo a tiempo.

Suspiré con alivio.

Entré a la atracción y sentí una especie de escalofrío recorrer mi cuerpo. Como si algo me observara desde algún lugar recóndito.

El gerente salió de su oficina y me saludó con la mano.

—Bienvenida de nuevo, ¿lista para otra noche? —preguntó con una sonrisa un poco forzada, la cual me hizo dudar por un instante. Aunque luego asentí con la cabeza.

—Sí, ¡vamos allá…! —exclamé en una forma de darle ánimos al sujeto que se lo veía tan dudoso.

Abrió la boca y luego la cerró rápidamente, como si se hubiera tragado las palabras.

—Bien… todo lo que te diré es que a él por alguna razón le gusta moverse a partir de la segunda noche, así que ten cuidado, ¿sí?

—¿Él…?

—Sí. Bueno, debo irme ahora. Mucha suerte.

Prácticamente se va corriendo, al igual que la noche anterior. Todo lo que pude escuchar fue la puerta rechinante de salida.

Sentí frío repentinamente, y me sorprendió.

Me dirigí rápidamente a mi oficina, sintiendo miradas a cada paso que daba. No podía evitar voltear, pero aun así no había nada.

Llegué a la oficina y me senté en la silla. Pronto marcaron las doce y el teléfono sonó.

"Hola, hombre. Ok, tengo noticias sorprendentes para tí. Primero que nada encontramos antiguos casetes de audio. ¡Estas cosas son prehistóricas! Creo que fueron grabaciones de entrenamiento, que fueron grabadas por otro empleado o algo así, así que estaba pensando en ponerlas por los parlantes mientras la gente camina por la atracción. Amigo, eso lo haría sentir como legítimo, pero tengo una sorpresa incluso mejor para ti. ¡No lo vas a creer! Encontramosuno, unoreal...

—¿Qué quiere decir con eso…?

"Ah, eh... hombre, tengo que irme... eh. Si es que está por algún lado, seguro que lo verás. Ok, te dejaré algo del extraño audio que encontré. Te hablo luego, hombre."

—…

"Hola, hola... Uh, Bienvenido a tu nueva carrera como artista/entrenador para Freddy Fazbear's Pizza. Esta cinta te proveerá con la información necesaria para manipular/meterse y salir del disfraz de la mascota. Ahora mismo tenemos dos trajes especialmente diseñados que cambian entre animatrónicos y trajes, así que presta mucha atención en como operar estos trajes, ya que accidentes/lesiones/muertes y grotescas mutilaciones pueden ocurrir.

Primero que nada debes aprender a manipularlos cuando están en su forma de animatrónicos. Para cada una de estas operaciones están programadas parar girar y moverse hacia el sonido, para interactuar en donde estén los niños para una máxima diversión. Para cambiar los animatrónicos a modo de disfraz, inserte la manivela entregada por el fabricante. Girarla retraerá y comprimirá las partes animatrónicas en los lados del traje, dando espacio para poder entrar. Asegúrate de que el pestillo de seguridad esta firme, para asegurar que las partes animatrónicas se mantengan en su lugar. Cubriremos esto con mayor detalles en la sesión de mañana.

Recuerda sonreír, tú eres el rostro de Freddy Fazbear's Pizza."

De repente me sentí inquieta. ¿Por qué esa llamada hablaba de Animatrónicos y trajes? No era una información importante, ¿verdad?

Miré las cámaras, pero entonces noté algo raro. En la cámara 9 había algo que brillaba, parecía un ojo y era plateado. Sentí entonces otro escalofrío recorrer mi espina dorsal.

—¿Q-qué es eso…?

Tan pronto lo pensé, aquello desapareció con una estática que invadió la pantalla. Jadee y comencé a tocar todo, hasta que presioné el botón del dispositivo de audio y ese "Hi" tan extraño se oyó por todo el lugar. La cámara parpadeó y aquella luz extraña regresó.

—¿Qué es eso…? ¿Estoy soñando?

Parpadee y froté mis ojos…

La luz ya no estaba.

Pero no fue alivio lo que sentí en caso de que fuera un extraño sueño, porque no lo era, yo lo sabía.

El temor me invadió. Comencé a revisar las cámaras y vi algo extraño que no supe identificar. Rápidamente aparté la tableta y algo se encontraba frente a mí, quien saltó sobre mí con agresividad. La silueta era similar a la de un niño.

—¡Aaaaaaaaaaah!

Grité aterrorizada y entonces unas luces rojas comenzaron a parpadear por toda la Atracción con una alarma.

Miré hacia todos lados con desesperación y me acerqué a la computadora que se encontraba al otro lado del escritorio. Allí salía "Ventilation error".

Presioné ahí sin saber qué hacer y el sistema comenzó a reiniciarse. Era tan lento que sentía que pasaban horas en lugar de minutos.

Las luces se detuvieron al igual que mi respiración agitada. El aire viciado comenzó poco a poco a renovarse.

Suspiré, pero fue entonces cuando sentí algo extraño. Sumamente extraño.

Una presencia justo frente a mí.

Levanté la mirada y mi corazón se detuvo por unos instantes.

No podía apartar la mirada del ser frente a mi, al otro lado de la amplia ventana, observándome como si buscara algo en mi, indagara.

—N-no…

Susurré. Creí que no había animatrónicos en este lugar. Estaba segura de ello.

Pero me había equivocado. Cómo no…

Antes de que las lágrimas bajaran de mis ojos por mi rostro, arrastré los pies hacia mi derecha, lentamente y sin apartar la mirada del conejo animatrónico. Este seguía con la mirada perspicaz cada uno de mis movimientos.

Me mordí el labio cuando llegué finalmente a la tableta. El conejo aún seguía ahí, y yo jadee asustada. Entonces presioné el botón del audio en la cámara 2.

Mi cuerpo tembló y pronto noté que el conejo ya no estaba allí. Se había ido.

—E-el audio entonces funciona… y-ya entiendo qué quería decir el tipo de la llamada con eso de q-que los animatrónicos iban hacia el s-sonido…

En cuanto miré a la cámara, él ya no estaba. Mi corazón se aceleró de nuevo e intenté presionar, pero hubo un error.

—A-audio Device error… -n-no…

Iba a correr hacia la computadora pero oí pasos acercarse de nuevo. Miré hacia todos lados y con desesperación me arrastré bajo el escritorio, tratando de ocultarme tanto como podía. Agradecía ser pequeña en un momento como este, porque el espacio bajo el escritorio era muy reducido.

Los pasos se acercaron hasta que se hicieron eco por la oficina. Entonces vi algo caminar frente a mi, dos pies metálicos que pisaban lento y pesadamente, como si estuviese simplemente paseándose por la habitación.

Mi cuerpo temblaba y yo sollozaba en silencio. Estaba demasiado asustada; iba a morir, no podía creer que aquello fuera a pasar. Era sólo mi segunda noche, no esperaba nada de esto. De verdad que no…

Las dos piernas se detuvieron frente al escritorio. Ahogué un sollozo y casi dejo escapar un grito, pero tapé mi boca con mis dos manos mientras las lágrimas bajaban por mis mejillas.

Se inclinó un poco pero no se agachó ni se asomó, como si se hubiese arrepentido. En cambio, movió sus piernas y se alejó de allí. Los pasos ahora hacían eco por los pasillos y pronto desaparecieron.

Mis ojos se ampliaron tan pronto como él se alejó. ¿Realmente se había ido?

Sonreí ligeramente y sequé las lágrimas de mis ojos. Y luego de un par de minutos tomé coraje y me asomé.

No había nadie.

Entonces decidí arrastrarme fuera del escondrijo. Pero una voz en mi cabeza me repetía varias veces que no lo hiciera, no era una buena idea.

Por supuesto. No lo fue.

Allí estaba él de nuevo, asomado desde la puerta mientras me observaba fijamente con sus ojos brillantes de plata. El animatrónico estaba muy dañado y su color era de un tono dorado – verdoso.

Pero simplemente me quedé paralizada, una vez más. Estaba tan asustada.

¿Por qué había decidido salir del escondite?

El conejo entonces comenzó a acercarse lentamente, a su propio ritmo. Yo sólo caminé hacia atrás hasta que choqué contra la pared. El animatrónico daba pasos cortos y ya casi estaba aquí .

Comencé a respirar con dificultad cuando se detuvo justo frente a mí. No sabía si era por mi baja estatura pero el robot se veía increíblemente alto, casi dos metros a mi parecer.

Me miró fijamente, como antes, y con esa sonrisa permanente en su rostro. Yo tragué grueso pero entonces él levantó su brazo derecho y sujetó mi cuello con dureza, elevándome a la altura de su rostro de conejo.

Las lágrimas nuevamente comenzaron a rodar por mi rostro. El conejo miró y luego ladeó un poco la cabeza, inclinándola ligeramente hacia la izquierda.

—T-Tu… t-tu…

Trató de pronunciar. Su voz metálica sonaba un poco grave. Yo lo miré, pero él seguía presionando mi cuello, pero con cada palabra que intentaba pronunciar, aplicaba más fuerza. Yo sentía que no podría soportar por mucho más tiempo.

—Ti-tienes miedo… ¿ve-verdad…? E-estás asustada…

Dijo finalmente. Yo lo miré con lagrimas en mis ojos. ¿Un animatrónico me estaba hablando? ¿A caso yo ya estaba agonizando?

—Sí… —dije como pude, ya que no podía respirar—. Mu… mucho…

Estaba por morir, ¿verdad? No perdía nada con responder.

Pero cuando creí que finalmente caería inconsciente él aflojó el agarre pero no me soltó. Su mano fría raspaba mi garganta.

Acercó su cara y su nariz toco la mía. Mi corazón latía con fuerza debido al miedo.

—Los guardias en este lugar… mueren. Tú… también morirás…

Tosí un poco mientras él aún me sujetaba.

Yo… no quería morir, no aún. ¿Por qué pasaba esto?

—Entiendo… pe-pero… ¿por qué?

Me atreví a preguntar. Su agarre se aflojó de repente y en sus ojos vi sorpresa.

—Porque…

Se quedó en silencio y simplemente me miró fijamente, alejando un poco su rostro del mío.

—Porque…

Parecía que no sabía realmente qué responder. Pude notar que estaba enojado o frustrado.

Levanté uno de mis brazos y toqué su nariz. No sé por qué lo hice, pese a la situación en la que me encontraba. Estaba probablemente por morir y… ¿yo acariciaba su nariz? Quizás yo ya estaba delirando, pero no me sentía tan débil ya que él suavizó la presión en mi cuello, una vez más, y me miró perplejo.

—¿Qué… estás haciendo…? —preguntó. Su voz sonaba ligeramente agitada.

—Uh…

No supe qué responder ya que tampoco lo sabía. Sentí que el conejo sujetó mi muñeca con su mano sobrante, apretándola con fuerza. Yo hice una mueca de dolor pero entonces me soltó y caí al suelo deslizando mi espalda contra la pared.

Tosí e inhalé, tratando de recuperar el aliento. Toqué mi cuello, el cual estaba enrojecido y tenía un pequeño corte que ahora sangraba. Jadee pues no me gustaba la sangre, siempre me había aterrado.

Miré hacia arriba en el animatrónico que me observaba con detenimiento: tenía una mano en su nariz, como si se la hubiera dañado o algo parecido.

Entonces se dio la vuelta y comenzó a caminar lentamente hacia la puerta. Se detuvo.

—Mi nombre es… Springtrap… —dijo y me miró— Y… espero que no seas tan idiota como para… regresar a este lugar… A menos que quieras morir…

Suspiré contrariada y bajé la vista. En cuanto miré de nuevo, él ya no estaba.

Llevé mis rodillas al pecho y las abracé. Sentí frío, todo estaba helado; definitivamente había pasado un mal rato.

No quería moverme, aún estaba asustada.

Pero, ¿Por qué no me mató? Ese tal Springtrap…

Eran las 5 de la mañana, y él me dejó vivir. ¿Por qué?

Entonces, debería estar agradecida con él, ¿verdad? ¿Debo decírselo?

Esperen, eso fue lo más estúpido que he pensado en toda mi vida. Mira que agradecerle a un asesino por no haberme matado. Más si se trataba de un conejo animatrónico con capacidad de razonar.

Me arrastré hacia la silla y me senté con dificultad en ella. Sentía mis piernas entumecidas.

Revisé las cámaras en lo que quedaba de hora. Mi cabeza dolía al igual que respirar. Debía al menos cumplir con mi trabajo o todo el esfuerzo sería en vano.

En la cam. 5 se encontraba el conejo animatrónico, Springtrap. Miraba a la cámara como si supiera que lo estaba observando, pero aún así no hizo ningún movimiento y permaneció allí hasta que una alarma, similar a unas campanas, comenzó a sonar. Ya eran las seis de la mañana.

Suspiré y me recargué sobre el escritorio con agotamiento. Mi ropa estaba manchada de la sangre que se deslizaba por mi cuello, debido a aquella herida producida por la metálica mano del animatrónico.

El gerente se asomó desde la puerta.

—¡Hey, felicidades por tu segunda noche! Ya tenemos listo tu uni… —me miró sorprendido—… forme…

Yo sólo giré mi cabeza hacia él. Mi expresión debió asustarlo porque retrocedió un poco, pero luego entró a la oficina y se acercó rápidamente a mí.

—¿E-estás bien…? —me preguntó preocupado.

Por supuesto que sí, ¿no lo ves? Sólo me apareció un fantasma; un conejo psicópata me atacó y habló, pero luego me perdonó la vida. Ah, y también me estoy desangrando, relativamente.

Demasiado por un día. No podré dormir nunca más por lo que acaba de pasar.

—¿Por qué no me dijiste que había un animatrónico en este lugar…? —inquirí con un hilo de voz.

El hombre se rascó la cabeza con nerviosismo.

—B-bueno… creí que lo había hecho… cuando llegaste.

—Eso no fue de ayuda…

Suspiré y traté de levantarme. El gerente vio la sangre y se sobresaltó

—¿Q-qué te sucedió?

—El animatrónico me atacó.

—Pero él no te… —ahogó las palabras. Yo sonreí un poco.

—¿Mató? No, no lo hizo. Quizás le di lástima, quién sabe…

Él sólo se quedó en silencio un momento, sorprendido. Al cabo de un minuto negó con la cabeza e hizo señas para que lo siguiera.

Caminé tras él, aunque con dificultad. Una vez que llegamos a su oficina sacó de un botiquín algunas vendas y demás cosas para tratar la herida.

—Entonces… luego de esto, ¿ya no querrás trabajar aquí? —preguntó con una mirada extraña en su rostro.

Me quedé pensativa. Si permanecía en este lugar, entonces moriría, ya estaba advertida. Pero los horarios eran buenos y la paga estaba bien, llevaba tiempo buscando un empleo así.

Pero, ¿qué importaba la paga si tu vida era lo más importante? Por supuesto, eso no iba a negarlo. Pero había algo que quería descubrir.

—Tal vez me quede.

El gerente me miró como si estuviese loca. Pues bueno, sí lo estaba… ¿Ya había dicho que siempre tomaba malas decisiones?

—¡¿Es en serio?! ¡¿Tienes idea del riesgo que corres?!

—No te preocupes por eso. Además, tengo mis motivos —respondí mientras rodeaba mi cuello con vendajes. Quizás era demasiado, pero no quería ver más sangre.

—¿Uh…? —dijo extrañado y suspiró—. Entonces ten…

Me entregó una bolsa con mi uniforme. Era de color morado, casi lila, y llevaba bordado mi nombre en negro.

—Está bonito.

—Mm… creímos que ese color era mejor que el rosa —murmuró.

—Es perfecto. Gracias.

El hombre se rascó la nuca y simplemente se encogió de hombros.

—Uh, bueno, nos vemos antes de las doce, supongo. Trata mejor esa herida.

—Lo haré. Nos vemos.

Me marché tambaleante. Me sentía fatal, como si fuese a vomitar. Tal vez lo que pasé fue demasiado para mí, pero al menos estaba viva.

Aunque nuevamente vaya a arriesgarla, simplemente por un capricho. Vaya que soy inteligente…

Reí en voz alta mientras caminaba errante por las veredas de la ciudad.


N/A: Hola! Muchas gracias por leer y aquellas personas que me incitaron a continuar con esta historia nwn

Este capítulo ha sido un poco extraño, creo yo, jeje. Aún así espero que lo hayan disfrutado n.n

Gracias por sus comentarios :3 por favor, díganme qué les pareció el cap, sus reviews me ayudan a mejorar, además de que me gusta saber sus opiniones. Y si tienen alguna idea para la historia, no duden en decírmelo.

Si les ha gustado la historia entonces trataré de subir caps todos los Jueves, ¿qué les parece? =)

Saludos! Y muchos abrazos! n.n/

~MH99...