Por ti

Capítulo III

Era lunes por la mañana. Goku apenas se despertaba ya que los rayos de sol le impedían seguir dormir a gusto. Retiró las sábanas que lo cubrían y se dirigió a la ducha. Mientras el agua mojaba su cabello recordó los acontecimientos del sábado y también recordó a Milk. ¿En serio él había pasado tan maravillosa velada con una chica? Era cierto que muchas chicas lo hostigaban en el colegio e incluso algunas habían tratado de besarlo a la fuerza, pero él siempre lograba evadirlas. La compañía femenina jamás había sido algo que le importara en demasía, porque para Goku las cosas más relevantes en su vida eran las artes marciales y la comida, nada más. Entonces, ¿por qué no podía dejar de pensar en ella? No era común que perdiera la cabeza por una mujer, Milk era una chica hermosa, alegre y decidida; sabía que era una excelente cocinera y la manera en que sus ojos se iluminaban mientras estaban bailando era memorable... ¿sería ella la indicada? Su madre le hablaba acerca de «la chica perfecta» para él, y Milk encajaba perfectamente en los estándares de su madre, pero no totalmente en los suyos,

—¡Kakarotto! –la voz de su hermano le llamó desde fuera.

—¿Ahora qué quieres, Raditz? –le contestó con desgano.

—Necesito entrar, así que apresúrate –le dijo en tono de amenaza.

Conociendo a su hermano, era seguro que su baño estaba en reparación otra vez, ¿cómo lo arruinaba? Era un misterio que nunca resolvería, pero si no quería que tirara la puerta —como en otras ocasiones—, se apresuraría. De sólo recordar los días en que no tuvo la puerta le dieron escalofríos.

Salió de la ducha con una toalla alrededor de la cintura y Raditz le dio un ligero empujón al entrar. No se llevaban bien, pero trataban de soportarse. Se vistió rápidamente y antes de salir de su cuarto, su hermano apareció con la secadora de su madre en la mano.

—Hoy te llevaré a la escuela —dijo con voz grave.

Goku se encogió de hombros. No comprendía cómo Raditz soportaba tener que lavar su espesa cabellera, se cuidaba el cabello más que su madre. En fin.

Bajó a la cocina guiado por el delicioso aroma del desayuno, el cual fue devorado en un instante por el joven. Después de esperar a Raditz y despedirse de su madre, se dirigieron al colegio. Su hermano mayor ponía más atención en mirarle el trasero a las chicas que en el camino. Incluso en eso eran tan distintos. Su hermano mayor estaba desesperado por encontrar una novia y él no. Sonrió un poco al recordar la primera vez que conoció a Bulma. En una maniobra mal ejecutada para abrazarla, ella roció gas pimienta en sus ojos y desde ese día él procuraba alejarse lo más posible de Bulma. La chica era peligrosa.

—¿De qué rayos te ríes? —preguntó su hermano.

Estaba a punto de responderle cuando llegaron a la escuela. No se despidieron, y si Raditz hubiese tenido oportunidad, le habría dado una patada en el trasero para sacarlo del auto.

Las primeras clases fueron muy aburridas, primero porque Goku no era muy afecto al estudio y también porque no estaban ni Krilin, Bulma o Yamcha en ellas, solamente un sujeto llamado Broly que lo odiaba por motivos desconocidos.

Llegó la hora del almuerzo y se reunió con sus amigos. Krilin estaba pensativo y Bulma tenía el ceño fruncido. A Yamcha no lo vio en ningún lado.

—Hola —saludó a ambos.

Krilin fue el único en responder a su saludo.

—Oye, Krilin, ¿qué le pasa a Bulma? —le susurró a su amigo.

—Otra vez peleó con Yamcha y creo que... —fue interrumpido por la chica de melena azulada.

—Mis padres me obligaràn a ir a la misma universidad que ese engreído de Vegeta —dijo con tono enojado.

—¿En serio? Yo pensé que también estabas enojada porque Yamcha ahora está con esa chica —dijo Goku señalando una mesa alejada de la cafetería.

—Eso no es importante, Goku —le reprendió Bulma—. Yamcha puede irse al diablo si lo desea, pero no pienso soportar estar en la misma universidad que Vegeta.

—Pero Bulma, tal vez ni siquiera se vean en todo ese tiempo, la Universidad de la Ciudad del Oeste es muy grande —trató de animarla Krilin.

—Tal vez tengas razón —reflexionó ella—, pero mi padre insiste en que convivamos más y ese tipo es insoportable en verdad.

—Es algo gruñón, pero no creo que sea mala persona —dijo Goku al tiempo que tomaba de su jugo.

—¡No lo defiendas, Goku! Además, apenas y lo conoces —replicó ella.

—Eso no es verdad Bulma, al parecer ellos dos ya se conocían, Goku me lo dijo el día de la fiesta, ¿no es cierto? —defendió Krilin al recordar la llamada de su amigo.

El joven Son pareció intentar recordar tal afirmación.

—¡Es verdad! —confirmó con una sonrisa— fue hace algunos años en un torneo de artes marciales —explicó mientras volvía a tomar de su jugo.

—¿Y qué pasó? —cuestionó con curiosidad Krilin.

—¿Eh? ¡Ah, sí! Yo gané y desde ese día él juró que sería más fuerte que yo, que me derrotaría y me haría pagar por herir su orgullo —contestó tranquilo.

—¿Cuántos años tenían? – preguntó ahora Bulma con cara de sorpresa.

—Siete años —respondió sin inmutarse, devorando de a poco su comida.

Sus compañeros se sorpendieron y se miraron en tres sí, pues les era difícil imaginar que desde esa edad Goku ya tuviera enemigos, además de que parecía no afectarle; era demasiado seguro de sí mismo.

Cambiando el tema de conversación comenzaron a interrogarlo. El chico no esperaba que le preguntaran acerca de Milk y su «romántica velada». Un ligero sonrojo invadió sus mejillas cuando le preguntaron si la había besado. Goku contraatacó recordando el beso de Lazuli a Krilin. Bulma abrió los ojos impresionada y Krilin aprovechó para preguntar la razón de su advertencia aquella noche.

—Verás, Lazuli no es el tipo de chica que se conforme con palabras dulces y los obsequios cursis, de hecho, ella sólo juega con las personas, es demasiado superficial, ¿entiendes? Aunque no comprendo por qué te besó —finalizó con pose pensativa.

El chico vio sus sueños truncados de un momento a otro.

El almuerzo finalizó y los tres regresaron a sus salones.

Los días pasaron y el día de la graduación llegó. Gine lloraba de emoción y Bardock no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción, mientras Raditz tenía los brazos cruzados y una mueca de fastidio en rostro. Por culpa de su hermano menor había perdido la oportunidad de asistir a una cita con una chica hermosa que conoció en el parque. Los señores Briefs estaban emocionados por su hija, y más el Dr. Brief, porque tenía una heredera lo suficientemente capaz como para manejar la empresa. Krilin estaba acompañado por su maestro, que no podía estar más orgulloso de su alumno, un muchacho que era lo más cercano a un hijo, pero que como ya había cumplido la mayoría de edad, tenía curiosidad de saber de su pasado, un pasado del que el maestro Roshi no sabía nada y Krilin estaba dispuesto a no aceptar la beca para la universidad que se le otorgaba para salir en búsqueda de sus verdaderos padres. Se despidió de Bulma deseándole suerte para que pudiera soportar a Vegeta sin querer asesinarlo, y a Goku le deseó suerte en sus estudios, ya que él tendría que asistir a la Universidad de la Capital del Sur, muy lejos de casa.

Los que habían sido amigos desde la secundaria se separaban en búsqueda de su destino. Amigos que se separaban sin saber que esa separación era una jugada de la vida para que encontraran el amor, además de una serie de eventos que cambiarían sus vidas de gran manera.

Continuará... (?)


¡Hola! Ah, no sé qué decir, he desaparecido por muchos mese con esta historia y sé que no tengo perdón. Además, estos dos capítulos son muy cortos, pero los siguientes serán más largos. Espero que les haya llamado la atención. ¡Que tengan lindo día!