Hola mis queridos lectores.
Gracias por seguir leyendo este fanfic que quiero seguir continuando todo lo que pueda.
Espero no decepcionarlos con este episodio.
Disclaimer: Star Vs The Forces of Evil pertenece a Daron Nefcy.
— ¡Vamos Marco! ¡Tú puedes! —exclamó la princesa mientras veía a su amigo moverse entre los ataques de la réplica de la reina Moon.
—Bloquear —susurró Marco para sí mismo mientras usaba su espada para detener cada lanzamiento que la réplica le daba —. Esquivar —volvió a susurrar mientras sus reflejos le indicaban como evadir cada ataque usando los pies a su favor. Mientras usaba su espada para bloquear cada tajada de su contrincante, se agachaba y saltaba para esquivar cada rayo mágico que iba en dirección hacia él, y corría hasta estar bastante cerca de la réplica —. ¡Atacar! —exclamó mientras saltaba y le propinaba una gran patada a su rival, haciéndola caer sin ningún soporte para volver a levantarse. Cuando ésta menos se dio cuenta, Marco le había clavado su espada en el costado, dando por terminado el entrenamiento. La réplica sólo se desvaneció ante los ojos del moreno.
—Bien hecho —dijo la reina con una sonrisa en su rostro después de haber observado el desempeño de su estudiante.
— ¡Sí! ¡Yo sabía que lo harías! —gritó Star mientras corrió y asfixió a Marco con uno de sus abrazos.
—Sí…Star…me estás dejando sin aire… —suplicó Marco con un tono carente de voz mientras sonreía con un poco de nerviosismo.
Una semana y media había pasado desde el primer entrenamiento de Star y Marco, y ellos dos han estado procurando ser cada vez mejores. Mientras Marco implementaba sus conocimientos de karate junto con cada movimiento de su espada, Star aprendía a convocar más seguido su excavación profunda al pensar en todos los seres que le importaban. Marco mejoraba sus movimientos día tras día, pero a Star no le iba muy bien. Es cierto que podía convocar su magia cada vez más rápido y seguido, pero era difícil controlarla con tantos pensamientos en la cabeza.
— ¿Qué harás en la tarde, Marco? —preguntó Star a su mejor amigo mientras iban caminando por los pasillos del castillo.
—Bueno, ya me supe defender con la espada, pero creo que le pediré a tu mamá un escudo. Me sería más sencillo.
— ¡Genial! Ya sabes, nada de distraccio…
Una llamarada de fuego interrumpió las palabras de Star, y de aquella llamarada, salió el ex novio demonio de la princesa, sí, aquel que estaba aprendiendo a controlar su ira: Tom Lucitor, príncipe del Inframundo.
— ¿Tom, que haces aquí? —preguntó la princesa con extrañeza.
—Un saludo no vendría mal de vez en cuando Star —respondió el demonio dando un guiño —. Quería saber si querías salir conmigo por un rato.
—Oye, ¿no te quedó en claro que debías respetar mis sentimientos aquella vez que casi mato a una sirena?
—Es por eso que dejaré que lo pienses, y si dices que no, lo entenderé.
—Desde que me usaste para obtener tu medalla, no confío en ti —dijo Marco en un tono amenazante, mientras atravesaba con su mirada al príncipe.
—Relájate Marco. No tengo ningún haz bajo la manga.
—Tom, aprecio mucho tu gesto sobre la ira pero, ¿cómo sabías que yo estaba aquí? —preguntó Star.
—Oh, bueno. La verdad es que he estado al pendiente de cada vez que tu amigo dice tu nombre —confesó el príncipe mientras bajaba su mirada —. Sólo quería verte bien.
Star no pudo soltar palabra alguna. Tom Lucitor, su ex novio, el demonio que la había manipulado para dejar de ser ella misma, se estaba comportando de una manera diferente a como solía ser. ¿Será que ha cambiado para poder obtener su amor una vez más, o era un intento más por forzarla a estar a su lado? Su cabeza estaba confundida. Ya no sabía si confiar en aquel príncipe que le gustó antes, o en aquel demonio posesivo que la engañó.
—Toma esta campana. Ya sabes, por si decides venir —dicho esto, el demonio invocó otra llamarada de fuego la cual lo cubrió, y aquella desapareció sin dejar rastro alguno de Tom.
—River, ¿estás seguro de que funcionará? —preguntó la reina un poco nerviosa.
—No del todo, pero estoy contigo para lo que pase querida —respondió el rey Butterfly mientras tomaba con cariño la mano de su esposa. Moon esbozó una sonrisa, soltó la mano de su esposo y procedió a acercarse hacia un cuerno lleno de polvo en su interior, el cual estaba posado sobre una mesa.
—Regresa a la realidad aquello que se perdió, y remienda las heridas que el pasado dejó —susurró la reina extendiendo sus manos, de las cuales empezó a brotar magia. Los rombos de las mejillas de Moon empezaron a brillar, y aquel polvo que se encontraba en el interior del cuerno se levitó. La forma de una cabra adulta empezó a tomar aquella masa de polvo, y en un parpadear, aquella forma había adquirido diseño y color. El cuerno regresó a su cabeza, y sus ojos se empezaron a abrir lentamente.
—Canciller…
—Marco, ayúdame a decidir por favor —pidió desesperadamente la princesa mientras caminaba en círculos por su habitación.
—Star, sabes que no confío en Tom, pero tal vez aceptar te haga ver que puedes manejar el asunto —respondió el humano sentado sobre la cama de su mejor amiga.
— ¿Y si empieza a presionarme? ¿Y si vuelvo a sentir un gusto hacia él? ¿Y si todo esto es un truco? ¿Y si en realidad solo quiere tenerme? ¿Y si…
—Espera —dijo Marco poniéndose de pie. Se acercó hacia la nerviosa Star, y la detuvo apoyando su mano en el hombro de la princesa —. Una vez me dijiste que podías manejar las cosas sola, así que sigue tus actitudes. Eres una princesa que no se deja llevar fácilmente, eres hábil, ágil, e inteligente. Si algo sale mal, me puedes llamar, pero yo confío en que lograrás lo que te propongas.
La rubia soltó una cálida sonrisa. A pesar de las situaciones, Marco seguía estando para ella, y eso lo agradecía mucho. Un momento bastó para que la princesa se quedara observando los ojos de su moreno amigo, eran grandes y de color oscuro, pero eran bastante expresivos; demostraban preocupación, atención y dedicación. Los ojos de Star brillaban de admiración ante el contacto visual que tenían. Por otro lado, Marco no podía pronunciar palabra alguna. Sus ojos notaban aquel brillo proveniente de los orbes de la princesa, y solo se podía quedar admirándolos estupefactamente.
—Gracias —susurró su mejor amiga antes de tocar la campana que invocaría a aquella carroza quela llevo al baile de la luna roja.
Al frente del balcón de su habitación, surgió una llamarada de fuego, de la cual salió un demonio con alas cargando la gran carroza.
—Prometo que me cuidaré —Dijo la princesa después de entrar en la carroza, e indicarle al demonio que ya la puede llevar al Inframundo. La carroza fue descendiendo mientras otra llamarada la hacía desaparecer.
Marco seguía anonadado ante la cercanía de éste con su mejor amiga. Jamás se había callado abruptamente frente a alguien, ni siquiera su novia, quien le gustaba desde la infancia. ¿Qué le pasaba? ¿Acaso aun sentía algo por la princesa? Después de reaccionar ante la ida de su amiga, Marco tomó un gesto de seriedad, y agachó la mirada. Aquella noche lo que ella necesitaba era un amigo que la apoyara en sus decisiones, y eso le dolió, pero no le quedó de otra más que aceptar que la princesa no se sentía atraída, así como él se sintió aquella noche que selló su destino. El humano pensó que olvidaría aquel sentimiento si se enfocaba en aquella chica linda que lo atraía, Jackie Lynn Thomas, pero bastó un momento para hacerle caer en cuenta de que no podía olvidar aquello y seguir adelante.
—Je, gracias por haber venido —dijo Tom dándole la bienvenida a su ex novia en el castillo Lucitor.
—Bueno, ya sabes, te vigilo —respondió Star mirando fijamente el rostro del demonio.
—Tranquila, ven —dijo guiándola hacia su habitación, en la cual había estado compitiendo contra Marco.
—Espera. ¿No encontraré una caja llena de almas perdidas como la última vez? —preguntó la princesa antes de entrar.
—No. Te lo aseguro —respondió Tom con una sonrisa.
—Vaya, tu habitación no ha cambiado —dijo la princesa observando con curiosidad.
—Sí, lo sé. ¿Sangre de guerricornio? —preguntó Tom mientras se acercaba uno de sus sirvientes con dos vasos llenos de sangre de guerricornio.
—No gracias —respondió Star con un gesto de disgusto.
—Vale. Y, ¿qué te gustaría hacer? ¿Aun escuchas a Love Sentence?
— ¡Sigo siendo una fanática de las mejores! —exclamó la rubia con orgullo.
— ¡Genial! Entonces querrás escuchar su nuevo sencillo —el príncipe se acercó hacia un reproductor de música. Puso a reproducir uno de los discos de la banda.
"It was no secret the way that we feel. Our love is so pure, our love is so real".
Star no pudo evitar pensar en aquella noche del concierto al escuchar la introducción de la canción Just Friends. "¿Por qué Tom? ¿Por qué esa canción?" pensó la princesa arrepintiéndose de haber dicho que seguía siendo una gran fanática de Love Sentence. De repente, a sus pensamientos llegaron los recuerdos de aquella noche, sí, aquella noche en la que aquel mejor amigo del cual estaba enamorada le había golpeado en la cara con aquel beso. Los corazones de sus mejillas brillaron en un tono verdoso, y sus ojos cambiaron.
Tom, al darse cuenta de la no muy alegre reacción de Star, pausó la canción.
—Star, ¿quieres que reproduzca otra? —preguntó el demonio preocupado.
Al apoyar sus manos sobre los hombros de la princesa, Star reaccionó ante el tacto, desvaneciendo el brillo verde de sus ojos y corazones; se dio cuenta de que su magia aún la hacía salir de control, y eso seguía sin alegrarle.
—Lo siento Tom…a veces no puedo controlar mi magia —se disculpó agachando la mirada.
—Lo sé Star, digo, los he estado vigilando, y por eso te traje; necesitabas algo de relajación —respondió Tom con una sonrisa.
— ¿Por qué de repente te portas tan amable conmigo? —preguntó Star con una mirada de sospecha.
—No estarás convencida hasta que te lo diga, ¿verdad?
—Ya sabes lo terca que soy.
Tom dio un suspiro, y procedió a sentarse sobre su cama. Tomó una actitud seria y mirando a los ojos azules de la rubia, le habló con la verdad.
—Tal vez no pueda forzarte a que volvamos a estar juntos, pero solo quiero una oportunidad para al menos tener tu amistad —volteó la mirada —. Nunca he tenido un amigo de verdad, y es por eso que aún sigo tratando de controlar mi ira.
—Tom —se acercó hacia donde estaba el príncipe —. Obviamente debes corregir tus problemas, pero no cambies tu forma de ser por una amistad. Vale más siendo tú mismo —dijo la princesa esbozando una pequeña pero linda sonrisa.
El demonio se sintió confortado al recibir un repentino abrazo por parte de su ex novia. Al separarse, se quedaron por un momento mirándose a los ojos. Sí, a él le encantaría que ella volviera a abrazarlo y besarlo haciéndolo sentir que hay alguien por quien mejorar, pero al mirar sus profundos ojos azules, se dio cuenta de que no necesitaba su amor, que ya tenía algo más importante: autoconfianza. Star por su parte, solo le bastó observar los ojos de su ex novio para saber que no estaba mintiendo. Después de engaños y manipulaciones, por fin era él mismo, sí, aquella noche que salió con Marco le había hecho meditar las cosas, y ella estaba feliz por él.
—Tengo mucha presión ahora Tom, pero creo que tienes razón —dijo ella procediendo a poner a reproducir otro disco de la banda Love Sentence.
— ¡Te venceré en el Ping-pong! —exclamó él mientras se ponía de pie y se dirigía hacia la mesa de Ping-pong.
— ¡Ja! No lo creo —respondió la princesa aceptando el reto. Cada uno agarro una raqueta de Ping-pong y empezó el juego. Star sabía que Tom no jugaba limpio, por lo cual estaba pendiente de cada movimiento que éste daba, y respondía cada vez que podía sin fallar.
—Pues mucho mejor que tu amigo si eres, pero no me ganarás —dijo el príncipe soltando su raqueta, y elevando la pelota con telequinesis. Lanzó la pelota con tanta fuerza, que rompió la raqueta de la princesa.
— ¡Oye! —exclamó ella, y acto seguido pensó en lo injusto que eso había sido. Era un simple juego, pero si ella no cambiaba las reglas a su antojo, entonces nadie lo haría, así que los corazones de sus mejillas y sus ojos volvieron a brillar, pero esta vez era un brillo de un intenso color blanco. Su magia era pura esta vez. La princesa obviamente había sentido enojo por la magia de Tom implementada en el juego, pero también pensó en que le ganaría, y que nadie se metía con ella, sí, por fin estaba equilibrando sus emociones.
—Yo también puedo hacer eso —dijo ella mirando con determinación al demonio. Soltó lo que le quedaba de raqueta, y levitó la pelota con su magia, lanzándola fuertemente hacia su ex novio.
Tom se sorprendió ante el acto, pero después sonrió; Alguien le estaba dando buena competencia. La pelota rebotaba fuertemente por ambos lados, y Star y Tom daban lo mejor de sí mismos. Había pasado una hora cuando la puntuación iba en empate, y ambos estaban cansados, pero no se rendirían.
— ¡Esto es genial! ¡Ya puedo controlar mi magia! —exclamó la princesa mientras seguía controlando la pelota.
—Te dije que algo de relajación no estaría mal —respondió el príncipe recibiendo las lanzadas.
— ¡Lo sé, pero esto no ha terminado! —exclamó la rubia mientras recibía la pelota. Sostuvo la pelota en su mano por un momento, y luego la lanzó lo más fuerte que pudo usando la magia a su favor. Ya era demasiado para el demonio, quien no pudo recibirla, y solo le quedó esquivarla, dejando a la princesa como campeona.
—Wow, eres increíble —dijo él mirándola con admiración. El brillo de los ojos y corazones de Star desapareció, y ella solo pudo saltar de la emoción. Debía admitir que aquel ex novio que antes intentaba volver con ella, la ayudó a superarse, y esto la ayudaría mejor en su entrenamiento. De repente, se empezó a escuchar la canción "Too Little Too Late" desde el reproductor de música de Tom, pero la princesa ya no sentía remordimiento alguno.
— ¡Gracias por traerme! —exclamó Star hacia el demonio que cargaba la carroza que la trajo de vuelta a su habitación.
— ¡Star! ¿Qué tal te fue? —preguntó Marco con emoción al ver llegar a su mejor amiga.
—Mejor de lo que creerías, Marco —respondió la rubia con una enorme sonrisa en su rostro.
— ¿Intentó hacerte algo?
—Mejor: me ayudó a controlar mi magia en un torneo de Ping-pong. Se puede decir que ha mejorado desde la última vez que salió contigo.
—Wow, entonces esas clases de control de ira si lo ayudaron después de todo —dijo el moreno esbozando una sonrisa.
—La verdad es que si —la princesa dio una gran sonrisa. Ya no tendría miedo de descontrolarse, porque había recuperado esa confianza y determinación en aquel partido.
Una vez más, Marco no pudo escapar ante la sonrisa de su mejor amiga. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué no podía dejar eso atrás? Mientras ella no estaba, él estuvo meditando sobre sus sentimientos, pero simplemente no podía evitar el recuerdo de aquellos ojos azules observándolo a una distancia corta. Ya no podía ocultarlo, y volvió a darse cuenta de eso cuando la vio llegar de aquella carroza.
—Yo…me tengo que ir —y sin dar tiempo para una respuesta, el humano salió corriendo de la habitación de la princesa. Star se quedó extrañada ante tal acto, pero después hablaría de eso.
—Entonces, ¿estás entrenando a tu propia hija para que vaya a ser vencida por Toffee? —preguntó Hekapoo un poco alterada.
Después de haber revivido a Lekmet con su magia, Moon se encargó de que el canciller pudiera despertar al resto de la Alta Comisión Mágica, y hecho esto, le reina convocó una reunión sobre una gran mesa rectangular.
—Si vieras todo el potencial que tiene. Hekapoo, no podemos dejar que ese potencial se desvíe hacia la maldad así como sucedió con la reina Eclipsa—respondió Moon ante aquella pregunta.
—Sí, pero mientras tú haces eso, ¿qué haremos nosotros? —preguntó Omnitraxus.
— ¿No es obvio? ¡También debemos mejorar nosotros! —exclamó decidido Rhombulus.
—No es tan sencillo. Toffee tiene un poder enorme que nos sobrepasa a todos —dijo preocupada la reina.
—Sí, pero esa niña no puede pelear sola —respondió Rhombulus.
—Hay que protegerla. Si Toffee viene por su dedo, no tardará en llegar aquí —dijo Hekapoo alarmada.
—Es por eso que pido su ayuda. Hay que evitarlo a toda costa.
—No te preocupes. La protegeremos mientras entrene —dijo Omnitraxus con un tono confortante para la reina. Ahora la Alta Comisión Mágica estaba con ella, y sea como sea, acabarían con aquella amenaza para Mewni.
Bueno, gracias por la paciencia mis queridos lectores. A veces la falta de inspiración ataca vilmente, pero espero no decepcionarlos con este episodio.
Respuesta a comentarios anónimos:
Anna: Espero que te haya gustado el regreso de nuestro demonio favorito jeje. Gracias por seguir leyendo :3
Alice: Perdona si te hice esperar bastante, pero gracias por seguir leyendo el fanfic :3
Ahora sí, muchas gracias por su atención.
Att: Emily Rock.
