N/A: La historia ha sido modificada, por favor léanla desde el principio. Saludos!
Cuando llegó al lugar donde se realizaría la audición se encontró en un pasillo con varias chicas que de alguna manera se aprecian a ella físicamente. Contextura delgada, cabello largo y de color rojizo. Muy pocas lo tenían natural como ella. La mayoría lo había teñido. Había cerca de treinta jovencitas como ella. Las llamaban en orden alfabético, por lo que era de esperar que estaría entre las últimas en realizar la audición. Aprovechó el tiempo que tenía para repasar sus líneas, conforme al breve libreto que le facilitaron por correspondencia.
cada vez que pensaba en ello, recordaba la alegría de haber compartido esa noticia con sus amigas, las que la hicieron participar. Ahora en la espera dudaba si la aceptarían. Sus amigas trataron de disipar las dudas, haciendo recordar lo buena que era en las obras escolares. Pero esas eran obras menores. Esto era en serio, real y una ficción al mismo tiempo. Lo que tenía entre las manos era un sustrato de la obra que vio a inicios del otoño.
La jóvenes entraban y salían una detrás de otra. Ni tristeza ni alegría. Solo incertidumbre. Pero no quería preguntas como las había ido. No conocía a nadie allí, y sin embargo todas estas presente por la misma razón. El nerviosismo la inundaba . Había enrollado el libreto en sus manos, sin percatarse que lo estrujaba de los nervios. Pensó en la posibilidad de retirarse. De tomas maneras siempre tenía el domo donde era instructora de kendo o sus clases en la secundaria como profesora. Podía ahorrarse el sufrimiento, la humillación y los nervios. Pero ella no era así. Podría marcharse del lugar y no intentarlo. No lo haría. Sus amigas creían en ella y lo peor que le podría pasar es que le agradezcan haber venido y que la contactarían luego si quedara seleccionada, cuestión que nunca pasaría, pues es la manera más elegante y menos dolorosa de rechazar a alguien.
La puerta del cuarto donde se llevaban a cabo las audiciones se abrió, desde adentro llamaron a "Shido, Hikaru". Profirió un largo suspiro y aunó fuerzas, tratando de tranquilizar su mente. cruzó el dintel de la puerta y se dio con una cortina negra y pesada. Al correrla la luz cegadora de un reflector le dio de lleno en la cara. con una mano protegió sus ojos de la cegadora luz.
-Shido, Hikaru?- Era la voz de Vision. Ella asintió. No estaba segura si él la podía ver o no- Bienvenida… Aquí dice que tienes 25 años, no es así?
-A sí es.- Bajó la vista al piso para poder dejar de taparse la cara y no ser deslumbrada por el reflector.
-Pareces más joven-
-Tengo mi ID conmigo si quiere corroborar-
-No será necesario…-hubo otra pausa mientras se sentía el sonido de hojas- Bien, estas en condiciones de que hagamos un ensayo de alguna escena del libreto?- Hikaru asintió con la cabeza- Perfecto! Yo seré Zagato y tu la princesa. Que escena te gustaría realizar?
-La última escena, si le parece bien…
-Directo al drama, me gusta. hacia tu derecha hay un maniquí, por si deseas usarlo para hacer más real la experiencia.- Cubriendo un poco su ojos fue por el objeto indicado. Lo colocó el la posición deseada e inició su acto con un desgarrador "No!" cayendo de rodillas al lado del muñeco.
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Pudo revivir los últimos momentos de su audición. No sabía como procesarlo. Al terminar salió son un sinsabor en la boca. Ni bien ni mal, nada. Pero dudaba mucho que la fueran a elegir. "Muchas gracias por venir. Nos pondremos en contacto contigo por si llegas a quedar seleccionada". Esa despedida monótona, cliché, predecible era lo que no quería escuchar. La forma indirecta de decir agradecer la participación pero obviamente no quedaste elegida. No sabía si llorar o no. Lo que no comprendía era su tristeza. Si Fuu no se hubiera enterado de las audiciones, si Umi no hubiera concretado la inscripción, ella nunca hubiera tenido ni siquiera la posibilidad de ser cegada por el reflector. Eso era algo bueno, en teoría. Nunca hubiera recreado su escena favorita con su autor favorito. nunca hubiera sido la Princesa Esmeralda y él su Sumo Sacerdote Sagato. Aunque besó ridículamente a un maniquí. Ello la hizo caer en cuenta que ese maniquí fue besado por varias chicas antes que ella, lo que habría hecho que ella besara muchas chicas por culpa de ese maniquí! Sacudió su cabeza tratando de despejar ese estúpido razonamiento.
Pensándolo bien, sea cual fuere el resultado, ella puede estar orgullosa de decir que audición para Eagle V, hizo de su personaje favorito y dio lo mejor de sí en su actuación. no se arrepentía de nada. Si en unas semanas no se contactaban con ella, al menos esos veinte minutos de audición valieron oro para ella.
Ya en casa, se dejó caer en su cama, con la vista perdida en el cielo raso, sus pensamientos viajaban a la historia del libreto y las posibles historias que contendría la nueva obra del dramaturgo. Le gustaría, si es que fuera un romance, que por una vez los enamorados tuvieran un final feliz o menos trágico. Cuando estaba a punto de quedarse dormida, su mobil vibró. Un mensaje de Umi preguntando sobre la audición. Ello derivó a que hicieran una video llamada en las que se incorporó al poco tiempo Fuu.
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Por primera vez en mucho tiempo no podía dormir. Nunca fue de creer en sueños premonitorios ni mucho menos. Con una manta sobre los hombros, salió a tomar fresco y observar el cielo estrellado. Esa noche caería una helada. Aspirando profundo cerró los ojos, y allí estaban. La mirada de una mujer, que transmitía una gran fuerza de corazón. Por alguna razón no distinguía el color de sus ojos, la forma de su rostro o el largo de su cabello. Solo sus ojos. Exhaló, formándose un vaho de vapor producido por su propio aliento. Pudo observar un par de estrellas fugaces. Si esa mujer existía, sólo deseaba conocerla.
