El día se anunciaba normal como cualquier otro. La noche anterior había nevado, dejando una leve capa de nieve en algunas zonas de la ciudad. Algunos negocios aún vestían adornos Navideños, mientras que otros se preparaban para recibir el Año Nuevo. Hikaru estaba disfrutando del receso invernal. Trataba de concretar algunos proyectos que había dejado en suspenso desde el inicio del año lectivo en Septiembre. Las calles céntricas de la ciudad estaban iluminadas por los carteles de neón y aunque para la época el día resultaba mucho más corto, podía sacar provecho de las mañanas. Las clases en el domo no se habían suspendido. Al contrario, es cuando más alumnos concurrían pese al frío.

Para Hikaru sería un día espacial. Umi había tomado su día libre para visitarla y por alguna razón sonaba algo estresada por el móvil. La Torre de Tokio fue el punto de encuentro nuevamente, pero esta vez en planta baja cerca de la ventanilla de venta de entradas. Umi amaba el invierno. Realmente lo disfrutaba. Su familia tenia una casa vacacional en las montañas cerca de un centro de Sky, por lo que era aficionada a los deportes de invierno. La veces que fue allí ambas pudieron practicar algo de lucha con sables, pese que su amiga era experta en esgrima y ella en kendo, lograban encontrar un punto medio entre ambas disciplinas. Pero lo que más le agradaba de ese lugar era la paz que le transmitía al estar en medio de la naturaleza. Los ventanales de esa casa eran tan grandes que permitía tener una vista casi panorámica del entorno. Una taza de chocolate caliente entre las manos, un sweater gigante y abrigado con un hogar encendido hacían de esa locación el páramo ideal para pasar un frío invierno.

Miró a su alrededor mientras esperaba a Umi. Vio a la distancia unas cuantas parejas y grupos de amigos conversando animadamente. Algunos que otros haciendo fila para conseguir tickets, otros sacando fotos con sus teléfonos. Pese el frío, el animo general era festivo, alegre. La época del año propiciaba las reuniones en familia, reencuentro entre amigos, fiesta en el trabajo. Era hermoso estar en la calle cuando fueran las cero horas para Año Nuevo. Los fuegos de artificio eran bellos. Hikaru se preguntaba como sería la organización para este año. Ello le recordó que iba a necesitar tomar precauciones con su perrita Hikari, pues los fuegos artificiales le causaban pánico. Más ahora que el can estaba bastante entrada en años.

Una mano sobre su hombro sobresaltó a Hikaru, nunca se percató que Umi estaba a su lado, pues se había distraído con lo que acontecía a su alrededor. Su expresión de susto cambió como una de felicidad cuando vio los familiares ojos azules de su amiga. Ambas se estrecharon un fuerte abrazo, el que duró varios segundos. Alegría mutua reflejada en sus sonrisas.

-Perdón por hacerte esperar- se disculpó la recién llegada- Me distraje viendo algunas vidrieras en el camino.

-No te preocupes, no fue larga la espera- Hikaru quiso tranquilizar a Umi dando un suave apretón en su brazo.- Quieres que vayamos por un café?- Su amiga negó con la cabeza-

-Hoy prefiero caminar. Tu sabes que me gusta el frío, pero si prefieres…

-No hay problema, caminemos, hoy salí bien abrigada, así que no habría inconvenientes- Umi le devolvió una sonrisa.

Caminaron en silencio por un tiempo. Cada tanto se detenían a ver algunas vidrieras. Pese al clima invernal, había mucha gente en la calle transitando. En un momento dado, Umi aclaró su garganta para hablar. Su expresión había cambiada de relajada a una más seria. Muy pocas veces Umi era seria, por lo general estaba tranquila, exaltada o fastidiada, realizando cambios en cuestión de segundos.

-Amiga, la razón por la que vine a verte es esto- dicho ello sacó de su bolsillo un sobre doblado y se lo ofreció a Hikaru.- Lo recibí esta mañana. Por lo visto cuando hiciste la audición no actualizaste tus datos de contacto, por lo que llegó a mi correo la respuesta.- Parecía preocupada por su tono de seriedad al hablar.

Hikaru tomó el sobre, lo desdobló y empezó a romper un lado tratando de abrirlo. Dentro tan solo había una hoja prolijamente doblada, a diferencia del anterior que esa abultado. Podía significar varias cosas. La primera y más probable, según Hikaru, que era una elegante carta notificándola que no había quedado seleccionada pero le agradecían el haber participado. La segunda y más improbable sería que fue escogida para el rol principal. Las manos le temblaban, como así su corazón latía a velocidad. Tenía miedo de saber la verdad, pero ella era una chica muy fuerte, y podría soportar el rechazo.

Al ir desdoblando la carta, pudo notar que efectivamente iba dirigía a ella. De la primera línea se desprendía el agradecimiento por haber participado en la audición. Hikaru pensó para sus adentros que en el siguiente párrafo estará el elegante rechazo. Más la sorpresa se reflejó en su cara. Miró a su amiga, que estaba más que ansiosa por saber que sucedía. Si la había rechazado, aceptado o qué?!

-Me volvieron a llamar- La interrogación se dibujó en las facciones de Umi.

-Llamarte de nuevo? Para qué?

-No lo sé… Solo dice que quieren que me presente el día 29 para finalizar el proceso de audición- Umi se llevó su dedo índice a la comisura de sus labios de forma pensativa.

-Estarán por hacer el último descarte?

-Podría ser. De todas formas no sé si presentarme…- Umi reaccionó tomando ambas manos de su amiga.

-Como que no?! Tienes que ir! Si te quieren ver de nuevo es que hay altas posibilidades que seas seleccionada. No dejes pasar esta oportunidad!- Hikaru quedó sorprendida por la reacción de su amiga. Rió nerviosa.

-Esta bien, iré. Por cierto, que día es hoy?- Ambas miraron la fecha en sus respectivos móviles. Era 28 de Diciembre.

-Mañana!- Ambas exclamaron al unísono.

-No sé que ponerme!- Cuando hizo la primera audición, había vestido su mejor traje para la ocasión-

-Eso no es problema, me tienes a mí para asesorarte!- Con mucho entusiasmo, Umi abrazó a Hikaru guiándola hacia un centro comercial cercano para poder elegir un atuendo adecuado para la coacción. Para suerte de Hikaru, quién le resulta un martirio salir de compras, tiene la ayuda de Umi, amante de las compras y el buen vestir.

-Tienes que impresionar, sin perder la elegancia. Es importante que resaltes pero que no des la impresión de estar desesperada- Umi revisaba perchero tras perchero buscando algo para su amiga.

Un par de horas más tarde, ya disfrutando de un chocolate caliente, ambas amigas discutían las posibles combinaciones de vestuario clasificándolos según el clima, la hora y el estado de ánimo. Unas cinco bolsas de compras descansaban en una silla auxiliar, contigua a la mesa donde se sentaron ambas muchachas.