Bienvenidas a un nuevo capítulo de La sangre llama a la sangre
-¿Nos hemos conocido antes?- era inminente hacer esa pregunta
-Es un poco complicado, Mako-chan déjame ayudarte, parece que estás herida- con una sonrisa amable le tendió su mano
-¿Cómo sabes mi nombre?- ella no había reparado en que tenía una ligera herida de la cual estaba sangrando.
-Conozco a la familia de tu padre-
-Yo no tengo padre- había respondido confundida
-Casi podría jurar que te pareces un poco a él- una sonrisa torcida apareció en su rostro
Por más que Yui Komori tratará de alimentar a su hija, ella rechazaba el alimento materno, eran contadas las veces que ella podía tomarlo sin que le causará algún daño, sin embargo parecía no ser suficiente, las preocupaciones de esta madre primeriza iban en aumento cuando un destello rojo apareció en los ojos de su hija, sin dudarlo dos veces fue en busca de Karl Heinz, él se había vuelto un pilar importante para ella.
-Karl-sama, disculpe las molestias pero Makoto tiene algo- Yui había corrido por todo el pasillo en busca de la cabeza de los Sakamaki.
-Guarda la calma, Yui, tienes a un bebé entre tus brazos- Karl estiró sus manos para cargar a Makoto entre ellos, con sumo cuidado Yui la acunó entre sus brazos
-Sus ojos- la palabras apenas si salían de su boca- Se tornaron rojos de un momento a otro, a penas si come algún alimento, y…- no pudo completar la frase, sus manos comenzaban a temblar desesperadamente
-Makoto- como si entendiera perfectamente que se trataba de ella, la bebé entre sus brazos abrió de repente los ojos, y ahí estaban un par de rubíes mirándolo fijamente, si mirabas directamente en ellos, te podrías perder en el vacío- ¿Acaso no reconoces quién soy?-la cal,a en la voz de Karl Heinz era abrumadora-Tú eres mi sangre, ahora dime ¿qué es lo que te ocurre?- una serie de imágenes pasaron a través de los ojos de Karl Heinz, pasado, presente y futuro, en cuestión de segundos toda la vida de esa niña antes sus ojos, hasta terminar en ese final, si fuera un humano hubiera soltado a esa bebé sin dudarlo dos veces, pero él era el rey de los vampiros, una sonrisa ladina cruzó por su rostro. -No preocupes a tu madre con cosas innecesarias- fue lo único que dijo - La pequeña Makoto quiere que su abuelo le dé de comer, será mejor que descanses Yui, sabes que no están solas, yo te voy a ayudar a criar a esta niña como si se tratase de mi propia hija- golpeaba suavemente la espalda de la rubia
-Pero ¿y sus ojos?¿Qué es lo que le está ocurriendo?- en el rostro de Yui solo encontrabas desesperación
-Eso es en parte mi culpa, son los genes Sakamaki, recuerda que Makoto sigue siendo mitad vampiro por su padre- Ella había olvidado esa parte, el padre de Makoto, él la había hecho sufrir y sin embargo le había dado el mejor de los regalos que hubiese podido pedir. -Yo me encargo de eso en este momento- no supo qué pensar de las palabras de Karl, una parte de ella estaba agradecida con él, pero otra quería salir corriendo con su bebé en brazos. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no notó cuando las sirvientes la llevaron hasta su habitación.
Si tan sólo él hubiera sido el padre, tal vez nada de esto estaría ocurriendo o al menos no me sentiría tan sola, fue lo último que pensó antes de quedarse dormida en su cama.
Una niña de 5 años corriendo por los rosales de la mansión, su cabello ligeramente rizado ondeaba en el aire, corría a los brazos de un hombre joven, ella se lanzaba a sus brazos de una manera tan familiar, eso era lo que Yui hubiera querido para su hija, una familia, pero al menos la tendría a ella, Makoto nunca debería dudar eso, iba a dar todo lo que tenía por su hija.
Un pequeño tirón de cabello la despertó de su ensoñación, Makoto, sin dudarlo dos veces la acunó en sus brazos.
-Trataba que no te despertara pero ella quería estar con su madre- Karl Heinz había algo diferente desde la última vez que lo vio, tal vez solo era su imaginación
-¿Todo está bien con Makoto?- preguntó
-Nada que su abuelo no pueda solucionar- revolvió su cabello- No tienes que preocuparte por darle de comer o bañarla ya me encargué de ello.
-¿Ya no tiene problemas para alimentarse?- Yui estaba sorprendida por lo que había dicho
-Es sólo un poco caprichosa y quiere que su abuelo este con ella, pero de ahora en adelante no tendrás ese problema- se sentó sobre la cama- Cada vez que me necesites yo voy a estar ahí- con sumo cuidado puso un mechón detrás de su oreja
Sakamaki y Mukami, ambas familias buscaban a Makoto, Ayato se internó en el bosque, había llegado justo al lugar en el que se encontraba ella, inmóvil, con el cabello alborotado, sucia y con pequeños rasguños.
-Chichinashi- ella no parecía haberlo escuchado, seguía con la mirada perdida en la nada, con cada paso que daba para acercarse a ella, se percató del olor a sangre, no era el mismo que había probado antes.
-¿Makoto?- tragó saliva al encontrarse con esos ojos rojos que miraban al vacío, el aura que comenzaba a rodear a la chica provocaba un ligero escalofrío en Ayato, no fue entonces hasta que se percató de un pequeño hilillo de sangre que corría de una comisura de su boca, la curiosidad lo llevó a limpiarlo.
"Amarga"
En un movimiento rápido la cabeza de Makoto giró al lugar donde se encontraba Ayato, sus ojos ahora se encontraban mirando directamente a los de él, algo andaba mal.
Saltó en un movimiento veloz contra él, ágilmente la esquivó pero esto sólo era el inicio, los ataques de Makoto siempre iban directo a su garganta, se había convertido en un monstruo, Ayato se movía rápido para evitar que le hiciera algún daño, la fuerza que ella poseía contrastaba con la fragilidad que aparentaba su cuerpo, tenía que encontrar una manera de neutralizarla, tenía que actuar rápido si no quería que ella lo hiciera antes.
Un pequeño escozor se hizo presente en su brazo, por estar sumido en sus pensamientos ella le había alcanzado, su sangre había caído en una de las mejillas de Makoto, con uno de sus dedos probó la sangre de Ayato, sus ojos comenzaron a brillar cada vez más, una mirada de un cazador que tiene rodeado a su presa, se lanzó contra él.
Rápidamente alcanzó a detenerla sosteniendo su cuello, era fuerte pero aún podía controlarla, trataba de zafarse de su ataque, se movía desesperadamente, haciendo uso de toda su fuerza mantenía a raya a Makoto.
-Ayato- una voz que él conocía muy bien le llamaba, hacía mucho tiempo que no la escuchaba, Yui, giró al lugar donde provenía esa voz, pero no encontró nada, bajó la guardia y ese error le costó muy caro.
Makoto lo había derribado y se encontraba encima de él, lo había inmovilizado
¿cómo aumentó tan rápido su fuerza? se cuestionaba Ayato, en una abrir y cerrar de ojos ella estaba mordiendo su cuello, estaba bebiendo de él. Los papeles se habían invertido, odiaba esa sensación, debilidad, culpa, y ese pequeño placer de escucharla beber, sentimientos encontrados, no podía pensar con claridad. Podía escuchar cada sorbo, la respiración caliente sobre su cuello y el cuerpo tembloroso de ella, para él había pasado una eternidad sin embargo sólo habían sido unos instantes.
Su rostro lucía cansado, había perdido esa feroz mirada de hace unos instantes, un pequeño rastro de culpa se asomaba en sus ojos, y así como esta apareció se fue al escuchar su nombre siendo susurrando entre los árboles. Se levantó con rapidez como si se lo hubieran ordenado, Ayato tomó su brazo con la fuerza que le quedaba pero ella se escapó de su agarre. El dolor era cada vez más fuerte, llevó su mano a su cuello.
-Raito-kun, hace mucho tiempo que no nos vemos~nfu- una voz llamó la atención de Raito haciendo girar su cabeza
-Desearía recordar un rostro como el tuyo, bitch-chan, pero es cierto que he estado con muchas como para recordarlo- una risa traviesa cruzó por su rostro
-Solías decir que era la única, pero al final te fuiste- ambos pares de ojos se encontraban uno al otro
-Le digo lo mismo a todas- poco a poco se fue acercando a ella-Pero siempre podrías recordarme quién eres ~nfu-
-¿El nombre de Odessa no te recuerda nada?- el último recuerdo que tenía de él, había sido la noche que habían pasado juntos, cada vez que le dijo te amo, todo había sido sólo un juego, al amanecer el ya había partido.
Le habían dicho muchas veces que no confiará en esa persona, que se alejará de él, un noble como él no se iba a fijar en una chica como ella, pero él hizo callar todas esas voces cuerdas que le decían que estaba mal lo que estaba haciendo, y cayó en su trampa, sólo la había utilizado.
En contra de todo su sentido común fue a buscarlo a la mansión en la que se estaba quedando, él se había marchado, le había dado todo de ella, había confiado su secreto y él simplemente la había botado, sus ojos aguamarina comenzaron a tornarse oscuros, no había forma en que ella se pudiera detener, arrojando objetos a diestra y siniestra, fue así como destruyó toda una mansión, no había quedado nada.
Ese día se prometió a sí misma nunca volver a creer en alguien, obtendría su venganza no importa cuanto lo buscara, si tenía que destruir a todos y a cada uno de los vampiros, ella lo lograría.
El nombre de Odessa resonaba en su cabeza, como un nombre muy lejano, hacía siglos que no lo escuchaba, una imagen borrosa se formaba en su cabeza, una joven de larga cabellera rizada como el fuego, unos ojos azules con pequeñas motitas verdes en ellos, una sonrisa torcida y pecas en ambas mejillas.
-Si que haz cambiado bastante Ode-chan-
-Hace mucho tiempo que no escuchaba ese nombre- suspiró con anhelo
-¿Qué haces aquí?- su mirada se tornaba sombría
-Reclamando mi boleto para la venganza- sonrió despreocupada- O piensas que iba a dejar pasar las cosas tan fácil-
-¿De qué estás hablando?-
-Hay muchas personas que la están buscando, quieren lo que ella le fue dado por nacimiento o ¿piensas que todo fue una casualidad? Todos le prestaban bastante atención, me recordó un poco a nosotros, ¿no lo crees?
-¿Qué demonios hiciste?- trataba de mantener el control pero las llamas en sus puños decían lo contrario
-Nunca te preocupaste tanto por mí, es una lástima lo que le va a pasar a todos- lanzó una contra ella un pilar de llamas
-Has olvidado que soy una bruja- una barrera ante ella cubrió el ataque -Llegó la hora será mejor que me vaya
Desapareció ante sus ojos cuando un olor a sangre se impregnó en todo el bosque
El tiempo para Makoto corría de manera diferente, si bien era algo para lo que estaba preparado Karl Heinz, no lo estaba Yui, sentía que su vida se le escaparía en un segundo de sus manos, la estancia de Makoto y de Yui en la mansión que se encontraba en el reino de los demonios, era secreta para todos, si bien no había sido el primer lugar en el cual se habían quedado, por el momento para los poderes que estaba desarrollando Makoto, y su creciente sed de sangre, era la mejor opción, pero la existencia de esta nueva raza debía mantenerse en secreto.
Yui estaba preocupada por los poderes que estaba desarrollando Makoto, no había pasado ni 6 meses y ella lucía como una niña de 4 años, corría de un lado para otro, cambiaba de apariencia cada vez que Karl le llamaba la atención, no podía negar que era adorable, pero una imagen volvía a su cabeza, Makoto cubierta de sangre, y una mirada completamente vacía, una parte de ella se había arrepentido por haber entrado en ese momento pero ya no había vuelta atrás.
-Mamá, Makoto no encuentra al abuelo- Makoto hacía pucheros con su boca
-De seguro está trabajando- acariciaba su cabeza
-Pero Makoto tiene hambre- Yui estaba consciente que Karl estaba consintiendo mucho a Makoto, por más veces que tratará de impedírselo siempre era la misma respuesta, ella es mi única nieta y quiero estar con ella
-Prepararé algo de comer, no te muevas de aquí-
Cuando regresó a buscar a Makoto ella ya no estaba, buscó de un lado para el otro, pero simplemente había desaparecido, un rastro de sangre en los pasillos le hizo pensar lo peor, algo le podría haber pasado, soltó el plato de comida, desesperada por buscar dónde estaba su hija corrió por todos los pasillos, hasta llegar a la habitación que Karl le había prohibido entrar, la puerta estaba entreabierta, Yui sólo la empujó ligeramente, tragó saliva esperando lo peor, pero nadie la preparó para lo que vería a continuación.
Su hija cubierta de sangre sobre un cuerpo inerte, no se había percatado de su presencia y ella seguía succionando la sangre como si fuera leche materna, el rostro desfigurado de la sirvienta le había provocado arcadas a Yui, su hija era un monstruo, tan pronto como ese pensamiento apareció en su cabeza lo desechó, Makoto no era el monstruo sino ella, por hacerle eso a su hija, alguien había cubierto sus ojos por detrás de ella y la había cubierto con su cuerpo.
-Makoto heredó más cosas de su padre de las que hubiera querido que te enterarás- fue lo único que Karl Heinz le susurró a Yui.
Habían pasado dos semanas desde que ocurrió eso, no podía creer que fuera la misma persona, sin embargo lo era.
-Ella siempre será tu hija- otra vez Karl estaba leyendo sus pensamientos- Makoto está dando su mejor esfuerzo para controlar sus poderes-
-Lo sé, quiero protegerla de ella misma- susurró para sí misma
-Ella será capaz de hacerlo sola-
Makoto se había alejado de las cercanías del castillo, poco a poco se estaba internando en el bosque siguiendo a una mariposa.
Su mirada se centró completamente en ella que no se dio cuenta cuando tropezó con un lobo, a sus ojos era enorme decidió poner distancia entre ellos, sin embargo el lobo sólo la observaba cuidadosamente, a paso firme acortó la distancia entre ellos, la niña solo cerró los ojos.
Ella no se encontraba sola en el bosque, el lobo no era el único que la observaba otro par de ojos rojos la observaban entre los árboles.
- Así que tú eres el nuevo miembro de la familia, esto va a ser divertido-
Creo que cada capítulo vengo haciendo esto, lamento la tardanza últimamente no me sentía con ganas de escribir ni nada, todo se juntó y fue horrible, pero decidí darme un tiempo ya que quería continuar esto que tanto me gusta, puedo tardar pero si hay algo por seguro es que no lo voy a dejar, estaba en conflicto al llegar a esta parte de la historia donde conocemos a la persona que anda tras Makoto y parte de sus razones. No sé si se lo habían esperado o no, cuando leí la maldición de Odessa, me intrigó ese personaje y el dolor que debió haber sentido, me imaginé que tan lejos podría llegar su venganza y demás, tal vez luego haga algo en base a esa historia, creo que hay partes que se esclarecen más en este capítulo, y a la vez surgen más incógnitas, no sé, me gustaría saber su opinión, ya que tuve un gran conflicto escribiendo este capítulo
Creo que eso es todo por el momento, si les ha gustado el capítulo, recomiendenlo, denle follow, pónganlo en sus favoritos o dejen un review,, si tienen alguna duda o comentario pueden hacermelo saber con un mensaje o un review y se los contestaré en el siguiente post.
A las que ya lo hicieron y continúan el fic, gracias por hacerlo y su infinita paciencia.
sxem-yui28: Creo que te fallé y te hice esperar demasiado, todo lo referente a la genética es un lío, cuando estaba decidiendo la apariencia de Makoto y tomando en cuenta lo de la herencia y esas partes, le pregunté a una amiga que sabía de esas cosas y terminó haciéndome más bolas, así limité mis dudas a dos preguntas y con sus respuestas me puse a trabajar
mary-chan88: Me da gusto que te alegre, me da motivos para seguir :D, me había percatado de lo de Ayato, trato de poner un poco a todos para que haya una dinámica en la que la noticia del lazo sanguíneo sea como una bomba, pero a él le tenía guardada esta escena, y otras pero eso sería spoiler, no podía dejar de poner a Yui, ya que es un factor importante en la trama del fic, es la madre de Makoto, además que después de ver la imagen de ella como madre de los hijos de los Sakamaki, me preguntó cómo sería.
